Que hace un cura en estos pueblos por la mañana
Y no son todavía ni las doce de la mañana. Lo cuento porque de vez en cuando me cuestionan qué puede hacerse en estos pueblos un día cualquiera entre semana. Pues por ejemplo:
Rezar laudes y el oficio de lecturas
Desayunar
Arreglar la cocina y la casa
Poner una lavadora
Encender la estufa
Marchar a Buitrago para unas gestiones en el banco
Poner gasolina al coche y comprar astillas para encender la chimenea


Pocas cosas me quedan o me quedaban por hacer como cura. Lo de dirigir ejercicios espirituales lo había hecho en alguna ocasión con laicos y religiosas. Con sacerdotes, nunca. Por eso mi resistencia cuando me lo propuso Miguel Asorey para curas de Lugo. Le costó más de un año convencerme.
Durante unos años llevé grupos de escuela de padres. El cartel con el que comenzamos tenía una frase que jamás he podido olvidar: “Los hijos no obedecen, imitan”. Tanto me impactó, que la he repetido muchas veces en reflexiones y homilías.
Recién llegado a casa después de cinco días dirigiendo ejercicios espirituales a un grupo de once sacerdotes de la diócesis de Lugo. Espero que les hayan servido para su bien.