Unos con gorra. Otros, a gorrazos
En mis tiempos de crío, cuando alguno tenía trato de especial favor ante cura, maestro o cualquier autoridad, decíamos que Fulanito “tenía gorra”.
Pues eso, que en esta Iglesia nuestra uno tiene la impresión de que los hay que tienen no digo gorra, sino una amplísima colección de tocados que van desde la humilde boina pueblerina al sombrero de copa, del simple bonete al más sofisticado saturno, del pañuelico a la cabeza a la más almidonada toca monjil. Ítem más, los hay con una colección más completa que el escaparate de Casa Yustas.

Agotado, feliz y con la emoción agarrada a las entrañas. Impresionante la procesión de antorchas celebrada anoche. La iglesia llena, y muchísima gente acompañando a la Virgen peregrina de Fátima en su recorrido por Tres Olivos. Gracias desde aquí al ayuntamiento de Madrid y a la policía municipal por su apoyo. Cantos, rezos, alegría, las velas acompañando a Nuestra Señora.
La misión comenzó el pasado martes con la llegada de la Virgen Peregrina de Fátima a la parroquia. Portada por los Heraldos del Evangelio, y mientras su coro y orquesta iniciaban ese tan conocido “El trece de mayo”, la Virgen entró en un templo parroquial abarrotado de fieles, y eso que era la tarde de un día laborable. Una misa sentida en la que un Heraldo tuvo la predicación y nos fue explicando el sentido de la misión mariana en la parroquia. Al legar al presbiterio fue un servidor quien tuvo el honor de coronar a Nuestra Señora como reina de la parroquia.
El otro día hablaba de este asunto desde el lado, digamos, de lo “pìadoso". Hoy quiero hacerlo desde algo tan simple como la dignidad humana.





