No privemos a un enfermo de la unción (con anécdota final)

Tengo la impresión de que es un sacramento medio en desuso. Rarísima vez me llaman para administrar la unción a un enfermo. No digamos eso de las urgencias nocturnas. Nada. Pienso que parte, sobre todo en grandes ciudades, se debe a que la gran mayoría de las defunciones se producen en centros hospitalarios y son los capellanes de hospital los que atienden a los enfermos en esos momentos. Pero también influye el rechazo de la familia para que el enfermo “no se asuste”. Seguimos con la idea de que si un enfermo grave ve a un sacerdote se llevará el susto de su vida.

Mi experiencia de años es otra. Vamos a ello.

Ante todo recordar lo que es este sacramento: “sacramento que alivia el alma y el cuerpo del cristiano gravemente enfermo” y sus efectos: “aumenta la gracia santificante; perdona los pecados veniales y aun los mortales, si el enfermo está arrepentido y no ha podido confesarse; le da fuerzas para resistir las tentaciones y soportar los sufrimientos de la enfermedad; y le concede la salud del cuerpo si le conviene”.


Privar a un enfermo de este sacramento es privarle del alivio de Dios y de su gracia para poder vivir su enfermedad con serenidad y confianza. Es privarle además de una fuerza especial para recobrar la salud. Todos los sacerdotes conocemos ejemplos de enfermos que tras recibir la unción mejoraron y hasta curaron.

No conozco un solo enfermo que ante la presencia del sacerdote no haya sentido alivio y gratitud. Incluso los que aparentemente uno hubiera supuesto más reacios, alejados de la Iglesia, indiferentes. Todo lo contrario. Es ver al sacerdote y sentir conformidad, paz de espíritu, serenidad en el dolor, aceptación de la voluntad de Dios. Incluso recuerdo un enfermo que al ver aparecer al sacerdote dijo a su familia: “menos mal, creía que nadie me lo iba a traer”.

Nos pensamos que el enfermo es tonto y no es consciente de su situación. Lo que suele darse en la familia es un disimulo mutuo con la pretensión de no hacerse daño. La familia te dice que está muy grave, pero que él no lo sabe, y el enfermo reconoce que ha llegado al final pero prefiere callar para que no sufran sus parientes. El caso es que estamos privando a una persona, al final de sus días, de los auxilios que la iglesia le ofrece en nombre de Cristo para enfrentarse al trance final. Y el caso es que lo hacemos pensando que es un bien y sustentados con esa creencia de que Dios siempre salva, aunque hay que reconocer que en ocasiones se lo ponemos difícil.

Hace poco hablaba con un sacerdote muy amigo sobre esto. Le dije: mira, si me pongo enfermo, tengo dicho que te avisen. A mí no me dejes sin la unción y los demás sacramentos, ni se te ocurra, que yo no me asustaré de nada.

Avisen al sacerdote si hay un enfermo, más si la situación es delicada. No tengan miedo, que no pasa nada. Al revés, el enfermo lo agradece, se verá confortado por el Señor, afrontará el final como buen cristiano y ustedes quedarán tranquilos de haber hecho lo que tenían que hacer.

ANÉCDOTA FINAL:
Pequeño pueblo de la Castilla profunda. Avisado por la familia, llega a casa el sacerdote dispuesto a administrar los sacramentos a un enfermo. Llega como se hacía hace muchos años: revestido de sobrepelliz, estola y capa pluvial, y acompañado por un monaguillo que va tocando la campanilla. Me contaba el mismo sacerdote que al llegar a la habitación del enfermo este abre un ojo, ve la escena y exclama:
- María, trae el jarro, vamos a echar la última que aquí se ha “jodío” un hombre.

Como me lo contó el sacerdote, lo cuento.

24 comentarios

  
Eduardo Mantilla
Padre Jorge,

Gracias por su escrito. Mi padre murió hace un año después de una enfermedad muy grave que lo mantuvo en el hospital los últimos tres meses de su vida. Fui testigo de como el sacramento de la Unción de los Enfermos fue una gran fuente de gracia, bendición y preparación para su encuentro con el Señor.

Sin embargo tengo un anécdota, una vez solicité al Capellán del Hospital que administrara el sacramento de la unción a mi padre, pues estaba muy mal. El capellán, con cara de molestia, me dijo que estaba muy ocupado y que cuando hiciera la ronda del piso, visitaba a mi padre. Con perplejidad espere rezando para que el capellán no llegara demasiado tarde. Finalmente apareció en la habitación y administró un "sacramento express". Las oraciones que hizo fue como si hubiera llevado un reproductor de CD, puso play y no respiró ni habló con mi padre en momento alguno.

Al final le pedí que si lo podía confesar y darle la comunión. La respuesta fue que él solo venía a administrar la unción y no más y salió de la habitación.

No salía de mi asombro y ante el estado de salud de mi papá, llamé a un amigo sacerdote de una población cercana a la ciudad donde estaba. Le conté lo ocurrido y me dijo que estaba disponible y que inmediatamente tomaba el coche y estaba en el hospital. Llegó a las dos horas, volvió a administrar el sacramento de la unción, confesó a mi padre y le dio la comunión.

Al otro día, el sacerdote volvió para darle la comunión, tres horas después mi padre murió en paz.

Sé que a veces algunos familiares se pueden oponer a la compañía espiritual del enfermo, pero lo más triste es que algunos sacerdotes tampoco quieran hacerlo.

Gracias por recordarnos a todos la importancia del sacramento de la unción de los enfermos.

20/07/13 6:59 PM
  
Alejandro Galván
Un amigo de la familia, de origen sevillano, muy enfermo de cancer pero tratado en su propio domicilio, había dejado, por escrito, su voluntad de cuando tuviera una recaída grave, PRIMERO avisar a una sacerdote, y UNA VEZ llegara a la casa, avisar al médico, debido a una MUY MALA experiencia anterior con el servicio de urgencias.

Falleció, pero con los Sacramentos de la Iglesia "bien dados".
20/07/13 7:31 PM
  
DavidQ
Hay que tener paciencia con el sacerdote que hace "mal" el sacramento, que sólo Dios sabe los problemas en los que estará metido. No me ha tocado Unción todavía, pero recuerdo una vez que me tocó confesarme con el cura malencarado que llegó diciendo que "sólo podía confesar a dos" -había fila numerosa- y si vale decirlo, fue una de las mejores confesiones de mi vida.

Siempre que me pasa algo así -que no es frecuente- pienso que cuando se administra un sacramento no es el ministro el que actúa sino Nuestro Señor Jesucristo; muy malo podrá ser el ministro, pero el Señor es el mismo y quizás hasta ponga más cariño, si eso fuera posible, cuando lo administra un zafio que cuando lo hace un santo.

Por lo otro, me pregunto: ¿Hay manera de hacer obvio que uno quiere recibir la Unción? Yo le tengo dicho a todo el mundo que en caso de no poder yo decirlo, que tomen como un hecho que quiero la Unción; pero aún siento que es insuficiente y que podría quedarme sin ella por las mismas circunstancias que el padre describe.
20/07/13 8:18 PM
  
paquita ramirez quintero.
Querido Jorge: Aunque no comento, leo todas tus entradas. Esta me concierne en primera persona y la voy a comentar. el 27-3-2007 (no se me olvida la fecha) me dió un ictus cerebral. Una vez ingresada en la planta (me dieron el alta al dia siguiente. "BICHO MALO, NUNCA MUERE) ya en la planta, llegó el sacerdote a dar la Comunión a los enfermemos. Yo le dije que no iba a comulgar, por que no habia confesado y le dije: "-¿Me puede dar usted la Extremaunción?" Me dijo que sí. "-¿Tengo que confesar?"- le pregunté. "-No, me dijo; la Extremaunción perdona los pecados" -"Entonces, ¿puedo comulgar sin confesar?" -"Sí."-me contestó. No puedo explicar con palabras la paz, alegría y felicidad que experimente dentro de mi alma, despues de recibir la Unción a los enfermos. Me ví (me habia dicho que este Sacramento perdonaba los pecados) con el alma tan limpia como el día que mis padres me llevaron a Bautizar. Cuando recibí al Señor, me dí la vuelta hacia la pared, donde pegaba mi cama y sentí, como te digo antes inundada de una paz difícil de explicar. (No se si te dije alguna vez, que soy un "poquillo" escrupulosa de conciencia.)Al poco tiempo escribí en un poema todo lo que me pasó en esta ocasión. Al día siguiente, me dieron el alta, gracias a Dios; Fue una pequeña izquemia de la que no me han quedado secuelas. Lo que sí me quedó fue el recuerdo tan maravilloso de sentirme, como te he dicho, igual que el día que mis padres (a los que agradezco lo buenos cristianos-practicantes que eran)el día que mis padres me llevaron a Bautizar y mi alma quedó llena de la Gracia Santificante ya libre del pecado original. Si encuentro el poema, te lo enviaré. (Mi testimonio quiero que sirva para todos las personas que están enfermas y para que los familiares no teman que el enfermo se va a asustar. Mi hermana y yo nos tenemos dicho que cuando caigamos enfermas, llamemos al Sacerdote, para que nos administre los últimos Sacramentos. Un abrazo amigo Jorge. Paquita Ramirez Quintero.
20/07/13 8:23 PM
  
asr
Paquita, muchas gracias por tu precioso testimonio pero parece que el sacerdote que te atendió tiene una opinión diferente de la de don Jorge, pues según éste, la Unción sólo perdona pecados veniales "y aun los mortales, si el enfermo está arrepentido y no ha podido confesarse". Si ésto es así, los sacerdotes que atienden a los enfermos no imposibilitados, deben confesarlos previamente al sacramento de la Unción.

En absoluto quiero llevar la inquietud a tu conciencia ni mucho menos, pero sí quisiera poner de manifiesto la disparidad de criterios entre los distintos sacerdotes (igual que hay disparidad de comportamientos, como ya se ha comentado) para que, si es posible, don Jorge nos aclare este punto incluso con alguna documentación que se pueda consultar: Catecismo, etc.
20/07/13 11:44 PM
  
Isabel
En el nuevo hospital de Palma de Mallorca, Son Espases, encontrar la Capilla es una verdadera proeza. No aparece en ningún panel informativo, pero a base de preguntar, de perderme en aquel maremagnun horizontal, logre hallar el lugar en donde han dejado que se ubique una diminuta Capilla. Después de un buen rato de espera llego el sacerdote, que no esperaba encontrar a nadie ( en dos años yo era la primera persona que aparecía para solicitar atención a un enfermo ) y como nunca llegaba nadie hacia su ronda personal por las diferentes plantas entrando en algunas habitaciones a saludar, pero sin ningún signo visible de su condición sacerdotal, para evitar problemas ( supongo ) mi madre no me lo pidió en ningún momento, pero el final de su vida se acercaba y decidí buscar un sacerdote. Fueron dos o tres visita antes de irnos a otro hospital donde murió sedada ante una agonía atroz que era inhumano prolongar. Murió en paz, pero, no fue un final pacífico, sino muy doloroso, para ella y para mi, que estaba sola a su cuidado, pero tanto ella, que se fue, como yo, que aun sigo aquí, tuvimos el consuelo de sus palabras y, mi madre el auxilio espiritual para su atribulada alma, que, estoy segura, goza ya en la presencia de Dios.
21/07/13 12:45 AM
  
Isabel
Recuerdo cuando yo era muy pequeña, como a veces veía pasar a un sacerdote revestido, con el Santísimo, a llevarle la Extremaunción a un enfermo. Era algo muy curioso de ver para una niña de cuatro o cinco años, pues venían andando el sacerdote y varios monaguillos tocando csmpanillas.
Desde entonces no he vuelto a ver esta especie de procesión que a mi me parecía tan impresionante.

Mi abuelo sufrió un derrame cerebral con cincuenta y pocos años. Yo que era la mayor de mis hermanos, estaba en el colegio, cuando las monjas me avisaron que mi madre se había tenido que ir porque mi abuelo estaba muy grave.
Mis abuelos maternos vivían entonces en un cortijo de la provincia de Granada y fue mi propio abuelo el que balbuceando, porque no podía hablar a causa de la enfermedad, dijo a los que estaban a su alrededor (mi abuela, mi madre y mis titas) que llamaran al sacerdote que estaba en el pueblo limítrofe al cortijo.
Llegó el sacerdote, le dio la extremaunción y mi abuelo, no solamente no murió, sino que vivió hasta los noventa y cuatro años.

Mi madre, que murió a causa de una complicación respiratoria, después de haber sido operada de divertículos en el intestino delgado, (operación que había salido bien), también pudo confesar y recibir la extremaunción, y la última vez que hablé con ella, estando ella consciente, estaba feliz y con gana de reunirse con mi padre.
Dios los tenga en su Presencia.
21/07/13 1:01 AM
  
Chabe
Muchas veces no es el paciente el que se asusta, sino la familia. Una prima de mi mamá estaba muy enferma en el hospital, ella pidió que fuera un sacerdote y toda la familia puso el grito en el cielo "Cómo puede ser posible!" "Eso no es necesario todavía!" y así.

El problema es que muchas personas asocian la unción de los enfermos con una muerte inminente, como si el paciente pudiera morir a los 5 minutos de haberla recibido. Hay algunos que dicen que la unción mata a las personas.
21/07/13 3:12 AM
  
María M
Yo necesité de la Unción de los Enfermos. Por eso animo a todo aquel que tiene un familiar, un amigo o un conocido que pueda necesitar este sacramento, que haga todo lo posible por que lo reciba.

En los pueblo tal vez sea fácil conseguir un sacerdote que la administre. Para mí en la ciudad, no fue nada fácil. Por eso es muy importante que quienes rodean al enfermo en ese momentos, hagan su mejor esfuerzo para que puedas recibir el sacramento.
21/07/13 8:19 AM
  
VICENTE
hay qe hacer una fiesta eucaristía para dar la Unción..... para pedir al Señor la salud, etc...
21/07/13 9:55 AM
  
Juan
Paz y Bien:

Varias cosillas. creo que uno de los problemas es el seguir llamando a este sacramento "Extremaunción", recordemos que no es un sacramento para los últimos momentos, si no para cuando estamos enfermos y debilitados por la enfermedad. Aquí, creo es bueno recordar el ejemplo de Cristo: ÉL no solo se acercaba a los que estaban en las "ultimas", si no a todo enfermo que le requiriese o que le presentasen. Quizás es bueno acostumbrarnos a llamarle Unción de los Enfermos. Yo por ejemplo lo he recibido antes de una operación pero también en momentos que he sufrido de fuertes obsesiones.

En cuanto al perdón de los pecados, los Praenotanda del Sacramento nos dice en el núnmero 6:"Este sacramento otorga al enfermo la gracia del Espíritu Santo, con lo cual el hombre entero es ayudado en su salud, con­fortado por la confianza en Dios y robustecido contra las tenta­ciones del enemigo y la angustia de la muerte, de tal modo que pueda no sólo soportar sus males con fortaleza, sino también lu­char contra ellos e, incluso, conseguir la salud si conviene para su salvación espiritual; asimismo, le concede, si es necesario, el perdón de los pecados y la plenitud de la Penitencia cristiana [4: Cf. Ibid., proem. y cap 2: DS 1694 y 1696.].

Es decir perdona los pecados si al enfermo le conviene, es decir, si está necesitado de ser perdonado por haber cometido pecados mortales o graves, le conviene que se le perdonen los susodichos pecados para poder recibir la gracia del sacramento.

Un abrazo a todos.
21/07/13 9:57 AM
  
gonzalo
Mi mujer antes de operarse , intervención programada , se fue al párroco a confesarse y le pidió la unción. Fue en el 2007, y sigue vivita y coleando.

salut
21/07/13 11:32 AM
  
DavidQ
asr:

No hay disparidad de criterios. Uno dice que se perdonan los mortales si hay arrepentimiento y no había podido confesarse, el otro también.

Paquita manifestó claramente arrepentimiento al decir que no podía comulgar sin confesarse -y que no había podido confesarse- el sacerdote interpretó correctamente y aplicó unción con perdón de mortales y veniales. ¿Podía el sacerdote haber confesado en lugar de aplicar unción? Quizás sí, pero no lo consideró conveniente: gente alrededor, falta de tiempo, no ponerle más angustia de la necesaria al enfermo, evidente arrepentimiento... habría que estar allí para juzgar todas las circunstancias.

Hace poco un sacerdote me contó una anécdota: un hombre que no había sido religioso toda su vida, un día descubre la fe y con tremendo dolor escribe una larguísima lista de pecados. Llorando llega con el cura rogándole el perdón y queriendo leerle aquél documento donde relataba todo el mal que había hecho. El sacerdote lo detiene, toma el legajo y le prende fuego. El hombre dice "padre, no he podido confesarme", y el sacerdote le dice: "ya lo hiciste, tus pecados te son perdonados".

Con la unción pasa algo parecido. Ante la posibilidad cierta de morir, el pecador revisa su vida entera, recuerda pecados olvidados, casi siente las llamas del infierno por el mal que hizo y el bien que no hizo, se arrepiente de corazón... y el sacerdote ya no tiene que escucharlo. No es algo que se pueda hacer todos los días y con personas sanas, pero cuando las circunstancias son extremas, el milagro ocurre.
21/07/13 5:55 PM
  
Monica
Yo lo que creo que pasa es que muchos tenemos la idea o sensación de que con la extrema unción se le está dando al enfermo "permiso de morirse", de que con el sacramento se va la esperanza de un milagro y de que el enfermo ya no luchará más habiéndola recibido, es decir, llamar al sacerdote equivale a darse por vencido y aceptar la muerte. Debe usted recordar que es muy difícil aceptar la idea de que un ser querido va a partir y muchas veces conservamos la esperanza hasta el último segundo. Es un tanto egoista, lo se, y se también que el sacramento promueve la salud si así conviene, pero la relación más presente es: extrema unción = muerte
22/07/13 1:08 AM
  
David
Buenos días padre Jorge, y buenos días a todos.

Dice DavidQ:

"Hace poco un sacerdote me contó una anécdota: un hombre que no había sido religioso toda su vida, un día descubre la fe y con tremendo dolor escribe una larguísima lista de pecados. Llorando llega con el cura rogándole el perdón y queriendo leerle aquél documento donde relataba todo el mal que había hecho. El sacerdote lo detiene, toma el legajo y le prende fuego. El hombre dice "padre, no he podido confesarme", y el sacerdote le dice: "ya lo hiciste, tus pecados te son perdonados"."

Para dar la absolución es necesario la confesión tal como lo indica la Iglesia, y creo que ésta no es la forma.

Si se refería a que entendía que había hecho un acto de contricción perfecta y por ello ya Dios le habría perdonado sus pecados, de todas formas tenía que confesarle y el penitente decirle sus pecados al sacerdote.

Dios les bendiga.
22/07/13 10:20 AM
  
Rufus T. Firefly
Yo me crié en un pueblo relativamente pequeño. Cuando era niño aun se le llamaba Extrema Unción, o bien se veía a alguno de los sacerdotes, de la única parroquia que entonces teníamos, llevando el Viático. Y era típico escuchar expresiones del tipo: "Otro que se va", "Este ya está listo de papeles" y similares. Por suerte actualmente veo otra forma de recibir el Sacramento. Gente mayor, enfermos no terminales, que encuentran consuelo y un reconfortante abrazo cuando se les administra. Quizá para algunos siga conservando ese simbolismo de cercanía con la muerte, pero no siempre es así.

Dicen de anécdotas y yo no puedo evitar contar la mía. Tuve la suerte de conocer a mi bisabuela. Gran mujer de una caridad como se vivía en los pueblos, humilde y de corazón. De cocinar en grandes ollas, aun siendo pocos en casa, porque siempre se acercaban a la puerta algunos menos afortunados y les sacaba a cada uno su plato de guiso. Pequeños gestos, grandes gestas, esas de antes. Pues decía que mi bisabuela vivió mucho, y llegado el fin de sus días estuvo muy enferma y sufrió mucho. Se le reflejaba en el rostro, contraído por dolor. Era madrugada y el médico estaba presente, sorprendido porque su organismo aun aguantara. En aquel momento mi padre llegó con el párroco. Hasta ese instante mi bisabuela se retorcía entre lamentos de dolor. Pero fue ver al sacerdote con la estola y su cara se relajó, incluso sonrió. Hablaron quedamente un rato, recibió la absolución y la unción... y simplemente dijo: "Ahora sí" y se nos fue. Este tipo de cosas el mundo de hoy no parece entenderlas pero, ante tanto escepticismo contemplar un ser humano capaz de aguantar por encima de los límites de la razón en espera del último abrazo de Dios en la tierra como primicia del que, espero de todo corazón, se le dispensaría después en el Cielo.
22/07/13 12:22 PM
  
Maria de los Angeles Lizasoain Allaria
Oh, la Uncion de los enfermos.., maravilla de Dios.., si, El lo ha hecho todo bien..!
Mi bendita madre, por gracia de Dios recibio lls Santos Oleos muchas veces, cada vez que la notaba yo ya sin fuerzas, llame al Sacerdote para que viniera a casa, impusiera sus manos en mi ya exquisita madre y derramara en ella el Oleo santo.., oh, la hermosura de su mirada, el brillo de sus ojos me mostraba el estado de su alma invadida de una paz celestial.., ademas el mismisimo Señor Jesus la visitaba cada dia en forma de Eucaristia por 2 años seguidos.., oh privilegio bendito venido de lo alto.., como desaprovechar semejante gracia.., y asi hace ya 7 meses mi bendita y exquisita madre, convertida ya en una delicia de criatura.., en mis brazos, susurrandole yo al oido canticos de amor, fui testigo del desprendimiento del alma mas hermoso y lleno de paz que he visto en toda mi vida, al son del AveMaria y la oracion de la Divina Misericordia, tengo la certeza absoluta que mi Señor Jesus cumpliendo su promesa, vino El mismo a defender su ya purificada alma por medio del sufrimiento, con su misma gloria.., y haciendo su ultimo esfuerzo, mirandonos a los ojos a sus tres hijos dijo : Los amo...!!!! y dulcemente bese sus labios y cerro sus ojos para siempre.., hasta que volvamos a encontrarnos.., y puedo decir, tengo una madre en el cielo gracias a la comunion frecuente y los Santos Oleos...!!!+
22/07/13 3:53 PM
  
DavidQ
A mi tocayo David:

Usted me recuerda mucho Mt 23,4.

Yo asumo que el sacerdote tiene cierta flexibilidad en la administración del sacramento, de acuerdo a como mira al penitente. Si la norma dice que de cada pecado ha de decirse su naturaleza y número, que yo recuerde jamás he dicho números exactos de mis incontables pecados, justamente porque no puedo recordar cuántas veces he faltado a cada mandamiento. Mi confesor comprende que la mi naturaleza es así y se conforma con saber que son "muchos" (así y sean dos) y que deseo vivamente no cometerlos más. Jamás he escuchado en cambio, que un sacerdote pida llegar y decir "del uno, tres; del dos cuatro; del cinco, siete", que cumpliría perfectamente con la norma.

Ahora, como a usted le gustan las normas, leamos lo que dice el Catecismo, párrafo 1456:

"En la confesión, los penitentes deben enumerar todos los pecados mortales de que tienen conciencia tras haberse examinado seriamente, incluso si estos pecados son muy secretos y si han sido cometidos solamente contra los dos últimos mandamientos del Decálogo"

Sin duda el penitente de la anécdota se había examinado seriamente y había enumerado cuidadosamente todos sus pecados, y los presentó al sacerdote. Lo que el sacerdote hizo con ellos -que, creo yo, es lo mismo que hacen todos- fue destruirlos.

No me imagino un cura regodéandose con las miserias de nosotros los pecadores, exigiendo cada mínimo detalle para recordarse en sus noches de insomnio. Más bien me los imagino oyendo, aconsejando y lanzando al fuego cada una de nuestras palabras, lo mismo que tan simbólicamente hizo el cura de la anécdota.



22/07/13 5:45 PM
  
Alvaro
DavidQ:

"del uno, tres; del dos cuatro; del cinco, siete"

¿Siete asesinatos? Menudo angelito... :-)

Bromas aparte, coincido con vd en que el sacerdote tiene una cierta flexibilidad. El problema es que no son pocos los que han creído que esa "flexibilidad" era infinita, y claro, luego han venido los abusos sobre los que de tanto en tanto debatimos.

Personalmente, no termino de ver que el gesto de quemar la lista de pecados tenga por qué invalidar la confesión, ya que los pecados se le han dado al sacerdote. Aun así, probablemente bordee el límite de lo admisible, peligrando la validez del sacramento. Además, como ese gesto impide que el sacerdote conozca los pecados, le impide también dar su consejo sobre ellos, limitando la acción pastoral.

Un saludo.
23/07/13 4:31 PM
  
Araceli Padilla
Tengo 8 días buscando a un sacerdote que pueda ir a platicar con mi papa que lo tengo internado y programado para operación y al día de hoy de 3 padrea a los que he acudido los 3 me han dicho que están muy ocupados, Todo esto ha pesar de que mi papa no ha sido ajeno a la iglesia ya que tiene algunos años ya muy cercano a la iglesia, a pesar de todo no hay quien se apiade y este en la disposicion de ir para ayudarlo a estar preparado para lo que suceda.
13/08/16 5:34 PM
  
jose
se salvan de verdad? a un familiar se la dimos pero estaba algo debil y no podia confeasr pecados, aun asi comulgoy le aplicaron los oleos
01/05/17 8:35 PM
  
jose
A mi padre se la dieron pero estaba algo debil y no confeso sigue siendo valida ? :( le dieron la comunion y los santos oleos

si un anciano a partir de 80 años la quiere aunque no este enferemo se le pueden dar ?
31/05/17 11:53 AM
  
Fla
¡Bendito sea el Señor!
Hace un año perdí a mi padre luego de un año de pelear con un cáncer de pulmón. Cuando los médicos nos dijeron que la situación de mi papá era crítica porque su enfermedad había avanzado aunque él siempre estuvo conciente y podía caminar, pero ya no podía alimentarse debido a que los alimentos incluida el agua, no pasaban por su garganta (por la inflamacion). Nunca le dijimos la verdad de su situacion ya que tenia mucho miedo de morir.
Desesperada busque al sacerdote del hospital pero no estaba, así q lo deje anotado para q cuando el padre haga la ronda de visitas, llegará a la habitación de mi papá.
Así fue, pero mi papá dormía en ese momento, por lo que no me quede satisfecha, decidí volver a la capilla xq no quería que él se fuera sin recibir este santísimo Sacramento. Volví a solicitar nuevamente la visita para que mi padre pudiera confesarse, comulgar y recibir la unción de los enfermos. El sacerdote me dijo que a pesar de que mi padre dormía, el le dio la unción de los enfermos; pero ante mi insistencia dijo que volvería a verlo. Que de todas maneras me quedara tranquila que "Dios perdona a todos".
Mi papá siempre creyó que si un sacerdote te visita cuando estas internado, quiere decir que te vas a morir. Además era un hombre alejado de Dios, de la iglesia y ni que decir de los sacramentos.
Con esta situación yo no sabía cómo hacer para q al recibir la visita del sacerdote, mi padre no se desesperara. Por lo que con toda mi fe y mis fuerzas implore al Señor me allanara el camino y fue así que ocurrió lo que considero UN MILAGRO...el sacerdote llego a su habitación con la excusa de que como el dia anterior fue a visitarlo pero mi padre dormia, decidió volver a visitarlo. Le pregunto si quería confesarse, a lo q mi papá respondió q si, pero que seguramente la comunión no iba a poder recibirla ya que no podía tragar ni el agua. Cuando el Sacerdote salio de la habitación, mi papá estaba sorprendido y feliz! Después de días de no poder ingerir nada, pudo recibir la comunión y tragar sin ningún problema.
Por eso considero que fue un Milagro. El Señor quizo perdonar a mi padre y darle vida eterna como nos prometió.
Luego de 6 días mi papá falleció.
04/07/18 10:45 PM
  
Ali
Que pasa si tratan de hacerlo sin permiso del enfermo??? Si el enfermo no esta de acuerdo pero la familia lo obliga???
07/03/20 10:14 PM

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