Catolicismo pelagiano y horror al martirio

Si, como yo, vienen ustedes siguiendo las publicaciones de Infocatólica desde hace unos años, habrán observado que hay una cuestión que es tratada con mucha frecuencia por una buena parte de los blogueros de este portal: la gracia. Convendrán conmigo en que pocos portales “pelean” en este frente tan necesario al catolicismo actual, que a menudo es tan pelagiano…

Sin embargo, se diría que una buena parte de los católicos occidentales no han leído los posts que sobre este tema -tan clave para tener una buena salud espiritual- han escrito el padre Iraburu, Luis Fernando Pérez Bustamante, Alonso Gracián,  Bruno M., Maricruz Tasies o Edualdo Forment, entre otros. ¡Podrían tal vez no conocer siquiera la existencia de Infocatólica! Se diría, en todo caso, que no beben de la misma teología que los autores antes citados.

No sé cuáles son las fuentes teológicas del catolicismo pelagiano o semipelagiano, pero no pueden ser acertadas si les hacen afirmar, por ejemplo, que “la castidad es para héroes”, o que “no podemos conducir una guerra ideológica, dado que no podemos ganar. Los otros tienen a su disposición gigantescos medios económicos y tienen también de su lado los medios de comunicación”. Ambas afirmaciones –que fueron contestadas en un post de Bruno que les invito a releer- son del Cardenal Kasper quien, al parecer, no tiene una gran confianza en el poder inconmensurable de la gracia de Dios. (Oremos por su conversión)

Esta falta de confianza o de fe en la gracia de Dios de una buena parte del catolicismo occidental es tan grande que, por ejemplo, con frecuencia se cae en la tentación de querer modificar o ablandar la doctrina para no pedir más de la cuenta a quienes viven en situación de pecado. Como decía Luis Fernando Pérez Bustamante en un post que volvió a publicar recientemente, “no creen en el poder de la gracia . Eso es todo.”

Olvidan que Dios da, y da mucho, y se enredan en el “¿Cómo podría Dios pedir tal y tal cosa?” Para quienes hemos recibido del Señor la gracia de la conversión y hemos visto nuestra vida transformada por pura gracia, esa predicación que parece dejar al hombre solo con su pecado y sus pobres fuerzas frente a un Dios que estaría observando impasible nuestras luchas y derrotas es simplemente lamentable, y niega a los pecadores la verdad de un amor que actúa, ¡y vaya si actúa!

Por falta de fe en la gracia negociamos con el pecado y también por falta de fe en la gracia aborrecemos el martirio. ¿Nos detenemos siquiera a orar para pedirla? ¿O no la pedimos porque no vivimos en Nigeria, y no creemos necesitar esa gracia?

Como dice el padre Montes (IVE) en el vídeo que hoy comparto con ustedes, “el martirio es una gracia que Dios da a quien quiere”. Y añade: “Rezamos para que Dios no dé la fuerza”, “estamos en manos de Dios: las mejores manos que hay.”

Todavía no han asomado por Europa cuchillo en ristre los soldados del “conviértete al Islam o morirás”. Pero tenemos otros martirios, otros tormentos que se pueden sufrir por defender la Verdad, con la que a veces no nos importa negociar con tal de no sufrir, por ejemplo, el martirio del rechazo y la incomprensión. (Observen, por favor, que utilizo la primera persona del plural, que me incluyo entre los cobardes necesitados de conversión. No vayan a pensar que les martilleo desde un pedestal de perfección. Ya me van conociendo, y saben que muchas veces comparto con ustedes mis propias inquietudes…)

De vez en cuando surgen ejemplos de cristianos occidentales que se entregan al martirio mediático con la confianza puesta en Dios Nuestro Señor: Nadia Eweida, angloegipcia y cristiana copta, su negativa a quitarse la cruz que pendía de su cuello le costó su trabajo como azafata de British Airways. Kim Davis, funcionaria estadounidense, acabó en la cárcel por negarse en conciencia a firmar licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo, y de pocas diócesis españolas salen documentos tan valientes como las reflexiones que firmaron los obispos de Getafe y Alcalá, a propósito de la “Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación” de la Comunidad Autónoma de Madrid, aprobada el pasado día 17 de marzo.

Sin embargo, mayoritariamente los católicos occidentales vivimos discretamente, negociando verdades para no caer mal, disimulando estampas para no molestar y, lo que es peor, viviendo en la tibieza y el disimulo sin darnos cuenta, sin suplicar a Dios que nos conceda la gracia de la parresía, de esa predicación valiente que defiende la Verdad aún a costa de la propia vida.

Por poner un ejemplo, a algunos católicos el uso de la palabra “adulterio” –que es la que utilizaba Jesucristo- les parece propio de esos otros católicos que no son sino fariseos y “martillos de herejes” y, así, prefieren utilizar aquello de “situación irregular”, que puede llegar a sonar tan bien como para que quienes viven en ella no se den ni cuenta. De este modo, se salvaguardan la tranquilidad de quienes viven en adulterio, por un lado, y la de quienes, usando el eufemismo, no se ven expuestos al rechazo y/o la incomprensión que, si se sufren por la defensa de la fe y la Verdad, no son otra cosa que martirio.

¿Imaginan a los cristianos de Nigeria, Siria, Irak o Pakistán convirtiéndose en masa al Islam para dejar de sufrir persecución y muerte por su fe? Yo no. Hasta el momento decenas de miles han muerto o perdido todo por no apostatar. Como relata el padre Montes, “ellos saben que Dios es su padre, los protege y, cuando permite males, es por su bien.”

Ellos dicen con el apóstol: “Por Él lo he perdido todo,  y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo”. Por eso puede un perseguido Iraquí –citado por el padre Montes- decir: “Yo agradezco al Estado Islámico…Ahora que lo he perdido todo tuve que levantar mis ojos a Dios y vivo más unido a Cristo Jesús.”

Los perseguidos sí confían en la gracia de Dios, más allá de lo que a nosotros, pobres católicos voluntaristas, nos parece razonable. Y así estamos “desaprovechando las bendiciones que Dios nos da a través de ellos”. Por eso damos vergüenza ajena, porque no vemos nuestra flojera cuando sabemos de su fortaleza –recibida por gracia- ante la persecución, porque a veces nos es más cómodo ignorar la realidad de los perseguidos por su fe, por nuestra fe, que mirarnos en ese espejo y ver lo poquito que rogamos a Dios para que nos dé la gracia de defender la fe hasta el martirio.

16 comentarios

  
Luis Fernando
... mayoritariamente los católicos occidentales vivimos discretamente, negociando verdades para no caer mal, disimulando estampas para no molestar y, lo que es peor, viviendo en la tibieza y el disimulo sin darnos cuenta, sin suplicar a Dios que nos conceda la gracia de la parresía, de esa predicación valiente que defiende la Verdad aún a costa de la propia vida.


Así nos va. Así nos va a ir. Gracias por señalarlo, María.
17/04/16 11:10 PM
  
Pablo
La Iglesia que creció con la sangre de los mártires hoy los llamaría radicales, exagerados e infocatolicos. Sí, así de triste.
18/04/16 12:45 AM
  
Maria-Ar
Muy buen post!
Bendiciones!
18/04/16 1:41 AM
  
Rubén López
Muchas gracias María por la luz que me ha brindado tu publicación. Sin darme cuenta he estado por un buen tiempo en esa situación y esto se acaba hoy mismo. Con la gracia de Dios, empezaré a enmendarlo.
18/04/16 5:52 AM
  
Virginia
Brillante y necesario post, María. ¡Muchas gracias!
18/04/16 7:15 AM
  
Mónica Izquierdo
Muchísimas gracias, María, por una publicación tan extraordinaria y llena de luces.
Señor, auméntame la gracia, auméntame la fe.
18/04/16 9:45 AM
  
frayescobabcn
Querida Maria Arratíbel:

La imagen de cabecera del post es impresionante. De un vistazo se aprecia el dolor de un hermano nuestro en la fe, superviviente en aquella tierra de mártires que es hoy para los cristianos oriente.

Esta imagen me ha impactado, harían muy bien tantos pseudo-catolicos pervertidos en mirarse bien en esa imagen, me gustaría saber que es lo que los ojos del alma les puede mostrar.

Podéis poner el enlace para descargar la imagen?

Esta fotografía es un verdadero testimonio a permanecer con Cristo hasta el final. Que nos sirva al Occidente dormido e ingrato ver con nuestros ojos lo que es ser fiel a Cristo y su verdadera Iglesia a pesar del miedo a la muerte, esto es el martirio.

Dios bendiga a este hermano y a tantos otros que ha día de hoy son perseguidos en nombre de Cristo y su Iglesia.
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Estimado lector:
Si escribe en el buscador Google "Christians Iraq" obtendrá esta imagen. Muchísimas gracias por su comentario, y su oración.
18/04/16 12:52 PM
  
antonio
Muchas Gracias Maria, esa gente aparte está corredimiendo con todo, uniendose a la Pasión de Cristo en cada misa. desde Monseñor Shi, un Santo de Proporciones, su larga permanencia en prisión,hasta el Martirio muy mayor, torturado hasta el final, sus benficios notables los recibimos en la EUCARISTIA, que es de una belleza y alegria interior sobrenatural, me ha llegado por un familiar la imagén de un Sacerdote decapitado, a la vista de todos, y siempre FIELES, hasta el Fin, leyendo al Gran Padre Philipon, los asiste sin dudas el alma de la Iglesia, el Espiritu Santo, la Gracia, y hasta el Mismo SEÑOR!!!!Estará por alli, la GRACIA, por aca hay mucho escrito, con fundamentos sólidos y teológicos de nivel, muy obviada, como la Familiaris Consortio, y otros documentos de la Iglesia,La Veritatis Splendor, que es una belleza!!!La Unción!!!Que responsabilidad tienen los que obviarón esos documentos y tantos escritos por el Magisterio, parece solo escritura, con mucho respeto a nuestros hermanos separados, ellos también tienen sus mártires.Que Dios te bendiga y lo haga con la Iglesia.
18/04/16 3:13 PM
  
Javier Ejías
"Sin embargo, se diría que una buena parte de los católicos occidentales no han leído los posts que sobre este tema -tan clave para tener una buena salud espiritual- han escrito el padre Iraburu, Luis Fernando Pérez Bustamante, Alonso Gracián, Bruno M., Maricruz Tasies o Edualdo Forment, entre otros. ¡Podrían tal vez no conocer siquiera la existencia de Infocatólica! Se diría, en todo caso, que no beben de la misma teología que los autores antes citados."

¿Pero que se cree usted? ¿Pretende usted que lo que escriben determinados "apoloJetas", en su mayoría con nula o tremendamente sesgada, formación teológica tenga la más mínima importacia frente a las palabras del Papa para cualquier católico con dos dedos de frente?
Definitivamente la respuesta es un NO rotundo.
Nadie (o casi nadie) lee a esos que usted nombra y de los que les leen, a la inmensa mayoría les trae sin cuidado lo que leen.

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Estimado Javier:
Precisamente el último post de uno de los autores que citaba en este artículo, Bruno Moreno, hace un recuento de esos "nadie" que han seguido su blog últimamente, y no parecen ser tan pocos.

http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1604170615-el-articulo-mas-leido-de-espa#more30748

Deduzco de su comentario que se cuenta usted entre aquellos a quienes no interesa en absoluto lo que puedan publicar y, sin embargo, tiene una opinión muy rotunda sobre lo que todos ellos escriben, como si realmente les hubiera leído a todos, y mucho. Tal vez necesite hacer una relectura de sus artículos o, simplemente, abandonar definitivamente todo intento ya que, al parecer, esa lectura frecuente, honda y crítica no le aporta ninguna satisfacción.

Por lo que a mí respecta sí me cuento entre quienes leen y aprenden de Infocatólica, y me consta que no soy la única, aunque me parece muy respetable que no todos sean de mi opinión. Eso sí, le invito a expresar la suya con más respeto o no podré volver a publicar sus comentarios.

María Arratíbel
18/04/16 4:03 PM
  
antonio
Que me perdone, me decir que desconoce al Padre Iraburu!!!!, al Dr.Forment!!!!!!!!!!!!


Antes de escribir y/o hablar hay que pensar, leerlos, ver que dicen, qu fuentes comentan, analizar, lo escrito, y después opininar, eso no es cientifico, para la busqueda de la verdad.En Cualquier terreno, bueno en la ciencia, hay mentirosos también ,me lo explico uno muy grande Argentino, que ayuda a mis pacientitos.


Que Dios te bendiga, y lo haga con la Iglesia.
19/04/16 2:35 PM
  
antonio
Perdón nuevamente, el estimadisimo Padre Iraburu, es muy conocido, es una gran teologo, y lamento no tener su libro de Espiritualidad.Tengo "Los Hechos de los Apostoles en América".
Mi Director Hombre de Dios ,y muy letrado lo conoce.
Un Familiar Dominico, tambien muy letrado, me recomendo que comente aqui porque no son contras,Je!!!Je!!! como dice el Estimado Alonso.


Es muy audaz decir que no se lo conoce.
19/04/16 4:24 PM
  
Carlos de México
Espléndido post. Una oración por Ud. y su familia y mi agradecimiento y admiración por su calidad moral. Que Dios le bendiga siempre.
19/04/16 11:04 PM
  
pepiño
"No sé cuáles son las fuentes teológicas del catolicismo pelagiano o semipelagiano"

Es algo que he meditado muchas veces. En mi experiencia, creo humildemente, de hecho, estoy convencido, que las fuentes han sido la vida de fe mediocre, unida a un nivel de vida como nunca se ha tenido. Eso ha ocurrido en el último medio siglo.

Desde pequeñitos nos han enseñado a confiar en el dinero, en nuestro esfuerzo, en los medios materiales. Todas nuestras necesidades se colmaban con esas tres variables. ¿Enfermas?, el médico es el que te cura de verdad, el único que puede hacerlo. ¿Quieres un futuro próspero?, tu formación y trabajo es lo único que te hace conseguirlo. ¿Quieres diversión y descansar? el límite está en el dinero que te puedas gastar. Esa es la nueva fe del pueblo.

¿Dónde está Dios en esa ecuación?. En ningún sitio. Por eso Dios está relegado al terreno de los sentimientos, porque se ha convertido en un adorno del cual no cabe esperar nada, salvo que quede bonito. Y si no queda bonito, lo quito.

Hacer un cristiano pelagiano es fácil. Haga que se divierta siempre con cosas materiales. Desde pequeñito se le educa para que todo lo que haga se algo práctico. Que sepa cuantas más cosas mejor, porque será mejor que el vecino. Se le obsesiona con controlar su propia salud. Se le habla de las grandes hazañas de hombre famosos - deportistas incluidos -. La receta no falla.

En los sitios dónde se tiene claro que tu vida depende exclusivamente de Dios, este tipo de cosas no prosperan tan fácilmente.
20/04/16 9:50 AM
  
pepiño
Por cierto, ¿Cómo es que este año nadie ha denunciado la campaña de la X en el IRPF?. Herejía pelagiana de libro. Me ha parecido lo más escandaloso que he visto en años.

"Tu X es mi fe"
"Tu X es mi fuerza"

Y cosas similares dichas incluso por algún sacerdote.

Ya se sabe, la gracia es la gracia, pero dónde esté el dinero...
20/04/16 9:53 AM
  
Luis I. Amorós
Muy bien, María. Enhorabuena por el artículo-testimonio.

Sigue en la brecha.
30/04/16 6:14 PM
  
Fruela
El tan cacareado y tan poco practicado testimonio cristiano. Repetido en reuniones y asambleas diversas. Pero a la hora o de la verdad, disimulo, que no se sepa que soy creyente. Es el pecado de San Pedro la noche de Pasión. Muy pocos personajes públicos son capaces de confesar su fe. Saben que se juegan su prestigio e incluso su carrera profesional. Los que lo hacen, entran en la categoría de CONFESORES. Es un martirio a cámara lenta que puede durar toda una vida en determinados ambientes: chistecitos, muecas, aislamiento social, cargos vedados y un largo etcétera. Quienes lo han vivido saben de lo que hablo. Pero Dios da siempre la fuerza necesaria para resistirlo y una gran paz interior a los que son capaces de dar testimonio de la Verdad.
Hoy en día, la Iglesia está muy necesitada de este testimonio.
Santa María, Regina Confesorum, ora pro nobis.
01/05/16 11:26 AM

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