InfoCatólica / Joan Antoni Mateo García / Archivos para: Diciembre 2009

26.12.09

Aplaudiendo la muerte. Pautas para desandar un camino

Hace poco, Mons. Javier Martínez, Arzobispo de Granada, calificaba de triste la imagen de los parlamentarios “aplaudiendo lo que por fin se ha convertido en un derecho: matar a niños en el seno de la madre". Me identifico profundamente con esta tristeza que experimentaba el Prelado. Yo también sentí profunda tristeza y, más aún, desolación y bochorno al saber que esta ley ha sido posible gracias a la cooperación directa de algunos que se dicen católicos, hermanos en la fe. No sé si exagero pero me atrevería a decir que han pecado contra el Espíritu Santo por un doble motivo: por permanecer ciegos ante la luz que supone la enseñanza del Magisterio de la Iglesia y porque el Espíritu Santo está particularmente relacionado con la vida; no en vano en el Símbolo de la Fe, lo proclamamos “Señor y dador de vida". ¡Qué trágico es ver como se aplaude a la muerte!

Hemos llamado a la muerte y ésta llegará sin tardanza, acelerando el invierno demográfico de nuestro país. La nueva ley, y en esto discrepo con el juicio de algún Abad, al margen de que va a producir más abortos y más muerte, supone un salto cualitativamente negativo colosal al erigir el mal y el error en derecho. Sobre este punto escribía muy lúcidamente Juan Manuel de Prada al profundizar sobre las implicaciones jurídicas y legales del aborto considerado como derecho.

Sé que ahora se ha iniciado una campaña solicitando a su Majestad el Rey que no sancione la ley con su firma. Tengo mis dudas sobre la eficacia de dicho camino para evitar que la ley entre en vigor. De hecho, sabemos que aunque Balduino de Bélgica no la firmó, la ley se promulgó igualmente. En todo caso esta loable iniciativa puede servir para respaldar al Rey para que, a diferencia de los parlamentarios católicos que han supeditado su deber de conciencia a la disciplina del partido, se respete algo que debería ser obvio: el derecho de su Majestad como ciudadano y católico a la legítima objeción de conciencia. Podría hallarse el camino jurídico adecuado para que el Rey decline su firma aunque ello no impida que la ley entre en vigor. Como católico confieso que tal decisión del Rey conllevaría por parte de muchos una inmensa admiración y reconocimiento por tan noble gesto.

Por mi parte creo que la solución va por otros caminos. Las leyes se hacen y se deshacen. La actual ley del aborto no deja de ser consecuencia de una mentalidad que lentamente ha abierto brecha en la conciencia de gran parte de nuestra sociedad, aunque los últimos sondeos indican que la mentalidad a favor de la maternidad y la vida va avanzando a pasos decididos. Se trata precisamente de esto, de seguir informando, de seguir luchando, ahora más que nunca, a favor de la vida para que llegue el momento en que una nueva mentalidad social dominante llegue a la decisión de abrogar la legislación pro-abortista como la cosa más natural. Y con el convencimiento que la verdad, a la corta o a la larga, acaba imponiéndose.

Los defensores del aborto han aplaudido la nueva ley convencidos que han obtenido una gran victoria. Es cierto, han ganado una batalla, pero no la guerra.

Ahora más que nunca hay redoblar los esfuerzos a favor de una mentalidad pro vida, especialmente para las nuevas generaciones para que capten con claridad lo que realmente supone un aborto. La lucha por la vida no deja de ser uno de los principales signos de los tiempos en los que Dios nos habla y nos llama a colaborar con Él. Será un camino largo que deberemos gestionar con mucha paciencia pero que debemos también afrontar con gran determinación.

9.12.09

La información religiosa que se publica en La Vanguardia

El periódico La Vanguardia es uno de los más leídos en Barcelona y en Cataluña en general. Personalmente siempre lo hemos recibido en mi casa desde hace muchísimos años. No voy a entrar en un análisis a fondo de esta publicación pero sí que quiero expresar mi preocupación y la de muchos católicos (sacerdotes, religiosos y laicos) por la peculiar página de religión que se publica cada domingo, y más en concreto sobre la selección de noticias y el modo de tratarlas del periodista Oriol Domingo.

Hace un par de semanas varios feligreses míos me comentaban con asombro el largo artículo que Oriol Domingo dedicaba a un desconocido jesuita egipcio presentando, cual se tratara la panacea de todos los males de la Iglesia, la peculiar reforma que proponía el susodicho religioso. Efectivamente, yo mismo quedé perplejo a leer las propuestas que este hijo de San Ignacio proponía a nuestro Santo Padre, propuestas que, en su mayoría, llevarían a una auténtica demolición de la Iglesia.

Podría tratarse de un artículo aislado, una excepción, pero no es así. Si alguien tiene la paciencia de seguir las informaciones y comentarios que ha publicado el articulista a lo largo de mucho tiempo se dará cuenta de su talante. Por citar algunas que recuerdo de las más recientes: Un largo artículo con una crítica muy negativa al nuevo catecismo Jesús es el Señor de la CEE, otro escrito de alabanza a la original monja benedictina Teresa Forcades, a la que presentaba cual “cordero entre lobos” y otras cosas por el estilo.
Este último domingo, Oriol Domingo, nos ofrecía un artículo sobre “Presiones al nombrar obispos”. No es difícil imaginar por dónde van los tiros.

Pues bien, en este último escrito, como quien no dice nada, hablando de la presentación de un libro, Oriol Domingo afirma que “la obra acaba de presentarse en la conservadora Fundación Balmesiana en Barcelona”. Es evidente que en el léxico de Oriol Domingo, el epíteto “conservadora” tiene un claro matiz despectivo y que debe hacer alusión a fracasados y recientes intentos de llevar el estilo sereno, de alta divulgación de las ciencias religiosas y divulgación de la piedad cristiana que han caracterizado la trayectoria histórica de esta institución.

Balmesiana es fiel al Magisterio de la Iglesia y ha hecho mucho bien a tantísimas personas tanto en el campo espiritual, como en el científico. Así lo prueban los congresos de alta categoría que allí se celebran, como el dedicado al Sagrado Corazón y el último, sobre la Semana Trágica. En Balmesiana, entre otras cosas, siempre se ha mantenido la enseñanza según Santo Tomás de Aquino, tan recomendada por el Magisterio de la Iglesia. Y nunca, en la enseñanza impartida en Balmesiana, se ha apartado a nadie del recto camino de la fe.
El Sr. Oriol Domingo debería saber que muchos lectores de La Vanguardia – me consta – estamos muy decepcionados por su parcialidad y falta de profesionalidad en la importantísima tarea que tiene encomendada y que no es otra que reflejar con más ecuanimidad, realismo y pluralismo la rica realidad de la Iglesia Católica. No tengo la menor duda en afirmar que un lector desconocedor de la Iglesia Católica y que siguiera durante un año la información que Oriol Domingo ofrece en La Vanguardia, se formaría una imagen muy distorsionada de la realidad de la Iglesia.

Y desde este humilde blog me atrevería a solicitar a tantos lectores descontentos con una información religiosa tan pobre que pensaran en escribir al Director del rotativo barcelonés solicitando una página de religión dominical más objetiva, seria y rigurosa con la que es la vida de la Iglesia Católica. Estoy convencido que en Barcelona hallará más de un profesional católico perfectamente capacitado para la tarea.