InfoCatólica / Joan Antoni Mateo García / Archivos para: Junio 2009, 08

8.06.09

Gestos y posturas en la Santa Misa: La oración del cuerpo

La arbitrariedad en la Santa Misa y en la celebración de los Sacramentos es uno de las cosas más nefastas que ha sufrido el Pueblo de Dios durante las últimas décadas. Los abusos más allá de lo soportable, como decía Benedicto XVI, deben cesar. En mi consultorio recibo muchas preguntas sobre la liturgia. Presento hoy dos de las que he atendido últimamente.

GESTOS Y POSTURAS EN LA MISA

Pregunta:

¿Podría informarme si es correcto que el Padre Nuestro se rece con las manos levantadas durante la Misa? Tengo entendido que el único que puede hacerlo es el sacerdote. Otra cosa que quiero preguntarle es si es obligatorio arrodillarse durante la Consagración. En mi comunidad casi nadie lo hace y me siento como extraña haciéndolo. Veo que el Papa administra la Comunión a los fieles de rodillas cuando esto hace años que no se ve por aquí… Tanta diversidad me confunde….

Respuesta:

Es algo evidente que no somos espíritus desencarnados y esto también debe notarse en la liturgia.Es curioso que en una época en que la antropología ha recuperado positivamente el valor del cuerpo al mismo tiempo se han ido desvaneciendo hermosas expresiones de la “oración del cuerpo” en nuestras liturgias. Según nuestra constitución, normalmente expresamos con nuestro cuerpo los movimientos de nuestra alma. Con el cuerpo también rezamos, adoramos, hacemos penitencia… En la liturgia se prevé esta participación corporal con gestos y posturas: en pié, de rodillas, sentados e incluso postrados al suelo. Algunas posturas y gestos corresponden al sacerdote quien preside la asamblea en nombre y persona de Jesucristo a quien representa. Lo correcto es que cada uno haga lo que le corresponde y sólo lo que le corresponde y que nadie se arrogue atribuciones que no se le otorgan. Esto lo establecía con claridad la Sacrosanctum Concilium del concilio Vaticano que muchos deberían releer o leer por primera vez. Paso ahora a respuestas concretas. Creo que la elevación de manos en el Padrenuestro es un gesto hermoso en la recitación privada de los fieles. No así en la celebración de la Misa cuando sólo debería hacerlo el sacerdote. Ha habido una cierta mala orientación en confundir los roles de cada uno y así, por ejemplo, los fieles no deben absolutamente pronunciar las palabras de la Consagración. Arrodillándose en la Consagración usted hace lo correcto y dispuesto por las leyes litúrgicas aunque hoy, en algunos lugares, hacer lo correcto puede parecer una rareza. Los fieles que pueden arrodillarse deben arrodillarse durante la Consagración. Sobre lo que comenta del Papa ya escribí hace poco en esta misma columna que Benedicto XVI está haciendo una gran catequesis litúrgica y es de desear que muchas cosas que nos dice el Papa se concreten en disposiciones litúrgicas de carácter jurídico. En el fondo, en palabras del mismo Pontífice, yo creo que se trata de dar de nuevo a la Eucaristía la dimensión de adoración que le corresponde en todas sus dimensiones: en la Santa Misa, en la Comunión y en su permanencia después de la Misa.Me parece algo muy urgente y necesario.

COMULGAR BIEN

Pregunta:

Seré breve, dado que interesan más sus repuestas que mis preguntas. Observo un uso que se ha convertido en abuso respecto a la distribución del Sagrada Comunión en las manos de los fieles: manos sucias, sudorosas, intentando agarrar el Cuerpo de Cristo con los dedos como una pinza, no consumiendo la Sagrada Comunión ante el ministro… Los sacerdotes en última instancia y la más alta jerarquía eclesiástica tienen grave responsabilidad de velar por instruir al respecto y evitar los abusos evidentes con el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo. El Santo Padre S.S. Benedicto XVI, recientemente ha dicho que en las celebraciones donde él reparta la Sagrada Comunión, los fieles que la reciban de sus manos lo harán de rodillas y en la boca, ¿Es suficiente o hace falta más instrucción?

Respuesta:

Probablemente el Papa nos está dando un mensaje no escrito, pero explícito. Me recuerda otro gesto pontificio, éste de Juan Pablo II, cuando con gran sorpresa bajó a la Basílica Vaticana y se puso a oír confesiones en un confesionario. Los sacerdotes captamos el mensaje. Benedicto XVI se ha referido explícitamente en más de una ocasión a la necesidad de adorar Cristo Eucaristía: en la Misa, en la Comunión y en el culto fuera de la Misa. Tiene usted razón y yo mismo lo he comentado muchas veces en esta columna: faltan estas muestras necesarias y convenientes de adoración. Por doquier se ha suprimido el noble gesto de arrodillarse en el momento de la consagración y que según las normas litúrgicas es preceptivo normalmente y también se ha degradado mucho la forma de comulgar con las manos. A veces, a mis feligreses les recuerdo, aludiendo al gesto que usted comenta de tomar la Sagrada Forma con los dedos en pinza, que nosotros no tenemos la habilidad de los chinos para comer con palillos. Se corre el riesgo de que caiga al suelo el Cuerpo de Cristo y se dificulta mucho la administración de la comunión. ¿Volver a comulgar de rodillas? No creo que el Santo Padre tenga intención de obligarlo pero sí que nos recuerda que es una opción para el fiel que desee hacerlo y que debería facilitarse tal opción. También creo que es una llamada a acercarse a la Comunión con devoción y adoración, y, por supuesto, en el estado de gracia que se requiere. Me permito recordar igualmente que la comunión en pié y en la mano, hecha con la corrección y el espíritu que las mismas normas litúrgicas indican, es totalmente digna y decorosa. Efectivamente hay que orientar a los fieles y corregir con tacto y oportunidad los abusos y recuerdo que en determinadas circunstancias el sacerdote puede omitir la administración de la Sagrada Comunión en la mano. Si el Papa decide introducir modificaciones al respecto a nivel de la Iglesia Universal, evidentemente que éstas han de ser admitidas prontamente por parte de todos.