CELIBATO

El tema del celibato se plantea constantemente. Acabo de recibir esta consulta desde mi Consultorio en Cataluña Cristiana.

¿Es verdad que un grupo muy importante de teólogos han pedido la supresión del celibato? ¿No cree que habría muchos más sacerdotes si pudieran serlo hombres casados?

Efectivamente un grupo de profesores de teología centroeuropeos han solicitado no tanto la supresión del celibato sino la revisión de su carácter obligatorio en la Iglesia latina. No es algo nuevo, es una petición recurrente que aflora una y otra vez. En varias respuestas que he dado en esta columna he insistido siempre que el celibato no se trata de una cuestión dogmática y que desde el punto de la doctrina de la fe nada obsta a la posible existencia de presbíteros casados en la Iglesia latina, como existen en la ortodoxia. También he destacado que el celibato es muy conforme con el estilo de vida de Jesús y ha demostrado su gran valor en una probada tradición. La Iglesia, yo creo que con muy buen criterio, ha decidido que se mantenga por ahora. Hace poco, el cardenal Piacenza ha recordado, durante una conferencia celebrada en la ciudad de Ars que la Encíclica de Pablo VI sobre el celibato sacerdotal señala que Cristo «permaneció toda su vida en estado de virginidad, que significa una total dedicación al servicio de Dios y de los hombres» y ha subrayado que el celibato sacerdotal tiene una validez perenne.

Por ello, dijo el Prefecto del Clero, «la vigente ley del sacro celibato debe acompañar al ministerio eclesiástico» para ser compatible «con la elección exclusiva, perenne y total» del sacerdote hacia «el único y sumo amor de Cristo y de la consagración al culto de Dios y al servicio de la Iglesia». Estas consideraciones del Magisterio nos invitan a ver el celibato, no como un problema, sino como un don inmenso para el sacerdote y para las comunidades cristianas.

Sinceramente pienso que, actualmente, la supresión del carácter obligatorio del celibato en la iglesia latina, constituiría más bien un empobrecimiento que una riqueza. Pensar que la escasez de vocaciones al sacerdocio ministerial en muchos lugares provienen del celibato es una ingenuidad. Esta misma crisis la padecen confesiones cristianas que tienen pastores casados. El problema es mucho más profundo y grave. Es un problema de fe, de vida de fe y de la fuerte secularización que padecemos y que ha penetrado, como indicaba Mons. Asenjo, en el mismo interior de las comunidades cristianas.

Sería bueno preguntarse porque, precisamente donde se dan abundantes vocaciones al sacerdocio, no se cuestiona el celibato ni muchos elementos valiosos de la tradición.

33 comentarios

  
Jose Sanchez
La escaces de vocaciones no es otra cosa de un signo de la crisis de fe y esta nose enfrenta "suavizando" las exigencias de Cristo, sino siendo fieles a el. La crisis de fe es una consecuencia de la falta de intimidad con el Señor
08/02/11 12:24 PM
  
Ignasi Garrido (sin cellibato aún habría menos vocaciones)
Efectivament Mossèn Joan,
Todas las comunidades cristianas con pastores que pueden casarse tienen aún mucchas menos voccaciones que la Iglesia Catolica de rito lationo. Y esto es un hecho innegable. Portanto por que apliciar algo que aún crearía más división y disminución de vocaciones?

!odos sabemos lo que pasa!! el hecho que exista el celibatto es un excandalo para la sociedad actual.
08/02/11 1:24 PM
  
Justo
D. Joan Antoni Mateo: Creo sinceramente que Ud. no viene a enterase de mucho de lo que se trata. En vez de tanta oratoria vacia en su artículo, ¿como no fijarse que con un celibato opcional todo sería distinto. Veamos: si los anglicanos casados los reordenan sacerdotes católicos y son buenos sacerdotes, ¿Porque los catolicos casados no van ha ser buenos sacerdotes?.
08/02/11 1:41 PM
  
ciudadano
"el celibato no se trata de una cuestión dogmática y que desde el punto de la doctrina de la fe nada obsta a la posible existencia de presbíteros casados "
Como Vd., creo que la actual crisis no es un problema de celibato obligatorio o no.
Tampoco veo la razón de la obligatoriedad de celibato para alcanzar el sacramento del sacerdocio.
Conozco personas casadas, algún diácono tambien, que estan vocacionalmente dispuestos a asumir las responsabilidades del sacerdocio y que no pueden pretenderlo por una ley no promulgada por Jesús.
Dice Vd. que la supresión del celibato empobrecería a la Iglesia. Creo todo lo contrario. Estoy seguro que muchos sacerdotes seguirían optando por el celibato y a cambio un número importante de hombres casados podrían optar al presbiteriado, con lo que, a mi entender, se enriqueceria el Pueblo de Dios.
08/02/11 3:28 PM
  
Joan Antoni
Apelando a mi propia experiencia de 25 años de sacerdocio y sólo como un apunte práctico, debo confesar que sin el celibato difícilmente podría haber realizado la tarea que, gracias a Dios, he podido lleva a cabo. Por otra parte, el tema de los anglicanos que son ordenados nada obsta a la disciplina actual del celibato. En estos momentos, pensar que todo sería distinto con un celibato opcional es desconocer profundamente la realidad eclesial que estamos viviendo. Dudo que en nuestras diócesis hubiera un cambio perceptible en los seminarios si cambiara la disciplina.
08/02/11 3:29 PM
  
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
“… donde se dan abundantes vocaciones al sacerdocio, no se cuestiona el celibato ni muchos elementos valiosos de la tradición” Yo lo veo también al revés: “Donde no se cuestionan ni el celibato ni los valores auténticos de la tradición, encontramos terreno abonado para la abundancia de vocaciones al sacerdocio”. Y es que ambas realidades, la abundancia de vocaciones y el respeto por los valores tradicionales auténticos, están ligadas a la realidad de Cristo, (y no al revés), que «permaneció toda su vida en estado de virginidad, que significa una total dedicación al servicio de Dios y de los hombres»

Bueno… EL CELIBATO está relacionado con las virtudes de la VIRGINIDAD, LA CASTIDAD, LA PUREZA… y otras afines. Quería exponer mis opiniones al respecto.

Habría que distinguir tres cuestiones que comento en tres puntos:

PUNTO 1º. El valor de dichas virtudes en base a la utilidad que con ellas se pueda conseguir, por ejemplo, la dedicación completa a una actividad. Pero este no es propiamente el valor del celibato. Cabe la posibilidad de renunciar al matrimonio por dedicarse al mundo de la escena, por ejemplo: hay quien dice que su vida es “muy sacrificada”, y que ha tenido que renunciar a muchas cosas, y que el que algo quiere, algo le cuesta, etc. Por otra parte, lo que, en el sacerdocio se gana por “dedicación exclusiva”, se pierde por pérdida de comprensión hacia los que tienen problemas matrimoniales, porque no han pasado por ellos. El celibato no es moneda de cambio de ninguna "negociación"

PUNTO 2º. El valor que, por sí mismas, tienen la castidad, la virginidad, la pureza, de una persona, al no relacionarlo con ningún otro valor que no sean ellas mismas, ni mucho menos, identificarlo con una “utilidad” de valor inferior, por ser medio para conseguir otros valores, considerados superiores a la castidad como medio. Creo que es acertado descubrir que dichas virtudes tienen valor por sí mismas, y no por el beneficio que, fuera de ellas, nos puedan reportar. Y así, de esa forma, sólo tendrán valor en virtud de su semejanza con lo que Dios es, con su Esencia, un Ser cuya Dignidad, Bondad, Poder, Amor, etc., nunca sufren desgaste. La virginidad, la pureza, la castidad, guardadas, son “participación” directa, por parte nuestra, de lo que Dios es. Y esto, se puede dar tanto en el matrimonio aunque tengan veinte hijos, DONDE EL AMOR NO TIENE POR QUÉ SUFRIR DESGASTE, como en la vida de soltero, la vida religiosa o en el sacramento de Sacerdocio. Aquí, ejercer la castidad en base a una empatía con la naturaleza divina, que nunca se gasta, no es, por tanto, todavía celibato: estas virtudes se puede ejercer en el matrimonio, en el noviazgo, o en una soltería tantas veces, dolorosa, pero donde se es fiel al estado que Dios quiere.

PUNTO 3º La ilación definitiva de una persona, de por vida, con uno o ambos de los puntos anteriores, en forma de compromiso, que se da en una persona, un sacerdote, por ejemplo, o un religioso o religiosa, ES CELIBATO; es para “mejor asumir” el valor indicado en el PUNTO 2º, en cuanto que está referido a Dios. A esto se llama, propiamente celibato. Semejarse a Dios es el fundamento de la Castidad: unirse a Dios de por vida en una unión semejante al Matrimonio, (con Dios, con la Iglesia…) es a lo que llamamos, con propiedad, celibato. Si es para “mejor asumir” el valor indicado en el PUNTO 1º, es también celibato, pero se parece más a un matrimonio de conveniencia, y aquí existe mayor peligro de que se produzca un fracaso, si es que no está Dios en primer lugar en el horizonte de su vida, sino el éxito de su trabajo. Al carecerse de ciertas experiencias de otros, parece que no se les puede aconsejar como se debiera: la tierra donde se asienta el compromiso no es totalmente firme: falta el conocimiento que da la experiencia.

Si el sacerdocio fuera el ejercicio de una ONG, guardar el celibato por las razones expuestas en el punto primero tendría un sentido “cabal”. Pero mejor es considerar el sacerdocio como lo que es verdaderamente: participación del Sacerdocio de Cristo, el cual es Víctima PROPICIATORIA, sin mancha ni defecto, cuya vida, que no ha sido utilizada para ningún otro fin, es ofrecida por Cristo mismo, como Sacerdote, al Padre Eterno. Cristo es Sacerdote, Víctima y Altar. Así ha de ser el sacerdote mismo, que ha de lograr la aplicación de los méritos de Jesucristo, en un servicio ofrecido al hermano, al feligrés, al Pueblo de Dios.

Pero lo que expongo no son más que opiniones que, creo, fundadas.
08/02/11 4:24 PM
  
Pablo Mir
¿Existe acaso una enorme cantidad de candidatos a diáconos permanentes (que pueden ser casados)? Porque gran número de ellos es evidente que no hay, en España, al menos.
08/02/11 5:22 PM
  
Gabar
Creo que los sacerdotes, se pueden dedicar plenamente a su labor con el celibato.
El hecho de tener una familia,lleva a descuidar una de las dos cosas o las dos.No se puede afrontar al tiempo la ya de por sí, ( más en estos tiempos) dificil tarea de ser un buen sacerdote, con todo lo que conlleva tener una familia, responsabilidades, preocupaciones...

Una pregunta, don Joan. Los anglicanos casados que se incorporen a la iglesia católica,supongo que una vez ordenados han de cumplir el celibato igual que cualquier otro sacerdote, ¿No?.
08/02/11 5:28 PM
  
Gabar
Disculpe,acabo de leer su último comentario, donde responde la pregunta que le hacía.

Algo torpe de reflejos que estoy.
08/02/11 5:31 PM
  
Arnaldo Romero
El celibato de los sacerdotes en la Iglesia Latina ( y en las iglesias orientales) no es solo una conveniencia de la Iglesia Católica sino un estilo de vida de los presbíteros que deberíamos mantener. En un mundo donde la espiritualidad parece haberse rendido al secularismo debemos defender el celibato como un tesoro que preserva a la Iglesia de problemas aún mayores que la escasez de vocaciones.

Totalmente de acuerdo con usted.

_____________________________________________________

http://www.CatholicNetPedia.net
08/02/11 6:28 PM
  
Francisco Javier
Pienso como el Padre Joan de que el quitar el "celibato" no va a solucionar las cosas...

En todo caso si se quitase habría que hacer las cosas bien. Ninguno que se ordene sacerdote puede casarse ni en los Ordinariatos anglicanos ni en las Iglesias Orientales... Es "alverres", es decir, si estás casado, puedes ordenarte sacerdote.

El matrimonio va antes de la "ordenación".

Lo que me gustaría señalar es el DIACONADO. ¿Dónde está la explosión de hombres diáconos? Porque no hace falta ser célibe para serlo...

En mi Diócesis (Málaga) no pasan de 20. Debería haber por lo menos 500 o 600 diáconos sin lugar a dudas por su tamaño de habitantes (casi 2 millones)... Pero, ¿dónde están?

Está claro. El problema no es el celibato. Es la falta de fe como dice el Padre Joan
08/02/11 6:30 PM
  
Ignacio
Nunca entendí esa manía de defender el celibato atacando la posibilidad, y realidad en otros ritos, del sacerdocio casado.
Que el celibato es un don es innegable, atacarlo no es el camino para valorar otras opciones o posibilidades de vivir el ministerio sacerdotal.
Creo que el sacerdocio casado complementaria el inmenso don del sacerdocio célibe. Daria a la Iglesia una riqueza distinta que la que da hoy el sacerdocio célibe.
Me llama poderosamente la atención la necesidad de algunos sacerdotes célibes de descalificar otras formas de vivir el sacerdocio, además de parecerme erróneo ese miedo de que si se permite el sacerdocio casado se pierde la riqueza del sacerdocio célibe. Los sacerdotes que hoy son célibes no van a salir a buscar novia si se permite el sacerdocio casado, son célibes porque están llamados a serlo y están felices de serlo. El sacerdocio casado es otra manera de vivir el ministerio sacerdotal que no tiene nada que ver con el modo de vida de los célibes. Si un sacerdote célibe, frente a la posibilidad, se casaría lo único que esta diciendo es que esta viviendo su vida de una manera errónea, reprimida. Y eso dudo que trasmita algo bueno. Los sacerdotes que conozco lejos están de esto.
La discusión esta lejos de plantearse como lo hace el fundamentalismo, al que no le regalo el calificativo de ortodoxo, de si el celibato es bueno o malo. La cuestión esta en si el sacerdocio casado puede darle una riqueza distinta a la Iglesia en el mundo de hoy, si es un aporte o no. Yo creo que si, pero no creo que sepa discernir mejor que el Papa.
Si la Iglesia dice que no, será no entonces. Pero, por favor, no mezclemos las cosas.
Por ultimo, demuestra muy poca formación teológica el equiparamiento de la posibilidad de sacerdocio casado con el sacerdocio femenino o el casamiento de los gay. Aprendamos a distinguir porque es obra del demonio fomentar la confusión.
Abrazo a todos.
Nacho.

08/02/11 10:19 PM
  
Martin Ellingham
En la tapa de Infocatolica hay una noticia sobre el crecimiento de las vocaciones en Ucrania. ¿Se sabe que el 40% del clero católico de Ucrania es casado?

Hay vías pésimas de defender el celibato: 1) denostar el matrimonio y a los clérigos casados; 2) comparar a las Iglesias católicas orientales, con cristianos que no tienen ordenes válidas (anglicanos, episcopalianos) y carecen de la integridad de la fe; 3) hacer de la disciplina eclesiástica una proposición dogmática.

Otros argumentos son discutibles. En Occidente, la adminisión de clero casado, requeriría un profundo cambio cultural en las parroquias.

Saludos.

09/02/11 10:30 AM
  
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
¿HABRÍA MUCHOS MÁS SACERDOTES SI PUDIESEN SERLO CASADOS?
El celibato no ha de apreciarse por su utilidad para conseguir una finalidad, sino por su valor intrínseco.
Podría haber muchos más, pero peor motivados.
Podría haber muchos menos, porque la misión principal del sacerdote quedaría oscurecida al quedar cuestionado el motivo principal del celibato.

Aunque pueda concebirse un Sacerdocio sin celibato, el celibato, por su significado auténtico, está íntimamente relacionado con el Sacerdocio. No ha de estar el planteamiento en cómo conseguir cantidad sino en cómo conseguir calidad, pues hemos de aceptar que más vale poco y bueno que mucho y regular.

¿QUÉ PRETENDE LA IGLESIA CON EL CARÁCTER OBLIGATORIO DEL CELIBATO?
Un objetivo utilitarista, PERO NO SÓLO NI PRINCIPALMENTE UTILITARISTA, aunque me da la impresión de que los motivos utilitaristas son los que más se predican. Y así, se dice que:

-1-- El celibato es obligatorio para evitar los malos ejemplos en un eventual matrimonio mal llevado por un cura.
-2-- El celibato es obligatorio para una mejor dedicación a las tareas propias del sacerdocio.

Pero no es descabellado pensar que haya sacerdotes muy capaces de poder compaginar, muy dignamente y con eficacia aceptable, su misión sagrada con una vida privada comprometida, por ejemplo, en el matrimonio, o con una actividad empresarial o política. Esto también pasa en la vida misma ajena a la Iglesia, pues hay gente con mucho ‘talento’ que puede llegar muy lejos, y gente muy honrada y sincera, que ejerce su actividad social de forma ejemplar. Por todo ello, no parece que los posibles malos ejemplos o la falta de capacidad, POR SÍ MISMOS, sean decisivos para JUSTIFICAR el carácter obligatorio del celibato en todos los casos, SIN EXCEPCIÓN ALGUNA.

Pero por otra parte están los que CUESTIONAN el carácter voluntario del celibato:

-3-- El celibato supone represión de un desenvolvimiento correcto de la personalidad, lo que predispone a la infidelidad. Es, por tanto, necesario, evitar los escándalos provenientes de conductas fuera de lugar, pero que apelan y son debidas a las lógicas y, en principio, nada maliciosas inclinaciones sexuales, propias de nuestra naturaleza, cosa que ha ocurrido en los últimos tiempos pero que, sin duda, se ha dando desde siempre en la Iglesia (… aunque también fuera de ella), con la añadidura actual de expresiones consideradas tradicionalmente aberrantes, como la homosexualidad.

Efectivamente, el celibato puede suponer represión sexual en aquellos que no comprenden su verdadero sentido, o en aquellos que no tienen fija y desarrollada su personalidad, o que por el estado cultural, o de habituación y vicio, o por el estado biológico o mental en que se encuentran, etc., etc., se vean arrastrados y tentados al ejercicio sexual, sin fuerzas suficientes para encarrilar su celibato hacia lo pretendido por la Iglesia. Por eso se ha de vigilar la recepción del Sacramento de Orden, haciendo que sólo lo reciban hombres capaces y dispuestos, no solo capaces, no solo dispuestos, PERO CON VOCACIÓN A LA SANTIDAD, hacia la que han de encarrilar al rebaño confiado a ellos, es decir, hombres dispuestos a asumir su misión EN SU TOTAL IDENTIFICACIÓN CON “CRISTO-SACERDOTE”, víctima sin tacha, ofrecido totalmente al Padre, en cuerpo, sangre, vida, alma y divinidad.

Lo que se ofrece al Padre ya no lo puede consumir el pueblo, sino sólo en Comunión que alimenta y salva: ese es el significado del celibato, OFRENDA Y COMUNIÓN, que en el sacerdote se traduce en Sacrificio, renuncia, caridad, dedicación, etc., en una palabra, CELIBATO de las cosas terrenas: el sacerdote, célibe, no se debe, por tanto, a una mujer, sino al rebaño confiado a su custodia, a modo de Comunión por su ofrecimiento al Padre, en Cristo. POR TODO ELLO, LA SUPRESIÓN DEL CELIBATO SERÍA UNA GRAN PÉRDIDA PARA LA IGLESIA, Y UN GRAN ERROR.

-4-- El celibato aleja y distancia a los sacerdotes, de la feligresía y de los laicos en general, y de todos aquellos que se acercan para pedir consejo y orientación, lo que repercute en el trato, y en los contenidos y formas de homilías, las cuales serían preparadas con desconocimiento de materias que incumben sólo a laicos y no a consagrados, o repercute en la no comprensión con mayor objetividad, de los pecados en los que interviene lo sexual –o lo que llaman el “género”- , (u otros componentes de la personalidad humana, si nos referimos, no al celibato, sino al mandato de no dedicarse a oficios mundanos, políticos, etc. –¡la economía, esa es otra!, ¿están los ‘curas’ preparados para aconsejar moralmente en lo económico?-) Pero aquí está el cómo ha de ser la preparación de los aspirantes al Sacerdocio en los seminarios, preparación QUE HA DE SER PARALELA a la catequesis del Pueblo de Dios en estas materias. Ambos, seminaristas y laicos, han de estar bien preparados para la comprensión de LO QUE EL CELIBATO ES Y SIGNIFICA, pero también han de estar preparados a que las enseñanzas y pastoreos del sacerdote no han de salirse de los cauces de la misión santificante del sacerdote, y han de ser bien interpretadas por el laico. Se requiere buena formación del seminarista y una catequesis que guie a una auténtica mayoría de edad del laico y del Pueblo de Dios.

Todos, en todos los tiempos, agradeceremos el que en tiempos anteriores no se haya abolido este Don tan precioso y no sólo útil, que es el CELIBATO: Sólo para aquellos que puedan soportarlo, (Mateo, 19). El resto, han de tener la suficiente humildad de aceptar que el Sacerdocio no es para ellos: otra cosa sería una ambición no querida por Dios.


¡Bien ha dicho el Prefecto del Clero, que «la vigente ley del sacro celibato debe acompañar al ministerio eclesiástico» para ser compatible «con la ELECCIÓN EXCLUSIVA, PERENNE Y TOTAL» DEL SACERDOTE HACIA «EL ÚNICO Y SUMO AMOR DE CRISTO Y DE LA CONSAGRACIÓN AL CULTO DE DIOS Y AL SERVICIO DE LA IGLESIA»!
09/02/11 3:35 PM
  
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
Corrección de lapsus: donde dice

"Pero por otra parte están los que CUESTIONAN el carácter voluntario del celibato:"

debe decir:

"Pero por otra parte están los que CUESTIONAN el carácter obligatorio del celibato:"

Pido disculpas.


09/02/11 6:52 PM
  
Borja M.
No entiendo a esta gente que constantemente saca a relucir el tema del celibato. Ya está dicho por el actual Papa, y el anterior, y el anterior, y el anterior...que no es tema discutible, ¿por qué esa soberbia de creer uno que su opinión personal pro presbíteros casados es más válida que lo afirmado por los Vicarios de Cristo?
Y tampoco entiendo las argumentaciones basadas en la "utilidad" del celibato sacerdotal. Esos argumentos pueden ser aceptables cuando se discute con personas no católicas, pero entre católicos...el celibato no es bueno por ser útil, su razón no es que sea "bueno para", el celibato es bueno per se, es intrínsicamente positivo.
10/02/11 10:36 AM
  
Martín
Hola a todos.

Mi punto de vista:

1. El celibato es un don muy importante para el sacerdote.
2. El celibato hoy es obligatorio pero podría no serlo, es una decisión prudencial del Papa, que se toma de acuerdo a las circunstancias.
3. Si hay circunstancias en el mundo que muestren una coyuntura en donde muchas personas están llamadas al sacerdocio (porque no nos olvidemos que es un llamado, no una elección personal) y que podrían hacerlo con un carisma especial desde la vida familiar, podría entonces el Papa habilitarlo.
4. Sin embargo, creo que no existe esa coyuntura. En el contexto actual, a Dios gracias los laicos tenemos miles de formas de expresar nuestra vocación cristiana, de evangelizar la cultura y la sociedad, manteniendo nuestras familias. Inclusive hay alternativas laicas no-familiares (ej: numerarios del Opus Dei) muy buenas, donde un laico entrega su profesión al servicio del Reino de Dios.
Por ende no parece necesario separar el celibato del sacerdocio, convirtiéndolo en opcional, ya que no solucionará la vocación de los cristianos y sí se convertirá en una exigencia menos para los sacerdotes. Porque no nos olvidemos que por más que los sacerdotes célibes lo vivan con alegría (que es cierto), la realidad es que la naturaleza del hombre es falible, y el hecho de que a uno le exijan determinadas cosas hace que uno las haga, o ponga más empeño en hacerlas. Si el celibato se volviera opcional, nivelaríamos para abajo.

Espero haber sido claro.
11/02/11 5:37 PM
  
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
Una coyuntura en donde muchos llamados al sacerdocio pudieran responder con una vocación fructífera, y debido a un carisma especial, desde una vida matrimonial y familiar, haría factible que un Papa habilitara el sacerdocio para hombres que, con posterioridad a su ordenación, fueran a contraer matrimonio o tuvieran opción al mismo.

Me pregunto qué determinaría esa coyuntura, por qué se llegarían a producir esas circunstancias que, acaso, como triste signo de los tiempos, aconsejaran a un futuro Papa a proclamar el celibato optativo para el sacerdocio, lo que es lo mismo que ningunearlo y suprimirlo, quedando los sacerdotes a su voluntad de casarse o no, como cualquier laico. Pero el celibato, o es obligatorio, o carece de sentido hablar de él.

Hay algo que asusta en todo esto: la interpretación utilitarista del celibato o la desaparición de éste porque no se le valore como es debido. Es cierto que una vocación en estas condiciones puede llegar a ser “fructífera” por contraste con su contexto, circunstancias sociales y personales a las que se llegaría, a causa de la tendencia ACTUAL a pensar y opinar de una manera determinada y a vivir según esa manera de pensar, que no ayuda a valorar la Castidad y el Celibato como es debido.

Sólo dos motivos (se me ocurre) pueden hacer que un papa suspenda la obligatoriedad del celibato en el sacerdocio: Que seamos indignos de tal don. O que sea tal escasez de sacerdotes que no se pueda atender, no ya a la totalidad, sino siquiera a una parte, acaso pequeña de la cristiandad, por lo que sería necesario buscar vocaciones, incluso debajo de las piedras.

Esta escasez se puede dar por una falta de vocaciones, fruto, a su vez de una indignidad por parte del Pueblo de Dios, o se puede dar por una hecatombe planetaria que pusiera en peligro la supervivencia de la humanidad, cosa que, por ahora, parece poco probable: en ese caso, se llegaría incluso a recomendar, sin paliativos, el matrimonio en todos los casos.

Lo que a nosotros nos interesa considerar es si somos o no somos dignos de los dones divinos, entre los que se encuentra el celibato. ¿Pueden nuestros pecados actuales o sus frutos en las generaciones futuras, ser motivo (suficiente) para que la Iglesia llegue a suprimir la obligatoriedad del celibato en el sacerdocio? O dicho de otra forma: ¿Nos arrebatará el cielo este don precioso porque un día nos hayamos mostrado “excesivamente” indignos de él?

Estoy convencido de que tal indignidad comienza en no valorar A NIVEL SOCIAL, como es debido, la virtud de LA CASTIDAD en todos y cada uno de los estados en que se pueda encontrar el hombre, (la persona humana), sobre todo si se es cristiano, y en no guardarla como corresponde, según demanda cada uno de los aludidos estados. Esa indignidad se continúa en no comprenderla (la castidad) en el sacerdocio, en forma de celibato, sobre todo si es preceptivo.

Los efectos visibles de esta indignidad se mostrarían en las transgresiones de los consagrados a sus votos de permanecer célibes en ofrecimiento a Dios para, de esta oferta, darse en caridad a los hombres. ¿Qué otra cosa es el Sacerdocio de Cristo, Cordero Santo sin tacha ni defecto? ¿Y por qué estamos continuamente pidiendo a Dios que nos de sacerdotes santos? El celibato fue la condición “sine qua non” con la que fueron consagrados. (Las transgresiones, no sólo son en los actos externos que escandalizan porque están a la vista o pueden llegar a descubrirse, sino en los escondidos o internos que sólo él, o él y sus cómplices conocen, pero que Dios ve)

Esta minusvaloración del celibato, provocada por la minusvaloración de la castidad, al ser una percepción a nivel social, decrecería (decrece) el ánimo de los laicos a responder afirmativamente a la llamada de Dios, (vocación), llegándose a una escasez de sacerdotes. El instinto, no encauzado como corresponde a cada situación, y que a ciertos sacerdotes les lleva a cometer faltas tan graves (y menos graves), como las que hemos conocido últimamente, empuja a la sociedad a formarse esa idea que minusvalora, no ya el celibato, sino la misma virtud de la Pureza, sobre todo, aceptando aberraciones sexuales como las que estamos conociendo en la actualidad, o empujando a los cónyuges a la infidelidad. Todo esto podría empujar a un futuro papa a abolir el celibato.

Creo que todo comienza en el poco aprecio que se tiene, o se puede llegar a tener, por la virtud de la Castidad, a nivel social e individual, y se termina por no reconocer el valor del celibato, su justificación auténtica, en el ejercicio del sacerdocio, a modo de interacción perniciosa.

¿Cómo entendemos y valoramos la virtud de la Castidad? He ahí la cuestión.
15/02/11 1:00 AM
  
Ferran Benedicto
La dedicación al Señor sin distración, la aconseja San Pablo. El sacramento del matrimonio, es una gran responsabilidad que exije tiempo, dedicación y muchas prepcupaciones,ocupaciones y responsabilidades que consumen mucho tiempo, de ahí que algunos sirven cómo diáconos casados y con hijos, pero no de sacerdotes.
El propio Jesús pudo haberse casado, ¿porqué no se casó?. San Pablo era soltero. ¿Porqué se mantuvo así e incluso la recomienda?.
La vida célibe es mas acorde con los compromisos adquiridos en el sacerdocio. Así se entendíó y aceptó por siglos en la Iglesia y parece que no ha sido una mala decisión según se puede ver por la gran entrega de hombres y mujeres consagrados al Señor en la vida vocacional religiosa a tiempo completo.
Saludos: Ferran
16/02/11 12:19 AM
  
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
Ferrán Benedicto:

Dices que “El propio Jesús pudo haberse casado, ¿porqué no se casó?. San Pablo era soltero. ¿Porqué se mantuvo así e incluso la recomienda?”.

No es correcto meter a Jesús en el mismo ‘rol’ de comportamientos humanos cuando cuestionamos doctrinas o disciplinas como el celibato. Él es la referencia de todo, no lo referenciado. Cristo, fruto bendito del vientre de María VIRGEN, ¿iba a dejar de ser, Él mismo, VIRGEN, tomando mujer?, ¿para qué, entonces, la Virginidad de María?. Es irreverente suponer siquiera la posibilidad de matrimonio en Jesús, irreverente por no decir otra cosa: Cristo, hombre como nosotros, vino al mundo para redimirnos y darnos ejemplo de vida, una vida agradable al Padre, para lo cual, como Verdad Suprema, impartió su Santa Doctrina, y como Camino, Verdad y Vida, (conceptos concretos, no abstractos), se nos dio en alimento y nos envió el Espíritu Santo.

La Iglesia es su Esposa. No digamos, pues, que “el propio Jesús pudo haberse casado” y preguntarse por qué no lo hizo. Nos cuesta trabajo entender lo que la virginidad significa y su verdadero valor y sentido, ello hace que tengamos frecuentemente ideas distorsionadas de la realidad salvífica de Cristo y de su Esposa, la Iglesia.

Que Dios nos bendiga.

18/02/11 9:39 AM
  
malagueña
Creo que con el celibato el amor que los sacerdotes y monjas ofrecen sin reservas a todos sus hermanos es universal,el espíritu de servicio que conlleva la vocación del sacerdocio está intrínsecamente unido al celibato, y la verdadera vocación ni siquiera se plantea otra opción diferente.
18/02/11 6:58 PM
  
Ferran Benedicto
Jacint Toni. Muchas gracias por posicionarte ante una cuestión tan delicada como es el celibato. Seguramente has dado lo que no me fue posible ofrecer en mi comentario.
Que Dios te bendiga.
18/02/11 10:53 PM
  
de un joven
Estoy plenamente convencido de que el celibato debe mantenerse, y tal vez la ordenación de personas casadas puede tener un impacto negativo en la vocaciones. Al fin y al cabo el ideal es seguir totalmente a Cristo.
Sin embargo, debo indicar que en los seminarios, a veces los jóvenes más destacados, inteligentes y piadodos, se ven obligados a abandonar el camino al sacerdocio simplemente por enamorarse de chicas buenas, buenas cristianas. Me pregunto, que hubiese pasado si la Iglesia les hubiese permitido continuar y ser un sacerdote casado, tal vez se habría enriquecido con el testimonio cristiano de una familia. En verdad muy buenos seminaristas se pierden por esta causa.
Lo que es peor, la salida de estos seminaristas a veces es salida de la Iglesia misma, porque el Obispo les cierra las puertas para toda participación eclesial, a pesar de que pueden saber teología mejor que sus compañeros ordenados. En general, ya fuera del seminario, la mayoría se desempeña en profesiones ajenas a la religión,... todo eso no es una pérdida para la Iglesia.
¿Por qué la Iglesia te valora por lo que puedes ser y no por lo que eres? ¿Por qué si no puedes ser sacerdote tienes que ser relegado a un lugar secundario, si tienes más capacidades que tus compañeros ordenados? Además muchos de los que se ordenan lo hacen porque ya no les queda otra opción.
En verdad, a los ex seminaristas los excluyen tanto, que terminan siendo los más alejados de la Iglesia.
Aclaro que me refiero a los buenos seminaristas, que siemplemente se enamoraron y deciden salir, no me refiero a esos seminaristas que descaradamente pretenden engañar a la Iglesia. POr desgracia, a veces ordenan a los que llevan doble vida, y expulsan a los que sinceramente declaran que aman a una mujer.
... A veces no sé los obispos creo que se desesperan por la falta de vocaciones, que hasta ruegan para que un seminarista continue, a pesar de ver claramente que no cumple con los requisitos, ...
Pero debo reconocer que existen auténticas vocaciones que llegan a buen puerto, pero como sufren para no caer en la tentación de la doble vida.... toda la culpa la tienen los curas progresistas que no tienen otro plan formativo que quitarte la fe con sus escandalosas creaciones...
19/02/11 3:38 AM
  
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
Ruego al Padre Joan Antoni Mateo García, que si lo cree oportuno edite o no publique mis comentarios, pues no está en mi ánimo hacer daño a nadie, sino hacer el bien al que me lea y a mi Santa Madre la Iglesia. Gracias.

Contestación a “de un joven”:

¿Qué es preferible? ¿Qué un laico casado se arrepienta de no haberse “metido cura”, o que un sacerdote eche de menos el no haberse casado? Ambas situaciones son apuradas para la persona que las sufre. Pero, además, la situación del hombre casado puede hacer delicada la situación de la familia que ha constituido, y la situación del cura de nuestro ejemplo, puede alterar los ánimos de la feligresía que tiene a su cargo.

Con todo, creo, EN MI OPINIÓN, que es preferible la situación de un laico “equivocado” a la de un sacerdote “equivocado”, pero sin embargo, tiene mejor solución la del sacerdote equivocado, pues las responsabilidades familiares no se puede eludir en ningún caso, mientras que la Iglesia puede prescindir, por causa justificada, de los servicios ministeriales de un sacerdote que solicite ser exonerado de sus obligaciones ministeriales y pastorales para poder casarse.

Pero estas situaciones deben ser prevenidas: un corazón dubitativo y voluble, no importa la causa, no puede ingresar en un seminario. La inteligencia es secundaria en una vocación. El admirar “desde nuestro corazón ENAMORADIZO de hombre” a una mujer soltera por su belleza o por su bondad, sea joven o madura, es señal, en mi opinión, de que no se tiene vocación. Cierta actitud nuestra ante pecados internos contra la pureza, puede ser señal de que no hay vocación, o de que está siendo malograda si no lo ha sido ya.

Es preferible la calidad a la cantidad, la santificación de las almas a las aparentes ventajas estadísticas. Y deben desecharse los futuros “buenos ejemplos” de un eventual cura casado, por muy cumplidor que sea con la Iglesia y con su mujer, pues están en juego valores superiores, como lo es, la posibilidad de una mejor acogida y asunción de la santificación que el Espíritu nos brinda, a través de la Iglesia, santificación tanto personal, del sacerdote, como del pueblo de Dios a él confiado, aunque dichos valores no sean apreciados por el común de las gentes.

En cualquier caso cada uno, cada hombre joven o maduro tiene su conciencia y su corazón, y sabe mejor que nadie (?) lo que le pasa. Pero nunca ha de prescindirse de la humildad sino de la ambición: no se debe ser cura por ambición, sino por amor a Dios y servicio a los hermanos, y contar siempre con Cristo quien llama, y del Espíritu, quien nos guía, por lo que nunca hemos de abandonar la oración. El abandonar la oración es señal inequívoca de que no se tiene vocación. Y no rehuir el consejo de un buen (?) director espiritual. Ir “por libre” es mucho arriesgar, y podría ser también señal de que no se tiene vocación.

Dios sea bendito.
20/02/11 12:33 PM
  
de un joven
Las crisis vocacionales siempre están en el día a día durante los 7 o más años de formación sacerdotal, en ese período es muy importante la guía sapiente de los formadores. A veces los seminaristas a diferencia de los jóvenes comunes, son más sensibles a los problemas del corazón. Dado que un joven laico, se enamora y desenamora, no se le pasa por la cabeza casarse con la primera chica que encuentra. Un seminarista es distinto, si se enamora piensa que todo su mundo se cae, se genera una crisis, y se pregunta si podrá vivir con eso toda la vida.

La formación sacerdotal es muy complicada, y no es que no haya vocaciones, hay formación deficiente. No podemos salir con el dedo acusador e indicar a los jóvenes seminaristas, reprocharles su debilidad, a quien tenemos que reprochar es a los formadores y rectores de seminarios, cuyo trabajo parece ser espantar a las vocaciones.

Hay muchos que se van no tanto por temas de mujeres, sino porque en los seminarios no se vive un ambiente acorde con el cristianismo. En fin, el celibato no es el problema.

De todas maneras hay que reconocer que hay personas casadas muy dignas del sacerdocio, las cuales sin embargo no creo que tengan tiempo para asumir esa responsabilidad. La vida actual exige mucho como para llevar 2 compromisos a la vez.

Además no me parece bien que haya 2 tipos de sacerdocio, uno casado y otro no, es decir habría un sacerdocio superior y un sacerdocio inferior, el presbiterio estaría dividido, y obviamente los sacerdotes casados estarían en desventaja, eso no es muy fraterno. Por la igualdad de condiciones y derechos, lo mejor es el celibato, no sé como se las arreglan los orientales.?¡?¡?¡

24/02/11 2:15 AM
  
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
Contestando a “de un joven” (Ruego al Padre Joan Antoni que me edite o no publique mis comentarios si lo estima oportuno)

DICES: “ Un seminarista es distinto, si se enamora piensa que todo su mundo se cae, se genera una crisis, y se pregunta si podrá vivir con eso toda la vida”…
… “Hay muchos que se van no tanto por temas de mujeres, sino porque en los seminarios no se vive un ambiente acorde con el cristianismo” “En fin, el celibato no es el problema ”.

DOY MI OPINIÓN: El seminario es CRISOL donde se purifica la vocación de un hombre al sacerdocio. ES POR TANTO NATURAL que en él se den esos problemas que le hacen ponderar sobre una vida (su vida) de casado o una vida (su vida) de célibe al SERVICIO de la Iglesia, una vida, hay que tener presente, que es como la del laico: ACRISOLADA EN EL AMOR A CRISTO, que padeció y murió por nosotros, resucitando al tercer día, pues nadie se libra de la ascética que nos lleva a Cristo, ni el sacerdote ni el laico.

Lo que pasa es que el sacerdocio añade al cristiano un encargo, una misión: servir a la Iglesia en la administración de los sacramentos, en la autoridad 'especial' de custodia de la fe, y en la guía del Rebaño de Cristo hacia su destino celestial, pero eso no le hace más santo ni más digno que el laico normal: sólo Dios es Digno.

Y es que los seminaristas no son sino CRISTIANOS LAICOS que se “preparan” para recibir el Sacramento de Orden; en el fondo, en el seminario se imparte una catequesis, una catequesis “fuerte” que podría estar al alcance de cualquier laico, incluso mujeres, y sin que necesariamente, en el hombre, hubiera intención alguna de ordenarse.

Por lo tanto el seminarista debe ser humilde: no es nada especial. Es como cualquier cristiano que se precie de serlo. En cuanto al sacerdote, si es algo especial, le viene de Cristo, por lo tanto, es a Cristo lo que tiene que suministrar a su rebaño, considerándose él mismo, uno de tantos en ese rebaño siendo Cristo el único Pastor. (¡Cuántos sinsabores se evitarían muchos, si tuvieran esto en cuenta! ¿Falta de humildad y sobra de ambición? No lo sé. Cada uno lo sabe o puede saberlo. He ahí la misión de los Preparadores y los Directores Espirituales.)

CONTINÚA
28/02/11 11:30 AM
  
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
CONTINUACIÓN:

DICES: “ De todas maneras hay que reconocer que hay personas casadas muy dignas del sacerdocio, las cuales sin embargo no creo que tengan tiempo para asumir esa responsabilidad. La vida actual exige mucho como para llevar 2 compromisos a la vez ”.
“ … no me parece bien que haya 2 tipos de sacerdocio, uno casado y otro no, es decir habría un sacerdocio superior y un sacerdocio inferior, el presbiterio estaría dividido, y obviamente los sacerdotes casados estarían en desventaja, eso no es muy fraterno…”

DOY MI OPINIÓN: No es un problema de “dignidad” puesto que la vocación es puro don de Dios, el cual lo reparte de forma que nosotros no entendemos. Todos somos igualmente dignos del sacerdocio ‘ministerial’ y si Cristo no pensó en las mujeres no fue porque fueran menos dignas, que no lo son, sino por otros motivos, acaso más profundos. Somos un pueblo sacerdotal, todos somos sacerdotes, incluso las mujeres, aunque con un “sacerdocio común”. (El hombre y la mujer son “co-ministros” del Sacramento del Matrimonio, pero el Sacramento del Orden sólo puede conferirse al varón, sin que en un caso o en otro se añada dignidad a los que reciban dichos sacramentos, pues es Dios el que rige los destinos de los hombres).

No es tampoco por el problema de “compaginación” de responsabilidades, por lo que ha de exigirse para el sacerdocio la castidad en forma de celibato. Ese problema se da actualmente en el padre de familia, entre su vida profesional y su vida familiar, aunque no sea sacerdote, (sobre todo, si la esposa también trabaja), pidiéndosele, además, que cumpla con sus compromisos de su fe de cristiano laico en la Parroquia o movimiento católico al que pertenezca, al mismo tiempo de tener derecho a un tiempo de descanso, pues la vida estresa mucho… etc. Todo esto, bien llevado, compromete totalmente y es UNA de las causas del no compromiso de muchos cristianos con sus parroquias, y esto (aparentemente) se refleja, creo yo, en que muchos sacerdotes tengan más tiempo para sí, que el que tienen muchos laicos, solo que un buen tanto por ciento de los laicos va más allá, no tienen reparo en “vivir la vida”, prescindiendo totalmente de compromisos religiosos con sus parroquias o con la Iglesia, al tiempo de que ignoran cómo llevan o viven sus pastores la suya.

Es cierto que, suprimido el celibato obligatorio, habría dos 'tipos' de sacerdocios en la Iglesia, pero eso no debería ser problema, pues la envidia ha de estar descartada entre cristianos. El problema estaría en la pérdida que supone prescindir del VALOR AUTÉNTICO de la celibato “en cuanto don del Cielo que se nos ofrece unido al sacerdocio”, al preferir acogernos mejor a la INICIATIVA HUMANA y VOLUNTARIA del “voto de castidad”, por muy generoso que sea, que a la INICIATIVA DIVINA de la “obediencia” a la Iglesia, que incita a la humildad, o acaso juzgando para el celibato un “por qué” o un “para qué” basados en su utilidad, quedando así devaluado en su verdadero valor.

Tipos de sacerdocio ya existen en la actualidad en la Iglesia, pues están los que pertenecen a una orden religiosa, con los votos de pobreza y obediencia, añadidos a la castidad en forma de celibato que todo sacerdocio ‘normal’ conlleva, y los que dependen directamente del ordinario del lugar, amén de los sacerdotes de rito oriental. No creo, pues, que deba ser problema la diversidad de tipos de sacerdocio, sino el estar obligados al celibato o no estarlo en virtud del fervor y piedad del momento histórico que se esté viviendo.

Además, el sacerdocio no admite gradaciones ni superioridades: tan sacerdote es el Santo Padre como el Párroco desconocido de un pueblo remoto, solo que el sacerdocio de éste último, le viene “descendido” (permítaseme la expresión) de “arriba”, del obispo que le ha ordenado, y estará sometido al obispo de la Iglesia a la que sirve: y ambos obispos confirmados en su oficio por el Vicario de Cristo; es decir, todo dentro de una Iglesia Jerárquica, y cada cual con la disciplina a la que tenga obligación de someterse.

Con el Señor.
28/02/11 11:57 AM
  
Ferran Benedicto
No es incompatible estar casado y tener hijos con el servicio sacerdotal, no obstante la vida célibe es la recomendada por San Pablo y Cristo (Dios Hijo), pusieron el modelo virginal ya realizado por una persona humana comisionada y bendita entre las mujeres, la Virgen María, por lo que se deduce que el celibato, es la manera excelente y mejor para servir como sacerdote.
No es de extrañar que se optara por esta forma de vivir al servicio a Dios y a la Iglesia, estoy a favor del celibato.
04/03/11 10:28 AM
  
josé
por favor, ¿dónde hacen sotanas para sacerdotes?
gracias.
10/03/11 1:55 PM
  
CESAR Q
JESUS EN SU GRAN AMOR POR NOSOTROS NOS ENSEñO A VIVIR DE ACUERDO A LA VOLUNTAD DEL PADRE SABIENDO QUE LA CARNE ES DEBIL Y QUE LO SALVA ES LA FE ESPERANZA Y AMOR A DIOS Y AL PROJIMO DEL MISMO MODO SE DIO A CONOCER POR CASTO PURO PARA DAR EJEMPLO A SUS APOSTOLES Y DANDO A PEDRO LAS LLAVES DE LA IGLESIA ENCOMENDANDOLE LA MISION EVANGELIZADORA Y ESTA MISION LAHEREDARON TODOS LOS QUE DECIDEN SEGUIR SU EJEMPLO DE PREDICAR LA PALABRA Y DIFUNDIR EL MENSAJE DE AMOR A LOS HOMBRES SIENDO ESTO UNA VERDADERA VOCACION
24/06/11 10:35 AM
  
melanie
es lo mejores repouesta del mundo
26/05/12 7:53 PM
  
-Alexandra
Desde que acepte mi vocación al celibato, me siento plena gracias a Dios, soy libre para servirlo a Él en la catequesis y me encanta hacerlo, al igual que también lo sirvo como acolito cuando no hay ayudantes en la Santa Misa y es hermoso ayudar, Bendito y alabado sea Dios Amén
08/01/13 9:13 PM
  
Ana
Pasión de amor a Cristo es lo que falta. Y no dejarse llevar por un mundo hipersexualizado.
Como enseñar a escuchar a Cristo, como hacer silencio para oírle?
28/03/15 12:14 AM

Dejar un comentario



No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.