9.09.20

El Padre Apeles habla de la fascinación que la figura del Papado ejerce en el hombre moderno

El Padre Apeles, perfecto conocedor de la Historia de la Iglesia, ha escrito varios libros sobre temas vaticanos y de ceremonial entre los que destacan: El Papa ha muerto ¡Viva el Papa! e Historias de los Papas, ambos con la Editorial Plaza & Janés.

En esta entrevista condensa en breves, pero enjundiosas, pinceladas algunos de los aspectos más interesantes de ambos libros, imprescindibles para el que quiera conocer a fondo todo lo relativo a los Papas.

¿Por qué el Papado es la institución más peculiar que existe actualmente?

Porque su titular, en efecto, tiene el poder supremo —que le viene directamente de Dios— sobre la Religión organizada más grande del mundo (con más de setecientos millones de adeptos) y al mismo tiempo es soberano del Estado más pequeño de la Tierra (44 hectáreas): la Ciudad del Vaticano. Estamos acostumbrados a no tomar muy en serio a los países pequeños como Mónaco, Liechtenstein, San Marino, Luxemburgo o Andorra, pero por minúsculos que ellos sean gozan ante el Derecho Internacional Público de exactamente la misma entidad que los grandes conglomerados políticos como pueden ser los Estados Unidos, Rusia, Australia, China o el Canadá. Por otra parte, en lo que se refiere concretamente al Estado de la Ciudad del Vaticano, es éste el soporte material y temporal de la autoridad moral más influyente, lo que redimensiona su aparente exigüidad. Si, además, consideramos que entre los muros de la llamada “Ciudad Leonina” y la columnata de Bernini que abraza la incomparable Plaza de San Pedro se concentra el mayor y más rico patrimonio artístico del mundo y la red administrativa más extensa y mejor informada, esas 44 hectáreas cobran una importancia insospechada.

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6.09.20

Javier Villamor afirma que en apenas medio año han conseguido modificar los hábitos del mundo entero por un virus

Entrevistamos a Javier Villamor, uno de los periodistas de investigación que sin duda hace un análisis más certero de la plandemia. Muchas de las ideas de las que vamos a hablar están plasmadas en su excelente libro Pandemonium.

Usted dice que más que conocer el origen del virus, hay que conocer las consecuencias, pero en cualquier caso si todo obedece a un plan, también está perfectamente creado el origen…

En el libro de Pandemonium expongo dos posibles líneas de investigación. Una internacional, de una cepa que habría viajado desde Arabia Saudí hasta Canadá pasando por Rotterdam y de ahí a China; la otra, china que puede ir en paralelo y completarse con la anterior.

Cuando señalo que no es tan importante conocer el origen del virus, estoy queriendo decir que se pierde muchas energías cuando nos obsesionamos con algo y perdemos la imagen completa de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Es decir, focalizamos demasiado en un punto en vez de mirar a aquello que nos rodea con ojos y mente bien abiertos.

Las consecuencias del COVID19 son obvias. Están subvirtiendo el Estado de Derecho, están atacando libertades básicas, avanzando en la agenda global llamada 2030, quieren eliminar el dinero físico con la excusa de los contagios, fomentar el teletrabajo, educación a distancia, fusiones bancarias… En definitiva, un reseteo del sistema que solo se podía hacer con una pandemia de miedo a raíz de una excusa sanitaria.

No hace falta caer en oscuras diatribas sobre el sexo de los ángeles. Los hechos están ahí, todos los días. Solo hace falta saber dónde mirar y unir los puntos que aparentemente parecen inconexos.

¿Quiénes están realmente detrás de esta plandemia y hasta que punto es fácil de demostrarlo?

Como le decía, los hechos están ahí en los titulares a diario. A grandes rasgos, están destruyendo las economías nacionales para imponer una economía dirigida gracias a las subvenciones de organismos supranacionales. Fijémonos en cómo ha sido vendida la ayuda contra el COVID19 por parte del Gobierno… Es solo un ejemplo de muchos.

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31.08.20

Satanocracia: La destrucción del Viejo Orden Cristiano, un libro de José Antonio Bielsa

SATANOCRACIA: LA DESTRUCCIÓN DEL VIEJO ORDEN CRISTIANO, nuevo libro del historiador José Antonio Bielsa Arbiol tras EL NIMBO Y LA PLUMA (ambos publicados por el sello editorial Letras Inquietas) expone, desde una cosmovisión cristiana católica romana, las causas históricas, políticas y teológicas de la ruinosa situación actual en la que se encuentra sumida la Cristiandad.

¿Qué misión tiene esta nueva obra? ¿Puede definirnos qué es la Satanocracia?

El propósito de este libro no ha sido otro que el de reavivar un viejo debate, ninguneado desde hace décadas, sobre la disolución de la Cristiandad en el contexto del Nuevo Orden. En consecuencia, consideré del mayor interés centrar mi estudio en la Satanocracia o Gobierno de la Bestia, una cuestión de capital interés para aprehender la deriva autodestructiva hacia la que se encamina Occidente. ¿Cómo definir este concepto tan en desuso en España? Pues bien, diré que la “Satanocracia” supondría el sistema político ideal del Nuevo Orden luciferino, al menos en su fase acabada o de más plena concreción. Tanto el “Nuevo Orden” como la “Satanocracia” acusan tal grado de imbricación que el uno no puede concebirse sin la otra: son dos nudos paralelos que alimentan idéntico propósito: si el primero se vincula a la parte estructural y organizativa del entramado planificado por el contubernio mundialista, la segunda nutre y alimenta el impulso espiritual e intelectual que da significado al primero. Permita que traiga a colación una terrible cita de David Spangler, una persona con información privilegiada: “Nadie entrará al Nuevo Orden Mundial, a menos que él o ella hagan una promesa de rendir culto a Lucifer”. Terrible.

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25.08.20

La brutal política antirreligiosa que supuso ruptura entre España y el Vaticano y que desembocó en el asesinato de Canalejas

Aunque vista desde nuestros días, la política de hace un siglo, en el período llamado de la Restauración, parece muy moderada y casi conservadora, lo cierto es que ya existían grandes enfrentamientos políticos entre la izquierda y la derecha y la influencia masónica entre el bloque político de las izquierdas ya quedaba patente.

En aquella época los grandes partidos hegemónicos eran el Conservador y el Liberal, que salvando las distancia vendrían a ser como el PP y el PSOE de nuestros días. Las dinámicas políticas de principios del siglo XXI, ya se anticipaban hace un siglo.

El Partido Liberal, que en teoría representaba a la izquierda moderada, ya llevaba a cabo una política antirreligiosa para la época y solía aliarse con la izquierda radical representada por los republicanos y el PSOE, que vendría a ser lo que es Podemos ahora. Eso se vio muy claro en 1909, cuando el presidente conservador Antonio Maura fue obligado a dimitir por Alfonso XIII ante las presiones de la izquierda.

Su sucesor como presidente del Gobierno fue el liberal y masón Segismundo Moret, el cual representaba una política de alianzas con la izquierda radical. Sin embargo en febrero de 1910, el Partido Liberal, profundamente dividido entre su ala más moderada y su ala más izquierdista, obligó a dimitir a Moret, el cual fue sustituido por otro líder liberal como presidente del Gobierno, José Canalejas, curiosamente natural de El Ferrol.

Canalejas estaba considerado como un representante del ala moderada del Partido Liberal, sin embargo se vio obligado a llevar a cabo una política laicista y antirreligiosa para compensar el haber cortado sus alianzas con los revolucionarios. Una de las cuestiones por las que más se recuerda a Canalejas como presidente del Gobierno fue la famosa Ley del Candado, por la cual se impedía el establecimiento de nuevas órdenes religiosas en España y se limitaba la capacidad de las existentes para la enseñanza. Por lo tanto se ponían las bases para una enseñanza estatal laica y no religiosa.

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20.08.20

El conceptualismo y el nominalismo establecen la filosofía inmanentista de la Modernidad

En estos tiempos en donde la confusión y el error ponen en peligro la salvación de nuestra alma es muy importante que los católicos nos formemos de manera sólida y recta, con una buena filosofía y teología. Es algo muy saludable para nuestra santificación y para llevar a muchas personas a Dios. Si no estamos bien formados en los grandes ideales católicos es muy fácil caer en el indiferentismo religioso o dejarse seducir por las ideologías e incluso por las sectas.

D. Fernando Suárez, profesor de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, es licenciado en Historia. Imparte clases de Perspectiva Filosófico-Pedagógica y Epistemología e Historia de las Ciencias Sociales. Nos explica en esta entrevista los criterios para discernir entre la recta filosofía, que nos lleva a Dios, de las ideologías que ciertamente nos alejan de él y son un gran obstáculo para nuestra salvación.

¿Por qué toda sabiduría humana dimana de la Sabiduría Eterna?

Saber es algo profundo. Un animal, por ejemplo, conoce; pero es completamente incapaz de sabiduría. Por su parte Dios es el infinitamente sabio. El hombre, entonces, gracias a su capacidad de apertura al ser, tiene una tensión hacia el saber total. Por ello se equivocaba Kant cuando pretendía recortar las pretensiones de la razón más allá de lo empírico. El hombre puede y desea conocerlo todo. Por supuesto, nunca tendrá en stricto sensu la categoría de sabio, y esa es la razón por la que, interrogado por el tirano Leonte acerca de su oficio, Pitágoras le contesta: Sabio no soy, sino filósofo. Es decir, soy un amante del saber. Esto explica la relación de la Filosofía con la Sabiduría como una pasión nunca satisfecha de conocer la verdad.

Este hecho nos ilustra sobre la dependencia del filósofo con respecto a las verdades divinas. Ni siquiera el filósofo más ateo puede abandonar la tópica teológica en sus consideraciones, que es la cúspide del saber (Aristóteles, Metafísica). Nietzsche y Sartre, cuyas filosofías podrían calificarse más apropiadamente como discursos ideológicos, están obsesionados con la existencia de Dios, y todo su esfuerzo se encuentra en derivar su “filosofía” a una Antiteología. Sartre lo dice expresamente: parto de la base de que Dios no existe. El existencialismo ateo que yo represento es más coherente que el pensamiento de tantos otros, afirma, y esta coherencia significa que la inexistencia de Dios implica la total libertad del hombre. Gravísimo error que Sartre pagó con la pérdida total de su libertad personal, la esclavitud de todos los vicios y una muerte miserable, como atestiguó su inseparable compañera Simone de Beauvoir en Las ceremonias del adiós.

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