4.08.21

Presidente de Una Voce España: “La peregrinación a Covadonga fue un ejemplo de fidelidad a la Iglesia”

Juan Manuel Rodríguez es sevillano. Tiene 46 años y fue cofundador de la asociación Una Voce Sevilla en 2004. Ha sido secretario general de la Federación Internacional Una Voce (FIUV), organización de asociaciones de laicos católicos que fue fundada en 1964 para defensa y promoción de la liturgia tradicional. Desde que el año pasado se constituyó la Federación Una Voce España como capítulo español, para proporcionar acceso a la FIUV de todas las asociaciones españolas -ya que el número por país está limitado a tres por sus estatutos-, fue elegido presidente de la misma.

¿Qué supone para Una Voce España haber participado en la peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad?

Supongo que para cualquiera que lleve años siendo fiel de la liturgia romana tradicional esta es una idea que llevaba anhelando hace tiempo. En mi caso, desde luego, así ha sido. Una peregrinación similar a la Paris-Chartres en España es algo que algunos veían como imposible, pero que muchos soñábamos. En cuanto tuvimos noticia de la iniciativa que tuvo este grupo de jóvenes decidimos sumarnos a ella con entusiasmo. Puede imaginarse por tanto que ha sido una grandísima satisfacción, con emociones que se me hacen difíciles de describir. Una Voce España es una federación de asociaciones de laicos que funciona como capítulo de la Federación Internacional Una Voce. Así que, aunque propiamente no haya habido en la peregrinación un capítulo de Una Voce España, sí que hemos participado con tres capítulos de Una Voce: Sevilla, Córdoba y Huelva. El año que viene, si Dios quiere, seremos más.

Cabe destacar la actitud de amor y fidelidad a la Iglesia de todos los peregrinos.

Muchas veces se tiende, desde el desconocimiento, a hacer una caricatura de los fieles de la Misa tradicional, como por otra parte se hace también desde fuera del catolicismo a todo lo que sea católico. Esto ha podido provocar que algunas personas tuviesen dudas sobre la actitud de los peregrinos, y más después de Traditionis custodes recién publicado. Yo no albergaba la más mínima duda de que la peregrinación iba a ser un magno acto de amor y fidelidad a la Iglesia. Somos católicos, lo hemos sido siempre y seguiremos siéndolo. Sin matices, sin peros. Aunque para nosotros sea una obviedad, creo que es bueno que la gente que no nos conoce pueda percibirlo tal cual es.

Al hilo de esto le rogaría que transmitiese a sus lectores la próxima cita que tendremos los fieles de la liturgia tradicional los próximos 29, 30 y 31 de octubre en Roma, en la peregrinación anual Summorum Pontificum. Es una peregrinación que se celebra desde hace diez años, con participación de fieles venidos de todo el mundo, y que, entre otros actos, como el canto solemne de vísperas en el Panteón, tiene siempre como plato fuerte la celebración de un pontifical en la Basílica de San Pedro. Pienso que este año, más que nunca, es muy importante que acudamos el máximo número posible de peregrinos para mostrar en el mismo corazón de la Cristiandad nuestra fidelidad a la Iglesia y al Santo Padre.

Como novedad ha habido Misas de Campaña, que se han celebrado con toda la solemnidad posible y con unos cantos muy cuidados.

Hay que agradecer a la organización el enorme esfuerzo que hizo para que, en menos de una semana, con el cambio de planes, todo quedase listo para tener unos magníficos altares en los que celebrar la Santa Misa. Como bien dice, éstas se oficiaron con total solemnidad. Ha sido una verdadera lástima que las misas de la peregrinación no pudiesen celebrarse en los templos en los que estaban previstas. Comprendo el dilema en el que se encontró de repente el señor Arzobispo, Don Jesús Sanz, ante la publicación del motu proprio del Papa y la urgencia de la toma de decisión por la proximidad de la cita. He leído varias veces el documento pontificio y no menciona las peregrinaciones, que son en sí actos esporádicos, y además ninguno de los templos previstos en un principio son iglesias parroquiales. Por eso creo que, en una interpretación no restrictiva y con espíritu de acogida, no debería haber problema en las siguientes ediciones para que la Misa se celebre en las iglesias, que son además el lugar más apropiado para el culto católico. Ojalá pueda ser así.

Ha sido muy positiva la experiencia de este Chartres a la española, de juntarse amantes de la liturgia tradicional de todos los puntos de España…

Peregrinos de todos los puntos de España y también de fuera de nuestras fronteras, de toda condición social y de todas las edades. Este tipo de encuentros hacen que se fortalezcan lazos de amistad, de hermandad, entre personas y grupos que viven su día a día distantes los unos de los otros. Se viven momentos de emociones intensas en comunidad, que todos los peregrinos hemos experimentado. Pero más allá de lo sentimental, de lo emocional, de lo epidérmico, que es algo que puede darse en otras situaciones, lo verdaderamente importante es que es Cristo el que nos congregaba, el que nos reunía a todos allí. Y que nos juntamos para rezar, adorar, con las mismas formas que tantas y tantas generaciones de cristianos, de santos y de pecadores que anhelaban su salvación, hicieron antes que nosotros, en un acto de comunión con la Iglesia de hoy y la de siempre.

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3.08.21

Jaume Vives: “Lo más emotivo, llegar a Covadonga entonando el Laudate Mariam a pleno pulmón”

Jaume Vives es periodista y escritor. Ha trabajado principalmente la pobreza en la ciudad de Barcelona y la persecución a los Cristianos en Oriente Medio. Actualmente también trabaja en la ACdP con todo lo relacionado con campañas y comunicación. Lo pueden seguir en Twitter: @JaumeVivesVives. Nos cuenta lo que ha supuesto para él participar en la peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad.

¿Qué supone para un hombre de fe y comprometido como usted haber participado en esta peregrinación con un sello tan especial?

Para mí ha sido un motivo de esperanza. Un regalo inmenso del Cielo que no esperaba poder disfrutar con tanta intensidad. Me he sentido en casa como hacía tiempo que no me sentía. A pesar de los 95 kilómetros mi corazón ha podido descansar. Y doy gracias a Dios por esta bendición. Era muy bonito estar caminando junto a 500 hermanos en la fe con los que compartes una mirada tan parecida de Dios, el mundo y la realidad. Durante 3 días mi familia ha crecido y se ha multiplicado. De normal somos muchos pero ¡nunca habíamos sido tantos!.

¿Era plenamente consciente de que vivía algo único, un momento muy providencial y un gran regalo del Cielo?

No me cabe ninguna duda. Uno piensa que el amor a la Tradición es algo que solo viven y comparten unos pocos locos nostálgicos. Descubrir que no son pocos, no están locos y no son unos nostálgicos es un alivio, una gran alegría y un motivo para la esperanza.

En Chartres ya van más de 15.000 jóvenes a la peregrinación que se organiza todos los años. Quizás el problema no es que no haya gente fiel a la Tradición, sino que esa gente no tiene un lugar al que acudir. Por eso iniciativas como esta peregrinación, con la voluntad de abrir la puerta a todo el mundo, son tan bonitas, esperanzadoras y necesarias. El mundo no irá mejor cuando rompamos con todo lo antiguo, no seamos tan soberbios de pensarnos mejores que los que nos han precedido. El mundo irá mejor cuando entienda que la tradición no es la adoración de la cenizas sino mantener el fuego vivo. Esa es nuestra misión. Algunos quieren apagarlo y acabarán matándonos de frío. Por eso es sin duda un momento histórico ver a tantos jóvenes que han entendido esto y quieren ser pieza clave a la hora de transmitir este fuego vivo para que nunca se apague.

¿Por qué la fe es un vínculo de unión tan grande?

No tengo una respuesta teórica sobre este asunto. Solo tengo una intuición y la experiencia de que en mi vida siempre ha sido así. Para mí el vínculo de la Fe es un vínculo muy grande, igual que el vínculo de la sangre también lo es. Así lo he vivido yo. Y no porque en mi cabeza de un modo racional haya tomado esta decisión. Más bien responde a un movimiento involuntario de mi corazón.

Han sido tres días muy intensos de gozos y emociones. ¿Cuál ha sido para usted el momento más emocionante de toda la peregrinación?

Sin duda la llegada a Covadonga. Fue un momento muy especial ver llegar a los más de 500 peregrinos entonando el Laudate Mariam a pleno pulmón después de los 95 km caminados. De repente era como si nuestras fuerzas no hubieran disminuido lo más mínimo. Nuestros músculos volvían a estar frescos como el primer día. Y allí estábamos, los 500 peregrinos, de rodillas ante la imagen de la Santina que habíamos transportado todo el trayecto. No recuerdo la última vez que lloré de alegría. Y doy gracias a Dios porque en esta peregrinación ha sido en varias ocasiones. Una de ellas, y como te decía la más especial, la llegada al Santuario. He llorado de alegría celebrando el Amor del Señor, la familia y la amistad.

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2.08.21

P. Emmanuel Pujol: “Fuimos a Covadonga a restaurar la Cristiandad según el ideal de nuestros mayores”

El P. Emmanuel Pujol es Sacerdote Diocesano de Terrassa. Fue ordenado en el 2015. Recientemente ha vuelto de misiones en Benín. Ha estado en varias parroquias, pero a partir de ir a misiones, fundamentalmente ha hecho de capellán del centro penitenciario Quatre Camins y de los Campamentos Cruz de Borgoña que organizan los jóvenes carlistas. Participó con el capítulo San Andrés en la primera peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad a Covadonga. Nos da sus impresiones sobre la peregrinación y reflexiona con nosotros sobre todo lo vivido.

¿Qué impresiones le han quedado de esta peregrinación bajo el cobijo de Nuestra Señora de la Cristiandad?

Creo que es para estar muy satisfecho. Felicitar a la organización por hacer realidad en España esta iniciativa. Ha sido una explosión de gozo contenido y una muestra de la ilusión que aporta la Tradición. Solo con una mirada superficial se adivina una juventud dispuesta a tomar su sitio en la Iglesia bajo sus pastores, por los que no se ha dejado de orar, aunque estos todavía puedan albergar recelos no tardarán mucho en darse cuenta de en donde se encuentran sus leales. La actitud ejemplar de todos contribuyó a crear un ambiente alegre muy al margen de las polémicas en las que se había envuelto este acto sin pretenderlo en ningún momento. En una palabra: católico, muy católico, ejemplarmente católico, descaradamente católico…

¿Cómo le ha ayudado en su vida sacerdotal acompañar a un grupo de jóvenes carlistas a una peregrinación cuyo centro es la Misa tradicional?

Yo he venido invitado por la Asociación Cruz de Borgoña que agrupa a muchos de los jóvenes carlistas. Hace tiempo que colaboro como capellán en sus actividades. Por otro lado, aunque en un principio fui muy escéptico para cuestiones que consideraba meramente rituales y estéticas, la Providencia me llevo hace un año a conocer profundamente el rito tradicional y a celebrarlo cotidianamente. El cambio no lo puedo describir con palabras… Me atrajo y me quedé atrapado. Cuando los carlistas me dijeron que iban a ir a la peregrinación me llené de alegría, porque estoy convencido que es esta liturgia la que ofrece el marco propio donde se entiende el tradicionalismo, da el contexto donde se desarrolla con naturalidad el pensamiento católico tradicional y el ambiente donde mejor puede conservarse y transmitirse la vivencia de la fe. Eso es la Tradición. Así de simple.

En mi vida sacerdotal, respondiendo a la segunda parte de su pregunta, ha sido una nueva ocasión para disfrutar del sacerdocio. En fin, hemos hecho lo que nos tocaba, es decir, hemos hecho de sacerdotes.

¿Por qué es tan importante que por fin haya una peregrinación tradicional en España como sucede en otros países?

Sabido es que en España, por factores que no alcanza aquí el tiempo ni la oportunidad para analizar, la Misa tradicional no ha tenido una presencia destacable después de la reforma litúrgica. Esto ha sido algo admirable para nuestro contexto. Parece que la Misa tradicional se niega tozudamente a desaparecer y aun tiene ánimo y desparpajo para presentarse como un factor de restauración social y eclesial. No en vano todos los convocados nos sentimos inspirados a acometer la ardua empresa de restaurar la Cristiandad según el viejo ideal de nuestros mayores.

Covadonga fue un lugar simbólico para reconquistar la fe en España, ¿puede ser ahora un nuevo revulsivo para la reconquista espiritual de nuestra patria?

Ese es el plan. ¿No? Si lo miramos con perspectiva sobrenatural, esto está hecho. Dios lo quiere. Ahora, para nuestros mayores no fue cosa de días, luego nosotros no deberíamos creer que nos lo pondrán fácil nuestros enemigos. Hay que forjar una actitud de milicia… de Cruzada por las Españas.

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1.08.21

P. Antonio Gómez Mir: "Dios quiera que se pueda decir de nuevo que todo empezó en Covadonga"

El P. Antonio Gómez Mir, párroco de San Jordi de Barcelona y capellán de Hispania Martyr participó en la peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad a Covadonga. Reflexiona sobre su experiencia en la peregrinación y sobre el futuro de la fe en España.

¿Qué le ha parecido la peregrinación, pionera en España?

A nivel eclesial la valoro como una verdadera reivindicación de catolicidad y del deseo de estar en la Iglesia de Jesucristo. Una toma de posición que si bien para nadie de los que estábamos allí era necesaria, porque nunca se ha puesto en duda, sí que lo era para otros. El amor a la Iglesia, la fidelidad sin fisuras a su enseñanza, la oración por el Papa… ¿Quién puede dudar de que todos los que nos precedieron durante siglos vivieron esa fe, esa lex credendi manifestada en la lex orandi? Pues esa es la nuestra también. El enemigo de la Iglesia está en los que socavan el deposito de la fe y la disciplina de los sacramentos.

A nivel más de realidad inmediata no deja de ser una presentación en sociedad de la Misa tradicional en España. Nosotros mismos, descubrimos perplejos que eramos muchos, casi sin sospecharlo. EEUU, Francia o muchos países Hispanoamericanos han desplegado una fuerza de la tradición católica, del amor a la Santa Misa tradicional, que en España no existía. Casi sin proponérselo, los jóvenes laicos, que organizan esta peregrinación se ven superados y descubren una realidad oculta que ha nacido y crecido con fuerza sin que nadie se de cuenta, solo porque Dios lo ha querido.

¿Qué supone para un sacerdote como usted poder participar en este tipo de eventos?

He de confesar que conforme llegaban las fechas de ponernos en marcha me sentía tentado de lasitud. No me gusta viajar. Escaparme unos días no era fácil dado el trabajo que dejaba en la parroquia, la Clínica… Los jóvenes y familias de mi parroquia me habían puesto las pilas allanándome el camino, organizando toda la logística, hasta el último detalle para ponérmelo fácil.

Tengo una experiencia muchas veces refrendada: aquellas cosas que estás tentado de dejar de hacer, y son de Dios, si perseveras y las llevas hasta el final, dan mucho fruto. Este ha sido el caso de esta peregrinación. Muchas gracias del cielo para mi y, por lo que he podido comprobar, para mis compañeros de camino.

La piedad sincera, el amor a la Santa Misa, el amor a la Tradición de la Iglesia, la veneración por el sacerdocio católico, la caridad finísima y los detalles de verdadero afecto entre los peregrinos, la alegría de los jóvenes…Todo ello fue un bálsamo del cielo. Todo un regalo de Dios

Covadonga fue el inicio de la reconquista…¿Ahora urge más que nunca volver a reconquistar las almas?

Debe ser así. La fe cristiana es difusiva por naturaleza. De una cueva en un reducto casi inexpugnable surgieron unos pocos que fundamentados en su fe y en su amor a María vencieron al enemigo poderoso y conquistaron España y después el mundo para la fe católica. Cuando más débiles eran, fue entonces, cuando Dios se valió de ellos. Eso sí, no nos engañemos: después de sufrir mucho, de ser muy perseguidos, de sentirse derrotados… para acabar desengañados de ellos mismos y confiando solo en Dios. Siempre es así: la dinámica misteriosa del crecimiento del Reino exige muchas contradicciones previas; mucho dolor y mucha perseverancia.

Ver a tantos jóvenes entusiasmados es un signo de que la Tradición no muere.

Es muy sorprendente constatar que son jóvenes los que lo organizaron y jóvenes los que han respondido… Son jóvenes la mayoría de los que participan de la Misa tradicional allí donde se celebra. No hablamos de ancianos que añoran un pasado enterrado. Hablamos de jóvenes que han descubierto un tesoro de belleza, de sacralidad, de misterio y de espiritualidad, que no es otro que el tesoro que custodia la Iglesia, pero que ha guardado en el trastero, para poner en el escaparate un producto barato de importación.

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31.07.21

P. Eduardo Guzmán: «Ver peregrinar a tantas familias a Covadonga es signo de esperanza para la Iglesia»

Eduardo Guzmán López es sacerdote diocesano de Ciudad Real. Fue ordenado en 2008. Párroco de San Juan Bautista, de Puertollano y capellán del Hospital Santa Bárbara. Ha celebrado la Santa Misa tradicional ocasionalmente desde su ordenación, y ha tenido interés en estudios litúrgicos desde siempre. Tiene estudios de teología dogmática, a la espera de presentar la tesina para el título. Ha peregrinado con el capítulo de Nuestra Señora de las Victorias y reflexiona sobre su experiencia.

¿Qué le ha aportado la peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad a Covadonga?

Estoy muy contento de haber participado en la I peregrinación a Covadonga. A decir verdad, iba con cierto temor, en parte por los prejuicios que el calificativo “tradicionalista” tiene en nuestros tiempos pero, no tengo reparo en decirlo, mis temores han sido disipados con la alegría, generosidad, buena organización y santa libertad con la que todos los capítulos se han organizado. ¡Mi más sincera enhorabuena a los organizadores!

Un soplo de aire fresco y una posibilidad de conocer a muchos hermanos en Cristo.

Vivimos en una sociedad muy secularizada: poder convivir unos días en un ambiente de cristiandad acrecienta la esperanza y consolida la fe en la victoria final de Cristo, rey del universo. He encontrado muchos jóvenes que son verdadera esperanza para nuestro mundo, pues tienen valores y principios que no se encuentran habitualmente.

Estoy feliz de haber podido conocer a los miembros del Instituto Lepanto, que formaban el Capítulo Nuestra Señora de las Victorias, así como otros muchos peregrinos, jóvenes y familias enteras: su alegría, su naturalidad y su fe recia, sin descafeinar, nos animan a los sacerdotes a trabajar sin descanso, a rezar, a predicar, a dar la vida y proponer con vigor la verdad y belleza de la fe católica.

¿Por qué era importante hacer una peregrinación tradicional en España, al estilo Chartres?

Creo que el movimiento tradicional en España está muy acomplejado: parece que el tesoro de la tradición sólo puede venerarse en museos, o en grupos muy selectos, y no nos damos cuenta que la tradición es algo vivo que tiene que ponerse en marcha, para encontrarnos juntos y caminar con un objetivo común: que nuestra vida de fe transforme el mundo, no el mundo que modele nuestra fe.

La tradición no es adoración del pasado: es saber que hoy se pueden realizar las grandes proezas que entonces la fe consiguió. Nuestro Lepanto no estará en el mar contra el turco, quizá, pero la fe tiene que armarnos de valor para defender el bien y la verdad como entonces.

Esta peregrinación, con tan buenos y sanos criterios como ha sido convocada, es imprescindible para que las familias y personas que viven su fe en la corriente de la tradición, crezcamos en comunión con otros grupos tradicionalistas y sobre todo, con el conjunto de la Iglesia Católica.

En Covadonga empezó la reconquista hace varios siglos… ¿Podría empezar aquí una nueva reconquista espiritual en el siglo XXI?

¡Ojalá! España es tierra de María Santísima, bien lo sabemos y, aunque en muchos sitios la fe católica ha quedado como una antigüedad venerable, pero nada práctica, la Virgen sigue tocando muchos corazones: ¡la Madre de Dios es nuestra Madre! ¡Reina de los que triunfan! dice el himno de la Santina, claro que sí: sabemos que su Corazón Inmaculado triunfará, por eso, qué importante es vivir como verdaderos hijos y esclavos de Nuestra Señora, para adelantar su triunfo.

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