5.06.23

La mujer bajo el yugo del islam. Maltrato y sumisión. Entrevista a Raad Salam sobre su libro

Raad Salam es un cristiano católico caldeo de origen iraquí. Doctor en filología árabe, estudios árabes islámicos y ciencias religiosas. Es de origen iraquí, nacido en Nínive (Mosul) al norte de Irak, zona de mayoría musulmana (Suníes). Criado y educado en Basora al sur del país (cerca de la ciudad antigua de Ur de los caldeos), de mayoría musulmana chií, en el seno de una familia cristiana católica (Caldea). Ha vivido muy de cerca (haciendo el servicio militar) el desarrollo de las dos guerras: Irán- Irak (1980- 1988) y la 1ª Guerra del Golfo en 1991.

Víctima de numerosas persecuciones, malos tratos, amenazas, ataques, prisiones, secuestros, herido varias veces y finalmente condenado a muerte, debido a sus ideas pacifistas contra el fanatismo y el radicalismo islámico, defendiendo su fe y los derechos de su comunidad cristiana en Irak. Es uno de los pocos afortunados que han logrado salvarse, escapando, buscando una nueva vida fuera de su país natal Irak, los finales del año 1993. Llegó a Madrid (España) en el año 1995, en que obtuvo asilo político, siéndole concedida la nacionalidad Española en 1999. Apasionado por conocer, estudiar, investigar e escribir sobre las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e Islam) y las sectas religiosas-políticas.

Autor de numerosos libros entre los que destacan: En el nombre de Dios de las tres religiones monoteístas (Judaísmo, Cristianismo e Islam), Desvelando el Islam, Todo sobre el Judaísmo y Los primeros cristianos; los cristianos orientales, entre el hecho histórico y un verdadero genocidio.

Hoy día, el tema de la mujer en general es muy complicado y tratar la situación de la mujer en el Islam es muy polémico ¿Cuáles son los motivos que le empujaron a escribir este libro? ¿Qué objetivo espera conseguir con él?

Lo que me animó realmente a escribir este libro es que, desde hace varios años, casi a diario, hemos leído y oído hablar de la desigualdad de género, el derecho a la mujer frente al hombre, la libertad y el orgullo del colectivo LGBT en nuestra querida España de hoy, la de Todos, Todas y Todes. A mí me parece muy bien, esta es la democracia y la libertad, cada uno pide lo que quiere. Pero, es importante que los mismos o todos conozcamos cómo viven las mujeres en otros partes del mundo bajo el yugo del Islam.

Seguramente han visto algunos vídeos en Internet procedentes de países árabes musulmanes que trasmiten la degollación de cristianos, la ejecución de los homosexuales, la lapidación y flagelación de mujeres, la quema de iglesias y monasterios por la progresiva implantación de la «Ley islámica y de blasfemia». Sin embargo, yo lo he vivido muy de cerca «en vivo y en directo» y no quiero vivir y sufrir en mi patria actual España lo que he vivido y he sufrido en mi país natal Irak bajo el yugo del Islam.

Por lo tanto, el objetivo principal de este libro es dar a conocer la verdadera situación de la mujer en el Islam, sin miedo, ni rodeo, con la verdad adelante y con fundamento, según las fuentes de la Ley islámica.

¿Cómo es realmente el libro «La mujer bajo el yugo del Islam»?

Este libro es como todos mis libros, muy atrevido al mismo tiempo franco, directo y con fundamento, tiene 400 páginas con más de 300 pies de página, consultando casi 200 literaturas árabes islámicas auténticas en su lengua natal, el árabe, es decir, el libro es el resultado de mucho trabajo: investigar, leer, entender, traducir y escribir. El libro, tiene 20 capítulos, para hablar del Islam en general, es importante investigar la época preislámica, el comienzo del Islam, la vida privada del fundador del Islam, Muhammad, en su lengua natal el árabe y con una mentalidad Oriental. Todo esto está explicado en los primeros tres capítulos del libro. Los siguientes 17 capítulos, trato temas relacionados con la mujer como el matrimonio, el divorcio, la pedofilia, la esclavitud, la sumisión al hombre, el velo, la homosexualidad, etc… con claridad y sin pelos en la lengua.

El título del libro es muy atrevido «La mujer bajo el yugo del Islam», ¡no tiene usted miedo!

La verdad que NO, porque ya estoy mojado, con todo lo que he vivido y he sufrido en mi país natal Irak, ¡de que voy a tener miedo! Además, no soy mejor que millones de cristianos que han sido y están siendo maltratados y asesinados, en todo el mundo y a lo largo de la historia, por difundir y defender la verdad y la fe cristiana. Tampoco quiero dar entender que yo odio o guardo un rencor al Islam y los musulmanes o que todos los musulmanes son malos, que Dios me libre, yo trasmito lo que dicen las fuentes de la Ley islámica sobre la mujer, no juzgo a personas, claro que existen musulmanes buenos, actualmentehay casi1600millonesde musulmanes en el mundo y están creciendo muy rápido, si todos son malos o yihadistas, «apaga y vámonos», no podemos vivir en este planeta. Yo soy cristiano católico caldeo practicante e intento aplicar las palabras del Señor en (Mateo 5) amar al prójimo y perdonar al enemigo. Al mismo tiempo, seguir el ejemplo de Jesús, que antes de su crucifixión dijo a Pilato: por eso he nacido y por eso he venido, para decir la verdad, en (Juan 18:37-38).

Los musulmanes están acostumbrados a la vía de sentido único donde ellos pueden hacer todo lo que quieran pero nadie les puede responder ni señalar sus malos actos ni siquiera criticarlos. No es justo que los musulmanes puedan injuriar a otras creencias religiosas y luego se enojen cuando alguien dice algo acerca de la realidad de su Fe. Está claro, que mis conocimientos, tanto académicos como de convivencia y experiencia personal sobre el desarrollo del Islam, discrepan mucho con las opiniones comunes. Esa es la razón que me permite enseñar, hablar y escribir con certeza del Islam, asunto que considero un privilegio, no una obligación. Sigo pensando que compartir estos conocimientos, es beneficioso para todos, incluso para los musulmanes.

En mí país natal Irak fui perseguido, encarcelado y condenado a muerte por defender mi fe cristiana frente al radicalismo islámico, pero nunca pensaba que en mi país actual España, que tradicionalmente es cristiano y democrático, decir la verdad sobre el fanatismo islámico, me perjudicaría personal y profesionalmente. Soy incómodo no solo para los musulmanes y sus aliados, sino para muchos «presuntos» cristianos.

Usted califica al Islam de ideología machista que considera a la mujer un ser inferior en todos los aspectos de la vida respecto al hombre. ¿Por qué se silencia este machismo, especialmente desde los sectores feministas e izquierdistas?

Este silencio tiene una base principal, es el desconocimiento del Islam en general, también el miedo que tiene mucha gente al Islam y a los musulmanes, además, del odio que guardan los feministas e izquierdistas a la iglesia y a los cristianos.

Hoy día criticar o decir la verdad con fundamento sobre el Islam en general es muy complicado, porque los incultos me califican de islamófobo, políticamente incorrecto, facha, ultra católico, etc. Sin embargo, esos mismos consideran a la gente que insulta a la Iglesia a Jesucristo y a la Virgen María sin fundamento, como defensores de la libertad de expresión, de la democracia… son progres y no pasa nada. Incluso en los países árabes islámicos, los cristianos han sido y están siendo perseguidos, maltratados y asesinados a manos de los radicales musulmanes y nadie dice nada. Sencillamente, el Islam y el comunismo tienen el mismo objetivo es acabar con la verdadera iglesia y los verdaderos cristianos.

Las femen, el feminismo, los defensores de la igualdad de género, el colectivo LGBT y los grupos progresistas de la izquierda, lo que tienen que hacer es defender y proteger la mujer y los homosexuales musulmanes en los países árabes islámicos y en todo el mundo, del Islam y de los musulmanes machistas.

Si preguntamos a cualquier musulmán o musulmana, chií o suní de cualquier país árabe musulmán, sobre la situación de la mujer en el Islam, la respuesta de todos es la misma, que la mujer en el Islam está muy bien considerada. ¿Es realmente verdad?

Pues NO. Además, afirman que los musulmanes terroristas, machistas, pedófilos, maltratadores de mujeres, etc. no son verdaderos musulmanes. De nuevo la respuesta se encuentra en mi libro, explicando 17 temas relacionados con la mujer con claridad, con fundamento y sin pelos en la lengua. Por ejemplo, en el Islam, el testimonio de una mujer musulmana vale la mitad del hombre. El Islam anima a castigar a la mujer que no obedece al hombre y permite pegarla, este está registrado en el Corán y en otras fuentes de la Ley islámica.

El movimiento islámico, está causando una grave problemática de todo orden, cuya razón de fondo estriba en última instancia, en las estructuras de una tradición que incluye en su normalidad una trama de rasgos incompatibles con los valores europeos: el rechazo de los derechos humanos, la supresión de las libertades civiles, en especial la libertad de conciencia, la libertad religiosa, la postergación de las mujeres, la persecución de los homosexuales, la ablación femenina infantil, el asesinato por honor, el matrimonio concertado, la pedofilia, la poligamia, la aceptación de la esclavitud, el antisemitismo, la violencia contra los no musulmanes y contra los musulmanes «apóstatas», la inquisición policial religiosa, la proscripción de ciertos alimentos y bebidas, los castigos crueles como la lapidación de la adúltera, la amputación de manos al ladrón, la crucifixión, la flagelación, la ley del talión, la destrucción de estatuas y de instrumentos musicales, la prohibición de las artes figurativas, el maltrato animal y el exterminio de los perros domésticos, etc. La lista no es completa en absoluto, pero basta para comprender que esa cosmovisión, reforzada además por una teología anticristiana, desemboca fatalmente una tendencia política de signo totalitario.

Igualmente usted asegura que el Islam, desde su comienzo hasta la actualidad, no ha traído al mundo más que vileza, ruina, ignorancia, odio y miseria. ¿En qué se basa para afirmarlo?

La historia del Islam, desde su nacimiento está atestada de violencia y guerra, fue trascendido por «el filo de la espada», hasta el presente día ¡No creo que el futuro sea mejor! Si seguimos la pista de la vida privada de Muhammad, el Profeta del Islam, observamos que vivió para satisfacer sus deseos carnales y materiales. Muhammad se casó oficialmente con diez mujeres y tuvo dos concubinas, además mantuvo relaciones sexuales con cuarenta y tres mujeres (esclavas sexuales), en total cincuenta y cinco mujeres, con nombres y apellidos. Con cincuenta y dos años, Muhammad se casó con una niña de seis años «’Aisha» ¿Como se llama eso?

Todos los biógrafos del Profeta del Islam, describen Muhammad como un líder político militar notable y un guerrero valiente, que mataba a sus enemigos sin compasión. Según la traducción musulmana, en el año 622, Muhammad, en Medina gozó de constituir una comunidad y un estado, siendo él mismo el líder religioso, jefe político y caudillo militar. La historia registra la masacre de los judíos en Medina, entre los años 624 y 627, degollando más de 3000 hombres judíos y llevando a las mujeres como esclavas sexuales.

Después de la muerte de Muhammad, sus sucesores, los califas ortodoxos, se dedicaron a conquistar grandes pueblos y ciudades. El más conocido, Omar el segundo califa ortodoxo, quien gobernó entre los años 634 y 644, conquistó Irak 637, Damasco 638, Jerusalén 640, Egipto 641 y Persia 642, expulsando familias enteras de sus hogares, hombres decapitados, mujeres y niñas violadas, niños esclavizados imponiendo su brutal dominio por la espada. Dejando tras de sí, un río de sangre que corre por la historia del Islam, hasta hoy en día.

‘Otomán el tercer Califa ortodoxo, habría matado a un «apóstata- murtad» sin intimidarle previamente por temor que el apóstata volviera al Islam por miedo a la muerte. En el año 1011, cerca de 2000 judíos fueron asesinados en Córdoba, España a manos de los yihadistas musulmanes en aquel tiempo.En el año 1033, más de 6000 judíos fueron matados en Fez, Marruecos a manos de los musulmanes.En diciembre del año 1066, 4000 judíos fueron masacrados en un día, en Córdoba, España a manos de los musulmanes.En Abril del año 1182; 60000 cristianos fueron liquidados en Constantinopla y sus mujeres vendidas como esclavas, a manos de los musulmanes.

En septiembre del año 1597, la masacre de Chipre; entre 30000 y 50000 cristianos habitantes de Nicosia fueron asesinados y sus mujeres esclavizadas, a manos de los musulmanes.Entre los años 1784 y 1799, más de 80000 personas cristianas fueron asesinadas por orden del sultán musulmán Tippu en Bangalore, en India. En marzo de 1822, 120000 personas fueron asesinadas por musulmanes en la Isla de Quíos en Grecia. En 1876, 3000 cristianos fueron masacrados en Batak, Bulgaria, a manos de los otomanos musulmanes.En 1847; 30000 cristianos fueron matados y sus mujeres e hijos esclavizados en la ciudad de Badr Khan a manos de los otomanos musulmanes.

Entre los años 1894 y 1896, 300000 cristianos fueron exterminados en el imperio Otomano musulmán.En 1909 30000 cristianos armenios y 1500 asirios fueron ejecutados en Adana, Turquía a manos de los musulmanes otomanos.Entre los años 1915 y 1923, alrededor de 2 millones de cristianos armenios fueron liquidados en Turquía, en el conocido genocidio armenio a manos de los musulmanes turcos.Entre los años 1914 y 1920, 500000 cristianos asirios caldeos fueron exterminados en Turquía y en el norte de Irak y Siria a manos de los jóvenes musulmanes.Entre los años 1914 y 1924, casi un millón de cristianos ortodoxos griegos fueron asesinados en Turquía. En el año 1933, 3000 cristianos asirios caldeos fueron matados en el Norte de Irak, a manos de los musulmanes turcos. Si sigo contando, no termino nunca. ¿Quién cometió los crimines del 11S, 11M, 7J en Londres, los asesinatos de Bruselas, los recientes homicidios de Paris, Londres…etc.? Emigrantes de origen árabe musulmán, algunos nacidos en Europa de segunda y tercera generación.

¿Por qué es tan importante dar a conocer la verdadera situación de la mujer en el Islam según las fuentes de la Ley Islámica, la traducción y las costumbres islámicas, sin tabú, sin miedos y sin rodeos?

En el mundo actual unos 1600 millones de personas profesan la fe musulmana, casi la mitad son mujeres. Tanto en Europa como en España mucha gente como religiosos, políticos, periodistas, presuntos especialistas se atreven hablar del Islam y de los musulmanes sin conocimiento, están «drogados» con la «alianza de la civilización o el diálogo entre las religiones», pero, para que haya diálogo y convivencia con el Islam hace falta conocerlo. Con la llegada masiva de los emigrantes musulmanes a Europa en general y a España en particular ya que hay casi 3 millones de musulmanes en España, y están creciendo, creo que, es justo y necesario tener conocimiento amplio sobre las leyes y las tradiciones islámicas.

La historia árabe musulmana es parte de la historia de España, porque los musulmanes estuvieron dominando gran parte de la Península Ibérica durante ocho siglos, entre los años 711 y 1492. Gracias a la Reina Isabel la Católica que tomó la decisión de expulsar a los árabes musulmanes de la Península Ibérica, hoy día España es un país de tradición cristiana donde los hombres no están obligados a hacer cinco genuflexiones al día, ni las mujeres forzadas a llevar el velo. Sin embargo, la cultura islámica sigue siendo bastante desconocida para la mayoría de la población española.

En una gran parte del mundo, hoy en día, en pleno siglo XXI, viven mujeres que carecen de derechos tan básicos como el de salir solas de casa a pasear o a trabajar incluso el derecho a escoger su propia vestimenta. Son derechos completamente naturales para la mujer occidental, pero para la mujer musulmana son sueños.

La sociedad islámica en general es una sociedad patriarcal donde el hombre usa la religión como un instrumento para controlar la vida de las mujeres para su propio beneficio. El varón musulmán, sea político, imam, jeque, economista, padre, hermano, marido, hijo, etc. sabe eso y actúa con la Ley Islámica en la mano, así puede convencer a la sociedad donde vive de que la inferioridad de la mujer es un hecho divino y en consecuencia la mujer tiene que aceptarlo y convivir con ello.

¿Cómo pueden entender los europeos del siglo XXI, que en los países árabes islámicos, todavía haya esclavitud, se castigue a una persona por beber alcohol, se exija a la mujer llevar el velo, se obligue a las niñas a casarse con su primo adulto, que la mujer no pueda salir o viajar sola, ni pueda estudiar, ni trabajar sin el permiso de su marido o su padre o su hermano, se asesine a una mujer por tener novio antes de casarse o se queme vivo a un homosexual? Todo eso lo he vivido yo, nadie me lo dice ni me lo cuenta. Además, de mis estudios académicos sobre las religiones en general y el Islam en particular, la cultura árabe islámica es parte de mi cultura porque he nacido, he vivido y me he educado en Irak con los árabes- musulmanes tanto chiíes como suníes. ¡Sé lo que digo!

En los países árabes islámicos nacer homosexual o mujer es una condena para toda la vida, si sobrevive.

¿Por qué dice en su web que sus principios cristianos no están en venta ni en subasta y los mantendrá hasta que Dios diga basta?

Le agradezco la pregunta, me toca a fondo.

Durante muchos años en mi país natal Irak he sobre vivido miles de experiencias pesadas, impertinentes, muy duras y difíciles de soportar. No es falsa modestia, pero llevo toda la vida investigando, estudiando y escribiendo sobre las religiones en general y el Islam en particular, además, sigo practicando el apostolado y denunciando la persecución cristiana en los países árabes islámicos, sobre todo de mi tierra natal Irak.

Está claro, que mis conocimientos sobre el desarrollo del Islam, discrepan mucho de las opiniones comunes y me llevan a expresarme con cierta claridad contra el Islam y los musulmanes radicales. Para mí, compartir estos conocimientos es un asunto de obligación y es un gran privilegio el poder expresar estas ideas en este país de comprensión, al mismo tiempo es beneficioso para todos, incluso para los mismos musulmanes. Hoy día a la gente le gusta escuchar o leer cosas frecuentes y políticamente correctas, es lo más cómodo. No obstante, a mí personalmente y profesionalmente, esta actitud mía de contar la verdad, me perturba muchísimo, especialmente en estos últimos años.

Los verdaderos cristianos, seguidores de Jesucristo, deben o debemos de continuar su ejemplo, de decir y difundir la verdad, condenar la injusticia, la pobreza, la tiranía, el odio, el egoísmo, apelar por los derechos humanos y la libertad, ser valientes en defender y proteger a nuestra fe, nuestros principios cristianos, cuando y donde sea, sin miedo, sin pensar en el futuro, en los perjuicios, en lo personal y económico.

Por Javier Navascués

15 comentarios

  
Marta de Jesús
No sé si es tan cierto que se desconozca el islam, al menos en ese tema en concreto. Lo esencial, que consideran inferior a las mujeres, creo que lo sabemos todos. Lo increíble es que ellas lo han interiorizado. Me coincidió conocer a alguna de estas mujeres en los parques al llevar a mis hijos. Piensan así incluso viviendo en nuestras latitudes. A mí unas feminazis me reconocieron que de #no ganar# querrían que se impusiera algo como el islam antes que volver al cristianismo. Hablan sus demonios, obviamente. Porque madre mía, pensar eso. Ellas contraponen, como si no hubiera via intermedia, homotransexualismo o mutilación (detestan que las cristianas estemos tan tranquilas sin mutilar). También homotransexualismo o sumisión, detestan a los buenos hombres cristianos. La simple posibilidad de que pueda haber hombres buenos. Y buenas mujeres, claro. De ahí la polarización del feminismo en dos grupos fundamentales, o del tipo sumisas de machos alfa, por mucho que sean directoras de no sé qué y ganen muchísimo, o del grupo abecedario en sus múltiples variantes vivenciales. Las cristianas para ellas somos un cero a la izquierda, algo a abolir. Felicitan fiestas de ellos. Las nuestras, o las paganizan o pasan de ellas, hasta el punto de no felicitarlas. Manipuladas por el neognosticismo del poder, el que detesta a la obra de Dios, de tal modo que piensan que los hombres y las mujeres no podemos vivir juntos y aspirar a hacerlo en una mínima paz. La guerra contra el demonio la han trasladado a la guerra entre nosotros, entre sexos, entre ricos y pobres, entre razas, etc. Por lo menos ver que nuestro enemigo es el Malo y su influencia, no el varón, el negro o el rico. Cosas que vuelven...o que nunca se fueron del todo.
05/06/23 11:32 AM
  
Marta de Jesús
Resumiendo, aunque resumir no es lo mío.
La mujer en occidente, con el feminismo, vive algo similar a las mujeres del.islam, el sentimiento de inferioridad inculcado desde la que llamaba a las mujeres el segundo sexo. Pero lo viven a la izquierda y no lo reconocen. Las otras a la derecha y sí lo suelen reconocer. Están en modo imitación sexual-social para creerse iguales, incluso mejores. Presumen de hacer esto, de haber conseguido lo otro, etc, para no reconocer ese sentimiento que las invade. De no poder imitarlos y competir, parece que preferirían someterse, como las del libro. Eso dicen, al menos. No son capaces de ver que tienen la misma dignidad y que deben luchar por el delicado equilibrio de cooperar en una sana complementariedad. Ni por encima ni por debajo. Codo con codo. Ni imitadoras, ni competidoras, ni sometidas, salvo a Dios. Por eso nos detestan a los cristianos. Porque defendemos la verdad de la belleza de haber sido creadas mujeres y todos los regalos y diferencias que Dios nos concedió. Viven en una oscuridad que debemos iluminar.
05/06/23 12:43 PM
  
Luis López
Un matiz, la expulsión de los musulmanes (o los no convertidos al cristianismo, moriscos) no se hizo en tiempos de Isabel la Católica, sino de Felipe III, en 1609.
05/06/23 12:49 PM
  
sofía
Bien por Raad Salam.
05/06/23 1:22 PM
  
maru
Pues sí, esta persona corre peligro, precisamente por decir la verdad. Estoy de acuerdo cuando dice que el islam y el comunismo quieren lo mismo: acabar con los cristianos. En cuanto al resto de las atrocidades, sabemos que es verdad, aunque este mundo hipócrita, lo calle
05/06/23 3:52 PM
  
sofía
El feminismo no es nada de lo que dice Marta de Jesús. Ni tiene nada que ver con feminazis ni con el ministerio de "igual da" de tendencia lgtbiq, por mucho que coincidan los dos extremos en asignar el término "feminismo" a esos machistas de última generación q les niegan incluso el derecho a ser biológicamente quienes son sustituyéndolo por un supuesto "género" voluntarista y caricaturesco.

El feminismo simplemente surgió para pedir que no se privara injustamente a las mujeres de derechos básicos que les corresponden como ciudadanas, como personas, con la excusa de que supuestamente son "seres de pelo largo e ideas cortas".
Por supuesto que las mujeres son mujeres y no hombres, pero no veo por qué eso va a despojarlas del derecho a estudiar o trabajar o hacer deporte o votar o dirigir una empresa y organizar la sociedad codo a codo con los varones.
No veo por qué va a valer su testimonio la mitad q el del varón o va a tener la mitad de la herencia respecto a su hermano etc
Por supuesto el cristianismo reivindica la igual dignidad de la mujer, a diferencia del islam.
05/06/23 4:07 PM
  
Pedro de Madrid
¿Dónde pue3do comprar este libro?. Ya tengo otro de Raad, muy bueno
05/06/23 4:10 PM
  
Cristián Yáñez Durán
Que el feminismo es una ideología revolucionaria desde su origen, es incontestable. No puede ser defendido por ninguna persona decente, menos por un católico.
05/06/23 5:50 PM
  
Luis López
"A mí unas feminazis me reconocieron que de #no ganar# querrían que se impusiera algo como el islam antes que volver al cristianismo. Hablan sus demonios, obviamente".

No me extraña tal barbaridad. Un sicólogo me dijo una vez que, en cuanto a perversiones, el sadismo era más propio de hombres y el masoquismo de mujeres.
05/06/23 6:20 PM
  
Gerardo S. I.
Dios lo siga protegiendo, para que continúe pregonando la superioridad moral y doctrinal del Cristianismo sobre el Islam (la herencia de Ismael).
05/06/23 7:21 PM
  
Tamayo
Los musulmanes no fueron expulsados.
Se expulsó a los moriscos que eran cristianos bautizados. Todo lo sospechosos que se quiera, pero cristianos.
Su expulsión no fue fácil, pues gentes muy notables se opusieron por considerarla una injusticia, por tratarse de un juicio colectivo.
Entre los moriscos había sin duda cristianos sinceros que ya llevaban tres generaciones bautizados, y que fueron arrojados a tierras de infieles donde acabaron teniendo que ser musulmanes.
Las razones de su expulsión más bien parecen excusas malas.
¿Cómo podían colaborar con los piratas berberiscos los moriscos que vivían en las montañas de Sierra Nevada o Aragón o en los campos de La Mancha?
05/06/23 7:38 PM
  
Kairos
Dónde se puede comprar el libro?
05/06/23 11:19 PM
  
sofía
Lo que resulta indecente es que pretenda cualquier machista acomplejado que vaya de cristiano sin serlo, que la mujer esté con la pata quebrada en casa y que encima tenga el cinismo de pretender que eso es católico.
Afortunadamente las mujeres católicas somos seguidoras de Jesucristo, a quien consideraron bastante revolucionario los fariseos de su época, por lo visto.
Y es que hay personas poco decentes, que dejan de lado la justicia porque les parece "revolucionaria".

05/06/23 11:26 PM
  
Javier
Pues efectivamente. El complejo de inferioridad de una mujer comunista que se quiere igualar al hombre solo es comparable con el de una musulmana.
Solamente en la religion católica encontremos cómo se dignifica a la mujer hasta hacerla la más excelsa de las criaturas.
Y no, el islam no es una religión, es una forma de hacer la más corrupta de las politicas que se pueda desarrollar en una sociedad, basado en el miedo y en el odio; de re-ligare no tiene nada de nada.
Mis felicitaciones Dr. Raad y muchas gracias por su paciencia y su buen hacer. Habrá que comprar su libro para ser un poco menos ignorante.
06/06/23 9:25 AM
  
sofía
Eso de que la mujer tenga que imitar al hombre para sobrevivir no tiene nada de feminista. Y eso de que se la prive de su igual dignidad como persona y de su derecho a construir la sociedad junto al varón, menos aún.
Las mujeres simplemente quieren ser quienes son sin que nadie se invente lo que se supone que es ser mujer para asfixiarlas, para ningunearlas, últimamente para negarles su identidad real de mujeres y decidir que es mujer quien decida serlo, aunque no lo sea realmente con tal de que imite externamente los tópicos típicos machistas sobre lo que supone ser mujer.
06/06/23 11:10 AM

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4.06.23

P. Esteban Castell: “El sacerdote tiene también sus debilidades, por eso hay que rezar por nosotros”

 

El P. Esteban Castell Núñez es párroco en la parroquia de San Juan Bautista de Arganda del Rey (Madrid).

¿Cómo valora la iniciativa de El Rosario de las 11 de rezar por los sacerdotes?

Gratitud. Esa es la palabra que mejor puede definir mi valoración de esta iniciativa. Gratitud hacia Belén y a todo su equipo de El Rosario de las 11. Conozco muy bien que constantemente rezan por todos los sacerdotes y no saben cuánto lo necesitamos.

Muchas veces te dicen “Padre rece usted por esta intención, rece porque usted está más cerca de Dios”, y yo lo que pienso en esos momentos es “no sabes cuánto necesito que reces por mí”.

Si conociéramos el poder de la oración, rezaríamos mucho más unos por los otros. Hay gente, sobre todo personas mayores que con cierto pesar se quejan de que ya no pueden hacer otra cosa más que rezar. Yo les digo que es lo más grande que pueden hacer. Después de años de duro trabajo, Dios les regala un tiempo con tiempo para rezar y para ofrecer, ¿se puede pedir más?

Muchas veces me encomiendo a la religiosa, al religioso, al novicio, al laico… que en ese momento está ante el Santísimo intercediendo por los sacerdotes. Las oraciones nos mantienen en la vocación.

¿Por qué es importante rezar por los sacerdotes?

Si me lo permites yo diría que no sólo es importante, sino que es indispensable. A este respecto siempre recuerdo el día de la ordenación sacerdotal. Fue en San Pablo Extramuros en Roma. La basílica estaba llena de gente y nosotros esperábamos en el atrio para la procesión de entrada. De repente alguien gritó “la chiave! dov’è la chiave?”

Parece que alguien no encontraba la llave para abrir la puerta. Lejos de ponerme nervioso tuve muy claro que esa puerta se abriría. Dentro de la iglesia había mucha gente rezando, los cuales habían rezado por nosotros durante los años de preparación y ahora estaban también rezando por nosotros. Si fuera necesario esas oraciones echarían abajo las puertas para poder entrar.

Es la misericordia de Dios y las oraciones de los fieles lo que nos permite decir fiat a Dios en el llamado y es la misericordia de Dios y las oraciones de los fieles lo que nos mantiene en pie, sobre todo, en los momentos de dificultad.

Siempre ha sido una tradición de la Iglesia rezar por la perseverancia y santificación de los sacerdotes.

La Iglesia, como Madre que es, conoce la debilidad de sus hijos, también de sus hijos sacerdotes y, por supuesto, se ha preocupado y se preocupa por cada uno de nosotros. Por ese motivo ha incentivado mucho la oración por los sacerdotes.

No olvidemos que el sacerdote es un hombre sacado de entre los hombres con sus debilidades y sus momentos buenos y malos. En el libro del Éxodo leemos que mientas Moisés mantenía los brazos en alto Israel vencía, pero cuando, por cansancio, los bajaba Israel perdía la batalla y necesitó la ayuda de otros para mantener los brazos en alto. Moisés debía mantenerse perseverante en su intercesión ante Dios, pero solo no puede. Necesita a los demás (cfr. Ex. 17).

De hecho, siempre se ha dicho que según es el sacerdote, así serán los feligreses…

¡Uf!, no me digas eso. Da como miedito… Gracias a Dios, es Él quien actúa, muchas veces a pesar de nosotros.

Es verdad que tenemos una gran responsabilidad de ser testigos creíbles de Cristo y Dios nos libre de ser un obstáculo para nadie, pero es Dios quien actúa y en no pocas ocasiones tenemos la inmensa gracia de ver y palpar la acción de Dios en las almas. Cada confesión, cada dirección espiritual, cada vez que alguien me pide un consejo… renace en mí la sorpresa del primer día “siervos inútiles somos” y sólo soy capaz de hacerlo desde la seguridad de que es Dios quien actúa.

Sin duda, como dijo el Cura de Ars, la misión de los sacerdotes es mostrar el camino al cielo…

Sin duda, sin duda esa es la misión. El cielo es nuestro destino. Es una cita en la Casa del Padre a la que nadie puede faltar. El sacerdote debe mostrar el camino al cielo y, al mismo tiempo, debe recorrer ese camino con las almas encomendadas. Ponerse los zapatos de los demás, entenderles en sus dificultades y en el momento en que se encuentran, caminar con cada uno, sin miedo a enfangarse.

Tengo la impresión de que a los sacerdotes nos resulta más sencillo hablar de la virtud de la fe y de la virtud de la caridad que de la virtud de la esperanza y hoy parece que hemos perdido la esperanza. ¡Cuánta gente sin esperanza!, ¡cuánta gente que no esperan nada de Dios ni de la Iglesia!, ¡cuánta desesperación! Y el cielo es nuestra esperanza, el cielo es esperanza.

Igualmente los sacerdotes deben luchar por la santificación de los fieles…

Por supuesto y ahí volvemos al inicio de esta charla. Esta “lucha” por la santificación de los fieles sólo puede nacer de la oración de los sacerdotes por sus fieles. Ponerse ante Cristo Eucaristía y, si se me permite, “recordarle” que son sus ovejas.

Rezar por ellos, por cada uno. Ofrecerse a Dios por ellos, por cada uno. Acompañar a cada uno saliendo al encuentro de cada uno. Pedir al Espíritu Santo el don de la prudencia y saber esperar el momento de cada uno. Que nadie se sienta abandonado.

¿Cuál es la principal tentación que pueden tener los sacerdotes hoy en día?

El diablo se pasa toda nuestra vida estudiándonos para ver cuál es el punto débil de cada uno. Es más fuerte e inteligente que nosotros, pero no es más fuerte ni más inteligente que Dios. Así que, ¡con Dios ningún miedo!

De todas maneras, yo destacaría algunas tentaciones por su frecuencia. A nivel personal una de ellas es, sin duda, la soledad. Una soledad que puede desembocar en tristeza y cierta ansiedad. El sacerdote debe tener muy claro que es un simple hombre, por lo que favorecer la auténtica fraternidad sacerdotal debe ser una de las principales prioridades de los obispos y de los superiores religiosos.

En la labor pastoral la tentación podría ser, por exceso, el clericalismo cuando el sacerdote no confía en los seglares en la labor evangelizadora, además del activismo con el peligro de relegar la oración y, por defecto, un cierto sentimiento “funcionarial” limitando su acción a un mero cumplir sin más.

Por Javier Navascués

2 comentarios

  
Vladimir
Efectivamente, hay que orar por los sacerdotes, una y otra vez. Ellos lo piden y alegan que son débiles, sobre todo cuando quieren justificar alguna falta pública. Sin embargo, en su gran mayoría, son inaccesibles cuando uno se les quiere acercar para darles una sugerencia. Quieren mejorar, supuestamente, pero no quieren escuchar a sus ovejas, para conocer qué esperan estas de ellos.
05/06/23 3:48 PM
  
X
Vladimir, estoy totalmente de acuerdo y edemas yo añadiría que su principal error es "Mirar Para Otro Lado" aún cuando se denuncian hechos muy graves. No puede ser que se pida oración por ellos, y a la vez, se sigan cometiendo las mismas FALTAS GRAVES manteniendolos como si no pasara nada. Si la Iglesia quiere evangelizar y recuperar fieles cristianos, los obispos y superiores deberían vigilar más a sus sacerdotes.
08/09/23 12:44 PM

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3.06.23

Jorge Lázaro valora la peregrinación París-Chartres, que ha batido el récord de participantes: 16.000

Jorge Lázaro Carrillo es de Toledo, lleva casado 17 años con su mujer Isabel. Como regalo de cumpleaños le animó a inscribirse a Chartres. Tiene 6 hijos y trabaja como profesor de secundaria en un centro perteneciente a la red de colegios diocesanos de Toledo. Se convirtió con 19 años en una peregrinación de la diócesis y tras varios encuentros mundiales con el Papa y varios veranos en países de misión, descubrió que el Señor le pedía ser reflejo de su ternura y del deseo de amar a aquellos que más le necesitan, en primer lugar formando una familia que trata de ponerle en el centro y desde ahí llega a la gente que Él pone en su camino. Analiza su experiencia en la peregrinación París Chartres que se acaba de celebrar este año.

¿Por qué decidió ir a Chartres el primer año?

Era algo que llevaba tiempo planteándome, pues conozco a varios peregrinos españoles que habían hecho otros años esta peregrinación, como los organizadores de la peregrinación de Nuestra Señora de la cristiandad de España a Covadonga. Antes de empezar, hablando con mi mujer, ella me preguntó si ya sabía por quién ofrecía todas las dificultades del camino, y me vino inmediatamente a la cabeza ofrecer la peregrinación por mi familia, para que conozcan al Señor.

Lo que no me imaginaba es que dentro de las cosas que habría que ofrecer algunas de ellas serían caminar durante más de diez kilómetros bajo una lluvia torrencial que convirtió el camino literalmente en un río con algunos momentos en los que cayó granizo. Unido a esto me salieron unas ampollas enormes en los pies y se me pusieron los muslos en carne viva hasta el punto de adherirse el pantalón a las heridas y pasando momentos de muchísimo dolor. No obstante, me animaba y me daba fortaleza el Señor recordándome por quienes había ofrecido el camino y sabiendo que ningún sufrimiento por Él cae en saco roto. Al final del primer día iba pensando todo el rato en volverme a París, pues me había quedado totalmente descolgado de mi grupo, pero nuestro jefe de capítulo José María y otro peregrino, Balles, vinieron donde me encontraba yo y empezaron a animarme y a tirar de mí para que consiguiese acabar la etapa, y gracias a ellos al final seguí caminando los días siguientes llegando a Chartres. Si en ese momento no dejé de caminar es porque no hacía más que pensar una y otra vez en ofrecer todo el dolor que estaba pasando por mi familia

¿Qué supone hacerlo por segunda vez?

Esta segunda vez veía mucho más difícil asistir, y de hecho estuve a punto de tirar la toalla porque había muchas dificultades para conseguir ir los tres días, sin embargo el Señor al final lo arregló todo para que fuese posible volver de nuevo.

Esta segunda vez me planteé aprovechar mucho mejor lo que el Señor me fuese regalando, y traté de ir mejor preparado desde el punto de vista físico y espiritual. El año pasado verme tan limitado me ayudó a ser mucho más humilde, y darme cuenta, una vez más, que es el Señor el único que nos sostiene y de quien viene la fuerza. En esta ocasión iba pensando en ser ayuda para otros peregrinos que pudiesen necesitarlo y por eso traté de ir mejor preparado en todos los aspectos. Además he vuelto a ofrecerlo por la conversión de mi familia, y con un poco de humor también digo, pero totalmente en serio, que espero volver más años, pero en algún momento no para pedir por la conversión de mifamilia, sino para dar gracias porque ya se han convertido.

¿Cómo ha sido el ambiente y el fervor de este año?

El ambiente maravilloso y de muchísima alegría. Pero sobre todo muchísimo fervor, ver todos los capítulos rezando, aprovechando las largas caminatas para meditar, las canciones, las conversaciones compartiendo tu fe con otros hermanos de procedencias tan diferentes y sin embargo con tantísimos puntos en común, la Santa Misa, un estilo de vida más apegado al catolicismo tradicional, el tratar a Cristo como Rey de nuestras vidas y tratar de que sea el rey de este mundo. Todo eso es muy edificante y llena a uno de muchísima esperanza.

¿Qué supone el hecho de que vaya en aumento cada año?

El Papa Francisco ha hablado muchas veces de dejarse sorprender por Dios, por el Dios de las sorpresas. Dios nos sorprende viendo como muchos fieles jóvenes, familias jóvenes con niños, gente alejada, etc. se están convirtiendo directamente a través de la liturgia tradicional. Dios está hablando a su Iglesia a través de la gran cantidad de gente que se va acercando a una visión de la fe más tradicional, más semejante a la que se ha vivido durante tantos siglos. Creo que es una llamada fuerte del Espíritu Santo, que habla muy claramente y a la que no se puededar la espalda, ni cerrar los oídos. Lo contrario creo que sería caer en la soberbia de querer enmendar al Espíritu Santo que parece que está soplando en estas comunidades

Si se han convocado en los últimos años varios sínodos para escuchar lo que tiene que decir Dios a través de los fieles, ¿por qué no escuchar el clamor de tantos hijos de la Iglesia que quieren mantenerse fieles a su fe viviéndola como se ha vivido durante tantos siglos? Nuestra experiencia en Toledo es que el número de fieles que forman nuestra comunidad ha crecido enormemente, principalmente de gente que estaba totalmente alejada de la Fe y de familias jóvenes. Esta peregrinación a Chartres ha batido récords este año, la peregrinación de Covadonga en dos años ha duplicado su número y a lo largo del mundo muchos de los apostolados de Misa Tradicional también han visto multiplicarse por 2 y por 3 el número de fieles en apenas cinco años. Creo que Dios quiere decirnos algo ¿Está tanta gente en la Iglesia dispuesta a dejar sus prejuicios y discernir el qué quiere decir el Señor con todo esto?

¿Qué gracias espirituales ha recibido?

Las gracias espirituales que he recibido han sido muchas, tanto el año pasado como éste. Por ejemplo, que debo ser mucho más humilde, que yo solo no puedo llevar mi vida, que necesito a los demás, a los hermanos en la Fe, como el año pasado, que fue el empuje de otros peregrinos lo que me ayudó a terminar la peregrinación. También que el Señor me hizo ver mi pequeñez, que esto no depende sólo de mis propias fuerzas, que es Él quien me sostiene y me guía por la vida. Sobre todo hubo un momento precioso en la noche del domingo durante la adoración. Llegué bastante cansado y aunque se nos estaba animando a hacer el esfuerzo de pasar un rato con el señor, yo estaba auto justificándome para quedarme descansando pues ya había hecho suficiente esfuerzo. Pero no sé cómo al final salí de la tienda donde estábamos instalados y me puse en camino buscando donde era la adoración.

Cuando llegué allí encontré un profundo y reverente silencio, y decenas de peregrinos de rodillas y en silencio ante el cual no había llegado prácticamente a ponerme de rodillas y comencé a llorar como un niño pequeño que llega a contar a su Padre cómo le pesa la vida y todo lo que le hace sufrir. Y el Señor entró en lo más hondo de mi corazón. Fue un momento de mucha Gracia en el cual Él me hizo ver todos los regalos que tenía en mi vida, empezando por mi mujer y por mis hijos. Varias preguntas no paraban de resonarme una y otra vez en mi interior “¿Qué has hecho con los talentos que te he dado para que los administres? ¿Qué estás haciendo con la familia que te he regalado? ¿Qué estás haciendo con tu vida?” Y en ese momento le volví a repetir como otras veces quebpor desgracia se me olvidan “Sólo quiero ser para ti, Señor". Sólo para Él a través de mi mujer, sólo para Él a través de mis hijos, sólo para Él a través de la Iglesia.

¿Qué anecdotas edificantes recuerda?

Una anécdota edificante sería que he llevado todo el camino una bandera de España con el Corazón de Jesús y mucha gente se acercaba diciendo con admiración “España, España” y se ponía a hablar conmigo, aunque fuese en inglés. Si en España llevas esa misma bandera podía suponer un problema, pero para esos peregrinos que se acercaban representa esa hispanidad católica que tanto extendió la Fe durante tantos siglos y tanto hizo por el Señor y por la Iglesia.

Anécdotas edificantes tengo muchas más, sería interminable todas las que recuerdo, pero la mayoría de ellas tienen que ver también con la organización y los voluntarios. Desde las personas que preparan tanto el desayuno como la cena, así como los voluntarios que van con bolsas de basura recogiendo todos los desechos. Pero hay una que para mi se lleva la palma, y es que también hay voluntarios limpiando los baños que usamos cientos de personas y que quedan en un estado lamentable. Todo eso me hace ver cómo de grande es la entrega por el Señor de esas personas anónimas sin las cuales no seria posible juntar a casi 20.000 personas y que todo saliese tan bien. El hecho de que uno esté dispuesto a hacer esas labores tan escondidas e ingratas por gente a los que no conocen me interpela sobre mi propia entrega. Por supuesto también están todos aquellos voluntarios que cargan y descargan maletas, que montan y desmontan las tiendas, etcétera

También es muy edificante la entrega de los sacerdotes. En nuestro capítulo el padre José Manuel, de nuestra iglesia de El Salvador de Toledo, ha hecho una labor impresionante por cuidar nuestras almas, y tambien un sacerdote dominico de Argentina que vino en nuestro capitulo. Es un regalo tener padres así en nuestra comunidad de Toledo. También el resto de peregrinos y la confianza y amistad que se forja en interminables jornadas de caminar kilómetro a kilómetro edificarían a cualquiera.

¿Cómo ve en todo lo que cuenta un signo de esperanza para la Iglesia?

Veo muchos signos de esperanza en esta peregrinación en particular y en todo lo que tiene que ver con el catolicismo tradicional en general. Me centraría en dos aspectos: uno más externo y otro más interno. El más externo para mí sería el hecho de que yo con cuarenta y tres años recién cumplidos fuese prácticamente de los que más años tenían, mirase hacia donde mirase. La edad media de los 16.000 peregrinos es de 20,5 años debido a que hay infinidad de niños, de jóvenes, y especialmente sorprendente para mi fue el hecho de que más de la mitad de los sacerdotes que participan son mucho más jóvenes que yo.

Pero hay otro aspecto aún más importante que el de la edad, que sería el interior, y para mí es el deseo tan grande de todos por buscar que Cristo reine en las vidas de todos los peregrinos que asisten a la peregrinación. Pude hablar con gente de procedencias muy distintas y había un mismo sentir en cuanto a la centralidad de Cristo en la vida de cada uno de nosotros y llevarlo a toda la sociedad para intentar que vuelva a ser católica sin medias tintas.

¿Por qué invitaría a otros a repetir la experiencia?

Yo ya estoy animando a todo aquel que puedo a ir a la versión española de esta peregrinación este verano en Covadonga, pues aunque no sea idéntica a la de Chartres y cambie el paisaje de campos infinitos de trigo por las montañas de Asturias, el espíritu con el que se organiza y los fines que se buscan son idénticos: que Cristo reine en nuestras vidas y en nuestros países. Se respira el mismo ambiente, alegría, y deseos de santidad de los peregrinos. Nosotros por supuesto iremos a Covadonga con nuestros 6 hijos, pero lo que estoy tratando es de animar a mis hijas mayores a que cuanto antes puedan acompañarme a Chartres si el Señor dispone que pueda volver pronto.

Por Javier Navascués

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2.06.23

Cynthia García Egea dejó un gran puesto de trabajo en el banco para dedicarse a la evangelización

Cynthia García Egea. Nacida en Cartagena. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales. Máster en Gestión Bancaria. Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas. Máster en Ciencias del Matrimonio y Familia por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia. Ha trabajado veinte años en banca y desde el año 2016 se encuentra al servicio de la Nueva Evangelización. Es conocida por su apostolado en redes sociales y por su labor como voluntaria en Radio María España, donde dirige el programa mensual: Amaos.

Autora de la novela testimonial: “El Escultor de almas” que va ya por su tercera edición. Una novela única que saca a la luz evidencias eucarísticas reales y recientes nunca dadas a conocer hasta ahora. La historia comienza en la ciudad de Murcia. Una joven adoradora, asidua a la Capilla de la Adoración Eucarística Perpetua, se siente seducida por los testimonios que diversos adoradores han dejado allí sin que nadie les preste atención. Comienza un viaje de búsqueda que la conduce más allá de nuestras fronteras, a Polonia. Irá descubriendo importantes hechos que aumentan en intensidad conforme avanza la novela. Incluye el propio testimonio de la autora. Una novela que emprende el más ambicioso de los viajes posibles: el viaje hacia el encuentro con Dios.

Desde el año 2021 ha coordinado el Ciclo “Literatura y Fe” de la Semana Internacional de las Letras de la Región de Murcia.

¿Cómo fue naciendo en su corazón su deseo de conversión?

Mi deseo auténtico de conversión está plenamente relacionado con la Eucaristía. Si la Eucaristía no hubiese existido, creo que ninguna idea, por muy buena que fuera, por sí sola, hubiese bastado para transformarme. Mi deseo de Comulgar a Jesús Eucaristía y ahora, mi relación con Él, es el motor de un cambio profundo. Me sorprende cada día.

Le iba muy bien en el mundo, pero el trabajo le agobiaba, nada le llenaba del todo… Buscaba una respuesta transcendente a todos esos profundos anhelos, pero no sabía dónde. ¿Cómo fue buscando hacer la voluntad de Dios?

El trabajo nunca me ha agobiado como tal; creo me acompañan muchos años de estudio y trabajo exigente con buenos resultados. Lo que se produjo en mí fue un cambio de enfoque. Tras mi encuentro con Jesús, mi deseo era pasar más tiempo con Él, conocerle cada día más, y servirle. A Él, no al dinero.

Y, en efecto, desde una mirada mundana me iba bastante bien. Era feliz con las pequeñas cosas; una cría muy sonriente. Muy curiosa en el saber, tenía metas personales y luchaba por lo que quería. Además, si no de una manera, de otra, normalmente lo conseguía. Era resiliente, y también de las situaciones adversas buscaba el sentido, la oportunidad. Ahora sé que esas fuerzas no eran solo mías. Cuando miro hacia atrás, compruebo que Dios siempre estuvo ahí. Y lo sé por muchos detalles que proceden de Él, como por ejemplo: mi capacidad para perdonar, levantarme y mirar siempre con esperanza. Tengo un recuerdo especial. Un día me encontraba en una idílica isla balear; el atardecer era de ensueño, la compañía perfecta, gozaba de buena salud, y muchos logros conseguidos. Miraba alrededor y ¡no me podía creer que fuese posible tanta felicidad! ¡No me faltaba nada!

“Y, ¿ahora qué? ¿Qué más puedo desear en la vida que esto?”, dije en mi interior. Inmediatamente recibí una respuesta. No escuché ninguna voz, pero me asaltó un entendimiento que no era mío.“Todo esto es efímero. Se va a pasar”. Y, ¡me asusté! Tuve un sobresalto. Yo quería retener la felicidad. Sentí una tremenda e inevitable pena. Y, desde el fondo de mi alma, ¡contesté! mirando la extensión de aquel paraíso. “Lo único que puedo desear por encima de esto, ¡es que Tú existas! Porque solo Tú puedes garantizar que permanezca”. Os aseguro que recuerdo ese momento como uno de los momentos más importantes de oración de toda mi vida. Y fue así, sencillo, en la naturaleza. Mi acompañante no se enteró de nada, porque la Vida interior es eso, una vida íntima y personal que nos habita dentro. Uno no habla solo consigo mismo. ¡Puede hablar con Dios!

El Señor le fue guiando y le puso en el camino a personas providenciales…

Sí. El deseo de hacer la voluntad de Dios no es fruto de la casualidad. Nadie quiere perder su libertad. Más, cuando la libertad es un regalo de Dios. El cambio, cuando decides entregarle a Él tu voluntad, es algo que procede del amor y la confianza. Sentirte amado por Dios es una experiencia absolutamente liberadora y maravillosa. Entonces, el miedo que tienes es otro; ya no es el de perder tu libertad, sino ¡el de perderle a Él! Te das cuenta de que esa libertad sin Dios, es una falacia. Y, así como se abrió el Mar Rojo para que cruzase Moisés con el pueblo elegido, librándose de sus enemigos, nosotros tenemos hoy el Corazón de Jesús abierto de par en par, por la lanzada en la Cruz, para que crucemos hacia el refugio seguro que nos conduce a la Tierra Prometida. Ha hecho una Alianza con quien la quiera aceptar. Y yo, ¡sí quiero!

Él es el Camino, la Verdad y la Vida… y en este Camino, que es Jesús, todos nosotros somos dones los unos para los otros. Encontré a personas providenciales que me ayudaron, sí. Y las sigo encontrando. Ahora espero ser también una de ellas. Le diría al Señor con alegría: “Pero, ¿cómo has metido a tantos dones por la puerta estrecha!”.

¿Por qué tomó la decisión de dejar su buen puesto de trabajo en el banco?

El Martes Santo del año 2014 tuve un encuentro muy grande con el Señor. “Me llamó portentosamente”, como dice el salmo. Una experiencia que, junto a las de otras personas, narro en la novela testimonial: “El Escultor de almas”. Habían sido veinte años en la banca, y le dedicaba demasiadas horas, casi no tenía tiempo ni para ir a Misa durante la semana. Mi corazón se ahogaba, y me escapaba frecuentemente a orar, porque mi espíritu sufría mucho. La Palabra de Dios dice: “No se puede servir a Dios y al dinero”, y yo lo tenía muy claro: ¡quería servirle a Él!

Una decisión que francamente el mundo no entiende y es una locura humanamente hablando…

El trabajo es parte de la condición humana, y debe ser empleado para elevar la Creación a Dios. No trabajamos para cumplir, sino para amar sirviendo. A Dios sobre todas las cosas, y al prójimo con el Corazón de Cristo. Dios existe. Me ha llamado. Es mi Padre, mi Esposo, mi Maestro, mi Mejor Amigo…ahora, ¡también mi Jefe! Yo sigo trabajando, pero ahora solo para Él. Y me deja tiempo para que estemos juntos.

No es la única locura que he hecho por Él, ¡y espero que no sea la última! Ja, ja, ja… Jesucristo es un loco de Amor, no se merece menos.

¿Nunca se ha arrepentido de hacerlo?

Nunca.

¿Merece la pena dejarlo todo por Dios? ¿Percibe el ciento por uno?

Sin duda. Aunque existen las pruebas que nos hacen crecer. Y, además, el Espíritu Santo que debe guiarnos, “nadie sabe de dónde viene ni a dónde va”, dice la Escritura. ¡Esto es así! La Palabra de Dios es Verdad. Pero imagina por un momento si, por mi cobardía, no hubiese seguido las mociones de Dios en mi corazón. Entonces, no hubiese vivido, no hubiese compartido, no hubiese hecho tantas cosas importantes. Cada mañana que me levanto, ¡se alegra mi corazón!

No obstante, por si algún otro “loco” me lee, recomiendo un buen discernimiento previo. Yo lo hice con un sacerdote, y el Señor me dejó en espera ¡dos años!

Recuerdo que un compañero de trabajo, con el que tenía confianza, me había dicho: “¡No, mujer, no lo hagas!” Pero el mismo día en que salí del trabajo, me escribió un mensaje precioso: “El ciento por uno y la vida eterna. ¡Bien hecho!”.

¿Cómo ha encauzado esos deseos de entregarse por completo al Señor?

El mismo día en que dejé el trabajo, por la tarde y sin planearlo, el obispo Mons. Munilla visitaba Murcia. Yo era voluntaria de difusión en Radio María y acudí a escucharle con el resto de compañeros. Al término, alguien me empujó para que hablase con él. Le dije: “Monseñor, ha venido usted en un día muy especial, porque esta misma mañana he dejado mi trabajo de 20 años en banca por una llamada del Señor”. Enseguida me dijo: “¡Espera, que te doy la bendición! Años después, seríamos compañeros de programación en la radio de la Virgen. No podré olvidar sus palabras: “Quien ha comenzado en ti la obra buena, Él mismo, la lleve a su término”.

¡He ahí mi Paz y mi confianza! Quisiéramos saberlo todo, pero no es así. Y, a menudo, no se trata tanto de hacer, como de ser. En mi opinión, el primer Mandamiento de la Ley del Amor de Dios lo tiene todo. Hay que pedir el Amor, y ya nos encauza el Señor.

A mí me toca recordarle al “Jefe” cada día: “¡No abandones la obra de tus manos!”.

Aunque su celo le ha llevado a ser muy activa, todavía está en proceso de búsqueda y de escucha…

Si vivimos una auténtica Comunión con el Amado, el Esposo del alma, ese proceso nunca debería terminar. Los que se aman, se buscan y se escuchan, ¿no? El peligro es buscarse y escucharse solo a uno mismo, porque eso es egoísmo, justo lo contrario del amor. O enmascararlo bajo hipocresía, y engañarse a uno mismo, es decir, que Jesús esté en nuestros labios, pero no en el corazón.

Háblenos de su programa en Radio María…

Se llama “Amaos” y se emite a las 21:00h, un lunes cada cuatro semanas. Tenéis todos los programas de estas seis temporadas en la web: www.radiomaria.es La semilla la plantó el Señor en mi corazón tras la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia, en Polonia. Allí fui la única española en acceder al Centro Internacional de Evangelización, y ¡no por mis méritos!, sino porque iba invitada por el P. Piotrowski, fundador de la revista “Amaos” y del Movimiento de los Corazones Puros.

¡Volví a Murcia con una fuerza evangelizadora que, en aquel momento, me hizo sufrir mucho! Nadie me entendía bien. Y yo no sabía cómo canalizar todo aquello en España, ni con quién. Claro, la fuerza la traía yo, los demás no. Tan solo Radio María España respondió a mi inquietud. Presenté este proyecto al director, y él tardó en contestarme varios meses largos. Un día, mi madre me insistió: “Recuérdaselo, hija, que lo mismo no lo ha visto o algo”. Pero yo tenía tanta confianza en Dios… que le contesté: “Mamá, si es la voluntad de Dios, saldrá. Y si no lo es, ¿para qué quiero yo ese programa? No lo quiero para mí”.

Al día siguiente, el director me llamó. Mi madre no se lo podía creer. Fue muy emocionante. Estamos al servicio de la Nueva Evangelización, con María.

¡Ella lo hace todo!

Por Javier Navascués

6 comentarios

  
Sergio Garfia Codón
Precioso testimonio.
02/06/23 9:39 AM
  
Jose Antonio Malavé Calero
Cynthia es un alma providencial, de esas que aparecen en la Iglesia cada cierto tiempo. Nos la manda Dios en la época más grave de toda la historia de la humanidad. Tiene por delante una misión Importantisima que ni ella misma conoce. San Luís María Griñon de Monfort, hablando de estos tiempos, define a esas almas.
02/06/23 9:44 AM
  
Lucía Victoria
Me encanta, Precioso testimonio.
02/06/23 2:43 PM
  
Elfida Soto
Wow!! Poderoso es nuestro Dios
02/06/23 10:51 PM
  
RICARDO SANTIAGO MUSSE CARRASCO
Es un testimonio que conmueve mis fibras espirituales. Dios te bendiga mi admirada Cynthia.
04/06/23 2:53 AM
  
Loli
Esta entrevista deja huella, como todo el trabajo que está realizando Cynthia, en la nueva evangelización. Es un motor imparable, un motor con una Gran Fuerza Divina.
04/06/23 9:31 AM

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1.06.23

Francisco J. Carballo analiza a fondo su libro Las exigencias de la Doctrina Social de la Iglesia

Francisco J. Carballo (Madrid, 1967) Doctor en CC. Políticas. Licenciado en CC. Políticas y Sociología, y en CC. Religiosas. Máster en Doctrina Social de la Iglesia.

¿Por qué los imperativos morales desprendidos de las enseñanzas sociales de la Iglesia no obligan solo en el ámbito privado, sino también en la dimensión pública?

La vida social es una dimensión natural en el ser humano. Nacemos en el seno de una familia, en el trato con los demás nos perfeccionamos, en el amor al prójimo el ser humano satisface una necesidad de su corazón, creado para el amor de Dios y de todo lo que Dios ama; mi propia salvación eterna de alguna manera depende de los demás y la salvación eterna de los demás de alguna manera depende de mí en virtud del misterio del Cuerpo Místico de Cristo y de la Comunión de los Santos; por el mandamiento del amor a Dios pero también al prójimo, el ser humano será juzgado digno de vivir la vida de Dios toda la eternidad…

La vida social no es, por lo tanto, una realidad artificial, sino un rasgo de la naturaleza humana, creada a imagen y semejanza de Dios, que también vive en familia trinitaria.

La vida social está pensada para el bien del hombre («no es bueno que el hombre esté solo», Gen. 2, 18). Pero el pecado original, que ha dejado herida la naturaleza humana, justifica la existencia de una autoridad civil que gobierne la vida en común para proteger la dignidad de la persona frente al mal, el error y la injusticia. La vida pública tiene instrumentos eficaces para hacer el bien, pero esos instrumentos también podrían arruinar la vida de un pueblo.

La enseñanza social de la Iglesia señala precisamente que el fin de la comunidad política es la salvaguarda del bien común, esto es, el conjunto de condiciones sociales que contribuyen al perfeccionamiento de personas e instituciones naturales. Este perfeccionamiento tiene un sentido unívoco, de acuerdo con una recta concepción de la persona (cf. JUAN PABLO, Evangelium vitae, 101), dentro del orden moral (cf. CONCILIO VATICANO II, Gaudium et spes, 74), buscando la justicia (cf. BENEDICTO XVI, Deus caritas est, 28), y con el fin último puesto en la salvación de las almas (cf. Juan XXIII, Pacem in Terris, 59).

Por eso el Concilio, reafirmando la doctrina tradicional de la Iglesia, señala que el Estado tiene la misión de proteger la atmósfera moral de la sociedad al tiempo que estimular la vida religiosa (cf. CONCILIO VATICANO II, Inter Mirifica, 12).

Nos enseña santo Tomás que el hombre tiene deberes hacia Dios, hacia el prójimo y hacia uno mismo. Entre los deberes hacia el prójimo, está lo que algunos han llamado la caridad política. El fiel cristiano, que ama al Señor y ama a todos los hombres por quienes el Señor ha muerto y resucitado, tiene un deber de caridad hacia el prójimo trabajando para sustituir las «estructuras de pecado» (JUAN PABLO II, Sollicitudo rei socialis, 36), que atentan contra la dignidad humana y ponen en peligro su destino eterno, por la «civilización del amor», que tanto reivindicaba san Pablo VI.

¿Por qué el divorcio entre la fe y la vida diaria es uno de los más graves errores de nuestra época?

La fe separada de la vida sería tanto como proponer una fe sin obras, una fe que no tiene consecuencias visibles o prácticas en la vida del hombre. Aparte de la grave advertencia del Señor hacia al árbol que no da frutos (cf. Mt. 7, 19-23), también pide el Señor que el don de la luz sea utilizado para alumbrar a quienes no ven. «Si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?» (Mt. 5, 13-18).

¿Por qué la Doctrina Social de la Iglesia defiende siempre valores de carácter inmutable?

Porque hay realidades humanas que son inmutables. Es inmutable la naturaleza humana, las exigencias de su corazón, su fin último en la Patria celestial y los imperativos de la dignidad humana de verdad, justicia, caridad o libertad genuina.

También es verdad que muchos católicos no pueden cumplir lo que manda la Iglesia porque no conocen la Doctrina Social.

Es cierto, pero no es menos verdad que una de las obligaciones de toda persona es forjarse una recta conciencia para conocer la verdad sobre el hombre y la vida. La Iglesia ha enseñado siempre (Concilio Vaticano I) que la razón humana tiene capacidad para conocer a Dios (preámbulos de la fe) y distinguir el bien del mal (ley natural). Si además uno es cristiano, no hay escapatoria posible. Un cristiano no puede predicar lo que no conoce, si quiere cumplir con su misión evangelizadora. El deber de formarse e informarse es inexcusable. Por eso, san Juan Pablo II recordaba: «para la Iglesia enseñar y difundir la doctrina social pertenece a su misión evangelizadora y forma parte esencial del mensaje cristiano» (JUAN PABLO II, Centesimus annus, 5).

Otra cosa es renegar de esta misión por comodidad o para evitar complicaciones en la vida. Porque proclamar la divinidad de Cristo y de la Iglesia, o defender la bondad de la moral objetiva…, ya supone un serio enfrentamiento con el mundo. Pero añadir a todo esto una concepción de la política y de la economía de acuerdo con la moral verdadera, supone enfrentarse a la «dictadura del relativismo» (cardenal Josep RATZINGER, Homilía del 18 de abril de 2005), al permisivismo moral de una sociedad empecatada, o a la libertad de explotar al prójimo como derecho. Para una sociedad que idolatra la opinión, la voluntad y el libre albedrío, la verdad aparece ante sus ojos lejana, utópica y alienante. El mundo actual mira a la Iglesia como la Roma pagana veía a los primeros cristianos, que proclamaban la misma dignidad en el hombre y en la mujer, o que trataban a un esclavo como se trata a un hijo, sentándole a su mesa y dándole lo mejor de la casa.

¿Qué ideologías ha condenado con firmeza la Doctrina Social de la Iglesia?

En realidad, las ideologías son una cosmovisión de la vida que pretenden erigirse en alternativa a la interpretación católica de la vida.

Responden a la filosofía disolvente que ha separado primero la fe de la Iglesia, después la razón de la fe, para terminar separando la libertad de la verdad. Conviene empezar diciendo que las condenas que realiza la Iglesia no prescriben, salvo que cambien los presupuestos de la doctrina condenada.

El comunismo fue condenado por ateo. Pretende socavar los cimientos de la civilización cristiana, afirmando la materia como única realidad que termina configurando al hombre por evolución de fuerzas ciegas. La sociedad humana en conflicto permanente derivaría en síntesis superior por una lógica pretendidamente científica de contraste de intereses, negando de facto tanto la libertad humana como la Providencia divina.

San Pablo VI más tarde admitiría un posible «socialismo» compatible con el cristianismo siempre y cuando abandonase las tesis materialistas que niegan la realidad sobrenatural (cf. PABLO VI, Octogesima adveniens, 31). Este socialismo todavía es inédito.

Pero el comunismo es hijo de la Ilustración, y antes de la famosa condena del comunismo por Pío XI, había sido condenada la Revolución Francesa y el liberalismo político y económico. El primero pretende edificar la vida humana, privada y pública, prescindiendo de Dios, es lo que llama León XIII liberalismo de primer grado (cf. LEÓN XIII, Libertas, 12). El liberalismo de tercer grado, admite la Ley de Dios en la vida privada pero no en la pública. Este liberalismo es adoptado por la llamada democracia cristiana, una suerte de liberalismo «católico» que también fue condenado por san Pío X. El liberalismo es una doctrina relativista desde el punto de vista antropológico y moral, que absolutiza la libertad humana y concede derechos de gobierno al error y la mentira.

Otras ideologías también fueron condenadas en la época de entreguerras como el nazismo o el gobierno mussoliniano, que cayeron en la idolatría del Estado. El primero era panteísta y tenía una concepción de la dignidad humana asociada al mito de la sangre y de la raza, quiso separar la moral de la religión y el derecho de la moral, y adoptó la utilidad como criterio superior de acción política. El segundo quiso constituirse en religión alternativa acaparando la educación de la juventud italiana de forma monopolística.

También la masonería ha sido reiteradamente condenada por la Iglesia. León XIII resume en Humanum genus los principios de la masonería: negación de la Revelación divina, de la espiritualidad y de la inmortalidad del alma humana, afirmación de una moral subjetiva, defensa del vínculo matrimonial disoluble, y adopción en política de un credo liberal. En Annum ingressi el Papa señala a la masonería como un gobierno en la sombra y uno de los grandes responsables de la decadencia moral de Occidente.

Finalmente, la Iglesia ha condenado los fundamentos de la economía capitalista y sus consecuencias. El vocabulario de León XIII contra los capitalistas que tratan a los seres humanos como bestias es muy elocuente. La condena se refiere a sus principios más sobresalientes, desde la libertad económica ilimitada o su independencia de la moral, hasta la absolutización de la propiedad y la subordinación del trabajo al capital.

Juan Pablo II enseña en Sollicitudo rei socialis y Centesimus annus que la Doctrina Social de la Iglesia asume una actitud crítica tanto ante el capitalismo liberal como ante el colectivismo marxista. Pablo VI dijo otro tanto en Octogesima Adveniens.

La Iglesia condena al capitalismo porque el capitalismo es enemigo del mercado libre, de la propiedad y de la iniciativa privada. El capitalismo tiende al monopolio. Lo comprobamos en la tendencia histórica a la paulatina disminución de la pequeña propiedad avasallada por el gran capital financiero. El capitalismo también es enemigo de la propiedad. Tiende a la concentración de la propiedad en pocas manos. La Iglesia sin embargo siempre ha defendido la universalización de la propiedad, garantía de la libertad. Y el capitalismo es enemigo de la iniciativa privada, porque solo es posible en el liberalismo para quienes disponen de capital.

La Iglesia siempre ha enseñado que la economía está subordinada a la moral, «en una relación necesaria e intrínseca», de tal manera que no puede separarse la eficiencia económica de la promoción de un desarrollo solidario de la humanidad. El libre mercado precisa, por exigencias del bien común, la debida sujeción «a finalidades morales que aseguren y, al mismo tiempo, circunscriban adecuadamente el espacio de su autonomía». Y la iniciativa y la libre empresa solo tienen sentido en la medida que sirven al bien común de la sociedad.

Ahora tal vez se comprenda porque Juan Pablo II señala que es urgente un cambio de mentalidad sobre los principios inspiradores de la economía para que sea posible la justicia social.

Si san Pablo VI había prohibido el voto católico a los partidos liberales y marxistas (cf. PABLO VI, Octogesima adveniens, 26), san Juan Pablo II tampoco permite ni la colaboración con estas ideologías por la bondad parcial de su programa (el Papa descalifica de esta manera la tesis del mal menor), ni la colaboración con un sistema político que niegue la dignidad humana (cf. Cardenal JOSEP RATZINGER, Nota doctrinal obre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política).

Analice cada cual racionalmente y en conciencia si el sistema político que gobierna los destinos de Europa afirma o niega la dignidad de la persona.

Incluso la Doctrina Social llega a decir que quien falta a sus deberes con el prójimo y con Dios pone en peligro su salvación…

Aquí radica la gravedad del asunto que estamos abordando. Una conciencia cristiana no debe mirar estos asuntos con frivolidad, creyendo que es suficiente una vida privada ordenada, para cumplir con nuestros deberes de justicia y caridad hacia Dios.

Dios ha querido hacernos corresponsables de la salvación del mundo, y medirá el amor que le profesamos en función de este desvelo. Dios no pide resultados, que dependen de su Providencia. Le basta nuestro esfuerzo. Porque el propio sacrificio de la entrega y del riesgo son mérito para santificación personal al tiempo que instrumentos corredentores que Dios utiliza para la comunicación de su gracia a toda la humanidad. Por eso, Dios nos juzgará por nuestras cicatrices y no por nuestras victorias.

¿Cómo el distributismo de Chesterton y Belloc servirían para sentar las bases de un orden social cristiano?

Encontrar movimientos políticos que sean leales a la Doctrina Social de la Iglesia es una labor difícil y casi siempre decepcionante. En el mejor de los casos, los que rechazan el liberalismo político acatan sin embargo el liberalismo económico, porque su anticomunismo visceral parece obligarles sentimentalmente a ello.

Los grandes pensadores que han afrontado con lucidez y equilibrio estas cuestiones han sido en general personajes doctrinalmente solitarios y fracasados. Chesterton y Belloc son dos de estos modelos de admirable independencia y de insobornable criterio. A ellos y a otros como Severino Aznar en el aspecto económico, o a monseñor Guerra Campos en la filosofía política, debemos la luz necesaria para rescatarla Doctrina Social de la Iglesia de interpretaciones torcidas o alicortas.

Efectivamente, lo más urgente es el rearme doctrinal. Luego vendrá la organización, y después la acción política y sindical.

La crisis que vive la Doctrina Social de la Iglesia no es ajena a la crisis que vive la Iglesia, y la Iglesia militante siempre estará en crisis en la medida que es humana y necesitada siempre de conversión, renovación y purificación en Cristo.

Dice San Juan Pablo II que los laicos no traducen la Doctrina Social de la Iglesia en comportamiento concreto porque no se enseña ni se conoce adecuadamente. Si las enseñanzas sociales de la Iglesia resultan desconocidas para el pueblo de Dios, no debemos extrañarnos de que los laicos no actúen en política o en economía de acuerdo con la moral cristiana. La experiencia enseña que desde la ignorancia se comportarán como establece el mundo; o como dice la ley, aunque sea injusta, o como hace la mayoría…

El Papa añade que no se enseña adecuadamente. Habrá que preguntarse quiénes tienen esa responsabilidad. Es decir, quiénes tienen la obligación sagrada de convertirse en eco de la la doctrina oficial de la Iglesia. ¿Será el Episcopado? ¿Serán los sacerdotes que ejercen la docencia universitaria o que dirigen las catequesis parroquiales?

No debemos olvidar la responsabilidad de la intelectualidad católica, tan discreta que parece extinguida. Parece como si nadie quisiera asumir la responsabilidad. Parte de ella atiende a otras nobles consideraciones, dimitiendo de esta misión superior. Pero la mayoría se mueve diluida en el discurso y las preocupaciones del mundo, cuando no embarcada en quehaceres de segundo orden, y hasta en peregrinas inquietudes.

Pero la crisis se manifiesta especialmente cuando aquellos que estaban llamados a cantar las glorias y excelencias de esta joya de la Iglesia que es su doctrina política y económica, ocultan deliberadamente lo que la Iglesia enseña, es decir, ocultan los aspectos menos populares y más controvertidos. Y este ocultamiento se realiza con frecuencia de forma inconsciente por irenismo.

En un doble engaño, se difuminan primero los imperativos y los objetivos, y después se infravaloran las consecuencias que se derivan de actividades políticas o económicas que contradicen una recta concepción del ser humano.

Valgan un par de ejemplos. La universalización de la propiedad es uno de los fines esenciales de la vida económica (cf. JUAN PABLO II, Centesimus annus, 6, 30 y 43 COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, 176). Por otra parte «el deber de rendir a Dios un culto auténtico corresponde al hombre individual y socialmente considerado. Esa es “la doctrina tradicional católica sobre el deber moral de los hombres y de las sociedades respecto a la religión verdadera y a la única Iglesia de Cristo”» (cf. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, n. 2105; CONCILIO VATICANO II, Dignitatis humanae, 1).

Estamos hablando de dos cuestiones básicas en la Doctrina Social de la Iglesia. La primera se refiere a la economía y niega la legitimidad del capitalismo privado (liberalismo) y del capitalismo de Estado (comunismo). La segunda se refiere a la obligación del Estado de rendir culto público al Dios verdadero. ¿Cree usted que alguna vez se habla de estas cosas, que están en el Catecismo, en congresos, revistas, libros, pastorales, documentos del Episcopado…, que abordan la enseñanza social de la Iglesia? Se lo digo yo. Estos temas y muchos otros de análoga jerarquía están ocultos bajo el celemín, no sea que el mundo se enfade.

Uno de los signos más extendidos y llamativos de esta crisis es el desprecio de los textos oficiales (el Catecismo, el magisterio pontificio, el magisterio de otros siglos, el Concilio, el CIC…). Y la irrupción caótica y avasalladora de fuentes de jerarquía menor o sin jerarquía alguna: reflexiones de conferencias episcopales de otros países, discursos pontificios improvisados, opiniones de teólogos, conclusiones de algún congreso académico…

Dice el Concilio que los laicos tienen la misión de ordenar la vida temporal según Cristo. El conflicto es inevitable. «No he venido a traer la paz sino la espada» (Mt. 10, 34-36). Porque transformar las «estructuras de pecado» en la «civilización del amor» obligará a los laicos, como mínimo, a enfrentarse a las resistencias de los beneficiarios de una sociedad alejada de Dios. La conclusión inevitable es que la Doctrina Social de la Iglesia es hoy, guste o no guste, una postura antisistema.

Por eso, cuando la Doctrina Social de la Iglesia se presenta entregada a la tarea de congraciarse con el mundo, ha perdido su razón y su atractivo, para convertirse en una más entre las recetas humanas y falibles en circulación.

Decía San Juan Pablo II que la Doctrina Social de la Iglesia es «fundamento e impulso para el compromiso social y político de los cristianos». Ahora se comprende que los fieles laicos, desorientados en Doctrina Social de la Iglesia por una pastoral equívoca, ambigua y saturada de concesiones ilegítimas al mundo, haya llevado a la desmovilización de los seglares en la acción política y social, y lo que es peor, a la complicidad de los católicos con doctrinas condenadas por el magisterio de la Iglesia y con regímenes políticos y económicos que vulneran grave y sistemáticamente los derechos fundamentales de la persona.

Monseñor José Guerra Campos tenía en este sentido una esperanza: «en el campo de la moral aplicada a la vida pública, la Iglesia necesita, no sólo que se cumpla lo que enseña sino volver a enseñar lo que se ha de cumplir. Y esto incluye: reafirmar su doctrina, rescatarla de las exposiciones falseadas, y quizá reajustarla, integrando los fragmentos con unidad orgánica; evitando en todo caso que su mensaje quede rebajado a ser una expresión más del lenguaje político y cultural del mundo. Sobre el campo de escombros de la confusión reinante ha de levantar de nuevo el edificio de su Moral política, como hizo en su día el Papa León XIII» (…), «para que sus posiciones no queden a la intemperie y para que lo que su voz propone de verdad a las conciencias no sea contradicho dentro de la Iglesia misma por teorizaciones de cátedras y periódicos».

Por Javier Navascués

2 comentarios

  
Rosauro Mejías
Impresionado por la claridad, hondura y precisión de este enorme y por desgracia, gran desconocido, intelectual.
01/06/23 1:19 PM
  
Cos
Resulta claro que la Doctrina Social de la Iglesia es contraria al liberalismo:
La DSI considera que la propiedad privada es una medida prudencial fruto de la caída en el pecado, cuando ya no es posible una vida comunitaria plena, mientras que el liberalismo considera la propiedad un derecho natural.

La DSI considera la existencia de la autoridad civil como un bien "que gobierna la vida en común para proteger la dignidad de la persona frente al mal, el error y la injusticia", mientras el liberalismo la considera un mal menor, eventualmente prescindible.

La DSI considera que el fin de la comunidad política es la salvaguarda del bien común. Para el liberalismo garantizar la "libertad" -así, en abstracto- de los individuos.

Excelente entrevista, como siempre. Qué necesaria que es la DSI.
01/06/23 7:38 PM

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