6.06.22

El rosario como escala celestial. Profetismo, sacerdocio y realeza. Análisis de Dionisio Romero

Dionisio Romero es en la actualidad profesor de Prácticas de Realización Cinematográfica en la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia. Ha escrito seis libros, entre ellos Kaligandaki; un viaje andando al Tibet y premio Nacional de Poesía José Hierro o el último “Naturaleza Intangible; textos para los que resisten y recuerdan” . Como director de documentales su último trabajo es “Sagrado mantel de Coria: testigo de un acontecimiento que cambiaría el mundo” y anteriormente “Felix Rodríguez de la Fuente; Vida y obra” para TVE.

¿Por qué decidió escribir un libro sobre el rosario como escala celestial?

En principio me animaron unos amigos recién llegados a la Iglesia Católica, a que escribiese las observaciones y meditaciones que sobre el rosario había ido desarrollando y que a ellos les resultaron motivadoras. El libro fue apareciendo en el proceso de su escritura, en una suerte de engarzamiento de temas, que ya manifiesta la consistencia y riqueza de esta práctica. Es siempre un motivo de inspiración confirmar la coherencia de la doctrina, donde cada aspecto particular resuena en una visión de conjunto.

La idea de escala, que hunde sus raíces espirituales en el sueño de Jacob, nos da a su vez, una imagen fecunda de la unión del cielo y la tierra, imagen que para Cirilo de Alejandría y otros padres, se encarna en Jesús.

La escala hace alusión al movimiento ascendente de las potencias del alma y al descenso de las gracias, dado que el cristianismo ni es solo una metodología, ni participa de la visión gnóstica de la auto-realización, nada somos sin esa irrupción de la Gracia en nuestras vidas. En otro sentido, por completar un poco más la imagen, una escala se representa como un itinerario, donde cada peldaño o parada del viaje, nos lleva a otro estado, así Benedicto XVI nos señalaba en un escrito sobre la santa escala de Juan Clímaco: “Para mí es particularmente importante el hecho de que el culmen de la escala, los últimos peldaños sean al mismo tiempo las virtudes fundamentales, iniciales, más sencillas: la fe, la esperanza y la caridad”. Recordemos que el rosario se inicia con el misterio de la Anunciación y en quince escenas nos adentramos en el misterio de la Coronación. Este viaje es lo que nos promete y dona el rosario. No hay peregrinación más audaz, más hermosa y comprometida que este viaje de la mente al corazón de nuestro ser, al núcleo donde se ha impreso, como un sello, nuestra imagen divina.

¿Por qué en esta oración esta muy presente la revelación y la Tradición?

En todo lo bueno que existe en nuestra fe católica, la revelación y la tradición son inseparables, este es el fundamento de la doctrina y de la Iglesia. Por eso hay que desconfiar de aquello que no tenga impreso este doble testigo. En el rosario se hace un recorrido esencial de la revelación de Cristo, y este desvelamiento lo hacemos desde la autoridad y maestría de la Virgen María. Ella nos habla en cada misterio, nos invita a entrar en su intimidad para transformarnos en y con Jesús.

Con el rosario, pasa como con la Santa Misa, para ayudarnos a su eficacia sagrada, a su correcta teosis, la tradición lo ha ido modelando con una forma y con un método perfecto. Todo en el rosario transmite y comunica esta coherencia, esta resonancia de significados y secretos. Precisamente, mostrar esta riqueza, fue el motivo central de escribir el libro, dado que no siempre los católicos toman conciencia de su belleza y su potencial.

¿Cuál es el objeto más profundo del rosario?

Lo que la teología espiritual ha denominado la in-habitación Trinitaria y el apóstol san Juan nos revelaba de boca de Nuestro Señor: “si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y en él haremos morada” Una promesa impresionante, transformante, plena de vida y verdad, que nuestra Madre Celestial nos muestra en la majestad de su coronación, la última escena del rosario. Y esto unido a un aspecto también prioritario en el rosario, que es la participación en una milicia, comandada por la Virgen, para reparar las faltas que nos separan y enemistan de su Hijo y para ayudar al retorno de los hombres a las fuentes de nuestra naturaleza sobrenatural. Este doble aspecto, personal y universal, refleja la antropología cristiana, donde no se polarizan dos fines distintos, como en esas estériles dicotomías propia de las ideologías modernas, que separan lo privado de lo público, lo personal de lo colectivo.

¿Qué nos puede decir acerca la forma y el número?

En el libro se desarrolla este aspecto poco conocido. La forma no es circular, como pasa con el rosario budista que expresa su metafísica sobre el eterno retorno y el samsara, o en el tasbih musulmán que es una repetición de los nombres de Alá, en un círculo de invocación incesante. En el rosario cristiano hay también un corona o círculo, pero también un tallo vertical que rompe el círculo, conformando por lo tanto una espiral. Esta espiral alude a la irrupción de la Gracia, a un movimiento del espíritu que se desarrolla, se expande y se interioriza, que no está cercado por la inmanencia o por un tiempo que se cierra así mismo, como en el tiempo cronológico, sino que de alguna manera escapa hacia un tiempo eterno, hacia un destino, como una flecha que se abisma en el cielo.

Además, hay un número preciso de cuentas, que son las 153 avemarías que se repiten en el rosario completo tradicional –misterios gozosos, dolorosos y gloriosos- Este número aparece en la biblia en la escena de la pesca milagrosa relatada por san Juan. De misteriosas resonancias y que san Jerónimo, san Agustín o santo Tomás nos dan distintas interpretaciones y por citar otra fuente de mayor calado, se hace presente en los 153 días que duran las apariciones de la Virgen en Fátima, donde ella misma se nombra como la Virgen del Rosario. Por no alargar la respuesta, los números están presentes en el rosario, de una manera no siempre percibida, pero que opera a un nivel simbólico y nos hace resonar, como en una partitura musical, donde la precisión y la armonía son inseparables de la melodía final. En todo el arte sagrado y en la liturgia, siempre está presente una conjunción orgánica entre forma y esencia y este aspecto lo hemos perdido en la actualidad por influencia de la filosofía moderna, donde interpretamos que lo formal es secundario, casi opcional, esta incomprensión del lenguaje sagrado, es una ruina para la piedad y una falacia que todo católico debiera observar y combatir.

¿Qué es la escala gnoseológica y por qué no tiene nada que ver con la gnosis, condenada por la Iglesia?

Hay palabras malditas, a veces de manera inapropiada. Gnosis, es una palabra griega que significa conocimiento o sabiduría y así la usaron los Padres de la Iglesia, que precisamente nos legaron la convivencia de la fe y la razón o en un sentido histórico la herencia judía y la griega. Ciertamente, desde el principio hubo sectarios que cayeron en la tentación gnóstica, dando la espalda a la tradición apostólica y a la revelación en su conjunto, optando por teorizaciones voluntaristas, donde se asomaba la tentación antropocéntrica o de hipérbole iluminista, donde el hombre desplaza a Dios y la creación queda mancillada. La Iglesia hace bien en condenar estas derivas y más en el momento actual, donde se puede decir que han triunfado socialmente, estando presente en todas las ideologías modernas; no hay discurso moderno como la ideología de género, el liberalismo o el progresismo que quede ajena a esta influencia corrosiva.

En el libro cuando hablo de una escala gnosólogica quiero decir - en su sentido original y patrístico- a que el rosario es también una escala de conocimiento de las verdades de la fe. Dicho de otra manera y citando a san Pablo en la carta de los Hebreos 5: “el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal” En este sentido el rosario se adapta a las capacidades y los momentos de cada cuál, pudiendo ser alimento sólido o líquido.

¿Qué nos puede decir acerca de el método moral y anagógico?

En el libro ya digo que, si el método moral es de inmersión en nuestra conciencia, en nuestra conducta y en la literalidad del evangelio, en el anagógico el movimiento es de elevación, en el sentido de Clemente de Alejandría de aproximarnos a una esfera superior, a los secretos que han de ser desvelados en cada una de las estaciones del rosario. Como decíamos anteriormente sobre la antropología cristiana, también en este asunto no debe caerse en polarizaciones, como en la actualidad caen tantos biblistas y teólogos. Nosotros como Dante, pensamos que el método moral, que parte de una lectura confiada de lo que se dice en el evangelio, debe convivir con las elevaciones propias de la mística y las exploraciones de la razón. El que rechaza o desconfía, de la lectura literal de los evangelios y de la historia que se narra de Jesús, se desliza por la intemperie de la soberbia, da inicio al declive de la luz sobrenatural del evangelio.

¿Cuáles serían las tres vías principales de la vida espiritual que están presentes en el rosario?

El rosario, en su propia formalidad refleja el misterio Trinitario, se puede decir que en los misterios Gozosos se hace más presente el Hijo, en los Dolorosos el Espíritu Santo –en los dones que nos dona para el combate espiritual - y en los Gloriosos se glorifica al Padre. A su vez, este trinomio se expresa en las denominadas vías o grados espirituales, que están presentes a lo largo de nuestra historia en místicos o contemplativos: la vía iluminativa, la vía purgativa y finalmente la unitiva. A su vez en la recitación del rosario, en ese ir pasando sus cuentas, contemplando las escenas de cada misterio, se profundiza en nuestra triple condición bautismal; de ser profetas como en los misterios Gozosos donde se encarna la Palabra profética que es Jesús; de ser sacerdotes, cuando Nuestro Señor en los misterios Dolorosos se muestra como Sacerdote perfecto, y finalmente como reyes, con la coronación de María en los Gloriosos. Como se ve hay un engarzamiento de sentidos, por eso es importante no alterar el rosario.

¿Por qué es una oración contemplativa, lo que no excluye que sea mental y vocal?

Efectivamente todos los grados son posibles y están disponibles en esta práctica, no hace falta ser un místico, ni un sabio, ni un hombre santo, basta ponerse a ello, sumergirse, estar presente, y retomar el intento cada vez que nos dispersamos.

La contemplación está íntimamente unida a esta práctica, dado que el rosario nos propone escenas concretas del evangelio. En un nivel inicial vemos la anunciación, observamos la visitación, presenciamos la natividad, y así sucesivamente, este “ver” se adapta a nuestras capacidades y a las gracias del Espíritu Santo, así “ver” puede ser simplemente recordar la escena, tener una oscura impresión de cómo sucedió, o en un nivel más alto, sumergirse en aquel acontecimiento que se hace presente ante nosotros, aquí y ahora. La contemplación como nos recordaba el cartujo Guigo II, en su “Scala claustralium” es el misterio del matrimonio espiritual entre Dios y el hombre, donde la divinidad “no espera que el alma nostálgica termine de expresarse, sino que interrumpe en la oración…”

Es la unión en esa intimidad gozosa, ahí se gusta de un modo de presencia del amado, se podría decir que, con los ojos de su Madre, con lo que se alcanza una caridad muy especial. No hace falta que esta experiencia suceda, ya sucederá en la resurrección, lo importante es constituirnos en una milicia celestial y comprometernos en la salvación de las almas, empezando por la nuestra. El rosario en estos tiempos confusos y aciagos, se nos presenta como un jardín o un claustro, para mantenernos cuerdos y despiertos.

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Por Javier Navascués

2 comentarios

  
hornero (Argentina)
“Y esto unido a un aspecto también prioritario en el rosario, que es la participación en una milicia, comandada por la Virgen, para reparar las faltas que nos separan y enemistan de su Hijo y para ayudar al retorno de los hombres a las fuentes de nuestra naturaleza sobrenatural”

Párrafo excelente que compendia lo que la Virgen se propone con esta oración, coincidente con lo que afirma y nos pide en sus Mensajes.

En verdad, Dionisio Romero ha meditado y reflexionado en lo profundo de los Misterios del Santo Rosario.

“En el rosario cristiano hay también un corona o círculo, pero también un tallo vertical que rompe el círculo, conformando por lo tanto una espiral. Esta espiral alude a la irrupción de la Gracia, a un movimiento del espíritu que se desarrolla, se expande y se interioriza, que no está cercado por la inmanencia o por un tiempo que se cierra así mismo, como en el tiempo cronológico, sino que de alguna manera escapa hacia un tiempo eterno, hacia un destino, como una flecha que se abisma en el cielo”.

¡Magnífico! No hallo otro calificativo.


“Además, hay un número preciso de cuentas, que son las 153 avemarías que se repiten en el rosario completo tradicional –misterios gozosos, dolorosos y gloriosos- Este número aparece en la biblia en la escena de la pesca milagrosa relatada por san Juan. De misteriosas resonancias y que san Jerónimo, san Agustín o santo Tomás nos dan distintas interpretaciones y por citar otra fuente de mayor calado, se hace presente en los 153 días que duran las apariciones de la Virgen en Fátima, donde ella misma se nombra como la Virgen del Rosario. Por no alargar la respuesta, los números están presentes en el rosario, de una manera no siempre percibida, pero que opera a un nivel simbólico y nos hace resonar, como en una partitura musical, donde la precisión y la armonía son inseparables de la melodía final”.

Exégesis inspirada, 153 las cuentas con las avemarías por el Papa y la Iglesia, y 153 los días que duraron las seis apariciones en Fátima (tres meses de 31 dás, más dos meses de 30 dóas).

“En el libro cuando hablo de una escala gnosólogica quiero decir - en su sentido original y patrístico- a que el rosario es también una escala de conocimiento de las verdades de la fe. Dicho de otra manera y citando a san Pablo en la carta de los Hebreos 5: “el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal” En este sentido el rosario se adapta a las capacidades y los momentos de cada cuál, pudiendo ser alimento sólido o líquido”

O sea, es fuente de revelación que permite ahondar las verdades reveladas.


“en el (método) anagógico el movimiento es de elevación, en el sentido de Clemente de Alejandría de aproximarnos a una esfera superior, a los secretos que han de ser desvelados en cada una de las estaciones del rosario”

Me llama la atención que no mencione los Misterios Luminosos ontroducidos por S.J.P. II: “por eso es importante no alterar el rosario”

Y termina la entrevista de don Navascués: “El rosario en estos tiempos confusos y aciagos, se nos presenta como un jardín o un claustro, para mantenernos cuerdos y despiertos”.

Por mi parte, concluyo: la meditación y reflexión del Primer Misterio de Gozo pone de manifiesto que antes de tomar posesión del Seno Virginal de María, el Verbo hizo su ingreso por el Pórtico y Sala Real del Corazón Inmaculado de Su Madre.

En él recibe la Recepción materna, es bienvenido y honrado, en ese Corazón que ha sido adornado por el Espíritu Santo y colmado por la presencia de los coros angélicos. Porque allí María Lo invita a tomar posesión de su Seno Santísimo.

Por tanto, el Corazón Inmaculado es de donde partió el Sí a la Encarnación, y por donde ingresó el Verbo a Su Madre.

Por esto, reitero, me permito propiciar ante la Iglesia la Solemnidad litúrgica del Sí y de la Recepción, o como la Iglesia estime llamarla, del Verbo por el Corazón Inmaculado de María. Solemnidad que podría seguir inmediatamente a la Solemnidad de la Encarnación, o a alguna de las otras fiestas marianas.

Tal solemnidad precisaría aún más la relevancia de la misión eminente cumplida por el Corazón Inmaculado de María, cuyo triunfo en el mundo anunció la Virgen en Fátima.




06/06/22 5:42 PM
  
hornero (Argentina)
Dionisio Romero afirma en esta entrevista de don Javier : “el rosario es también una escala de las verdades de la fe”.

Observación valiosa, porque nos advierte que por esta oración podemos elevar nuestra comprensión de los Misterios que contemplamos.

Uno de los frutos es entender la Misión de María desde La Salette hasta el presente: preparar la Iglesia y la humanidad a la Venida del Señor.

La Virgen desgrana ante nosotros los Misterios, nos los abre de modo explícito o implícito, mostrando el horizonte de la Redención en todo su esplendor.

Lo hace por escalas, que Dionisio Romero indica: desde el misterio de la Anunciación…nos adentramos en el misterio de la Coronación…No hay peregrinación más audaz, más hermosa y comprometida que este viaje de la mente al corazón de nuestro ser, al núcleo donde se ha impreso, como un sello, nuestra imagen divina”.

En el zumo que bebemos en el Santo Rosario gustamos la presencia de la Persona del Padre, latente y manifiesta en toda la Vida de Cristo.

Es el Principio que ilumina el misterio de la Santísima Trinidad, que da a conocer su Verbo a los ángeles, primero, a los hombres después y también a las creaturas no racionales.

Porque todo ha sido creado por la participación del Verbo del Padre, este es el núcleo ontológico de cuanto existe. Núcleo de sabiduría, de amor y de poder que Dios Padre nos participa por Cristo en el Espíritu Santo por Mediación de María.

De aquí, parece de conveniencia que la Sagrada Liturgia incluya en su ciclo anual una solemnidad que celebre la Persona del Padre, tributando honor, gratitud y gloria por la obra inmensa de su Sabiduría y Amor brindada en la Creación y en la Redención.

Cristo, el Espíritu Santo y la Santísima Trinidad cuentan con solemnidades y tiempos, también la Virgen, los ángeles y los santos. Otro tanto corresponde al Padre Eterno, Primera Persona de la Trinidad.

No basta que la Liturgia lo invoque, es menester, precisamente por esta razón, que lo honre, le agradezca y lo glorifique de modo solemne, propio y explícito.
07/06/22 12:56 AM

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3.06.22

Daniel Martínez habla del 5º Encuentro Vayamos Jubilosos que tendrá lugar en Ávila del 7 al 10 de julio

Daniel Martínez, barcelonés, es controlador aéreo de profesión. Padre de 5 hijos, uno seminarista de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, su apostolado es dar a conocer, promover y expandir la Misa y doctrina tradicionales. Creador y primer jefe de capítulo de los dos capítulos de Chartres: NS del Pilar y NS de Covadonga.

¿Cómo nace la iniciativa Vayamos Jubilosos y con qué objetivos?

La idea de organizar el encuentro Vayamos Jubilosos surgió en el año 2017 al ver que no existía en España ningún evento de formación alrededor de la Misa Tradicional que estuviera dirigido principalmente a familias. Les propuse a los Padres Don José Manuel y Don Carlos de la Iglesia del Salvador de Toledo la creación de un encuentro de varios días de duración, que estuviera dirigido a la formación de los fieles basada en la doctrina Tradicional de la Iglesia. Los padres acogieron la iniciativa con gran entusiasmo desde el principio y comenzamos de inmediato a trabajar conjuntamente en la preparación y organización del encuentro. La primera edición tuvo lugar en verano del año 2018.

El encuentro tiene un triple objetivo: proporcionar una plataforma de formación basada en la Doctrina Tradicional de la Iglesia, facilitar que los fieles afines a la Misa de Siempre puedan compartir unos días juntos y ampliar el ámbito de conocimiento de la Misa Tradicional.

¿Qué tipo de actividades realizan durante el Encuentro y a qué tipo de personas están dirigidas?

Diariamente se imparten conferencias formativas, se cantan varias horas del Oficio, se tienen diversas prácticas de piedad y se celebra una Misa Tradicional Solemne además de las demás Misas rezadas que celebran los sacerdotes que participan en el Encuentro. Además, se ofrecen talleres de canto gregoriano y acolitado. Evidentemente también el acceso permanente al sacramento de la Penitencia durante todo el Encuentro.

Dado que el Encuentro tiene por objetivo la formación, los niños tienen también, paralelamente a los momentos en que los padres tienen sus conferencias, charlas y otras actividades dirigidas específicamente a ellos.

Destaca que muchos de los participantes son familias. ¿Por qué es importante que haya encuentros en donde puedan participar familias enteras?

Es fundamental que existan encuentros católicos donde las familias enteras puedan participar de manera conjunta. Estos encuentros facilitan la transmisión intergeneracional de la fe. Los niños ven de esa manera a sus padres e incluso a sus abuelos compartiendo una misma fe y participando en las mismas actividades. Existen varios estudios que indican que la variable más importante en el hecho de que los hijos continúen yendo a Misa cuando llegan a la edad adulta es el haber visto a sus padres yendo a Misa y más específicamente haber visto a su padre.

Por otro lado, la famosa frase ‘’la familia que reza unida permanece unida’’ nos recuerda esa necesidad de que los niños y los padres recen juntos y de manera habitual.

¿Qué frutos ha dado estos años?

Los participantes de otras ediciones nos han hecho saber que las conferencias y charlas formativas les han sido de gran provecho. Dentro de los participantes de años anteriores, ha habido familias que han conocido la Misa Tradicional a través del Encuentro Vayamos Jubilosos y nos han indicado que ha supuesto un gran crecimiento en su vida espiritual.

Por supuesto hay que mencionar las amistades que han surgido entre seglares y entre diferentes familias venidas de distintos puntos de España e incluso del extranjero todos unidos por su amor a la Liturgia de Siempre.

¿Por qué es importante fomentar ese espíritu de comunión con el Papa y la jerarquía de la Iglesia?

La unidad de la Iglesia, la comunión con el Papa y la jerarquía no es un tema baladí o una doctrina secundaria. Es uno de sus pilares fundamentales. ‘Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia’ dice Nuestro Señor fundando así la jerarquía apostólica alrededor del Papa y de los obispos. La unidad de la Iglesia es el deseo de Cristo.

Hay que precisar, sin embargo, que la comunión en la Iglesia no consiste en ser todos idénticos, hacer todos lo mismo o tener las mismas posiciones litúrgicas. El apego de los fieles, tanto seglares como sacerdotes y religiosos, a la Liturgia Tradicional no puede bajo ningún punto de vista conllevar la puesta en duda de la comunión con el Papa y la jerarquía.

¿Por qué es importante insistir en la formación y fomentar el amor a la liturgia de siempre?

San Pedro nos dice que estemos siempre prontos a dar respuesta a todo el que nos pidiere razón de la esperanza en que vivimos. Es obligación de todo católico el conocer su fe y falta gravemente el que conscientemente descuida su formación religiosa. Vivimos en un mundo que cada vez está más desorientado lo cuál hace más perentoria aún esa necesidad de formarnos bien para no caer en graves errores tanto doctrinales como morales.

La liturgia de siempre es una fuente enorme de gracias. Es común en las iglesias donde se celebra la Misa Tradicional ver infinidad de familias numerosas y de jóvenes. Además, es de notar el gran número de vocaciones que salen de esos apostolados. Es el medio más seguro de atravesar las turbulencias de los tiempos presentes y ha demostrado su eficacia a lo largo de los siglos. Por otro lado, es la manera más sublime y bella de adorar a Dios.

¿Cómo se compagina este encuentro con diferentes actividades católicas que tendrán lugar en verano?

El Encuentro y las diferentes actividades del verano se complementan de una manera óptima. Se lleva a cabo un mes después de la peregrinación de París a Chartres en la que participan dos capítulos españoles y dos semanas antes de la peregrinación de tradición de Oviedo a Covadonga por lo cuál es un espacio ideal para la formación y la adoración entre medias de estas dos peregrinaciones que son actividades más activas y militantes. Es un complemento idóneo.

Por último, ¿podría decir fechas, lugar y como pueden apuntarse?

Este año el encuentro tendrá lugar desde el jueves 7 de julio por la tarde hasta el domingo 10 después de comer. Se desarrollará como en las últimas ediciones en Ávila.

Las inscripciones se pueden hacer a través de la página www.lamisadesiempre.com

Por Javier Navascués

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2.06.22

Fernández-Cuervo analiza con precisión las causas por las que empezó a decaer la cristiandad

Nota aclaratoria: En general no soy muy partidario de entrevistas extensas, pero mucho menos lo soy de darlas por entregas en varias partes y he tenido que decidir, optando por darla íntegra, consciente de su extensión y densidad, aunque creánme que merece mucho la pena por lo interesante del tema y la erudición del entrevistado, que ha respondido extenso y profundo.

Me pareció muy interesante la tesis Fernández-Cuervo apuntando que una de las causas de la decadencia de la cristiandad fue el apego a las novedades y a seguir ciegamente determinados carismas de las diferentes órdenes con sus particularidades, en detrimento de la catolicidad. Se dio más importancia a los diferentes puntos de vista de cada espiritualidad (franciscana, dominica….) que a la doctrina católica universal. Todo ello fue el caldo de cultivo de muchas de las grandes heterodoxias que vinieron después.

Javier Gutiérrez Fernández-Cuervo es un esposo y padre de familia católico, presidente de la Asociación Civil Educativa Domus Aurea (Perú), magíster en orientación educativa familiar por la UNIR (España), diplomado en redacción para medios por la UCSP (Perú), experto en comunicación católica por la ULIA - Voces Católicas (España), experto en didáctica de las ciencias sociales y políticas por la UCH-CEU (España) y con grado en filosofía por la PUU (Santa Sede). Con experiencia en medios de comunicación escrita, televisiva y radial, y en docencia superior técnica, universitaria y de posgrado. Llegó al Perú en 2008 como voluntario en zonas marginales de Lima y ha sido miembro del Comité Provida de Arequipa.

La restauración de la cristiandad es la razón de ser última de la Asociación Civil Educativa Domus Aurea, que usted preside.

Nuestro lema «Producitur et Alitur et Augetur» significa «Generar, Conservar y Desarrollar» y procede de la carta Quum non sine del Papa Pío IX al Arzobispo de Friburgo de Brisgobia, en la que le felicita por resistir la legislación educativa que le arrancaba las escuelas a la Iglesia. Y la carta termina con esta triada, en referencia al cuidado de la preparación de los jóvenes, que ha de estar «libre de todo lo que pueda poner en peligro la firmeza de su Fe, menoscabar la pureza de su conciencia religiosa o mancillar la nobleza de sus hábitos, esa nobleza que solo nuestra santa Fe puede generar, conservar y desarrollar».

Creemos que esto es lo que ha de realizar la educación católica: generar esa nobleza cristiana donde esté carente; conservarla donde haya sido recientemente generada; y desarrollarla donde esté firmemente conservada. Pero en el fondo estas tres acciones no son más que el lema de San Pío X: «Instaurare omnia in Christo (Restaurar todas las cosas en Cristo)». Porque la Cristiandad ha existido, no es una utopía, y es todavía palpable en nuestra sociedad en manifestaciones claras y en algunos vestigios no tan evidentes, y en algunos sitios esta restauración implica generar, en otros implica conservar -¡Que importante es no quemar las balas cuando conviene madurar las almas!- y en otros trabajar por desarrollar lo que ha sido madurado y conservado. El catolicismo no es conservadurismo, no se contenta con lo que hay, siempre busca ir más allá en una especie de desengaño constante por las cosas de este mundo o por los avances alcanzados: no basta lo que tenemos, hay que restaurar la Cristiandad en su totalidad.

Y sí, es cierto que la Cristiandad -como este orden social y político regido por la razón y por la fe católica en todos sus órdenes- es hoy casi un concepto arqueológico. Pero no del todo. Es una caña cascada que no se terminará de quebrar, una mecha humeante que no se llegará a extinguir hasta que Cristo lleve el juicio a la victoria, y en Su Nombre pondrán las naciones su esperanza (cf. Mt 12,20-21). Esta es una promesa de nuestro Señor Jesucristo.

¿Qué es lo primero y más urgente en la ardua tarea de empezar a restaurar la Cristiandad?

Evidentemente, nuestra santidad, nuestra esperanza y que sea la voluntad de Dios, porque «la victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero» (Ap 7,10). Dios castiga y premia según Su santa justicia y no es deber nuestro averiguar cuándo es el momento, como los adivinos paganos. Por eso no podemos ni proclamar el inmediato advenimiento de la restauración ni podemos tampoco renunciar al combate desesperanzados por esa tesis errada que afirma que en las sociedades actuales ya es irrealizable un orden social y político católico no liberal… No. Debemos dar la lucha con el espíritu de esperanza de los primeros Apóstoles frente al Sanedrín que les prohibían anunciar a Cristo Resucitado, con el espíritu de Débora que hizo que un pueblo vencido se alzara, con esa esperanza en la providencia de Dios, que anima a su pueblo por medio de Isaías a no pactar con los egipcios para vencer a los asirios, esa confianza en los bienes eternos posteriores a esta vida que movió a los macabeos, a los cruzados, a los combatientes de Lepanto y Empel, a los cristeros, los requetés, los mártires de la Vendée e infinidad de ejemplos a lo largo de la historia, que más allá de sus victorias o derrotas terrenas, sin duda lograron dar Gloria a Dios y obtener la corona merecida.

No es ciencia nuestra saber si vamos a vencer o no. Esa curiosidad por el resultado es un vicio opuesto a la verdadera virtud de la ciencia. Eso es cálculo maquiavélico. Lo que debemos hacer es combatir, combatir santamente, independientemente del resultado que la divina providencia nos tenga reservado en esta vida, porque nuestro verdadero premio está en la otra. Como afirmaba San Agustín en el comentario al Salmo 67: «Procura sólo progresar, nunca desfallecer. Si el último día no te encuentra vencedor, que te encuentre al menos luchando, nunca cautivo o condenado». El maquiavelismo ha calado en la mente católica y eso ha de ser combatido.

El espíritu hispánico es transversalmente antimaquiavélico, en ese sentido.

A este respecto Quevedo, en su Política de Dios y gobierno de Cristo, se dirige así al rey Felipe IV:

«Sacra, católica, real majestad, bien puede alguno mostrar encendido su cabello en corona ardiente en diamantes, y mostrar inflamada su persona con vestidura, no sólo teñida, sino embriagada con repetidos hervores de la púrpura; y ostentar soberbio el cetro con el peso del oro, y dificultarse a la vista remontado en trono desvanecido, y atemorizar su habitación con las amenazas bien armadas de su guarda: llamarse rey, y firmarse rey; mas serlo y merecer serlo, si no imita a Cristo en dar a todos lo que les falta, no es posible, Señor. Lo contrario más es ofender que reinar (…). Obligado estáis a la imitación de Cristo».

Pues bien, tenemos un rey español santo: San Fernando III de Castilla. Un rey que supo pelear por obtener el poder que le era legítimo, que supo pelear para mantenerlo y que fue también un rey conquistador. Y sin embargo habría sido enemigo declarado de Maquiavelo, pues como verdaderamente santo que era, ponía en Dios su confianza. Estas palabras suyas, de acuerdo a las Memorias para la vida del santo rey don Fernando III, no nos dejan mentir: «Da a Dios loor de los fechos, e la gloria de los vencimientos, e las sennorías de las batallas, e plegate de todas las cosas que ficiere, aunque sean contra ti: e non te embargará ninguna fortuna, e serás bienaventurado, e siempre vencedor». San Fernando rey era, incuestionablemente, lo que debemos ser para restaurar la Cristiandad, como él hizo al conquistar Sevilla: santidad y esperanza cristiana.

Y junto a la santidad y la esperanza, la doctrina política católica tradicional. En ese sentido, se necesita tener bien claro por qué decayó la Cristiandad, porque si no conocemos la enfermedad de muerte, no podremos enfrentarla y superarla. No es solo un asunto voluntarista en plan «ánimo, ten fuerza, combate que Dios te premiará en esta vida o en la otra», sino que hay que saber a qué enemigo combatimos y cuál ha sido la herida mortal que nos ha infringido. El diagnóstico es esencial porque la razón ha de gobernar las pasiones y controlar los apetitos con el auxilio de la Gracia. No solo tener buenos ánimos. Hay que conocer qué fue la Cristiandad, cómo se vino abajo, de dónde procedieron esos males y cómo se combatieron, ya que en las Españas la Cristiandad sobrevivió más tiempo que en Europa. Y de alguna manera, aún sobrevive en la tradición hispánica y su doctrina de la monarquía católica, y en las enseñanzas de nuestros clásicos del Siglo de Oro, que es un deber nuestro rescatar y evitar que se pierdan en el olvido.

¿Cuándo y por qué se empezó a venir abajo el gran edificio de la Cristiandad?

Hay muchísimos elementos a la hora de analizar la caída de la Cristiandad y creo que hay muy buenos autores que han tratado esto a la perfección. Aconsejo grandemente el trabajo de Elías de Tejada en Las raíces de la modernidad y su análisis de las cinco fracturas o rupturas de la Cristiandad con Lutero, Maquiavelo, Bodino, Hobbes y los tratados de Westfalia como puntos críticos que transformaron la Cristiandad en la Europa liberal; y también el análisis de Ramiro de Maeztu en su Defensa de la Hispanidad, donde aborda este devenir desde una perspectiva hispánica, ya que en el fondo la Hispanidad no es sino una Cristiandad menor.

Pero estas rupturas o estas raíces no se originan ‘ex nihilo’. Y puede ser bueno analizar el caldo de cultivo que lo precedió o, si hablamos de raíces de la modernidad, quizás podemos intentar encontrar esas semillas de modernidad de las que luego surgirían las raíces; o el abono que favoreció su crecimiento. O si se habla de las fracturas de la cristiandad, quizás podemos hablar del destemple de la cristiandad que la dispuso a ser fracturada.

Descartes, y antes Lutero y Maquiavelo no surgen de la nada. ¿Cuál fue el caldo de cultivo propicio para que surgiesen personajes tan deletéreos?

Yo creo que antes ya estaban sembradas, en el mundo católico, las semillas de la cizaña que se dejó crecer, por misterio divino, junto con el buen trigo en un campo, que era la Cristiandad, en sí mismo buenísimo. Y esto que creció junto con el trigo fue el nominalismo que, para no explicar aquí y hacer esta respuesta infinita, me permito autopromocionarme en este tríptico de conferencias (primera partesegunda partetercera parte) en el que expongo un poco la relación del nominalismo con el liberalismo y muchos de los problemas de progresismo actuales, como la auto-percepción y autodeterminación contra natura de la ideología de género y demás.

Pero el nominalismo, a su vez, tampoco surge de la nada sino que, siendo un error propio y que encuentra su causa en sí mismo, también es cierto que viene de una realidad en la que se dio un doble problema que podríamos llegar a relacionar con el mismísimo San Buenaventura, el llamado doctor seráfico, contemporáneo a Santo Tomás de Aquino, llamado doctor angélico. Para que veamos cómo es un misterio que en el tiempo del más grande teólogo de la historia puede ser que estuvieran a la vez presentes estas dos situaciones que luego, creo yo, favorecerían el surgimiento del nominalismo. Sobre todo atendiendo a que este nominalismo surge justamente en el entorno franciscano, inequívocamente. Estos dos problemas son la asimilación del concepto de progreso y la preferencia por el argumento ontológico sobre las vías a posteriori.

¿Sostiene que San Buenaventura es el origen de la modernidad o que en él había rastros de nominalismo?

No, ni mucho menos. En todo caso, él logró evitar que la hecatombe fuera mucho mayor y mucho más temprana. En la época de Santo Tomás y San Buenaventura, el entorno franciscano estaba muy revuelto, rozando el cisma por la posición de los denominados ‘franciscanos espirituales’. Estos sostenían los errores de la teología de la historia de Joaquín de Fiore, y defendían que la historia tenía tres etapas: la del Padre en el Antiguo Testamento, la del Hijo en el Nuevo Testamento y la del Espíritu Santo con la llegada de San Francisco de Asís. Veían la historia como un progreso y eso implicaba una serie de actitudes que no eran acordes a la regla franciscana y a la vida cristiana en general. En ese contexto, gracias a Dios, San Buenaventura logró evitar el cisma corrigiendo la práctica totalidad de los errores de los franciscanos espirituales y fortaleciendo la praxis de la regla, aunque para lograr esta unidad cedió en un concepto de ‘progreso moderado’, podríamos decir, con el que rechazó por un lado esta triada mecánica de la historia porque la historia está gobernada por el mismo Dios en su totalidad, que es uno y trino; pero admitió que la figura de San Francisco de Asís y el nuevo modelo de monacato de los franciscanos, no exclusivamente enclaustrado en un monasterio fijo, manifestaban que existe un progreso en el que, a lo largo de la historia, la Cristiandad se va renovando y progresando de acuerdo a las novedades que el Espíritu Santo inspira en la Iglesia.

Qué habría sido de la Iglesia si no se frenaba el cisma, solo Dios lo sabe. Pero parece que habría sido mucho peor, ciertamente. Sin embargo, el problema con la asimilación del progreso moderado, que ya en su momento Santo Tomás rechaza -pues se conocían y se querían un montón porque eran santos los dos-, es que sigue implicando una mirada excesivamente optimista y mecanicista de la historia porque el progreso es considerado siempre para bien, siempre en profundización del Evangelio, donde se tiende a ver lo nuevo como bueno por el solo hecho de ser nuevo y por eso mismo, señal de progreso en esta especie de espíritu de la historia.

En el fondo, ¿por qué esto es un germen de nominalismo?

Porque el progreso favorecerá no solo una postura abierta a buscar superaciones de la escolástica tomista en filosofías novedosas, sino también porque esta admiración por lo nuevo estimula la resignificación de las cosas. Si la Iglesia ya no es estática e inmóvil y si los padres de la Iglesia pueden ser superados por cada generación de teólogos y las formas de vivir la fe pueden progresar por la novedad… la verdad misma queda resquebrajada. ¿Hasta qué punto la novedad del progreso puede hacer que lo que es pase a ser lo que no es? Los nombres de las cosas dejan de ser las cosas y se convierten en voces vacías, porque la realidad misma del ser pasa a ser variable, en un sentido relativista: se accidentaliza la sustancia y se sustancian los accidentes. Todo se trastoca.

No quiero decir con esto que el progreso admitido por San Buenaventura -polémico ya en su tiempo- sea modernista; pero sí que puede haber servido, evidentemente en contra de la voluntad de nuestro amado santo, como caldo de cultivo para esto y, posteriormente, para ese liberalismo que censura la Libertas Praestantissimum, donde condena no solo a aquellos que defienden la separación entre Iglesia y Estado sino también a quienes sostienen «que la Iglesia debe amoldarse a los tiempos, cediendo y acomodándose a las exigencias de la moderna prudencia en la administración pública del Estado (…) cuando se trata de prácticas y doctrinas introducidas contra todo derecho por la decadencia de la moral y por la aberración intelectual de los espíritus. Ningún periodo histórico puede vivir sin religión, sin verdad, sin justicia». Si se acepta el progreso, y teniendo en cuenta que este tiene su fundamento en los estadios históricos mecanicistas y progresivos de Joaquín de Fiore, no hay límite: así como puede haber tres estadios espirituales, puede haber también un periodo histórico de supuesta ‘iluminación’ que «supere el oscurantismo cristiano» u otras locuras, como propondrían prácticamente todos los filósofos modernos, desde Kant hasta Marx con su utopía comunista.

Esta condena de la Libertas Praestantissimum es curiosa porque aparece en el resumen final y no se corresponde con la estructuración de liberalismo de primer, segundo y tercer grado que realiza la versión española de la encíclica en sus subtítulos, que no aparecen en ninguna otra edición, por cierto. Pero, basándonos en esa nomenclatura, podríamos referirnos a él como ‘liberalismo de cuarto grado’. O también como ‘clericalismo desde el punto de vista mental’, en términos del Dr. Miguel Ayuso, quien habló de este concepto en un programa de Lágrimas en la lluvia, como «ese complejo de inferioridad del mundo católico y fundamentalmente del clero católico, que considera que tiene que someterse a las tendencias dominantes para intentar bautizarlas. Pero hay cosas que no se pueden bautizar. Ese intento por bautizarlo todo: la ‘sana laicidad’… ¿el ‘sano proxenetismo’? No sé, en fin… Perdón por el chiste». A mi parecer, el progreso conduce a eso, a negar la potestad de Dios en el orden temporal o, si se reconoce la autoridad de la Iglesia, a hacerlo en lógica mecánica, abandonando la Verdad, donde lo intrínsecamente inmoral deja paso a lo meramente irregular.

Analizando ese último asunto,el blog de aquí de InfoCatólica de Alonso Gracián para mí es una maravilla y lo recomiendo grandemente. En esta perspectiva, uno entiende que Ockam y su nominalismo no surgieron de la nada. Hoy se comprende que basta que la autoridad competente faculte el cambio para que el cambio sea lícito, sin relación con la verdad. En contra de esto está San Pablo mismo, que teniendo la autoridad que tenía como Apóstol de Cristo, afirma que «Aun cuando nosotros mismos o un ángel del Cielo os predicase un Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema» (Gal 1,8). Esto es totalmente anticonstitucionalista, antinominalista, antileviatán, antiliberal. Porque, ¿qué dicen estas tendencias modernistas? Dicen que estamos obligados a obedecer a una constitución o a una autoridad o a una ley mecánica dictada por el pacto. Y esa constitución, esa autoridad y esa ley la constituimos nosotros mismos… por el pacto. Así que en el fondo nos obedecemos a nosotros mismos. Esto es el sistema liberal que nos rodea, donde no hay ninguna verdad porque no hay ninguna realidad a la que se adecua el intelecto. Si cambiamos la constitución, la autoridad o la ley, hoy podemos estar falsamente adecuados a una falsa realidad y mañana a otra. En cambio, ¿qué dice San Pablo? Nosotros, los Apóstoles -y no hay en la tierra autoridad más alta que la de los Apóstoles- obedecemos a una Verdad, que es Cristo mismo. Y tenemos la autoridad que tenemos en virtud de esa Verdad. Si nos separamos de la Verdad, como el sarmiento que se separa de la vid, perdemos esa autoridad y no se nos debe escuchar sino que pasamos a ser anatema. Nada menos. Es absoluta y totalmente otra concepción. Y el nominalismo, que es un atentado contra la Verdad, conduce inexorablemente a negar esto y a proponer lo opuesto.

Junto con el progreso, ha mencionado la preferencia por el argumento ontológico y un espíritu de cuerpo insano, ¿verdad?

Así lo veo yo, sí. Aunque hay que entenderlo en su contexto. San Anselmo había formulado una demostración de la existencia de Dios que no tenía tanto una carga apologética, pues no se dirigía propiamente a herejes; sino más bien un sentido académico y contemplativo, a desarrollar entre teólogos católicos. Este argumento, ¿de qué sirve, entonces? Tiene una función eminentemente contemplativa y de alabanza. Está hecho para dar gloria a Dios y gozar de la perfección de Dios, que es tan grande que sería la única esencia que su misma concepción implica su existencia. Es más un canto de Te Deum que una demostración retórica. Y comprendido así, es ciertamente una belleza.

¿Qué dice el argumento ontológico?

Que Dios no puede no existir, porque cuando uno dice ‘Dios’ ya está refiriéndose a la suma de las perfecciones en grado sublime, más allá de lo que podamos imaginarnos con nuestros cortos intelectos. Entonces, esto sí o sí y necesariamente incluye la existencia real, porque es mejor existir que no existir, y si no existiera entonces no sería aquello más perfecto de lo más perfecto que nos podamos imaginar. De este modo, el solo concepto de Dios implica su existencia. Y en ese entonces se entendía que es el único caso en el que esto se sostiene, para mayor gloria de Dios. Posteriormente, con la perversión moderna, veremos que Descartes hace que el ‘yo’ goce del mismo beneficio y prerrogativa, porque la modernidad no es sino idolatría del hombre.

Santo Tomás de Aquino también disfruta del argumento ontológico, pero en su naturaleza, como lo que es, no como algo útil para convencer a nadie, pues no tiene fuerza persuasiva. Y en ese sentido, Santo Tomás de Aquino desarrollaría las llamadas ‘cinco vías’ de demostración de la existencia de Dios que, a diferencia del argumento ontológico, no partían del concepto de Dios para demostrar el mismo concepto de Dios, sino que partían de las realidades más evidentes y sensibles de nuestro alrededor: el movimiento de las cosas, la causalidad de las cosas, la contingencia de las cosas, los grados de perfección de las cosas y la finalidad de las cosas. Y desde esta perspectiva, se va yendo en cada vía hacia la raíz y, descartando una lógica circular e insensata, se alcanza la necesidad de que haya un Dios que fundamente lo que nos es evidente que existe.

San Buenaventura también conocía y valoraba estos argumentos a posteriori, que es como se les llama. Y también los desarrolla. Sin embargo, como místico que era, prefería el argumento ontológico por su simplicidad. Hay que recordar que lo simple es lo mejor, y la contemplación es mejor que la retórica. Pero también, ya dentro del campo de la retórica, lo útil es mejor que lo inútil. Y el argumento ontológico es mejor en cuanto contemplativo, pero en cuanto retórico es inútil. ¿Por qué? Porque no tiene fuerza persuasiva. En el fondo, si lo analizamos desde la lógica, el argumento ontológico es tan simple que acaba siendo demasiado simple. Básicamente es una tautología. Decir que «Dios es y no puede no ser» es, traducido en pocas palabras, decir que «el-que-es es y no puede no ser» O incluso, que «el Ser es». Y en clave retórica no deja de ser una petitio principii, porque la primera premisa coincide con la conclusión: Dios es el que es en grado sumo (premisa mayor); y el que es en grado sumo no puede no ser (premisa menor). Por lo tanto, Dios no puede no ser (conclusión). Pero sucede que la conclusión ‘Dios no puede no ser’, simplificando la doble negación, repite la premisa mayor ‘Dios es el que es’.

Sé que estoy reduciendo el argumento ontológico a una mínima y absurda expresión y aplicándole análisis lógicos y retóricos para los que no fue elaborado, porque no se le pretendía una utilidad retórica sino una finalidad contemplativa. Pero lo hago justamente para explicar por qué carece de fuerza persuasiva, que es lo que decía Santo Tomás de Aquino. A lo que voy es que, en tiempos de Santo Tomás, estando ya desarrolladas las vías a posteriori, resulta potencialmente perjudicial la preferencia del argumento ontológico por sobre las vías de demostración desde las cosas de este mundo. Esta preferencia mira solamente la simplicidad general del argumento sin atender a la distinción por la que, en un sentido es más perfecto, ciertamente, pero en otro -a nivel retórico- las otras vías son más persuasivas y por tanto mejores. No realizar esta distinción conllevaría posteriormente a una preferencia por los argumentos más ideales y menos realistas, que es a lo que se abocaría luego el nominalismo y posteriormente el racionalismo y todas las ideologías políticas, que no parten de la realidad de las cosas para atender cada una según su naturaleza sino que tienen su origen en una teoría política. Las ideologías políticas son teóricas y no teoréticas, como tan correctamente señala Juan Fernando Segovia. Como leí en una tira cómica que soy incapaz de referenciar: «¡Ideologías! Qué gran invento para no pensar».

La modernidad, veremos, no tendrá problema alguno con el argumento ontológico, pero no ya para dar gloria a Dios sino para dar Gloria a la razón humana, en la cual se va a sustentar ahora la existencia de Dios.

Descartes era un ferviente promotor de este argumento ontológico tergiversado, hasta el punto de que lo asume como segundo conocimiento adquirido en su Método. La primera existencia que descubre es la suya propia, con el «pienso, luego existo», y la segunda es la de Dios, con el argumento ontológico, aunque ya totalmente trastocado y, reitero, no para dar gloria a Dios sino para darse gloria a sí mismo, en quien fundamenta a Dios. Realmente, Descartes le hace un flaco favor a San Anselmo, porque incluso el «cogito, ergo sum» tiene una lógica similar a la del argumento original de San Anselmo. Así como el concepto mismo de Dios implica su necesaria existencia, la duda respecto al ‘yo’ también implicará su necesaria existencia, sin el cual no se podría dudar al respecto… pero esto ya procede de una mente lo suficientemente enferma como para dudar de su propia existencia, y que en contraposición con el argumento de San Anselmo, sí tiene una carga netamente retórica y para nada contemplativa.

Insisto en que para San Buenaventura era absolutamente imposible anticipar todo esto, evidentemente. No podemos culparlo de errores futuros. «No han de morir los padres por culpa de los hijos, ni los hijos han de morir por culpa de los padres» (Dt 24,16) y San Buenaventura no ha de cargar con culpa alguna por los desvaríos de Ockham, por mucho que podamos hallar que estos desvaríos puedan expresarse como extrapolaciones sistematizadas de las preferencias personales, dentro de lo prudencial, del santo doctor seráfico. Pero sí que es vital señalarlo, sobre todo teniendo en cuenta su contexto histórico. No culpándolo, pero tampoco negando la realidad por evitar manchar la honra de un incuestionable santo y auténtico doctor de la Iglesia. Creo he insistido suficiente en exculparlo, pero el hecho de que se prefiriera la vía apriorística de San Anselmo en el génesis mismo de las vías a posteriori de Santo Tomás, generaría después, por un espíritu de cuerpo insano tan perjudicial como connatural a la sociabilidad humana, una preferencia por el criterio personal de San Buenaventura sobre el de Santo Tomás, como si se tratara del criterio de la espiritualidad franciscana sobre el de la espiritualidad dominica.

¿En qué consiste este espíritu de cuerpo y cómo afectaría después a la Cristiandad?

El sectarismo es un problema grande que hoy en día también impide tantas veces la suma de fuerzas agradables a Dios. Pero es un problema connatural a la concupiscencia humana, creo yo. Ya los Apóstoles mismos lidiaban con eso, con los boanerges queriendo resaltar por sobre los otros Apóstoles (cf. Mt 20,20-28) o con las lides de los primerísimos cristianos: «Porque me he enterado respecto de vosotros, hermanos míos, por los de Cloe, que entre vosotros hay banderías. Hablo así porque cada uno de vosotros dice: “Yo soy de Pablo”, “yo de Apolo”, “yo de Cefas”, “yo de Cristo”» (1Co 1,11-12). ¡Los primeros cristianos que tan ejemplares son para nosotros ya caían en este sectarismo!

Y no por viejo deja de ser vigente. Creo que a día de hoy también sucede en todos los ámbitos: cuál es el grupo parroquial que crece más o que enseña mejor, cuál es la espiritualidad más radicalmente evangélica en base a un criterio puntual extrapolado al absoluto, cuál el movimiento que da más vocaciones, cuál el que responde mejor a los retos de la sociedad actual, cuál el más contrarrevolucionario, cuál el de doctrina más pura, cuál el de mayor afinidad con la jerarquía eclesiástica, etc. Para el Enemigo, no hay excusa mala para estimular la vanidad institucional. Porque el espíritu de cuerpo es esencialmente eso: vanidad. El Demonio usa siempre los mismos recursos y a partir de la glorificación de lo bueno mueve a la vanidad y a la convicción de que es imposible que alguien critique algo tuyo sin ser «de los malos» porque al atacarte ataca todo lo bueno que tienes y haces, y te convence de la envidia del que te corrige. La Escritura insiste mucho en esto: «No corrijas al insolente, no sea que te odie; corrige al sabio, y te amará» (Pr 9,8). Y lo que sucede en el interior del alma, sucede en el interior de las sociedades: de los grupos parroquiales, de los movimientos, de las órdenes e institutos de vida religiosa, etc.

Otro elemento de sectarismo o de espíritu de cuerpo es aquella lógica según la cual los más cercanos son los más peligrosos.

Aquí hay que tener cuidado. Ciertamente, a la hora de ponderar a los enemigos que atentan contra la doctrina, ese criterio es correcto: el enemigo más sutil es el más peligroso. Pero dentro de lo prudencial, no. Dentro de las opciones buenas y mejores, donde no podemos hablar de enemigos, no tiene sentido ponderar así. Lo normal sería alegrarse de la cercanía de los cercanos. Lo contrario demuestra que se ha convertido en sustancial lo accidental, en doctrinal lo prudencial y, en definitiva, el grupo se ha transformado en un ‘nosotros’ que no hace referencia a la Iglesia Católica sino solo a los que piensan como uno mismo en temas secundarios y que, por tanto, atenta contra el Padrenuestro mismo, porque se identifica de modo únivoco y erróneo la parte con el todo, el movimiento con la Iglesia en sí, el accidente con la sustancia. El problema del espíritu de cuerpo, que desemboca en sectarismo, es cuando el error se hace norma, y el error más común es absolutizar lo secundario, justamente. Esto se relaciona con el puritanismo, y en parte, también con el liberalismo, porque deriva en libertad negativa.

Mi sensación, entonces, es que en el entorno franciscano se creó una especie de espíritu de cuerpo por el que se creía que tenían cierta necesidad de hacer una teología franciscana, a partir de las novedades del progreso. En una lógica del tipo: ‘Yo soy dominico, así que sigo al doctor angélico. Yo soy franciscano, así que sigo al doctor seráfico…’ Una especie de necesidad de una escolástica propia, verdaderamente franciscana. Pero si pensamos en el Aquinate, él nunca propuso una teología verdaderamente dominica, sino verdaderamente católica. Porque, en el fondo, ¿qué hay de bueno en la espiritualidad dominica que no sea católico? ¿Y en la espiritualidad franciscana? ¿En la jesuita? ¿En la de cada uno de los movimientos que el Espíritu Santo inspira en la Iglesia? Es una tentación eterna creer que mi orden o mi espiritualidad, por el hecho de ser una realidad nueva en la Iglesia de siempre, requieren de una creatividad propia, ya sea artística, ya teológica o lo que sea. Y dentro del franciscanismo esto sucedió. La disputa entre los llamados ‘escotistas’ y los llamados ‘ockhamistas’ es, a mi juicio, una prueba irrefutable de este anhelo que existía por encontrar una filosofía franciscana propia.

¿Por qué quiere resaltar que este espíritu de desarrollar una escolástica franciscana no es algo que el nominalismo hizo para llevar a la Iglesia a su destrucción?

Es algo que prácticamente en toda institución con vocación teológica se ha intentado, porque el sectarismo se da en toda realidad. No son pocos los autores de muchísimas realidades de la Iglesia que después han pretendido alzar a alguno de sus miembros como el nuevo Santo Tomás.

En definitiva, el enemigo que debemos combatir y que destruyó la cristiandad es el nominalismo, sí, pero también esta especie de engaño del Mundo, que es enemigo del alma. Porque el sectarismo es fruto de la vanidad institucional y la vanidad es engaño del Mundo. Debemos siempre sospechar de nosotros mismos, de nuestra memoria, de nuestra inteligencia, de nuestra voluntad, como dice aquella hermosa y antiquísima oración: «Sagrado Corazón de Jesús, en Vos pongo toda mi confianza, pues todo lo temo de mi fragilidad mas todo lo espero de Vuestra bondad». Debemos evitar la novedad, anclarnos en la roca firme de la tradición que se sabe resistente porque ha resistido la criba de los siglos, como la piedra que recibe el oleaje del mar en el emblema Ferendo vincam (Sufriendo venceré) de Don Juan de Borja:

‘Ferendo Vincam’ exclama
don Juan en su viejo emblema
mostrando una tosca gema,
terreno que el mar reclama.
Ni sus olas ni su drama
mellan la piedra robusta.
Roca firme no se asusta,
sabe cuál es su grandeza:
la prueba de su firmeza
es su condición vetusta.

Y a partir de ahí la deriva fue imparable, descendiendo a abismos cada vez mayores con Descartes, Locke, Leibniz, Kant, Hegel, Kierkegard, Feuerback, Nietzsche, Marx… que han influido en la misma Iglesia, en los seminarios y los colegios. ¿Cómo se pueden revertir tantos años de adoctrinamiento venenoso en los centros católicos?

De la única forma que hay: «Hinc, labor et virtus (Desde aquí, esfuerzo y valor)». No es casual que este sea el mote del primer emblema de las Empresas Políticas de Saavedra Fajardo. No se puede dejar el trabajo para mañana. Esta diligencia exige no desfallecer ningún día. Cada día es el día correcto para comenzar a revertir tantos males. Donde no se haya comenzado, comenzar. Luego continuar, después reforzar. Es nuestro lema Producitur et Alitur et Augetur. En este emblema, Saavedra Fajardo nos muestra la imagen de Hércules bebé despedazando una serpiente y afrontando otra que le amenaza. Y señala la necesidad de educar desde la más tierna infancia para que las virtudes naturales fructifiquen y para que los vicios sean corregidos por la educación y la razón.

Hay que educar, porque educar es fruto de esa esperanza que comentábamos al inicio. Debemos rogar a Dios, sin desfallecer, que nos infunda la esperanza. El liberalismo de tercer grado, ya no solo el que llamábamos ‘de cuarto grado’ o ‘clericalismo mental’ sino también este, no solo es una negación de la verdad moral sino sobre todo un vicio opuesto a la esperanza. No es casualidad que el periódico carlista, históricamente antiliberal, se llame así, La Esperanza.

Me atrevo a encontrar un detalle interesante relacionado al liberalismo de tercer grado y al personalismo. Bueno, a todo naturalismo, realmente, y a toda lógica de autodeterminación. Pienso que entienden la Providencia de Dios solo en clave de gobierno de las cosas no racionales: el clima, los animales, eventos cósmicos, etc. Pero me parece que no consideran que Dios intervenga, por ejemplo, en las voluntades humanas. Pero sabemos que Dios da «tanto el querer como el hacer» (Flp 2,13) y que Dios endureció el corazón del Faraón, por ejemplo (cf. Éx 7). Pienso que esto es blasfemo para el racionalismo, el naturalismo y la lógica de la autodeterminación. Y por eso ven la política en clave maquiavélica y naturalista. Porque, si Dios moviera los corazones de las gentes, entonces el voto no sería ‘libre’ -en un sentido de libertad malo, modernista- y no se gobernaría verdaderamente de forma ‘libre’, y no se amaría a Dios ‘libremente’. Y por eso, en la lógica liberal, no hay posibilidad hoy de un gobierno auténticamente católico y se renuncia a esa lucha. Se dice que hoy ya no es posible, que es una batalla de otros siglos en los que todavía no habían matado a Dios. Pero la historia les demuestra lo contrario. La misma expansión del cristianismo, la Revolución Francesa e infinidad de eventos no son explicables en lógica natural y sociológica. Dios endurece y ablanda los corazones, y creo que ese es un tema poco profundizado cuando se discute sobre estos asuntos.

O sea, un católico sabe que si ganamos una guerra o si una nación se convierte es por pura gracia de Dios, que gobierna el mundo. Y no deja de luchar por eso porque tiene la virtud de la Esperanza. En cambio, un maquiavélico no puede con eso, lo ve en clave humana y exclusivamente numérica y se arriesga o no a combatir o a caer en desesperación en base a los cálculos humanos naturales, porque no cree que Dios gobierne en eso. Ese es justamente el derrotismo falto de esperanza que el cristianismo ha combatido siempre. Porque el catolicismo se ha abierto paso a través de los panoramas más inhóspitos.

¿Va a resultar que Dios podía vencer en todas las circunstancias menos en esta?

Si sostenemos eso, no nos rasguemos las vestiduras con aquellos que sostienen exactamente lo mismo pero aplicado al matrimonio: que hay falsos matrimonios que están rodeados de circunstancias tales que les impiden evitar el pecado sin caer en otro pecado. Si hay sociedades en las que no se puede exigir la vida cristiana, también habría matrimonios en las mismas circunstancias.

Y cuando caemos en la desesperanza maquiavélica, numerólatra y calculadora, naturalmente acabamos rendidos a los poderes de este mundo y olvidando que hay fuerzas y estrategias que no son agradables a nuestro Señor. No podemos pactar con los egipcios para combatir a los asirios, no podemos poner nuestra confianza en cosas mundanas. No tiene sentido pactar con extranjeros para combatir con extranjeros, y vemos que hoy la tentación es esa: por un lado la tendencia de pactar con los socialistas para combatir los abusos del capitalismo, y luego la tendencia opuesta de pactar con los liberales para combatir los ataques frontales de los comunistas. Es una falsa dicotomía. Son extranjeros ambos, independientemente de quién esté atacando ahora y quién esté dispuesto a entablar una alianza momentánea con nosotros. ¿Acaso el enemigo de mi enemigo es necesariamente mi amigo? Así sería la lógica maquiavélica, pero el corazón de Cristo Rey no juzga de esa manera las cosas. El pasaje de Isaías 30 y 31 es clarísimo, cuando habla de recurrir a Egipto contra los asirios: «¡Ay de los que bajan a Egipto en busca de socorro, poniendo su esperanza en caballos, confiando en la muchedumbre de los carros y en la caballería, por cuanto es muy fuerte, pero no miran al Santo de Israel, y no buscan a Yahvé! Pues Él es sabio; Él trae el mal y cumple sus palabras; Él se levantará contra la casa de los malhechores, y contra el auxilio que viene de los obradores de iniquidad. El egipcio es hombre, y no Dios, sus caballos son carne, y no espíritu; cuando Yahvé extendiere su mano, tropezará el auxiliador, y caerá el auxiliado, y todos perecerán juntos. Porque así me ha hablado Yahvé: Ruge el león y el leoncillo sobre su presa, aunque se convoca contra él una multitud de pastores, no se deja aterrar por sus gritos, ni se acobarda a causa de su muchedumbre; así descenderá Yahvé de los ejércitos para combatir en el monte Sión y en su collado» (Is 31,1-4).

Claudio Clemente sentencia con toda exactitud en su obra El maquiavelismo degollado, que «la guerra se gana con oraciones y súplicas a Dios». Porque ese es el corazón del asunto.

El maquiavelismo no entiende de esto y su juicio prudencial es derrotista. Confían en los poderes de este mundo, pero «el poder del Faraón será vuestra vergüenza, y la confianza en la sombra de Egipto, vuestra ignominia» (Is 30,3). El ‘calculismo’ numérico y el derrotismo son inalienables a la política moderna. La premisa esencial de Maquiavelo es puro desencanto, derrotismo ético y cálculo a partir del desengaño. Pero es un desengaño tergiversado. No es la desconfianza en uno mismo de la que habla la oración al Sagrado Corazón que comentamos antes, sino que es desengaño de Dios, en el fondo. Es lo opuesto al cuarteto de San Juan de la Cruz que, creo que jocosamente y con mucho acierto, osó llamar Suma de perfección:

Olvido de lo criado,
memoria del Criador,
atención a lo interior
y estarse amando al Amado.

Maquiavelo hace un diagnóstico certero: el hombre tiende al mal. Pero la medicina que propone es errada: derrotismo en vez de esperanza. Es un falso desengaño, sin conversión, justamente. Olvido del Criador y atención a lo criado. Todo al revés. Y nosotros debemos despojarnos de esta mirada y de este cálculo maquiavélico para poder restaurarlo todo en Cristo.

Y en las escuelas, se ha de combatir justamente así, buscando restaurar un modelo de educación que sea verdaderamente católico, no solo en los contenidos sino en la estructura misma del sistema, porque el sistema actual está diseñado, desde el horario mismo, en contra del bien común, en contra de la naturaleza de la familia y en contra de la Iglesia y sus derechos. Por eso, si se quiere desarrollar un proyecto educativo católico que regenere la nación católica, se debe hacer sospechando constantemente de todo lo que el sistema ofrece y retornando a la fuente buena de los santos educadores, a su fondo y a sus formas.

Javier Gutiérrez Fernández-Cuervo, en línea con estas últimas palabras, dirige este proyecto académico que les invitamos a conocer en esta entrevista.

Por Javier Navascués

8 comentarios

  
Scintilla
Da gusto leer a estos jóvenes.
Y le añado a la obsesión franciscana por crear escuela, la tercera pata: el lulismo.
02/06/22 8:28 AM
  
Juan Mariner
"(...) una de las causas de la decadencia de la cristiandad fue el apego a las novedades y a seguir ciegamente determinados carismas de las diferentes órdenes con sus particularidades, en detrimento de la catolicidad."

Al contrario, nos salvaron de la decadencia espiritual entonces y nos salvarán ahora también.
02/06/22 8:52 AM
  
Juan Mariner
Por cierto, como muy bien apuntó JM de Prada, la Iglesia española hoy no vive su hecatombe a causa de teologías de la liberación latinoamericanas, de rebeliones sexualoides alemanas, de escándalazos financieros vaticanos, de abusos sistémico en países anglosajones... sino de un conservadurismo, patriotero roucocañizarista y nacionalista periférico, apabullante.
02/06/22 8:59 AM
  
Luis Fernando
Este tal Javier Gutiérrez apunta maneras, 😎

Va siendo hora de que se ponga a escribir algún libro...

Ahí lo dejo, 😉
02/06/22 1:23 PM
  
Néstor
Muy bueno, totalmente de acuerdo. Solo recordar que en realidad el argumento de San Anselmo quiere ser una estricta demostración racional, que no lo logra, ciertamente.

Los monjes le habían pedido una prueba de la existencia de Dios que se basase solamente en la razón sin recurrir a la Escritura ni a la Tradición de la Iglesia. Sobre esa base escribió el "Monologio" , donde pone varios argumentos que si bien son de inspiración platónica, se puede decir que son "a posteriori".

Pero queda insatisfecho, pues quiere tener un solo argumento que sea a la vez simple y contundente, y por eso escribe el "Proslogio", que es donde viene el famoso argumento a partir de la idea de Dios.

En cuyo proemio dice:

"Desde ese momento comencé a pensar si no sería posible encontrar una sola prueba que no necesitase para ser completa más que de sí misma y que demostrase que Dios existe verdaderamente..."

Por alguna razón hace tiempo que se quiere "defender" a San Anselmo diciendo que lo suyo era solamente una meditación piadosa, cuando él está diciendo aquí exactamente lo contrario, y merece que se tomen en cuenta sus palabras.

Saludos cordiales.
02/06/22 3:22 PM
  
Chico
Estupendo. Pero a mi me interesa la dedcristianizacion española y yo la achaco a dos vosas; Falta de Dirigentes sabios y listos buenos tomistas que dieran la Voz de Alerta de lo que se venía. Y luego decaimiento de la Fe católica, empezando por los curas, si. Por los curas.
02/06/22 4:39 PM
  
Cos
El cristianismo no es conservadurismo desde el punto de vista psicológico porque es una búsqueda de perfección. Muy buena reflexión.

En España al maquiavelismo se le llamaba razón de estado y fueron muchos lo que lo criticaron, a Maquiavelo y a la razón de estado, Quevedo o Gracián en el Criticón. Imagino que Mariana, y en general muchos que no recuerdo.
02/06/22 10:26 PM
  
Néstor
Por otra parte, que el hombre se determine a sí mismo a hacer esto o aquello no quita que sea movido eficazmente para ello por Dios, al contrario, según Santo Tomás, lo exige.

Saludos cordiales.
02/06/22 11:56 PM

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1.06.22

Nayeli Rodríguez explica por qué 40 días por la Vida organiza Misas blancas por profesionales de la salud

Nayeli Rodríguez es coordinadora Nacional de la campaña de 40 días por la Vida para España. La entrevistamos para informar sobre las Misas blancas que se celebrarán el 12 de junio por los profesionales de la salud y en favor de la vida en diferentes ciudades de España. El acto está organizado por 40 días por la vida a nivel nacional.

¿Por qué 40 días por la vida organiza estas Misas blancas por los sanitarios?

Tenemos un respeto absoluto por los profesionales de la salud, es una vocación orientada a salvar vidas. Por eso nos preocupa la presión que están sufriendo con su derecho a la objeción de conciencia en la Ley de eutanasia, aprobada en marzo del año pasado, y en la próxima reforma de la ley del aborto, que no solo añade ese mismo registro de objetores que los estigmatiza sino que además pretende modificar su plan de estudios para quien tiene vocación de salvar vidas modifique su conciencia para normalizar el crimen.

Por eso queremos rogar a Dios que los acompañe en esta situación y que nosotros como Iglesia les digamos que no están solos. Además, es una manera de darles nuestro apoyo y animarlos a que renueven personal y espiritualmente su compromiso con la vida y con Dios.

Blanca por el color de los médicos y contra el negro de la cultura de la muerte.

Desde luego metafóricamente se podría tratar así, pero nosotros no elegimos el nombre. El concepto de Misa blanca lo tomamos de otros países de Hispanoamérica donde se conoce por ese nombre. El color blanco es para invitar a los médicos a llevar su bata blanca a la celebración. Nosotros queremos hacerlo extensivo a todos los sanitarios y por eso los animamos a ir con uniforme o vestidos de blanco.

¿Por qué hay que pedir a Dios con confianza para que no cedan a la presión y actúen santamente?

Porque son vidas las que están en juego. Somos conscientes de que el propio sistema es asfixiante para ellos y que la presión no es fácil, pero hay que resistir no solo porque es un deber moral defender la vida sino porque además el ejemplo que ellos sigan será determinante para las nuevas generaciones de médicos, enfermeros y demás sanitarios.

¿Por qué es importante la novena al doctor Lejeune, uno de los hombres santos de la defensa de la vida y los más débiles?

Efectivamente, Jerome Lejeune es un ejemplo para científicos y cristianos. Perdió el Nobel por no renunciar a sus convicciones, lo perdió todo a los ojos del mundo, pero ganó la gloria eterna y ahora se encuentra en proceso de beatificación.

Por eso pedimos su intercesión ante esta situación y para la conversión de los sanitarios abortistas. Es un referente, amó a Cristo y la Verdad sobre todas las cosas. Para ello haremos una novena que empezará este viernes y que podéis descargar en nuestra página web o seguir a través de nuestro canal de Telegram: https://t.me/novenajerome40

¿Cuándo tendrán lugar las Misas y cómo se puede participar?

La fecha de la Misa no es casual, 12 de junio. Es un día antes del aniversario del nacimiento de Jerome Lejeune.

Ciudades: Alicante, Barcelona, Castellón, Granada, Madrid, Murcia, Oviedo, El Puerto de Santa María, San Sebastián, Toledo, Valladolid.

Iremos actualizando la web 40 Días por la Vida España - El principio del fin del aborto (40diasporlavida.online) con la información de cada una de las ciudades. Para participar sólo hay que asistir. Y si eres sanitario, te invitamos a asistir con tu uniforme o vestido de blanco.

Por Javier Navascués

5 comentarios

  
Andrés
Muchísimas gracias por organizar esta iniciativa tan valiente e importante. Allí estaremos, Dios mediante.
01/06/22 4:00 PM
  
Estefanía
Es una iniciativa positiva y bonita.

Sin embargo, preocupa que muchos dentro del movimiento Provida ahora apoyan inyecciones génicas fabricadas con células de fetos abortados.

01/06/22 5:19 PM
  
Generalife
Una iniciativa muy buena, digna de ser apoyada
02/06/22 8:37 AM
  
Paz
Los diablos temen las oraciones del mundo de la medicina ...
Los diablos quieren matar y seguir matando
¿Como en países donde matar es un acto de barbarie penado por las constituciones aprueban muertes de inocentes sin defensa ni juicio?
Pero los Sanitarios necesitan LUZ y que mejor que con humildad ponerse a orar ante Dios y pedir la inteligencia de poder cumplir su trabajo sin matar !!!!... Es necesario trabajar por la vida de los seres humanos sin vencernos ...estudiando como proporciona vida digna ...no quitándolos de la vida como si fueran solo un fardo viejo
05/06/22 2:27 AM
  
Rafael Zayas
Excelente iniciativa. A ver si también la celebramos en Málaga. Muchas gracias.
05/06/22 8:18 PM

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31.05.22

Santiago Alsina habla de la 4ª Vigilia de Adoración en la Sagrada Familia que tendrá lugar el 18 de junio

Santiago Alsina, presidente de la Adoración nocturna, sección Tibidabo, trasladada desde primeros de octubre del pasado año a la parroquia de Santa Teresita. Adorador nocturno desde niño y uno de los miembros de Schola Cordis Iesu. Le entrevistamos como el coordinador de la 4ª Vigilia de Adoración ante el Santísimo Sacramento en la Basílica de la Sagrada Familia, que tendrá lugar el el próximo 18 de junio.

https://www.corpusbcn.org/

¿Qué supone para usted ser el máximo responsable de este evento?

He de decir que no existe en Barcelona la figura de responsable de todas estas realidades de adoración eucarística. El que está al frente es el pastor de la diócesis, y los adoradores nos ponemos a su disposición para que todos los fieles podamos gustar en la vigilia de Corpus de los regalos que el Corazón de Jesús nos ofrece en el misterio eucarístico.

La vigilia está organizada por el secretariado de Juventud del arzobispado de Barcelona, las 4 capillas de adoración perpetua de Barcelona, la Adoración Nocturna Femenina, ANE Sección del Tibidabo y algunas realidades eucarísticas como la basílica de la Sagrada Familia y las parroquias de Santa Inés o San Vicente de Sarriá.

Todas estos grupos de adoración se unen en torno a la a idea que tuvo en enero del 2019 el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, de celebrar una vigilia nocturna de Corpus Christi en la diócesis. Inicialmente se pensó en celebrarla en el Tibidabo, que además de ser templo expiatorio nacional y estar dedicado al Sagrado Corazón, acogió hasta hace poco la adoración perpetua más antigua de la región. Pero finalmente se optó acertadamente por la Sagrada Familia, el otro emblemático templo expiatorio de la ciudad pero con mayor aforo.

A pesar de las contrariedades sanitarias, la vigilia eucarística se ha ido repitiendo en los últimos 3 años por deseo explícito del sr. cardenal. El segundo año se celebró en la basílica de Santa María del Mar, y el año pasado -declarado por el Papa año de San José- en el santuario de San José de la Montaña. Este año volveremos a la Sagrada Familia.

Tras la interrupción, de alguna u otra manera por el covid en los últimos años, ¿Por qué es importante retomarla en su esplendor y que se consolide?

El fervor eucarístico es uno de los misterios de nuestro mundo de hoy. Cuando parece que la fe languidece especialmente en Occidente, las realidades eucarísticas cobran insospechado vigor. El ejemplo lo tenemos cerca: durante los últimos 15 años se han abierto más de 60 capillas de adoración perpetua en España. Quizás sea una señal de que Cristo desea acompañarnos cada vez más de cerca, de que cuando todo es frágil Él sigue estando a nuestro lado.

La adoración eucarística cada vez está más presente en la vida de las parroquias. Es una señal de cómo actúa Dios en nuestro mundo, en el silencio, esperando que le mostremos nuestros amor con un espíritu reparador, sin hacer mucho ruido. San Juan Bosco ya nos dijo que la Eucaristía, junto a la Virgen María, era una de las dos columnas que sustentaba a la Iglesia.

Por eso es tan importante la celebración de esta Vigilia del Corpus. Precisamente el día en que la Iglesia da gracias por el gran regalo de la eucaristía, el pastor de la diócesis se pone al frente de todas las realidades eucarísticas como adorador que indica el camino de la evangelización y nos convoca para gozar del amor del Corazón de Jesús que late en la eucaristía.

¿Por qué es importante unir todas las capillas de adoración de Barcelona?

Las capillas de Adoración Perpetua y nocturna nos ponemos al servicio de la Iglesia para colaborar en acercar a Cristo a todos los fieles de la diócesis. En los últimos 4 años se han abierto 2 capillas más y sabemos que hay nuevas en proyecto. Como sabe cualquier adorador, los frutos de una vigilia eucarística nocturna son incontables.

Es de recibo que la vigilia se celebre en el templo de la Sagrada Familia, uno de los más importantes de la diócesis por su belleza, su historia y su finalidad reparadora. El obispo de Barcelona y sus obispos auxiliares parecen indicarnos que la familia de la Iglesia vive de la eucaristía, y que sacerdotes, religiosos, parroquias y fieles necesitamos arrodillarnos ante Dios, adorarle y conversar con él para llevarlo a nuestras familias y comunidades. Es un acto que hace un bien mayor del que podamos pensar.

Barcelona, a pesar del proceso de secularización que estamos viviendo en estas últimas décadas, es una ciudad eucarística, donde el Corazón de Jesús va haciendo su obra de manera escondida.

¿Cómo se va a distribuir la peregrinación a lo largo de los 32 kilómetros que unen las diferentes capillas?

Comenzaremos el mismo sábado 18 de junio, a las 6h am, en una hora Santa en la capilla de AP de San Sebastián de Pomar, Badalona. Dirigida por Mn Felip Simó, después, sobre las 7,15h iniciaremos la 6ª edición de las CAPs, una peregrinación andando desde la capilla de Badalona hasta el templo del Tibidabo, sobre las 13 h en el mismo templo iniciaremos una hora Santa dirigida por el salesiano Padre Toni Pardo. Sobre las 14,15 comeremos en la hospedería del templo, y sobre las 15,30h bajaremos andando hasta la capilla de Adoración perpetúa de Santa Isabel. Donde un padre legionario nos dirigirá 30 minutos frente al Santísimo. Acto seguido seguiremos andando hasta las capillas de campos Elíseos y de Espíritu Santo.

Una peregrinación eucarística, con paradas de avituallamiento, rezo del Rosario, etc.

Hasta la fecha suelen participar entre 40 y 80 adoradores de las diferentes capillas. Se prevé el fin sobre las 18h.

De esta manera se une tanto la oración como la penitencia, algo tan necesario hoy en día, que hasta la misma Virgen lo pidió en Fátima por ejemplo.

Seguramente este tipo de peregrinación, contiene en sí misma un componente de penitencia, pero un tipo de penitencia de la buena, la que beneficia al espíritu y al cuerpo. Porque andar y orar es saludable.

Todas las formas de Fe, comunitaria, donde tienes que esforzarte, cansarte, sacrificarte, negar tu propia voluntad, para que Dios sea más conocido, amado y servido, trae muchas bendiciones, primero a la persona y después a toda la humanidad.

Nosotros no hacemos la peregrinación para hacer penitencia, sino como una manifestación de nuestra Fe, como una acción de gracias al enorme regalo de Jesús al quedarse en la eucaristía, nosotros a esta peregrinación andando, unos 35 km para los que lleguen hasta el final, preferimos llamarlo, LOCURA DE AMOR!!

Está claro que es una Santa locura, que comienza a las 6 am del 18 de junio y termina el domingo del Corpus, 19 a las 8,30 en el último turno de la adoración nocturna en la basílica de la Sagrada familia. 26,5h de locura de amor. Por aquel que hizo la mayor locura de toda la historia, al dar su vida por rescate de la nuestra.

Las locuras de amor son literalmente las que cambian el devenir de la historia.

¿Hay alguna intención particular o lema en este año?

La intención siempre es corresponder al amor misericordioso del Señor y proclamar al mundo entero que Cristo está vivo y nos espera cada día en la eucaristía.

En la vigilia hay dos oraciones de acción de gracias por parte de personas que testimonian el bien que la eucaristía ha hecho en sus vidas. Cada año podemos ver cómo el Señor hace mucho bien en los asistentes. Ver cómo hay corazones generosos que responden a su amor siempre es motivo que nos impulsa a la perseverancia y fidelidad.

Barcelona es una ciudad con importante tradición eucarística, recordemos lo que supuso el famoso Congreso Eucarístico Internacional de 1952. ¿Por qué es importante mantener viva esta llama de amor eucarístico?

Como dices, Barcelona siempre ha sido una ciudad Eucarística. La primera procesión de Corpus de la historia se celebró en Orvieto, y parece que la segunda fue en Barcelona en 1320, de lo que este año se cumple el 702 aniversario.

En el año 2019 el cardenal don Juan José Omella pedía que Barcelona recobrara aquel espíritu eucarístico del Congreso de 1952, cuando toda la Diagonal se llenó de gente que proclamaba el amor al Rey de reyes en la Eucaristía. En aquella vigilia el cardenal nos animaba a poner nuestra mirada en ese Amor que bajaba de la montaña del Tibidabo, desde el templo profético que san Juan Bosco quiso levantar con donaciones de todos los rincones de la Hispanidad, como templo expiatorio y para el derramamiento de la misericordia del Corazón de Jesús a través de la eucaristía.

¿Cómo se puede participar en la Vigilia y hacerse adorador el resto del año?

La Vigilia consta de dos partes. La primera, presidida por el Cardenal Omella y sus Obispos Auxiliares, empieza a las 21:00h y acaba a las 23:00h. La entrada es libre hasta completar el aforo.

La segunda es la adoración nocturna (de 23:00-8:30h). Durante toda la noche las capillas de Adoración Perpetua de Barcelona (San Sebastián de Pomar, Monasterio de Santa Isabel, Misioneras del Santísimo Sacramento, Adoración Nocturna Española de la sección del Tibidabo, Adoración Nocturna Femenina y las Parroquias de Santa Inés y San Vicente de Sarria), harán turnos de 2 horas, con unos 400 adoradores en diferentes momentos de la vigilia. Es una noche que se da mucha gloria a Dios en la eucaristía, con diversos carismas. Para apuntarse hay que rellenar un formulario que envían los responsables de las capillas.

Formulario de inscripción para la Adoración Nocturna, después de la vigilia del Corpus Christi, de 23h a 8,30h- en la Sagrada Familia- 18 de junio de 2022 (google.com)

Por Javier Navascués

1 comentario

  
Ximo
Fantástica iniciativa. Rosario, Adoración de Jesús Sacramentado y Liturgia Tradicional son el camino en estos tiempos de apostasía y de volver a empezar de nuevo. Enhorabuena. Laus Deo.
31/05/22 10:20 PM

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