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14.05.21

Último sermón de Mons. José Guerra Campos

ESPERANZA VIVA

Muy estimados superiores, profesores y alumnos de este Colegio del Inmaculado Corazón de María. También yo doy gracias a Dios porque me ha concedido pasar estos días de convalecencia, para mi corazón cansado y un poco desfalleciente, conviviendo con vosotros que sois la juventud emergente, portadores de ilusión y de esperanza. Un contemplador superficial podría decir que yo represento la caducidad, el agotamiento de la esperanza, vosotros representáis la esperanza creciente. Pero no es así, mi alegría profunda proviene de que he comprobado una vez más, que vivimos de la misma esperanza.

Yo tengo tanta esperanza como vosotros, y por tanto soy tan joven como vosotros, aunque con menos vigor y menos ganas de saltar, y menos capacidad de hacer cosas tangibles que se anoten en las crónicas temporales.

A mí me causa mucha alegría haber comprobado, que lo que os anima a vosotros, no es la esperanza que se consume, no es la esperanza de la edad, que ni siquiera merece el nombre de esperanza, porque cuando uno piensa en el joven portador de esperanza, esperanza para la Patria, esperanza para la Iglesia, la esperanza del futuro, tiene que ser franco consigo mismo y responder a una pregunta ¿De todos los sueños, proyectos, ilusiones, aspiraciones que constituyen esta especie de siembra y de germinación inicial, que es la etapa de la niñez, y la primera juventud. ¿Cuál es el resultado seguro, seguro para todos? Y la respuesta es implacable. Cuando los jóvenes de ahora lleguen a un tiempo en que se pueda hablar de logros, lo único seguro es que serán viejos, como lo soy yo. No hablo pues de esa esperanza, aunque es admirable esa especie de ración con que se nace y que desde el primer momento se va consumiendo, de suerte que según pasa el tiempo, y se acerca la hora de la muerte, esa esperanza prácticamente se da por agotada. A mí esa esperanza me interesa muy poco. Yo he visto que vosotros vivís cotidianamente de lo que San Pedro llama “la esperanza viva". Esa esperanza que no se consume, porque es más poderosa que la muerte. Esa esperanza que es capaz de responder a dos preguntas. ¿Es posible confiar en la victoria definitiva del amor sobre el egoísmo? Sí ¿Es posible confiar en la victoria definitiva de la vida sobre la muerte? Sí. Ésa es vuestra esperanza fundamental y es la que garantiza que según pasan los años y cualesquiera que sean las vicisitudes en vuestro curso de vida temporal, seáis siempre jóvenes.

ESPERANZA AUTÉNTICA.

Yo quisiera que alguien en el futuro cantase vuestra juventud inmarcesible a los 90 años, a los 120 años, si a tal nivel podéis llegar. La esperanza auténtica, la que se realiza precisamente al terminar el camino del tiempo. Esta esperanza que es imposible, como es lógico para todo cálculo, para toda técnica humana, es la que nos asegura nuestra condición de cristianos. Por eso como sabéis el Papa Juan Pablo II al referirse al paso del tiempo, acompañado por Jesucristo, al tercer milenio que va a comenzar enseguida, hace una observación preciosa, que los cristianos deberíamos no olvidar nunca, para apreciar la diferencia sustancial entre ser cristiano y no ser cristiano. Toda persona que quiera tener esperanza, necesita buscar la comunicación con Dios, todo lo demás es una engañifa y por eso en el fondo hay tanta melancolía y desencanto en el mundo actual, porque está de vuelta y sabe que no hay ni una solución satisfactoria con el paso del tiempo, en el futuro, porque el futuro será tan débil y tan fugaz como es el presente. Y por eso todo hombre, para ser hombre, para afirmarse como persona, para no ser una simple pieza de la biología, de la física, o un mero combustible de una hoguera colectiva, que luego se disipa y queda en nada, y por tanto es absolutamente vacía, necesita si no ha de renunciar a la esperanza, si no ha de renunciar a la juventud, al menos buscar a Dios. Y todas las formas de religión, incluso ciertas formas de inquietud, que no merece el nombre de religión, pero que refleja un corazón que no se cierra sobre sí mismo, aunque a veces parezca hasta ateo, son búsqueda de Dios.

COLEGIO REALMENTE CIENTÍFICO.

El Papa señala que nuestra condición de cristianos es absolutamente privilegiada. El que busca a Dios, lo busca a tientas. Ser cristiano consiste en haber reconocido que Dios mismo nos sale al encuentro, que el Hijo de Dios se ha hecho hermano nuestro, se ha incorporado a nuestra historia, se ha hecho partícipe de nuestra condición para que nosotros podamos participar de su filiación divina. Y entonces más que buscar nosotros a Dios, dice el Papa, es Dios quien nos busca a nosotros. Y por ser Dios quien nos busca a nosotros, precede su llamamiento. A nosotros nos toca seguirlo, dejarnos acompañar por Él, vivir en unión con Él que es el vencedor del egoísmo, del pecado y de la muerte. Y esto explica que en el Colegio, aparte de la labor de instrucción, de apertura al mundo, de descubrimiento progresivo de nuestra interioridad y de todo lo que nos envuelve, del universo, etc, etc, se considere como parte esencial, la comunión con Dios revelado en Cristo Jesús. Y es un acierto enorme, es la única manera de que un colegio sea realmente científico, si por científico entendemos una actitud de conocimiento, una actitud de corazón, que corresponda a la auténtica realidad del hombre, que lo trate como persona, como hijo de Dios. Y así en este Colegio del Inmaculado Corazón de María, se está cumpliendo y cumplís vosotros, que sois los que lo constituís fundamentalmente, la gran enseñanza del Concilio Vaticano II, muy descuidada por cierto, el cual acerca de la educación dice, refiriéndose a todos los responsables de la educación, no a los católicos solamente, a todos sean quienes sean, Stalin, Lenin, quienes sean: “Que tienen el deber primordial, de satisfacer un derecho primordial de los niños y adolescentes, de los jóvenes que están en edad de educación, los cuales necesitan, no solamente, libertad e información, sino ser estimulados en el conocimiento y en el amor de Dios, y en este caso en el conocimiento y en el amor de Dios, que se ha hecho hermano, se ha hecho accesible, vive con nosotros, a través de todas las generaciones, la Santa Eucaristía, en nuestro propio corazón.

Y todo ello porque podríamos resumiendo decir, que si la juventud meramente de edad, es una engañifa porque lo es, porque es una consunción progresiva de la esperanza hasta aniquilarla.

Los que vivamos con Jesucristo, y con la Santísima Virgen María, su madre, vivimos con el único joven que existe en toda la historia.

A los demás les llamamos jóvenes porque durante unos pocos años así se llaman, pero están de paso, estamos todos de paso. El único joven es Jesucristo, la única joven es la Madre de Nuestro Señor Jesucristo, que en su mismo cuerpo, su vida humana está siempre joven. Sin ningún desgaste, sin ninguna consunción, fuente de esperanza plena y por tanto de vida y de amor. Por eso yo ante todo, y dejando aparte consejos particulares que podrían darse, pero esos os los dan vuestros padres, vuestros superiores, vuestros profesores todos, vuestros tutores, etc, no hace falta que yo insista en ello.

Os invito a que deis gracias al Señor por estar en un Colegio en el cual no se os engaña, no se os recorta, se atiende a la integridad de vuestra vocación, de personas que quieren tener un destino personal, y no diluirse en frases vagas colectivas, que no significan absolutamente nada valioso, y menos en el campo de la esperanza.

VACACIONES CON CRISTO

Y finalmente quisiera recordar, que en una ocasión, lo sabéis muy bien, los primeros discípulos, los apóstoles que vivían con Jesús, después de una faena, una especie de un curso de trabajo, una misión apostólica, oyeron de Él esta invitación tan humana: “Ahora venid conmigo a un lugar tranquilo y descansad un poquito” Unas vacaciones, pero atención a estas vacaciones. Ahora venid conmigo, ahora dejad ese trabajo, esa misión apostólica concreta que Yo os había encargado. Vamos a descansar un poquito. Pero vamos a descansar con Él. Venid conmigo, no hay vacaciones para la comunión con Él, para la oración, para la acción de gracias, para la re conciliación, para el alimento eucarístico. Más aún, aquellos discípulos se encontraron con la sorpresa de que en aquel supuesto lugar tranquilo, se agolpaba una muchedumbre necesitada al servicio de la cual se pusieron inmediatamente, ayudando a repartir los panes de la multiplicación, que eran como el anticipo y el signo del pan definitivo, que es el mismo Señor Jesucristo. Lo cual significa, y este es mi consejo fundamental, que durante el tiempo de vacación, además de mantener, quizá con otros horarios, pero substancialmente las prácticas de oración, de devoción al Señor, a la Virgen María, las prácticas de reflexión, la vida interior, etc, procuréis no olvidar que estáis en medio de una muchedumbre, de otro jóvenes o personas mayores, necesitados de luz, porque sufren un vacío tremendo, una gran desorientación porque han comprobado ya con amargura, que ese vacío no se llena con el permisivismo irresponsable, y mucho menos con formas de prosperidad pasajera. Les falta algo profundo, que es precisamente tener esperanza, tener comunicación auténtica con el que es fuente de victorias sobre el egoísmo y sobre la muerte.

Y entonces será inevitable que de algún modo, sigáis nuestra solicitud apostólica, tratando de señalarles la presencia de Cristo como manantial de esa esperanza.

LA ALEGRÍA DE LA DONACIÓN.

Siempre en virtud de vuestra condición de cristianos, y en vuestro contacto en cualquier ambiente, con las demás personas, trataréis de cumplir las exigencias auténticas del amor, que son tres: Compartir los bienes, preocuparse por buscar el bien de los demás, por evitarles males, darse a sí mismo, que es más bien que los bienes, disponibilidad fraternal, respetuosa, generosa.

Pero esto no basta, porque muchas veces, los consejos de ayuda, de solidaridad, etc, se quedan ahí, en una especie de fraternidad de huérfanos.

El bien supremo no lo podemos dar ni dándole a los demás todos los bienes de este mundo, ni dándonos enteramente a nosotros, ni quemándonos en una hoguera como diría S. Pablo. El bien supremo es la esperanza y el amor de Dios, y eso nosotros no lo podemos dar, sólo podemos darlo anunciando a Cristo y ayudando a llevar a Cristo, a conocer a Cristo. Cosa en que nos ayudará maravillosamente, la Virgen María. Porque ese es su oficio, darnos a Cristo, llevarnos a Cristo, recordarnos que hemos de hacer lo que Cristo nos diga, intercediendo para que no nos desviemos estúpidamente de nuestra comunión con Cristo Jesús. Esto es lo que realmente podrá llenar de vida vuestro tiempo de vacación, para que en el futuro sigáis, los que volváis aquí, manteniendo este espíritu de familia con Cristo, o sea de familia de esperanza, o sea de familia de juventud. No hay más juventud que aquella que tiene esperanza. Y a mí que no me digan que tienen esperanza, los que sólo piensan planes que se van consumiendo según se intenta realizarlos.

Por eso volviendo al principio, os doy gracias porque con vuestra presencia y vuestro modo de ser y de querer ser, en cierto modo me habéis ayudado a mí mismo, a recobrar o reafirmar esa juventud que está por encima del desfallecimiento o del cansancio del corazón y de las fuerzas físicas, e incluso mentales.

Que el Señor, queridísimos hermanos, especialmente a vosotros queridos jóvenes, os conceda muchísima alegría, la alegría de la donación. Que os conceda muchísima libertad, la libertad del Espíritu Santo, que es la libertad de sintonizar con una voluntad, que es la de Dios, la cual nos hace realmente libres. Como diría S. Juan de la Cruz: “Después de hacer el esfuerzo de subir por los vericuetos a la montaña, conociendo nuestros fallos, tratando de encauzarlos, purificándonos, ya en lo alto es como si no hubiese ley, porque en cierto modo, hemos habituado a nuestra voluntad a identificarse con la voluntad de Dios, que es voluntad de amor y entonces todo lo que hacemos en actitud de servicio, de obediencia filial, equivale a libertad, porque brota espontáneamente de lo íntimo del corazón".

Feliz vacación, hasta vernos.

+ José Guerra Campos, Obispo

7.05.21

100 años difundiendo cultura católica. José María Alsina habla del aniversario de la Librería Balmes

Reproducimos por su interés un artículo de la web de la arquidiócesis de Barcelona que nos habla del centenario de la Librería Balmes. El presidente de la Fundación Ramon Orlandis Despuig, José María Alsina, explica los orígenes de la librería, que se remontan a principios de siglo XX.

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Tras un siglo de actividad el propósito con el que abrió la librería religiosa se mantiene y se ha extendido más allá de Europa

La Librería Balmes, situadada en la planta baja del edificio modernista de la calle Duran y Bas, celebra sus primeros cien años de vida. A lo largo de este tiempo, se ha convertido en uno de los puntos de difusión de cultura religiosa de referencia en Barcelona. Actualmente, depende de la Fundación Ramon Orlandis que la adquirió hace 20 años, aun así, sus inicios se remontan con la fundación de la entidad Fomento de Piedad Catalana.

Una historia de hace 100 años

El presidente de la Fundación Ramon Orlandis Despuig, José María Alsina, explica los orígenes de la librería, que se remontan a principios de siglo XX. El Sacerdote Mn. Eudald Serra fundó la entidad Fomento de Piedad Catalana y en 1913 se abrió la Biblioteca Fomento de Piedad Catalana. El propósito era «dignificar la religiosidad popular a través de formularios nuevos de plegaria y melodías de cantos religiosos». El mismo obispo de Vic Josep Torras y Bages fue el mentor espiritual de estas obras.

En 1916, se creó la Librería Balmes como sección del Fomento dedicada a la venta y difusión de sus libros. Con la repercusión que adquirió, en 1920, cambiaron de lugar y se abrió la librería en el edificio de la calle Duran y Bas, 11, de Barcelona, donde continúa actualmente.

Tal como explica Alsina, originariamente la librería era «exclusivamente religiosa.» Cuando la Fundación Orlandis la adquirió, se ampliaron las lecturas a la literatura relacionada con la cultura católica, en general.

Fuente de cultura católica

Hoy en día en la Librería Balmes se encuentran libros para niños, jóvenes y adultos. Entre estos, hay diferentes temáticas y géneros. Novelas, biografías, hasta lecturas más académicas y teóricas. Un repertorio pensado para mantener la esencia de la librería. De hecho, a pesar de ampliar el abanico de lecturas, el objetivo inicial que inició la librería continúa, explica Alsina.

«La cultura católica es aquello que respiramos, si no la difundimos la fe se debilita», asegura Alsina. «Por eso, la Librería Balmes tiene, en primer lugar, una misión evangelizadora, a través de la lectura». Por otro lado, quiere «motivar la lectura de libros importantes. Promover el pensar, el reflexionar, el contemplar… cosas necesarias no solo para la vida religiosa sino para todo hombre», añade.

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4.05.21

Votando patrioterismo liberal nunca se instaurará el Reinado Social de Cristo en España

Hoy 4 de mayo un servidor impartirá una conferencia en el club Empel de Barcelona, a las 19:30 de la tarde, bajo el título El liberalismo: cáncer político y social. Ejemplos prácticos. Como católico militante estoy convencido de que el liberalismo es el mayor enemigo del catolicismo, como me explicó hace algunos años el profesor Javier Barraycoa. Y desde entonces no he cesado de combatirlo en los diferentes medios que he estado. La encíclica Libertas de León XIII o el Liberalismo es pecado de Sardá y Salvany son algunos de mis textos de referencia en mi cruzada antiliberal.

Hoy que previsiblemente ganará Isabel Díaz Ayuso en Madrid he querido dar esta conferencia para que nadie se lleve a engaño. Isabel encarna la línea más progresista del PP, que está en las antípodas de los grandes ideales de la España tradicionalmente católica. Si el Frente Popular, con su ideología marxista y anticlerical representa un gran peligro para España y hay que combatirlo con contundencia, no debemos hacerlo nunca desde el liberalismo, ciertamente un cáncer que ha contribuido a la descristianización de España. Por lo tanto, enmienda a la totalidad al liberalismo, no solo al de PP sino al de todos los partidos que defiendan los principios liberales.

Hasta que no comprendamos que con el patrioterismo liberal no podrá haber jamás Reinado Social de Cristo, no hay nada que hacer. Un árbol malo, no puede dar frutos buenos y el árbol liberal está podrido en su misma raíz.

Recordemos que el liberalismo, como explicaba en una reciente entrevista el profesor Daniel Marín, es la ideología o esa manera de pensamiento que en resumidas cuentas actualiza el pecado original; por un motivo muy sencillo, porque pone como primacía absoluta de todo a la libertad. El liberalismo no exalta la libertad sino la licencia, como decía el Papa León XIII, o dicho de una manera más actual, el libertinaje.

El liberalismo da o tiene potencialidad de dar derechos a todos los males cualesquiera que sean, en virtud de aquella primacía absoluta de la voluntad. De tal manera actualiza el pecado original del cual viene el mundo caído, que lo que provoca a la postre es la apertura de todo tipo de iniquidades, y esto evidentemente tiene consecuencias graves.

Por Javier Navascués

26.04.21

Escándalo hipócrita ante un cartel electoral, sacerdote denuncia el doble rasero de la izquierda

Comparto por su interés el testimonio de un sacerdote que analiza la hipocresía y el odio de la izquierda política y mediática para demonizar un cartel contra la inmigración ilegal mientras son muy permisivos por ejemplo con una ley, esta sí abiertamente inmoral, que pretende robar la inocencia de nuestros hijos y la patria potestad de sus padres.

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En estos últimos días se ha generado un gran debate en torno a un cartel electoral que se ha hecho mediático en plena campaña electoral de la Comunidad de Madrid. Muchos se han apresurado en estigmatizar al partido anunciante porque, según entienden, ellos mismos estigmatizan a los emigrantes, generando odio…(¡!)

Ciertamente no me extraña este discurso entre los voceros del paganismo mediático… es más doloroso, sin embargo, cuando, con intenciones electoralistas, se escucha y se quiere influir con criterios de un cuestionable “humanismo cristiano” en el votante de Iglesia, desde dentro de la Iglesia…

Como miembro también de esta misma Iglesia a la que amo, pienso que este posicionamiento mediático, con tamiz “buenista” no nos hace ningún favor. La cuestión de las migraciones, como tantos otros asuntos, es un tema complejo a nivel social, político y moral y no se resuelve en un solo articulo de opinión. Solo quiero, sin embargo, poner un rayo de luz, en mitad de la confusión intencionadamente creada para turbar la conciencia de los creyentes y modificar su voto. Por consiguiente, huelga, en este caso, debatir con quien no comparta nuestra misma fe. Así, hablemos pues, como creyentes y en términos morales.

En primer lugar, no es lo mismo inmigración legal que ilegal. La bondad o maldad de los flujos migratorios se basa no en los derechos del inmigrante mismo que nadie cuestiona, y menos aún en el hecho de ser persona extranjera o de casa, de la misma o distinta raza, cultura o religión, sino en el hecho de que tales flujos migratorios se hagan de manera legal o ilegal. Ciertamente, no toda legalidad garantiza “per se” la moralidad de la ley, lo deberíamos saber todos (el aborto es legal y, sin embargo, no es moral) …, pero de ahí a fomentar la ilegalidad por sí misma, así, sin más, además de una irresponsabilidad, eso sí que es inmoral.

La inmigración es un fenómeno humano y social en sí mismo neutro, e incluso podríamos calificarlo también ¿por qué no? por sus numerosos beneficios, como moralmente positivo…, pero, como todo en la vida, será moralmente correcto, si está correctamente encauzado. El ejemplo del agua es iluminador: nadie duda de la influencia vital y benéfica del agua, sin embargo, esta misma agua, fuera de sus cauces y totalmente descontrolada puede ser enormemente mortal y destructiva…, ¡¡¡y que no me hablen después de las bondades del agua…!!! Debe ser, pues, una ley justa y la correcta aplicación de la misma, la que debe regularizar y encauzar estos flujos para que no dañen a nadie.

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24.04.21

Hoy sábado a las 21,30 se estrena el documental Mons. José Guerra Campos. El Pastor bueno

Con motivo del estreno del documental comparto la nota que me ha hecho llegar la Hna. Beatriz Liaño, SHM, Directora de la Oficina de Prensa de la Fundación E.U.K. Mamie

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Queridos amigos:

Mons. José Guerra Campos fue una de las más relevantes figuras de la Iglesia en la España de la segunda mitad del siglo XX. En el centenario de su nacimiento, y a punto de cumplirse el 25º aniversario de su muerte, la Fundación EUK Mamie-HM Televisión ha querido rendir un debido homenaje a este «siervo fiel» de Jesucristo y de su Iglesia a través de este documental que hoy presentamos: «Mons. José Guerra Campos. El Pastor bueno».

Se estrenará en YouTube la víspera del Domingo del Buen Pastor, el sábado 24 abril de 2021, a las 21:30 de la noche (hora española) en este link:

http://bit.ly/GuerraCamposDocumental

Y en Vimeo el Domingo del Buen Pastor, 25 de abril de 2021:

http://bit.ly/GuerraCamposDocumentalVimeo

Mucho se ha hablado acerca de Mons. Guerra Campos. El trabajo que sobre él ha realizado HM Televisión se aleja de toda polémica para tratar de conocer el corazón de este pastor bueno y la motivación de todas sus acciones: un profundo amor a Jesucristo y un gran celo por la salvación de las almas. Porque, D. José Guerra Campos, como explica D. Juan Manuel Cabezas, catedrático de Derecho Canónico en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso, era sobre todo un hombre de fe: «Él no se vendió a nada ni a nadie. Él creía en Dios y vivía para Dios. Eso lo define perfectamente».

No era solo un hombre de brillante inteligencia. Su alta capacidad intelectual fue penetrada por una virtud acrisolada, que hizo de él un sabio. Con esa luz supo comprender la malicia de las ideologías imperantes en su tiempo, que continúan azotando el nuestro: ateísmo, comunismo, liberalismo… Y consagró toda su vida, sus capacidades, incluso su fama, a defender al rebaño de Cristo de la confusión de las ideologías. D. Antonio Fernández Ferrero, Vicario general de la Diócesis de Cuenca y autor del libro «Guerra Campos. Apuntes para una biografía», tras estudiar en profundidad la figura de Mons. Guerra Campos lo describe así: «D. José tenía muy claro que, por encima de personas y circunstancias estaban los derechos de Dios, estaba la conciencia y estaba lo que él —como pastor y obispo— tenía que hacer con su responsabilidad».

Pero su mejor argumento no fue el intelectual, sino él mismo: su rectitud moral, su coherencia personal y su ejemplaridad de vida cristiana. Los testimonios al respecto son muchos y unánimes. Mons. José María Yanguas, actual obispo de la Diócesis de Cuenca, lo define así: «Fue un hombre que no guardó rencor nunca. Se podría resumir su talante espiritual diciendo que era un hombre bueno». D. José Antonio Fernández, rector del Seminario conciliar de Cuenca y deán de la Catedral de Cuenca afirma con rotundidad: «En Cuenca muy poca gente vivía tan pobremente como vivía D. José». De ahí que, como explica D. Juan Manuel Cabezas,«la fama de santidad precedió incluso a su muerte». Porque su gran inteligencia no le impidió amar a Jesucristo con la ternura de un niño, y contagiar ese amor a quien le rodeaba.

Mons. Yanguas expone la razón de hacer este documental: «Me parece que es extraordinariamente oportuno exponer las cosas buenas que nos ayuden a crecer, ver la figura de los buenos pastores, porque la Iglesia es santa, y porque ellos nos preceden y es una cosa buena aprender de los maestros». En la misma línea se expresa la Hna. Teresa María Pérez, directora de la Fundación EUK Mamie-HM Televisión, al explicar las razones que la llevaron a tomar la decisión de emprender este proyecto: «Creo que es un tiempo providencial para hacerlo, por la fidelidad de Mons. Guerra Campos al magisterio de la Iglesia, al que defendió contra viento y marea, y por su amor a la patria, España. Es un modelo de padre y pastor, siempre con la mirada en lo alto».

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