Cynthia García Egea nos habla de su libro Los Niños en la Biblia, una joya a precio simbólico (50 céntimos)

Cynthia García Egea. Nacida en Cartagena. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales. Máster en Gestión Bancaria. Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas. Máster en Ciencias del Matrimonio y Familia por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia. Ha trabajado veinte años en banca y desde el año 2016 se encuentra al servicio de la Nueva Evangelización. Es conocida por su apostolado en redes sociales y por su labor como voluntaria en Radio María España, donde dirige los programas mensuales: “Amaos” y “Adora y Confía”.
Autora de la novela testimonial: “El Escultor de almas” que va ya por su cuarta edición, y una experiencia en Ecuador. Y “El Mediador de Dios”.
Desde el año 2021 coordina el Ciclo “Literatura y Fe” de la Semana Internacional de las Letras de la Región de Murcia.
¿Cómo nació originalmente la idea del libro Los niños en la Biblia?
Está dedicado a mi sobrino Álvaro Efrén por ser mi gran inspiración. Le doy las gracias por ser mi compañero en esta aventura para otros niños. Muchos días, después de comer en casa de los abuelos paternos, nos echamos un rato y me gusta contarle historias de niños a los que les suceden cosas. Intento adaptarlas a su realidad, a los asuntos en los que él se fija, aportándole alguna enseñanza. Él se relaja, se ríe o se mete conmigo si no le gusta; pero luego repite: «Venga, tita, cuéntame una historia». Un día le narré la historia bíblica de José (Gn 37, 1-28), un niño que había recibido el don de tener sueños que venían de Dios. Ese día estuvo muy atento y le gustó. Esto me hizo pensar que debía documentarme mejor sobre los niños en la Biblia, porque podían ser cercanos a él y hacerse amigos suyos.
¿Cuándo vio que podría tener buena acogida y empezó a distribuirlos?
Entiendo que actuó la Providencia, como en esta entrevista. La idea de origen fue hacer un trabajo para mi sobrino. Me encerré en casa recopilando niños de la Biblia y ordenándolos en un documento de Word casero. Le puse fotografías y lo llevé a imprimir con una portada de plástico con anillas. Le regalé a Álvaro el libreto en una fecha especial con la idea de que en días posteriores leyésemos las historias juntos. Sucede que tengo buena amistad con el editor Jesús Bonastre, de la editorial sin ánimo de lucro adadp.es, y charlamos de vez en cuando. Ya había colaborado con él tiempo atrás haciendo unos folletos sobre la adoración eucarística. En la conversación se lo conté y le interesó.
El precio es tan ínfimo que solo cubre los costes…
Así es. Cualquiera que conozca la editorial adadp.es sabe que es un auténtico milagro. El librito se comercializa a 0,50 euros (50 céntimos), que es el coste unitario que tiene sacar tantos miles de ejemplares. Alguna librería puede que lo venda por algo más para obtener algún beneficio, y es legítimo, pero ni la editorial ni yo obtenemos ningún beneficio económico de esta distribución. Es más, ¡hasta yo he abonado los míos!, al igual que el editor ha hecho su desembolso inicial hasta que se cubra, creyendo en el bien que ya está haciendo. El libro está disponible a precio de coste solicitándolo en el correo electrónico [email protected].
Lo recomendamos mucho a catequistas, profesores de Religión y comunidades con niños. Lo que nos mueve es que os llegue.
¿Qué tal acogida está teniendo?
Muy buena. La primera edición, con más de mil quinientos ejemplares, se agotó. Esa edición era distinta: se lanzó con una foto de mi sobrino en la portada vistiendo una gorra de pastorcito, su bufanda y esa sonrisa preciosa que él tiene, llena de bondad y pureza, que habla de su mundo interior. Esta segunda edición se ha sacado en formato de texto y cómic, con mucha calidad, ya que la demanda es alta.
¿Cómo fue el proceso de documentación?
Trabajoso pero sencillo. Hoy en día basta con una conexión a internet para trabajar. Hubo que seleccionar a los niños, revisar una a una las citas bíblicas (porque en internet también hay muchos errores), conocerlos y ver qué era lo que nos revelaban para otros pequeños. Adapté el contenido para que cada historia estuviese contada por un adulto, como hago yo con mi sobrino; la idea es que una mamá, un papá, una tía, un padrino, una abuela o un abuelo puedan sentarse a compartir tiempo con ellos, sin pantallas, narrándoles algo importante.
¿Aparecen mucho los niños en la Sagrada Escritura?
Mucho más de lo que me imaginaba. El libro incluye 33 historias, ¡pero hay más!
¿Cómo el propio Jesús realza la figura del niño, que no contaba apenas en la sociedad?
Jesús tenía una relación muy especial con los niños, a quienes consideraba sencillos modelos para entrar en el reino de Dios. Enseñó que el niño era el más importante y que rechazarlos es rechazarle a Él mismo. Nos advirtió que nos cuidásemos de faltarles al respeto, porque sus ángeles están siempre en presencia del Padre (Mt 18,10). Se enfadó cuando no dejaban que viniesen a Él, y siempre los abrazaba y bendecía (Mt 19,14). Los niños no solo fueron testigos de milagros, sino que muchas veces fueron protagonistas y colaboradores (Jn 6,9). Fueron ellos los que le alabaron en su entrada triunfal a Jerusalén antes de la Pasión, gritando: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!» (Mt 21,14-16). Jesús cita el Salmo 8: «De la boca de niños e infantes has sacado una alabanza». Pidamos que ellos lo alaben y le den gracias. Jesús los quiere siempre cerca de su Corazón. Los misterios del reino se revelan a los pequeños (Mt 11,25).
¿Cómo puede ayudar el libro a los niños que lo lean?
El mayor evangelizador de un niño es otro niño. Nuestros pequeños, viendo cómo actúan los niños en la Biblia, se sienten inspirados de forma natural. Son modelos de fe, valor y amor. Aprenden a buscar, a confiar, a ser valientes, a orar, a amar, a perdonar y, sobre todo, a reconocer que Dios nunca los abandona. Hay una historia que es la más hermosa de todas: Dios decidió hacerse niño.
Por Javier Navascués
6 comentarios
El mayor evangelizador de un niño es otro niño.
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Con todo el respeto del mundo, esa frase no es correcta. Según encíclicas y documentos de consejos pontificios especializados en la materia todos concluyen en la misma idea central:
EL MEJOR EVANGELIZADOR DE UN NIÑO SON SUS PADRES
En ningún lugar el magisterio dice que sea estimable la evangelizacion entre niños.
FUENTES: (todo esto lo se porque me empapé de ello al ser padre de dos hijos):
Catecismo san Juan Pablo II nº 2225
Por la gracia del sacramento del matrimonio, los padres han recibido la responsabilidad y el privilegio de evangelizar a sus hijos.»
nº 2221 El papel de los padres en la educación “tiene tanto peso que, cuando falta, difícilmente puede suplirse” (GE 3)
Juan Pablo II, Catechesi tradendae, n. 68 «La acción catequética de la familia tiene un carácter peculiar y en cierto sentido insustituible.»
Familiaris consortio, n. 36 «los padres son los primeros y principales educadores de sus propios hijos».
CONSEJO PONTIFICIO PARA LA FAMILIA
CONCLUSIONES DEL CONGRESO TEOLÓGICOPASTORAL
"LOS HIJOS, PRIMAVERA DE LA FAMILIA
Y DE LA SOCIEDAD"
En plena armonía con ellos, los padres podrán cumplir mejor su deber de evangelizar a sus hijos.
Hay decenas de citas más.
Reitero con todo el respeto y la prudencia que no se deberían decir cosas que no son, porque no hay ninguna referencia en textos especializados de la santa sede ni del magisterio que afirme eso.
Siento la corrección pero creo que es necesaria.
¿Vale la PENA darle algún CONSEJO o decirle aunque más no fuera ALGO, al REMISMÍSIMO JORDÁN?
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No le entiendo caballero, podría ser usted un poco más explícito? Pero no me hable en morse.
Si todo el magisterio confluye en una idea rotunda, es claro que sólo obedeciendo y aplicándose a ella se recibirán las Gracias del Cielo que Dios da a quien se preocupa de estudiar su doctrina y obedecerla.
Agradezco su recordatorio del Magisterio de la Iglesia,
al que me adhiero sin fisuras, y sirvo. Por favor, no saque usted de contexto mis palabras. No se trata de sentar cátedra con algo nuevo, sino de recordar el bien que nos hace el testimonio de otros cristianos, especialmente de nuestra edad y condición. Matrimonios santos son los mejores evangelizadores de otros matrimonios (por testimonio), un joven santo de otro joven (por testimonio), y un niño de Dios, de otro niño.
Por lo que me reitero en mi comentario y pido también prudencia en el juicio. Gracias de antemano. Saludos.
Y hay una razón de fondo: el influjo sobrenatural de los padres sobre sus hijos es de una potencia extraordinaria. Basta observar algo tan sencillo como jovenes o adultos que siguen levantándose erronea y lamentablemente en la Misa cuando el sacerdote dice «Levantemos el corazón», porque así lo aprendieron de sus padres. Aunque después les expliquen que la norma del Misal Romano es otra, continúan dando preferencia a cómo lo recibieron de ellos. Si una transmisión meramente disciplinar o litúrgica tiene semejante fuerza, imaginemos lo que sucede cuando lo transmitido afecta a la propia fe: el asunto puede ser decisivo.
Por eso, un amiguito puede dar un testimonio precioso y verdaderamente evangelizador, pero difícilmente puede competir con aquello que el niño ha recibido bajo ese profundo influjo paterno-filial.
Así que, entendiendo ahora el sentido que quería darle, creo que estamos mucho más cerca de lo que parecía. Y le pido disculpas si mi comentario sonó demasiado tajante: no pretendía juzgarla, sino hacer una precisión que considero importante precisamente por haber estudiado y vivido esta cuestión como padre.
Un saludo muy cordial y gracias por el diálogo.
Jordán, no digo lo que pienso de su primer comentario porque me lo tendría que censurar don Javier. Y con esto ya le digo todo.
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