Nicolás Sosa habla de la Peregrinación de hombres “Camino de San José”, (Buenos Aires, 21 de junio)

Nicolás Sosa. Nació en La Plata, Provincia de Buenos Aires, es padre de familia, profesor de Formación Religiosa, catequista y escritor. Durante más de treinta años participó activamente en la vida y misión de la Iglesia, especialmente dentro de la espiritualidad salesiana, colaborando en distintos ámbitos juveniles, educativos y formativos, inspirados en el carisma de San Juan Bosco. Con el tiempo y luego de tomar distancia de dicho carisma por diferencias graves en las orientaciones pastorales, su búsqueda se orientó en una mayor profundización en la tradición de la Iglesia, esto le llevó a involucrarse en diversos espacios de formación, apostolado y testimonio público de la fe católica.
Entre ellos, participa activamente en la peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad en Argentina y en iniciativas vinculadas a la defensa de la vida, la Teología del Cuerpo y la formación en ciencias de la familia. Es fundador de Católico Instruido, un proyecto de formación inspirado en los escritos apologéticos de San Juan Bosco, y del Centro de Estudios San Juan Bosco, una comunidad dedicada a la formación y discernimiento de los signos de los tiempos para jóvenes y familias a la luz del Magisterio de la Iglesia, la Sagrada Escritura y profecías Marianas.
Actualmente trabaja en dos proyectos editoriales: “El hombre sin ley", una reflexión sobre la figura del Anticristo y la segunda sobre la escatología cristiana “Los espero a todos en el Paraíso", centrado en la esperanza cristiana y la visión del cielo presente en la vida y enseñanzas de San Juan Bosco. Más recientemente, ha impulsado la creación de la Fraternidad de Hombres Católicos, un espacio orientado a la formación, la fraternidad y el fortalecimiento de la identidad masculina cristiana, buscando ofrecer a los hombres un ámbito de encuentro, crecimiento espiritual y compromiso apostólico frente a los desafíos culturales de nuestro tiempo.
¿Cómo nace la peregrinación de hombres San José y con qué objetivos?
La Peregrinación de Hombres Camino de San José nace como una iniciativa de un grupo de fieles laicos que este año fundaron la Fraternidad de Hombres Católicos, un espacio orientado a la formación permanente, la fraternidad entre hombres y el fortalecimiento de las virtudes cristianas propias de la vocación masculina. Ante la confusión que reina en el mundo contemporáneo, el avance del secularismo y las corrientes culturales que diluyen o desfiguran la identidad masculina, buscamos reivindicar la auténtica vocación del hombre según el plan de Dios: un hombre fuerte en la fe, servidor, protector, responsable de su familia y comprometido con el bien común. En este contexto surge la “Peregrinación de Hombres Camino de San José”, inspirada en la peregrinación nocturna organizada por la organización masculina católica Maximus Men’s Ministry Network. Su principal objetivo es reunir y conectar a hombres de fe de toda Argentina bajo el patrocinio del glorioso San José, custodio de la Iglesia Universal, modelo de humildad, obediencia, fortaleza y trabajo silencioso.
En él encontramos el ejemplo del varón justo, del esposo fiel y del padre que protege y guía con amor. La peregrinación recorrerá diversas parroquias y templos de la Ciudad de Buenos Aires, otorgando a cada etapa un profundo significado espiritual, desde su partida hasta su llegada a la Basílica San José de Flores. Al mismo tiempo, busca ser un testimonio público de fe, visible para la sociedad, especialmente en una ciudad tan diversa y multicultural como Buenos Aires. Más que una caminata, esta peregrinación aspira a ser un signo de contrarrevolución y un llamado a la conversión y una oportunidad para que los hombres vuelvan a encontrarse con Dios, con otros hermanos en la fe y con la misión que les ha sido confiada.
¿Por qué reivindican la virilidad y todos los valores asociados a esta virtud?
Precisamente por las razones expuestas anteriormente. Vivimos en un contexto cultural que cuestiona constantemente la identidad del hombre, debilita la institución familiar y promueve visiones que, en muchos casos, desdibujan la complementariedad y la vocación propias del varón y la mujer. Frente a esta realidad, consideramos necesario reivindicar la auténtica virilidad cristiana, no como una expresión de dominio, agresividad o mera fuerza física, sino como una virtud al servicio de Dios, de la familia y de la sociedad. Siguiendo la enseñanza de Santo Tomás de Aquino, la verdadera virilidad se manifiesta en la madurez espiritual y moral, guiada por la razón y fortalecida por las virtudes. Entre ellas destacan especialmente la fortaleza y la templanza. La fortaleza permite al hombre enfrentar el temor, perseverar en el bien y mantenerse firme ante la injusticia, la adversidad y el sufrimiento cuando el deber cristiano así lo exige. La templanza, por su parte, le ayuda a gobernar sus pasiones, moderar sus impulsos y ejercer el dominio de sí mismo, venciendo la ira desordenada, la lujuria y todo aquello que pueda apartarlo de su vocación. Por ello, cuando hablamos de virilidad cristiana, hablamos de hombres capaces de sacrificarse por los demás, proteger a sus familias, servir con humildad, actuar con responsabilidad y permanecer fieles a Cristo en medio de las dificultades. Esa es la virilidad que buscamos promover y vivir.
¿Se podrían decir que en definitiva reivindican el orden social católico?
Sí. Entendemos que la fe cristiana no se limita al ámbito privado, sino que está llamada a impregnar toda la vida personal y social. Por ello, asumimos como horizonte el ideal de la Cristiandad, procurando que Cristo reine no sólo en los corazones, sino también en las familias, las comunidades y la nación. Creemos que Dios forma al hombre a través de vínculos concretos y naturales. La familia es la primera escuela de amor, responsabilidad y virtud; la comunidad nos enseña la fraternidad y el servicio; y la patria nos convoca a trabajar por el bien común y a asumir nuestras responsabilidades hacia las generaciones presentes y futuras. Reconocemos también la importancia fundamental de nuestras raíces hispánicas y católicas en la formación de la identidad argentina. La fe recibida de España, junto con su legado cultural, jurídico y espiritual, constituyó uno de los pilares sobre los cuales se edificó nuestra nación.
La evangelización, las tradiciones cristianas, la lengua y una visión del mundo inspirada en el Evangelio forman parte inseparable de nuestra herencia histórica y cultural. Por ello, reconocemos la Realeza Social de Cristo sobre toda la creación y, de manera particular, sobre las sociedades humanas, convencidos de que sólo en Él pueden encontrarse los fundamentos sólidos de la justicia, la paz y el verdadero orden social.
Muchos de ustedes son de la peregrinación tradicional de Luján, pero se van sumando grupos provida y gente combativa…
Sí. Muchos de nosotros participamos activamente en la Peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad en Argentina, colaborando a través de los distintos capítulos y de las actividades de preparación, así como durante la propia peregrinación a Luján. Esa experiencia ha sido una fuente importante de formación, amistad y compromiso para muchos de los integrantes de nuestra fraternidad. Al mismo tiempo, se han ido sumando hombres provenientes de diversos espacios católicos de todo el país: grupos de formación, apostolados, movimientos nacionalistas y otras iniciativas que comparten el deseo de vivir la fe con convicción y transmitirla en la vida pública. Lo que nos une es un espíritu de entrega, servicio y defensa de los valores cristianos. En los últimos tiempos también hemos fortalecido vínculos con distintas organizaciones y grupos comprometidos con la preservación del patrimonio histórico, cultural y religioso de nuestro país. Un ejemplo de ello ha sido la movilización en defensa del Monasterio de Santa Catalina, un importante patrimonio histórico y espiritual de la Argentina, cuyo entorno y valor cultural han sido objeto de preocupación debido a proyectos urbanísticos autorizados por el Gobierno de la Ciudad como la construcción de un templo Mormón. Estas experiencias nos han permitido encontrarnos con muchos hombres que, desde distintas realidades dentro del mundo católico comparten la voluntad de trabajar por el bien común, la defensa de nuestras raíces cristianas.
¿Por qué fomentan este espíritu de cruzado?
Porque creemos que, en muchos ámbitos, se ha reducido el mensaje cristiano a una comprensión incompleta del amor, olvidando que la caridad también exige la defensa de la verdad, la justicia y el bien común. El Evangelio nos llama al amor, pero ese amor no es pasivo ni indiferente ante el error, la injusticia o el sufrimiento de los inocentes. Cuando hablamos de un “espíritu de cruzado", no nos referimos a la violencia ni a la confrontación por sí misma, sino a una disposición interior de entrega, sacrificio, valentía y fidelidad a Cristo. Es el espíritu de quien está dispuesto a sostener su fe, cumplir con su deber y perseverar en tiempos de dificultad. Por ello, la fraternidad busca inspirarse en el ejemplo de tantas gestas y milicias católicas que, a lo largo de la historia, defendieron su fe, sus familias y sus comunidades en circunstancias adversas: los cruzados, los requetés carlistas, los héroes de la Vendée, los cristeros mexicanos y tantos otros hombres que permanecieron fieles a Dios y a su Iglesia aun cuando ello implicaba sacrificios personales. Lo que reivindicamos no es la guerra en sí misma, sino las virtudes que encarnaron: la fortaleza, el honor, la lealtad, el espíritu de servicio, la capacidad de sacrificio y la disposición a defender aquello que consideraban sagrado.
¿Cuál es el recorrido, qué rezan durante el mismo y en qué lugares van parando?
La peregrinación se desarrollará íntegramente en la Ciudad de Buenos Aires y comprenderá aproximadamente 23 kilómetros de caminata nocturna. A lo largo del recorrido visitaremos diversos templos católicos, varios de los cuales abrirán sus puertas para recibir a los peregrinos. En ellos realizaremos breves descansos y meditaciones referidas a las virtudes de San José preparadas por la organización.
La partida está prevista para las 00:00 horas del día 21 de junio desde la Parroquia San Isidro Labrador. Desde allí, los peregrinos recorrerán distintos lugares de especial significado para la fe católica en nuestra ciudad, entre ellos la Parroquia Inmaculada Concepción, el Regimiento de Patricios, la Basílica Nuestra Señora del Pilar, la sede de la Conferencia Episcopal Argentina, el Monasterio Santa Catalina, la Catedral Metropolitana y la Parroquia Santa María “Signo Eucarístico”. Durante el trayecto se rezará principalmente el Santo Rosario, acompañado por distintas meditaciones, oraciones y reflexiones orientadas a la figura de San José, a la vocación del hombre cristiano, a la familia, a la Iglesia y a la patria. La peregrinación culminará aproximadamente a las 7:00 horas en la Basílica San José del barrio de Flores. Allí los participantes podrán compartir la Santa Misa —o, en caso de no ser posible, el rezo comunitario del Santo Rosario—, concluyendo la jornada con un desayuno fraterno que permita fortalecer los lazos de camaradería y amistad entre los peregrinos.
¿Por qué peregrinan de noche?
En Argentina existen diversas formas de peregrinación, cada una con su propia riqueza espiritual. En nuestro caso, hemos elegido la noche porque ofrece un clima particularmente propicio para la oración, el recogimiento y la reflexión. El silencio de la madrugada ayuda a apartarse del ritmo acelerado de la vida cotidiana y favorece el encuentro con Dios. Al mismo tiempo, caminar durante las horas más frías exige esfuerzo, disciplina y espíritu de sacrificio, permitiendo ejercitar virtudes como la templanza, la fortaleza y la perseverancia. También existe un fuerte simbolismo espiritual en avanzar juntos cuando aún reina la oscuridad, caminando hacia la luz del amanecer. Es una imagen de la vida cristiana: perseverar en la fe aun en medio de las dificultades, confiando en la victoria de Cristo. Además, esta iniciativa está inspirada en la peregrinación nocturna organizada por Maximus Men’s Ministry Network de Sydney, Australia, una experiencia que ha demostrado ser una valiosa oportunidad para reunir a hombres de fe, fortalecer la fraternidad y renovar el compromiso con la vida cristiana.
¿Van a hacer alguna actividad más durante el año para darle continuidad a este movimiento?
Sí. Nuestra intención es que esta peregrinación no sea un hecho aislado, sino el comienzo de un camino de formación, fraternidad y apostolado para hombres católicos. Entre los proyectos que estamos considerando se encuentra el fortalecimiento y la promoción del Rosario de Hombres, una iniciativa que tuvo un importante desarrollo en Argentina y que formó parte de un movimiento internacional de oración y testimonio público de la fe. Asimismo, buscamos consolidar un espacio permanente de formación para hombres, donde puedan profundizar en la doctrina católica, las virtudes cristianas y la vocación masculina, al mismo tiempo que se fortalecen los vínculos de amistad, camaradería y apoyo mutuo entre los participantes. Junto con las actividades formativas y espirituales, también proyectamos realizar encuentros incluyendo actividades deportivas, campamentismo, supervivencia, orientación en la naturaleza, defensa personal y recreaciones históricas vinculadas al combate medieval, entendidas como oportunidades para cultivar la disciplina, el trabajo en equipo, el espíritu de sacrificio y la sana camaradería. Varias de estas iniciativas están previstas para el segundo semestre del año y para el verano de Argentina. A medida que se vayan concretando, serán difundidas a través de nuestras redes y canales oficiales para que más hombres puedan sumarse a esta propuesta de fe, formación y fraternidad.
¿Por qué merece la pena participar en la próxima peregrinación camino de San José el 21 de mayo en Buenos Aires?
Porque será una oportunidad única para vivir la fe de manera concreta, junto a otros hombres que comparten el deseo de fortalecer su compromiso con Dios, la familia y la patria. La fecha elegida no es casual. La peregrinación se realizará durante la madrugada del Día del Padre, una ocasión especialmente significativa para honrar a nuestros padres y abuelos, agradecer el legado recibido y reflexionar sobre la hermosa vocación de la paternidad. También es una oportunidad para dar gracias a Dios por el don de ser hombres y por la misión particular que nos ha confiado. Además, creemos que la camaradería es una realidad profundamente humana y cristiana.
En un tiempo marcado por el aislamiento y el individualismo, queremos recuperar la fraternidad entre hombres de fe, compartiendo el camino, el esfuerzo, la oración y el sacrificio. Queremos que hombres de toda la Argentina puedan llegar con su propia historia, sus alegrías, sus luchas, sus cruces y sus esperanzas. Que durante la peregrinación encuentren no sólo compañeros de camino, sino también un espacio de encuentro con Dios y consigo mismos. Por encima de todo, caminaremos bajo el amparo de San José, custodio del Redentor y de la Sagrada Familia, modelo de humildad, fortaleza, trabajo silencioso y fidelidad. Al contemplar su ejemplo, buscamos imitar sus virtudes y dejarnos guiar por su testimonio de confianza en Dios, incluso en medio de las incertidumbres y desafíos de la vida. La Peregrinación Camino de San José es, en definitiva, una invitación a caminar juntos, rezar juntos y crecer juntos como hombres cristianos, siguiendo las huellas de aquel a quien Dios confió los mayores tesoros de la historia: Jesús y María.
Por Javier Navascués
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