El Dr. Enrique Cases sintetiza su libro ¡Qué bello es vivir! La vida contemplativa en medio del mundo

Enrique Cases (Barcelona, 1943). Sacerdote con ministerio en Barcelona. Doctor en Teología. Licenciado en Ciencias Químicas. Exprofesor asociado en la Universidad de Navarra y en la Universidad Internacional de Cataluña. Es autor de los siguientes libros de texto (del bachillerato anterior), todos ellos editados por Casals: Jesucristo redentor del hombre, para jóvenes de quince años; Dios, rico en misericordia, para los de dieciséis años; La verdad os hará libres, para jóvenes de diecisiete años, y Es posible creer, también para esta última edad. También ha publicado Mujeres valientes. Meditaciones sobre las mujeres del Evangelio (Eunsa, 1995), Hombres ante Dios. Meditaciones sobre los hombres del Evangelio (Eunsa, 1997), Los doce apóstoles (Eunsa, 1998), El joven rico (Palabra. Mundo Cristiano, 1998), En torno a Belén (Palabra. Mundo Cristiano, 1998), Tres años con Jesús. Meditaciones sobre la vida de Cristo (Eunsa, 2000), entre otras muchas obras.
En esta entrevista analiza muy brevemente las ideas esenciales de su último libro ¡Qué bello es vivir! La vida contemplativa en medio del mundo
¿Por qué decidió escribir un libro sobre la belleza de la vida?
Lo hice inspirado en la película ¡Qué bello es vivir! de 1954. Es una película muy famosa y en ella se refleja la vida de la mayoría de las personas, con buenísimos momentos. Lógicamente también hay otros momentos que son muy difíciles, pero acaba bien. La realidad de la vida espiritual se mueve en ámbitos similares.
¿Por qué ha querido realzar el valor de la contemplación en medio del mundo?
Durante 2000 años muchos cristianos han buscado la unión con Dios en la práctica y la teoría. Es admirable el itinerario de elevar la mente a Dios de San Buenaventura, la de los grandes místicos españoles del siglo XVI y de la mística renana de la que saldrá el famoso libro la Imitación de Cristo de Tomás de Kempis…
La mayoría busca la vida de oración contemplativa en el mundo de los religiosos, con frutos de santidad excelsos. En el Siglo XX, san Josemaría Escrivá recibió la luz de Dios para extender la llamada a la vida contemplativa en medio del mundo…
No es tarea fácil, pero está al alcance de todo bautizado…
Así es. En su juventud, y en la mía, se pensaba que la santidad consistía ante todo en fenómenos extraordinarios y no pocos renunciaron a ella. Se insistía mucho en que los enemigos del hombre son el mundo, el demonio y la carne y es verdad que lo son. Decir que la santidad se pue alcanzar en medio del mundo podía escandalizar en ese momento. Se necesitaba una nueva espiritualidad para poder santificarse en la vida laboral, en medio del mundo. Sin olvidar que la contemplación es un don de Dios, la mayoría de personas no tenían las armas teológicas y prácticas para hacerlo realidad. Eso es lo que aporta san Josemaría y lo aprueba el concilio Vaticano II.
¿Por qué no basta el mero esfuerzo?
Por que no se trata solamente de una tener una vida ético-natural de lucha ascética. Principalmente desde San Agustín sabemos que es necesaria la gracia. Sin ella se da el error pelagiano. Tampoco es correcto que no puedan existir fenómenos extraordinarios, aunque no sean esenciales en la vida sobrenatural como hijos de Dios. Si Dios lo quiere no somos nadie para negarle a Él esa posibilidad.
¿Cuáles son los diferentes estadios de la vida contemplativa?
Los tratados clásicos suelen dividir en tres estadios la vida contemplativa: inicio, superación de pecados y defectos y unión. Todos es un don de Dios, pero los seres humanos somos libres. Puede realizarse a saltos o poco a poco. De todo hay.
La vida de los hombres es la propia de seres libres abiertos a Dios. Santa Teresa de Jesús señala en las moradas que la meta es el matrimonio espiritual, como lo enseña igualmente san Juan de la Cruz y lo compara con la subida a un monte. Hay muchos modos de expresarlo.
Solo Dios puede llegar a saciar la sed del ser humano y la capacidad humana de verdad y de amor para siempre.
Acaba el libro con algunos ejemplos de seglares, que nos podemos animar a emularles…
Solo he recogido algunos ejemplos de laicos que han sabido expresarlo, pero son muchos más. Y además cada vez se irán conociendo más casos de personas que hayan sabido santificar el mundo desde dentro, en el trabajo, en la familia…
Por Javier Navascués
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