Rene ZZ: “Si no eres feliz al sentirte amado y perdonado por Dios, no podrás serlo con nada”

René Ponte, conocido en las redes como Rene ZZ, es uno de los más exitosos youtubers en habla hispana. Desde su conversión a la fe católica su vida ha dado un vuelco radical. Fruto de esta experiencia acaba de publicar su primer libro: Encontrar un hogar: Reflexiones sobre el amor, la nostalgia, la muerte y Dios
En esta entrevista reflexionamos brevemente con él sobre su proceso de conversión.
Usted ha contado como a raíz de un sueño tuvo un proceso de conversión a Dios. ¿Cómo fue la experiencia?
Si tuviese que elegir algunos adjetivos para definirla, serían estos: inefable, misteriosa y esperanzadora. Hay dos elementos que, al menos para mí, sobrepasan el entendimiento racional. El primero es el amor que yo sentía y entregaba en ese sueño. Un amor perfecto y eterno que invadía cada rincón de mi existencia y me sumía en un estado de bienestar que nunca antes había experimentado. El segundo elemento es la propia ausencia de elementos en dicho sueño, pues no había nada más que eso. El sueño era una emoción, un color nuevo. Sentí algo que no se acerca ni por asomo a nada que haya sentido anteriormente en el mundo terrenal y que, tan solo con su recuerdo, empezó a cambiar mi existencia en el mismo.
¿Por qué a partir de ese momento su conversión a la fe católica fue progresiva?
Estoy seguro de que cualquier otra persona podría perfectamente haberse despertado “creyente” esa mañana. Yo me considero una persona racional con tendencia a asimilar lentamente todas las emociones fuertes y los cambios impredecibles de la vida. Esa mañana escribí el sueño y supe que eso no había sido un sueño cualquiera pero supe muy bien que no estaba capacitado para entender qué implicaba todo ello. Intuía que el sueño significaba algo y, tiempo después, entendí que lo que significaba no era solo que Dios existía, sino que me amaba, yo le amaba a Él y, por tanto, soy hijo suyo.
¿Cómo fue venciendo su resistencia inicial?
Al saberme amado y arropado por el amor misericordioso de Dios, entendí que era muy probable que Él esperase algo de mí y que ese sueño fuese su manera de hacérmelo saber. Las resistencias eran evidentes y lo siguen siendo pero fue precisamente el entendimiento de ese amor lo que me otorgó la valentía de empezar a abordar ciertos asuntos desde ese nuevo enfoque. Ya no era yo navegando contra viento y marea hacia un destino desconocido. Mi destino era ahora el corazón de Dios y, para llegar a Él, supe que tenía que mirar de frente a esas resistencias sabiéndome amado y con la valentía que implica ser hijo de un Dios tan perfecto. Si Él nos hizo a su imagen y semejanza, mis propias limitaciones y mis miedos más profundos son caminos poco luminosos que tengo que recorrer para llegar hasta Él. Ya lo dijo Evagrio Póntico: “Si quieres conocer a Dios, conócete primero a ti mismo.”
¿Cómo los sacramentos, la vida de oración y lectura de la Biblia fueron cambiando su vida?
La verdad es que fue un cambio fundamental. Al principio yo vivía mi fe de manera aislada. Leía la Biblia solo en mi casa de forma abrupta y no entendía cómo posicionar a la Iglesia Católica en mi proceso e incluso me daba vergüenza dar el paso de empezar a ir a misa por puro desconocimiento y el estrés que me provocaba no entender qué era una misa o qué tendría que hacer si fuese a una.
Yo le pedía a Dios claridad y valentía para recorrer el camino. También le pedía, y le sigo pidiendo, que no me permita separarme de su lado. Fue un amigo el que, por “casualidades” de la vida, me dijo de ir a misa. Le estaré eternamente agradecido por ello. Una vez empecé a dar por hecho que los domingos eran el día de ir a misa, empecé a frecuentar los sacramentos. Me confesé por segunda vez después de 25 años desde la primera vez, que fue el día de mi comunión, y volví a experimentar el amor del Padre.
¿Cuesta perseverar en el camino de la fe?
No es tarea fácil, la verdad. Creo que todos los católicos podemos estar de acuerdo en esta premisa: perseverar en la fe no es fácil pero el amor del Padre lo convierte en una dificultad que siempre es superada por la propia fe. Hay días que me siento alejado y días en los que me siento colmado por el Espíritu pero, independientemente de que tipo de día sea, siempre tengo en mente que yo fui esa oveja que se perdió y a la cuál Él fue a rescatar. Saberme errático a través de la mirada de Jesús me hace querer ser más como Él y menos como soy cuando no lo tengo en cuenta.
¿Cuáles son los mayores consuelos espirituales que ha tenido este tiempo?
Mi novia Celia, mi familia, mis amigos y la Santa Iglesia Católica. Veo el amor de Dios en todos ellos y a veces me emociono simplemente sabiendo que Dios me puso en sus vidas para conocerle a Él en mayor profundidad a través de ese intercambio de amor en el que Él siempre está presente. Todo es por ÉL, gracias a Él y para Él. Tener la sensibilidad de ver su obra en las personas a las que más quiero me produce un gran consuelo que fortalece mi fe cada día.
¿Por qué se animó a dar testimonio público de su fe?
Siempre he sido un motivado al que le encanta compartir. Me he sentido tan solo e incomprendido a lo largo de mi vida que no me quedó otro remedio que buscar maneras de conectar con el mundo a través de esa pulsión de querer que otras personas conozcan todo aquello que a mí me hace feliz. Antes lo hacía con la música, la psicología o el arte en general y, en cuanto descubrí que Dios me ama, no me hizo falta atar demasiados cabos para darme cuenta de que quizás Él quería que yo utilizase esas dotes comunicativas que Él me dio y las combinase con mi imperiosa necesidad de ayudar a los demás a través de mi propio testimonio.
¿Qué supuso para usted conocer a personas como José Carlos González-Hurtado?
Soy un hombre que no tiene ningún reparo a la hora de darle a otros lo que es suyo. Al haberme criado sin padre, siempre he tenido predisposición a admirar a aquellos que me ayudan en el camino. Cuando yo ya me había atrevido a hablar de Jesús en algún que otro vídeo, descubrí el podcast de José Carlos González-Hurtado en ConPdepodcast y me quedé abrumado ante su manera de comunicar.
Me vi el podcast entero, me compré su libro y compartí un clip en mis redes. Debido a ese gesto de compartirlo con el único propósito de que más gente lo viese, acabé conociendo a mis dos socios con los que construí mi empresa ZZEN Labs y fue por ese preciso motivo por el que quise que el primer podcast de ZZEN Talks fuese con José Carlos. Dicho podcast ha sobrepasado ya los 2.000.000 de visualizaciones y ayudó a que su primer libro estuviese de primero en Amazon durante mucho tiempo, lo cual ayudó también a avivar la fe de cientos de personas. Un creyente valiente es un regalo y, cuando se juntan dos o más, el nombre de Jesús llega incluso hasta a los corazones más apartados.
¿Por qué la vida con la dimensión trascendente cobra un sentido pleno?
Por humildad, tranquilidad y sentido común. Vivir una vida puramente biológica y material acaba corroyendo el alma. Hay que aceptar que no podemos explicar tantas cosas como nos gustaría y que la vida es un misterio que solo se puede explicar creyendo en una inteligencia muy superior a nosotros. Nada de esto es azar o pura casualidad. El amor que puedes sentir por tu padre, mujer, hermano, amigos o incluso un extraño, no es “ciencia", es el misterio del amor de Dios manifestándose y haciendo partícipe a su propia creación de su mayor regalo: la intuición de que existe mucho más allá de lo que nuestros ojos pueden ver y la esperanza de llegar a trascender lo aparente.
¿Es más feliz ahora?
Sin duda. La batalla en mi cabeza no ha terminado. El mal que deambula por los rincones más oscuros de nuestra alma es el mismo mal que nos angustia cuando lo vemos magnificado en guerras, crímenes y demás perversiones globales. Saber que eres hijo de Dios y decidir, en medida de tus posibilidades actuales, entregarte a Él, te hace más feliz pero sería ingenuo pensar que el horizonte que se revela ante tus ojos contiene solamente su amor. Contiene mucho malestar, dudas y desesperación pero con una clara diferencia: Él está con nosotros y nos ha perdonado. Si no eres feliz con eso, no podrás serlo con nada.
Por Javier Navascués
1 comentario
Dejar un comentario
