Un «mártir» de la ciencia africano
A menudo, el sucederse interminable de las noticias hace que nos pase por alto algo importante. Es la sensación que tuve cuando leí sobre un mártir llamado Benedict Daswa.
El caso es que no se trata sólo de un “mártir” de la ciencia, sino de un mártir de Cristo, alguien que dio su vida por dar testimonio público de Cristo y que la Iglesia acaba de beatificar el pasado 13 de septiembre (y que a mí, como me imagino que a muchos, nos ha pasado injusta y totalmente desapercibido).
Daswa nació en Sudáfrica en 1946 y en 1963 se hizo católico, tomando el nombre de Benedict. A pesar de su humilde origen (de niño trabajó como pastor), consiguió estudiar y sacarse el título de profesor de primaria. En 1977 fue nombrado director de la escuela de primaria Nweli, en la provincia más al noreste del país, Limpopo. Allí se instaló con su esposa, Eveline, y fueron llegando sus hijos, hasta ocho. Era una persona respetada por su entrega, su generosidad y su piedad.

Ha pasado ya un año del terrible atentado contra la redacción del semanario satírico francés Charlie Hebdo. En aquel momento todo el mundo era Charlie, según la consigna que se lanzó poco después de perpetrarse los asesinatos. Algunos, pocos y arriesgándose a que les cayera encima un chaparrón de insultos, se atrevieron a decir que no, que ellos no eran Charlie. Recuerdo el debate del momento entre amigos: somos Charlie porque nada justifica estos asesinatos, porque además, para los asesinos, todos somos Charlie por el hecho de ser occidentales… pero no somos Charlie porque no podemos aceptar el insulto, la blasfemia, como quintaesencia de nuestra civilización.

¡La de veces que hemos señalado que el malthusianismo (y también el neomalthusianismo del Club de Roma y de la ONU) es una estafa sin apoyo en la realidad!