El aborto tiene muchos «cómplices»

Los políticos católicos que voten a favor de una ley del aborto, se colocan en una situación de total y abierta contradicción con su fe (además de legislar contra natura, esto es, de forma contraria a su propia vocación política).

Buscar titulares de impacto, suele tener el riesgo de la simplificación caricaturesca. Lo hemos comprobado en el modo en que nos fue servida la noticia de las declaraciones del Secretario de la Conferencia Episcopal Española, referente a la responsabilidad de los políticos católicos en la votación de la Ley del Aborto. Esa misma sensación la he tenido yo al leer en un titular, las siguientes palabras puestas en mis labios: “Quien apruebe la Ley del Aborto estará en situación de complicidad de asesinato”. Ciertamente…, es así… Pero, las afirmaciones tienen un contexto explicativo que no puede ser ignorado.

La mujer no es la única responsable

La doctrina moral católica aborda la cuestión de la responsabilidad moral en los actos en que hay una cooperación con el mal. La culpabilidad no recae exclusivamente en quien realiza materialmente el mal, sino también, en mayor o menor grado, en aquellos que han cooperado con él. En el caso del aborto: aquellos que han incitado, o incluso, presionado para que la mujer aborte; el médico y el personal sanitario que realiza la operación; el dueño de la clínica abortista que se enriquece con el “negocio”; la clase política que ha dado amparo legal a la eliminación de la vida inocente…

La responsabilidad moral del político

La vocación política tiene la finalidad de buscar el bien común, poniendo un especial énfasis en la defensa de los más débiles. Como es obvio, cualquier legislación proabortista es totalmente contradictoria con esta vocación política. Es un absurdo que existan más respaldos legales para acabar con la vida humana, que para ayudar a sacarla adelante.

Así se entienden las declaraciones que hemos realizado los obispos: Los políticos católicos que voten a favor de una ley del aborto, se colocan en una situación de total y abierta contradicción con su fe (además de legislar contra natura, esto es, de forma contraria a su propia vocación política).

Tampoco estará de más recordar que existe una complicidad por “omisión”, es decir, por dejación de las responsabilidades políticas. Me refiero al caso de aquellos que, aunque no voten a favor de una ley del aborto, no cumplen con su obligación moral de derogarla cuando posteriormente alcanzan el poder.

Acordémonos de Mandela

Sorprende comprobar las reacciones producidas ante este posicionamiento de la Iglesia. Parece como si el problema estribase en una agresión de la Iglesia hacia la clase política… Sin embargo, lo único cierto es que los agredidos son los niños a los que no se les permite ver la luz, por la única razón de que no son “deseados”.

No olvidemos que Mandela pasó veintisiete años en la cárcel porque pensaba (y no se callaba) que los negros son iguales que los blancos. Nosotros afirmamos que los niños que están en el seno de sus madres, tienen la misma dignidad que los que están fuera… No sé si tendrán que pasar otros veintisiete años para que una afirmación tan “atrevida” pueda ser expresada públicamente, sin caer por ello en el ostracismo…

¡¡Cómo nos duele a todos que nos recuerden nuestras responsabilidades morales!! Sin embargo, como dijo Jesucristo: “La Verdad nos hace libres”. Y yo añado: “¡aunque escueza!”.

 

+ José Ignacio Munilla, obispo de Palencia

18 comentarios

Jorge
Nuestros Pastores, siguen siendo incapaces de decir con claridad, que el PP y toda la derecha liberal que se mueve a su alrededor, han sido, son y desgraciadamente seguirán siendo abortistas y que por lo tanto ningún católico, bajo ningún concepto les puede mostrar su apoyo.
16/11/09 11:54 AM
José María
Esperanza Aguirre y Gallardón han comulgado juntos, por ese orden, el Día grande de la Patrona de Madrid, en una misa en la Plaza Mayor retransmitida en directo por Telemadrid.
¿Falta de coherencia o algo más?
El hecho es este, por un lado Monseñor Camino (por primera vez desde Mons. Guerra en 1985) recuerda la excomunión a los políticos abortistas y, por otro, en vivo y en directo, el Cardenal de Madrid da la comunión, a la presidenta autonómica que más abortos subvenciona y al alcalde que más píldoras abortivas ha dado (incluso a menores sin el consentimiento de sus padres). Y recuerdo que para muchísimos (Ricardo de la Cierva entre ellos) Gallardón, el del obelisco de la Plaza de Castilla, es masón, y que Aguirre es asidua asistente a las reuniones del Club Bildeberg.
De manera similar, lo grave no es que Bono se crea católico, es que ha comulgado (incluso rosquillas en la parroquia herética de S. Carlos Borromeo, cuyos sacerdotes hacen propaganda del aborto en TV, y que depende de Mons. Rouco -el más “integrista” de los obispos conservadores españoles-) de la mano de varios obispos, con alguno de los cuales muestra públicos signos de íntima amistad.
Porque no solo escandalizan los socialistas y peperos que atacan a la Iglesia por ellas, también la pública comunión de Gallardón y Aguirre, delante de Mons. Rouco, es un escándalo (por parte del obispo). Y más en el marco de esas tardías, parcas e incompletas manifestaciones
¿Usted lo entiende?.
Yo si, pero no me dejarían explicárselo
16/11/09 12:12 PM
Eduardo Jariod
Muchas gracias, monseñor, por sus palabras. Hemos de luchar implacablemente contra el aborto. Como nos recordaba Teresa de Calcuta, asesinar a un ser humano en el vientre de la propia madre, con la anuencia o la pasividad de ésta, es la mayor atrocidad que cabe realizar. Una vez dado este paso, toda nueva forma de horror no podrá ser rechazada.
16/11/09 12:30 PM
JCA
Bueno... asistir a las reuniones del Club Bilderberg todavía no es pecado. De hecho, hay asistentes que van «largando» información a periodistas y por eso nos enteramos de lo que se cuece en ellas, y no se sabe —afortunadamente para ellos— quiénes son. Por esto a Aguirre le queda el beneficio de la duda. También habría que ver hasta qué punto tiene poder un político para cambiar rápidamente el estado de las cosas, más con la que está cayendo de agit-prop desde todos los medios. Harina de otro costal es Gallardón, que sí es un ferviente promovedor de todas las «progradas» (mariconio, aborto, PPD), no sé si por convicción o por puro oportunismo, lo que demuestra la catadura del sujeto: la «derecha» laica que soñaba Polanco: «todo por la pasta y el poder». A éstos sí que la Iglesia les debería tocar la cresta y ponerlos en su sitio.
16/11/09 2:28 PM
Francisco
Mons. Rouco ofició el funeral de Camilo José Cela, que vivía en concubinato, con la presencia de la "querida" en primera fila y la "legítima" unas cuantas filas atrás.
16/11/09 10:49 PM
Yolanda
Bien por quienes recuerdan que Rouco oficia "lo que le echen", con abortistas, concubinas, divorciadas recasadas, lo que haga falta para lucir entre filacterias con los poderosos y los sabios de este mundo.
17/11/09 6:09 PM
Laura
!Parece mentira que en pleno siglo XXI la religión y las creencias sigan teniendo poder social y político! La comunidad religiosa no tiene ningún derecho de juzgar los actos de políticos particulares, todos poseemos el derecho a la libertad de expresion, opinión y pensamiento, mientras que la Iglesa no hace más que desear tiranías que tanto daño han causado al mundo entero. Dejemos a Dios, si es que existe algún Dios, en su lugar, que no son las desiciones políticas. Por otra parte el aborto, es un derecho inalienable de la mujer, si se derogara se estaria atentando contra la salud y contra la dignidad de la mujer, ¿no es acaso ella la que presta su cuerpo a la vida? pues ella debe de ser la que decide. no estamos hablando de seres humanos cuando el feto posee 2 semanas de formación, no es más que una célula formada por un óvulo y un espermatozoide. Está claro que el padre no existe, no es más que una institución inventada por la sociedad, lo único real es la madre y ella es quien posee la desición. menos mal que cada vez las creencias religiosas se dejan más a un lado y que gobiernan políticos sin pensamientos ultraderechistas porque si no, ¿qué sería de este mundo? busco contestaciones....
17/11/09 6:27 PM
Yolanda
Laura:

¿Buscas contestaciones?

¿En serio? ¿A todo? ¿A todos, todos, todos los prejuicios que has exhibido en tu intervención? Por ejemplo: no todo católico es ultraderechista. O que "cuando el feto posee 2 semanas de formación, no es más que una célula formada por un óvulo y un espermatozoide". pues a las dos semanas no se llama feto, ni tampoco es una célula.

Es que es difícil contestar a todo, todo, todo. Por lo extenso: es que no has dejado un prejuicio sin exhibir, chica.

Casi empezaría por recomendarte que leyeras un poco, algo más de lo que muestras haber leído.

E invitarte a explicar esta frase, para empezar. Si me la explicas igual hasta te contesto:

""todos poseemos el derecho a la libertad de expresion, opinión y pensamiento, mientras que la Iglesia no hace más que desear tiranías que tanto daño han causado al mundo entero""

1º. ¿Por qué la Iglseia no tiee esa misma libertad de expresión que reivindicas para todos?

2º. ¿Qué tiranías son esas que "desea" la Iglesia? Ejemplos y datos.

Con esos dos puntos de partida, empezamos si quieres.
17/11/09 6:37 PM
¡Bueno, Laura, para todo lo que planteas, que no es poco, muchas son las contestaciones que se te podrían dar y perfectamente argumentadas, pero imposible por su dimensión hacerlo desde aquí. Pero si realmente quieres argumentos verdaderos y no tratas de discutir simplemente, seguro que el mismo P.Munilla te atendería encantado, o cualquier persona formada en la contestación que tanto te inquieta. Adelante, pregunta con sinceridad y luego tú misma.
17/11/09 6:41 PM
Genaro Prieto
ACEPTEMOS la versión del descreído; aceptemos que la Iglesia católica es una mera sociedad humana, al estilo de un club de fútbol. Si un dirigente de un club de fútbol, invocando los estatutos de la sociedad que representa, advirtiera a los socios que el impago de las cuotas determina la expulsión del club, nadie se sentiría ofendido o amenazado: a quienes no perteneciesen al club, la advertencia del directivo les importaría un ardite; y a quienes sí perteneciesen, tal advertencia sólo les recordaría que, al ingresar en dicho club, aceptaron cumplir con las obligaciones que se establecen en su estatuto. Pero llega el obispo Martínez Camino y advierte a los católicos, invocando la doctrina de la Iglesia, que quien apoya el aborto no puede comulgar, o que quien lo perpetra incurre en excomunión, y tanto los descreídos como algunos sedicentes católicos se sienten ofendidos o amenazados. ¡Extraña reacción!
Unos y otros acaban tachando las palabras de Martínez Camino de «intromisión» en un ámbito que no le compete. Pero lo cierto es que Martínez Camino ha permanecido quietecito en el único ámbito que le compete, que es el de la ley de Dios o, dicho desde la perspectiva de un descreído, el de las normas que regulan la pertenencia al club que representa. Existe una confusión creciente en torno a lo que debe considerarse ámbito político y ámbito religioso. Si la política se enreda en cosas temporales, los obispos no deben intervenir; pero si la política invade los fundamentos éticos que se desprenden de la misma naturaleza humana, los obispos tienen la obligación irrenunciable de intervenir. Si no lo hicieran, estarían renegando de su ministerio; y, desde ese mismo instante, dejarían de ser obispos. Martínez Camino no ha hecho sino recordar lo que establece el catecismo de la Iglesia católica; en lo que cumple con su obligación, que no es otra sino predicar sobre los terrados lo que un día Cristo le susurró al oído.
Decía Chesterton que necesitamos curas que nos recuerden que vamos a morir; pero -añadía- mucho más necesitamos curas que nos recuerden que estamos vivos. Las declaraciones de Martínez Camino nos demuestran que es un cura de la segunda especie; o, dicho más propiamente, un cura capaz de resucitar a un muerto. Porque, desde luego, una sociedad que acepta el aborto es una sociedad fiambre; y los políticos que se creen investidos del poder para convertir un crimen en un derecho son sus sepultureros. A los sepultureros les jode sobremanera que un cura pronuncie palabras capaces de resucitar a un muerto; y enarbolan el azadón y la pala, dispuestos a descalabrarlo, por no dejarles desempeñar su oficio en paz, que es la paz de los muertos. Y es que las palabras de Martínez Camino, al fin y a la postre, apelan a principios antropológicos y éticos arraigados en nuestra naturaleza; principios tan evidentes como que la vida humana tiene que ser respetada y protegida en todas sus fases, pero muy especialmente allá donde más frágil e indefensa se halla. Y es natural que quienes han introducido la amoralidad como cimiento de la acción política, quienes han declarado abolidos todos los principios como medio para alcanzar los fines más execrables, quienes niegan la posibilidad de fundar las leyes sobre un razonamiento ético objetivo, quienes -en definitiva- conciben la política como una asociación organizada para la libre delincuencia que «legitima» los crímenes mediante la mera aritmética parlamentaria se revuelvan furiosos, al comprobar que las palabras de Martínez Camino hacen rebullir en el ataúd a quien ya creían muerto.
Para atreverse a resucitar a una sociedad que yace en el ataúd hace falta, desde luego, tenerlos muy bien puestos. Y es que los buenos curas, los curas capaces de resucitar a un muerto, deben ser célibes, pero en modo alguno eunucos.
17/11/09 10:42 PM
Eduardo Jariod
Desde luego, eso mismo me preguntaría yo: qué sería de este mundo, si todos pensáramos como tú, Laura. La contestación, en ese caso, está bien clara: la destrucción completa del ser humano. Sí, Laura, incluso de ti. Por el camino en el que andas no hay respuesta posible más que la nada y la muerte sin esperanza.
18/11/09 4:06 PM
Loli Martínez
Monseñor José Ignacio Munilla. gracias por sus escritos. Oremos por los martires no nacidos.
18/11/09 5:57 PM
Xosé Gundín
Yo estoy de acuerdo, Laura, en que es derecho de una mujer emancipada decidir sobre su cuerpo y vida, y por tanto sobre su maternidad.
Pero no es derecho suyo -de nadie lo es- decidir sobre la vida de otro ser humano, pq eso es lo que una mujer en estado lleva en su vientre.
Aquí están, Laura, las preguntas centrales: lo que comienza a desarrollarse una vez fecundado el óvulo ¿es ya humano o todavía no lo es?; y si no lo fuese, ¿a partir de que momento comienza a serlo?.
Los que decimos que somos humanos desde el momento de la concepción tendremos por inaceptable arbitrariedad el aborto voluntario, pues vemos en el la violencia ejercida sobre otro humano hasta producirle la muerte: un crimen. Así como la personalidad, la cualidad de persona, nos viene dada por el nacimiento -no somos personas antes de nacer-, la humanidad e individualidad nos la da no el número sinó el caracter de las células: desde el primer momento humanas y pertenecientes a un determinado [email protected], no a [email protected] Con unas pocas células ya somos [email protected] Lo que imnporta no es que sean unha pocas células, sinó que ya es ella/el...desarrollándose. Desde los 0 años -la concepción-hasta el final -la muerte- cambiamos muchas veces de estatura, peso y número de células sin dejar de ser [email protected]
Los que decís que con unas pocas células no somos humanos deberíais tomar el trabajo de precisar ¿a partir de cuantas células lo somos?, ¿y pq?. Entonces se podrían confrontar afirmaciones. Faltando, como creo que falta pues yo no la encuentro, esa vuestra precisión, es decir: si no supieramos con certeza a partir de qué número de células somos humanos, ¿no deberíamos, a beneficio del más débil, aplicar la precaución y decir que somos humanos desde el primer momento, mientras no se demuestre lo contrario?.
No verás mucho razonar religioso en el mio. A día de hoy no me tengo por miembro de la IC. Unicamente busqué contestaciones -también entre los católicos- y estas encontré. Si te valen de algo, son tuyas.
18/11/09 10:32 PM
Luis
A Laura: La Iglesia la componen TODOS los bautizados. Eso seguro que te incluye a ti. Yo como cristiano convencido tengo pleno derecho y el deber de defender mis creencias, aunque sean ilegales. Y además como ciudadano con derecho a voto, pienso ejercer mi derecho conforme a mis creencias y a mi fe. Te guste o no, que para eso vivimos en democracia. Me da igual que no te gusten los argumentos de la Iglesia, lo que sí no puedes rechazar es mi voto y mi libertad de expresión.
19/11/09 1:53 PM
féliz floreal
Creo ser consciente de que a mucha gente de nuestro tiempo -no pocos de ellos católicos comprometidos militantemente con su fe-, lo que le sorprende más es la "dureza" de la Iglesia magisterial en la condena del aborto, que no tiene para sus pastores justificación posible alguna, y la "tibieza" en no condenar del todo la pena de muerte (en el "Catecismo" actual no se condena del todo). O similar tibieza en no haber excomulgado, por sanguinarios, dictadores y asesinos, a militares, cuyos nombres están en mente de todos, incluso de algunos nostálgicos del franquismo que por estos foros de InfoCatolica.com muy probablemente opinan (y que a lo mejor están hoy homenajeando a Francisco Franco, en su 34 años de muerto).
Mucha gente sigue sin entender la dureza (seguro que legítima, puesto que la Iglesia siempre tiene razón...) de la Iglesia al condenar toda práctica del aborto, en tanto retienen en su memoria las imágenes del papa Juan Pablo II dando la comunión aldictador chileno Augusto Pinochet: golpista, dictador, sanguinario, acusado de crímenes contra la humanidad; ah se meolvidaba, y enemigo de marxistas, izquierdistas detoda ralea y masones,animadversión muy bien vista y aplaudida por no pocos foristas de Infocatolica.com, algunos de los cuales no parecen ocultar sus simpatías por las fuerzas políticas, sociales y económicas de la ultraderecha.
La Iglesia ha justificado guerras, no solamente Las Cruzadas. Y ha habido papas que han firmado sentencias de muerte, en su calidad o dignidad de todopoderosos jefes de Estado, con un poder casi divino que los situaba por encima de príncipes, reyes, emperadores... Curioso: Jesús de Nazaret entró en Jerusalén montado en un borrico...
Habrá, sobre todo en el Tercer Mundo, mujeres de apenas cuarenta años tentadas a abortar porque ya tienen cinco, siete, diez hijos de dos o cuatro padres diferentes, y viven en condiciones infrahumanas (puesto que además la Iglesia prohíbe cualquier práctica anticonceptiva). Si finalmente abortan, quedan fuera de la comunión con la Iglesia; lo cual,ciertamente, puede que esté bien,que sea correcto (no lo discuto más, pues ya se sabe aquello de "doctores tiene la santa madre Iglesia que me lo sepan explicar"), sólo que no parece tener correspondencia con la falta de sanciones canónicas y excomuniones que la propia Iglesia no ha lanzado contra otra clase (para mí que peor,éticamente hablando, que los promotores del aborto) de promotores de atentados contra la vida: magnates y ultracapitalistas, empresarios sin escrúpulos que oprimen a los obreros, dictadores sanguinarios católicos y de derechas que (algunos de ellos responsables de la impune muerte de docenas de miles de personas), no obstante, o se pasearon bajo palio, o pudieron comulgar bien en público de manos de los más altos jerarcas de la Iglesia católica, apostólikca y romana.
Creo conocer, bajo la forma de muchos datos fidedignas, que no poca gente en la actualidad sigue considerando los jerarcas de la Iglesia tienen una doble vara de medir: inflexibilidad total en lo tocante al aborto provocado-cuyos estudios científicos (origen de la vida,etcétera) siguen abiertos abierto a la investigación, en la comunidad científica), mucha mayor flexibilidad en lo tocante a la sanción, el rechazo o la condena con pena canónica incluida a cualesquiera otros atentados que tienen o tengan que ver con lo ya señalado en este misma reflexión (condena a la acción de determinados dictadores,etcétera).
Conquiera que sea, puesto que la Iglesia suele tener razón en casi todo, seguro que esas personas que se atreven a sospechar tales incoherencias de los jerarcas de la Iglesia, en verdad deliran, están equivocados, tienen mala intención, son librepensadores, masones ocultos, resentidos, enemigos de la Iglesia...
20/11/09 3:01 PM
Maris
Floreal feliz: te has tragado hasta la almorrana toda la propaganda anticatólica y, claro, ¡vaya indigestión mental la tuya!. La verdad hace libre pero la empanada mental no. Empieza por cuestionar las leyendas negras de la Iglesia en vez de darlas por supuestas simplemente porque la propaganda mundana las repite una y otra vez.
23/11/09 10:27 AM
Leonor
Hace unos pocos meses, esperando sentada en una parada de un Autobus extraurbano, una chica embarazada de unos 25 años me pidió si le podía pagar el billete hasta la población dónde hay una conocida carcel de Barcelona. Su aspecto era el de una embarazada sana normal. Me explicó que es que tenía que ir a la cárcel donde estaba ingresado su marido para hablar con la Asistenta Social de la cárcel porque le parecía que era la única que la podía ayudar. Me estuvo explicando que trabajaba de camarera pero cuando empezó a sentirse pesada (estaba de unos 6-7 meses) tuvo que dejarlo porque no podía estar tantas horas de pie. Estaba casada desde los 17 años y vivía con su marido en un piso de alquiler, pero cuando su marido acabó en la cárcel abandonó el piso y se fue a vivir con su madre que justo le viene para ir mal viviendo. Me contó que había ido a los servicios sociales del barrio (Barcelona) para solicitar dinero,lo que ella llamó con un nombre que no recuerdo; me argumentaba quejosa que ella no quería limosnas sino solo ayuda hasta que pudiera volver a trabajar. Deduje que lo que pedía es una prestación pública mensual para los que no tienen nada. El caso es que le dijo la Asistenta Social que no tenía derecho porque era joven y que podía encotrar trabajo, cosa discutible estando lo avanzada que estaba. Me dijo con toda la naturalidad del mundo que dicha señora le había dicho que abortara (estaba muy gorda ya! si no podía o no quería trabajar(le pregunté cuándo le había sugeri
16/03/11 5:13 PM
Leonor (sigue)
do ese crimen y me dijo que el dia antes). Su reacción, según me relataba, fue lo que mas me gustó. Se levantó de la silla y la llamó guarra, hija de p y otras cosas y le soltó que suerte tenía de que su marido no estuviera allí porque le habría partido la cabeza. Parece ser que solo en la cárcel le pagaban los viajes por las visitas al marido y le daban algo para ir tirando. Esto es lo que hay. Dios nos perdone a todos!
16/03/11 5:21 PM

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