Imposición de la Comunión en la mano: un abuso y una forma de clericalismo

Imposición de la Comunión en la mano: un abuso y una forma de clericalismo

La rigidez más bien se la encuentra en quien quiere imponer por la fuerza la Comunión en la mano. En el fondo, se dice: «¿Quieres la Comunión? ¡O la recibes en la mano o nada!» Enhorabuena, y después nos llenamos la boca de «caridad y sensibilidad pastoral», de cercanía a los fieles, de ser misericordiosos y comprensivos.

La cuestión de la comunión en la mano es una temática que llevo muy dentro de mi corazón y que he tratado ampliamente en mi libro «La distribución de la comunión en la mano», editado por Cantagalli con prefacio del Cardenal Robert Sarah. Por eso en estas líneas no afrontaré el tema en su totalidad, con todas sus problemáticas, sino que me limitaré a considerar si existen fundamentos tanto médico-científicos como jurídicos para imponer la comunión en la mano, como se está haciendo en muchos lugares.

Naturalmente, para lo que concierne el ámbito médico haré referencia a expertos en la materia, mientras que para el ámbito jurídico intentaré aportar mi contribución como canonista, basándome en aquello que dice realmente el derecho canónico, que como he podido aprender en mis estudios, es esencialmente la búsqueda de «aquello que es justo» de manera objetiva y es la garantía de que los derechos de los fieles sean salvaguardados. A menudo, en cambio, da la impresión de que el derecho, o un presunto tal, es utilizado como instrumento para imponer las propias ideas, pisoteando las normas reales y los derechos de los fieles, aprovechándose de la propia posición de poder.

Poco después de llegar a la actual situación sanitaria ligada al Covid-19, en muchos lugares la comunión en la boca fue negada, provocando serias dificultades de conciencia tanto a los fieles que desean recibir la Eucaristía de ese modo como a los sacerdotes que desean respetar el derecho de los mismos fieles a comulgar así.

La prohibición de la comunión en la boca se está justificando por el argumento de que tal modalidad ofrecería, de manera cierta e inequívoca, más riesgo de contagio del covid que la comunión en la mano. Como veremos, no existe ninguna evidencia objetiva sobre esto. Hay opiniones contradictorias, como ocurre respecto a todo lo relacionado con el covid, se escucha de todo y lo contrario de todo dentro de la misma comunidad científica, y no se entiende por qué deberían valer más las opiniones de unos médicos que las de otros, únicamente porque coinciden con el propio punto de vista. Es necesario valorar las cosas con la mayor objetividad posible.

Todos los médicos concuerdan en el hecho de que, según la literatura científica, el coronavirus se transmite a través de gotitas (droplets): en otras palabras, el virus debe literalmente «volar» para poder infectar, lo cual puede suceder con estornudos, accesos de tos y hablar levantando la voz. Además, algunos médicos, como el doctor Paolo Gulisiano, epidemiólogo en el hospital de Lecco, y el doctor Fabio Sansonna, cirujano en el hospital Niguarda de Milán, evidencian que la propia saliva, mientras no pasa del estado líquido, como normalmente está en la boca, al estado de gotitas, resulta inocua. Y sobre todo, la misma saliva contiene lisozima, que es un desinfectante natural que actúa contra los virus y las bacterias.

El profesor Filippo Boscia, presidente nacional de los médicos católicos, sostiene que son justamente las manos, que lo tocan todo, la parte de cuerpo más expuesta a los virus y que, por lo tanto, es precisamente la Comunión en la mano la más peligrosa. Frente a tales consideraciones, se objetará que si se utiliza un gel desinfectante y se omite el saludo de la paz el problema no existe. En realidad, aún después de desinfectar las manos al entrar en la iglesia, éstas tocan inevitablemente los bancos y otros objetos. Pero, sobretodo, en muchas iglesias, pese a que las actuales normativas señalan que las limosnas deben dejarse antes o al término de la celebración dentro de un recipiente apropiado (aquí sí que se puede transgredir tranquilamente la norma), desde hace tiempo se han comenzado a recoger las limosnas durante el ofertorio, aunque utilizando un objeto adecuado para mantener la distancia social. Pero persiste el hecho de que los fieles, después haber tocado el dinero, sean billetes o monedas (y se sabe que, desde el punto de vista higiénico, son de las cosas más sucias), reciben la Eucaristía en la mano y se la llevan a la boca. Aún más, muchos sacerdotes advierten que al distribuir la Comunión en la mano entran en contacto con mucha facilidad con la mano del fiel, aunque intenten evitarlo, mientras que con la Comunión en la boca raramente se toca la lengua o los labios del fiel, y, si esto sucediese, basta con desinfectar los dedos. Por lo tanto, es precisamente la Comunión en la mano la modalidad menos segura desde el punto de vista médico.

El pasado mes de junio, un grupo de 21 médicos austríacos, remitiéndose a las consideraciones del doctor Boscia, pidió a su conferencia episcopal que removiese la prohibición de la Comunión en la boca y la conferencia ha eliminado esta prohibición. En septiembre pasado, otros 27 médicos alemanes hicieron la misma petición a su conferencia episcopal.

Aclarado entonces que no hay ninguna seria y objetiva razón sanitaria para imponer la Comunión en la mano, analicemos ahora la cuestión desde el punto de vista jurídico, tratando de ver si las diversas medidas adoptadas para evitar la Comunión en la lengua son lícitas y válidas.

Antes de nada, se argumenta que la Comunión en la mano sería una exigencia taxativa del Estado para garantizar la salud pública, cuya inobservancia traería incluso consecuencias penales. A tal propósito, ante quien sostenga que el Estado puede determinar concretamente un rito litúrgico, señalo que el Card. Sarah, cuando era prefecto del Culto Divino, el 12 de septiembre pasado, hizo pública una carta oficial fechada el 25 de agosto de 2020 y aprobada de forma específica por el Santo Padre, en referencia a la actual situación sanitaria, en la que se recuerda que «las normas litúrgicas no son materia sobre la cual pueden legislar las autoridades civiles, sino solamente la competente autoridad eclesiástica», haciendo referencia directa a la Sacrosanctum Concilium 22 y al can. 838 de Código de Derecho Canónico, (valga como respuesta a quienes distribuyen con tanta ligereza etiquetas de desobediencia al Papa y al Concilio Vaticano II sin ningún fundamento).

Pueden darse indicaciones acerca del distanciamiento y del uso de la mascarilla, pero no determinar cómo se debe desarrollar un rito litúrgico. En todo caso, quedándonos con el último documento emanado del Ministerio del Interior, elaborado sobre la base del famoso CTS, se habla sólo de la «recomendación» de evitar la Comunión en la boca. Por lo tanto no hay absolutamente ninguna obligación, ni mucho menos alguna consecuencia penal por no seguir esa recomendación.

Además, es muy interesante observar que en los protocolos firmados por el Estado italiano con las comunidades ortodoxas, protestantes, evangélicas y anglicanas, en el momento de la Comunión se pide únicamente que no se produzca contacto con los fieles, sin entrar en absoluto en el detalle de cómo se debe desarrollar este rito. Y es bien conocido que las comunidades ortodoxas distribuyen siempre la Comunión bajo las dos especies, utilizando una cuchara dorada que se acerca a la boca de cada fiel. También algunas comunidades luteranas reciben la Comunión en la boca y de rodillas. Entonces el Estado no ha pretendido que en estas comunidades la Comunión se realice sólo y exclusivamente en la mano; dado que están desarrollando el rito de la Comunión como siempre lo han hecho. La recomendación de evitar la Comunión en la boca dirigida a la CEI (Conferencia Episcopal Italiana) se produjo únicamente después de una solicitud planteada por la misma CEI; en el primer protocolo se habla sólo de no entrar en contacto con las manos de los fieles, sin excluir la Comunión en la boca. Por lo tanto, es falso afirmar que el Estado o la CEI imponen de manera taxativa la Comunión en la mano.

Pero muchos sostienen que las conferencias episcopales regionales y/o el obispo diocesano pueden prohibir la Comunión en la boca. ¿Es realmente así? Ante todo, podemos advertir que estas «medidas» son, a lo sumo, simples comunicados o cartas, y presentan por lo tanto lagunas desde el punto de vista formal y jurídico, por lo que no pueden de algún modo abrogar o suspender la norma universal de la Comunión en la boca. Porque éste es propiamente el punto fundamental: la Comunión en la lengua es la norma universal que regula la distribución de la Eucaristía, confirmada de manera solemne por la Santa Sede con la Instrucción Memoriale Domini del 29 de mayo de 1969. Así pues, es el legislador supremo, la Sede Apostólica, el que confirmó la norma general de la Comunión en la boca. La misma Instrucción prevé también la posibilidad de pedir el indulto de la Comunión en la mano, esto desde el punto de vista jurídico es una excepción a la ley, y por lo tanto no puede, por su propia naturaleza, convertirse en norma general. Por este motivo, un obispo en la propia diócesis puede promulgar tranquilamente un decreto mediante el cual prohíba la Comunión en la mano (como hizo el obispo de Oruro en Colombia en el 2016), pero no puede hacer lo contrario, es decir, prohibir la Comunión en la boca.

Se argumenta, sin embargo, que en caso de emergencia sanitaria, no vale todo lo anteriormente dicho. En realidad no hay ningún fundamento jurídico para tal afirmación. Por lo demás, hemos demostrado que no existen evidencias científicas objetivas para afirmar que la Comunión en la mano es más segura desde el punto de vita higiénico respecto a la Comunión en la boca. Pero admitido que se demostrase este extremo, sólo el legislador supremo, o sea, la Santa Sede, podría cambiar la norma general de la Comunión en la boca (y hasta el momento no lo ha hecho). Ninguna autoridad inferior puede modificar esta norma, por tanto ninguna conferencia episcopal nacional, regional, o un obispo puede modificar la norma general de la Comunión en la boca.

El mismo canon 838 del Código de Derecho Canónico es extremadamente importante en tal sentido, porque recuerda precisamente que regular la sagrada liturgia corresponde a la Sede Apostólica, subrayando que el obispo diocesano puede legislar en materia litúrgica dentro de los límites de su competencia. Las mismas conferencias episcopales tienen límites bien determinados, como establece el canon 455. Por eso, si un obispo o una conferencia episcopal prohíben la Comunión en la boca, aunque en lugar de comunicados o cartas hubiesen utilizado decretos (más correctos desde el punto de vista formal), van más allá de los límites de su competencia y cometen un verdadero y propio abuso de poder. Estas medidas, por tanto, son inválidas y no tienen ninguna fuerza obligatoria ni para los sacerdotes ni para el resto de los fieles. Se dirá que para otras cuestiones, como la abolición del intercambio de la paz (recientemente modificado), no se han puesto objeciones, pero esta actuación entra en el propio ámbito de competencia, es más, el mismo celebrante tiene siempre la facultad de omitirlo al no ser obligatorio. Es verdaderamente paradójico que algunos pastores pretendan la obediencia a ciertas «normas» establecidas de modo arbitrario, cuando ellos mismos son los primeros desobedientes a las auténticas normas de la Iglesia.

El actual Ordenamiento General del Misal Romano y la Instrucción Redemptionis Sacramentum de 25 de marzo de 2004 confirman de manera clara e inequívoca que el fiel tiene siempre y en todos los casos el derecho de recibir la Comunión en la boca, también allí donde se permite la Comunión en la mano. Es más, la misma instrucción, en el nº 91, recuerda que no es lícito negar la Santa Comunión por razón del modo que uno elige para comulgar, citando el canon 843 §1, que establece que «los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a aquellos que los piden tempestivamente». Ahora bien, ¿cómo se puede negar la Comunión simplemente porque un fiel pide recibirla de un modo establecido por la Iglesia?

El fiel que no quiere recibir la Comunión en la mano no lo hace porque es terco, rígido y formalista, sino porque esta modalidad tiene muchas objeciones, la primera de todas, la inevitable dispersión de fragmentos eucarísticos. La rigidez más bien se la encuentra en quien quiere imponer por la fuerza la Comunión en la mano. En el fondo, se dice: «¿Quieres la Comunión? ¡O la recibes en la mano o nada!» Enhorabuena, y después nos llenamos la boca de «caridad y sensibilidad pastoral», de cercanía a los fieles, de ser misericordiosos y comprensivos.

En realidad, esta imposición no es ni más ni menos que una forma de clericalismo, nunca tan combatido como en este tiempo, aunque sólo de palabra.

Diversos sacerdotes, aun estando en contra de la Comunión en la mano, no la niegan, y en la situación actual, para resolver las dificultades de algunos fieles desorientados por tantas informaciones contradictorias, hacen comulgar primero a quienes quieren la Comunión en la mano y después, al final, a aquellos que la reciben en la boca. Por lo tanto, es suficiente un poco de buen sentido. Me parece que estos sacerdotes demuestran una apertura y una flexibilidad mucho mayor que ciertos nuevos fariseos y legalistas. Y en cambio ¿qué es lo que ocurre? El que respeta la libertad de elección de los fieles, con el debido cuidado, es acusado de desobediencia y, sin ningún fundamento científico, de ser un irresponsable, un untore (aquel que infecta a los demás), de ser causa de propagación del virus, de no preocuparse de la salud de la gente. ¡Somos unos genios en darle la vuelta a la realidad!

Sobre todo, parece que la situación actual se ha aprovechado la oportunidad para dar un golpe de gracia a la Comunión en la boca, detestada por muchos debido a razones ideológicas. Prueba de ello es que, por si fuera poco, algún obispo se ha referido a la comunión en la lengua como un abuso litúrgico, cuando en realidad es justamente la Comunión en la mano la que se impuso como un abuso que después ha sido sucesivamente legislado. Son numerosos los fieles que, aun antes del inicio de la pandemia, se convirtieron en objeto de burla y risas, y fueron gravemente ofendidos por los propios pastores, solamente porque deseaban recibir la Comunión en la boca y de rodillas, demostrando estos últimos, también en este caso, una proverbial caridad y sensibilidad pastoral. Se les intimidaba con extrema severidad para que se levantasen o por el contrario no recibirían la Eucaristía: esto sí que es un abuso, como recuerda Redemptionis Sacramentu n.91. Pero frente a este género de casos, no se ha adoptado ninguna medida; es más, ha habido un tácito asentimiento.

Me parece que muchos fieles hoy demuestran tener más fe en la Presencia Real de Nuestro Señor y más respeto a la Eucaristía que muchos pastores, que en lugar de lanzar cruzadas contra la Comunión en la boca tal vez deberían tomar ejemplo de la fe de los pequeños y simples pastorcitos de Fátima, que rezaban así con la oración que les enseñó el ángel:

«Dios mío, yo creo, adoro, espero y Te amo. Te pido perdón por aquellos que no creen, no adoran, no esperan y no Te aman. Santísima Trinidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo, yo Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es ofendido. Y por lo méritos infinitos de Su Corazón Sacratísimo y del Corazón Inmaculado de María, Te pido la conversión de los pobres pecadores».

 

Don Dr. Federico Bortoli
Canciller de la diócesis de San Marino-Montefeltro

 

Publicado originalmente en Marco Tosatti. Traducido para InfoCatólica

 

26 comentarios

Nachost
estas discusiones suenan a cuando en Bizanzio se debatía acerca de si los ángeles tienen o no espalda....

en serio no hay temas más importantes?
5/03/21 11:05 AM
PEDRO
Mire Padre, soy director de una entidad religiosa, y primero, como lo más importante, es recibir el CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO en gracia de DIOS. Comulgar en pecado moral es un horrible sacrilegío.

Segundo, ojala hubiera más confesionarios abiertos - como las hay en Iglesias- que cumplan con una norma horaria. Porque la CONFESIÓN es la administración que hace el Sacerdote de la preciosa SANGRE DE CRISTO al penitente. Y quien escucha los pecados y los perdona es el propio DIOS, pero es requisito imprescindible que los absuelva presencialmente un Sacerdote.

Y tercero, estamos en una situación excepcional de una pandemia y con un virus con una fuerza de transmisión y que esta mutando aceleradamente ( como todos los virus ), ante la barrera de los sanitarios y las vacunas que ahora aparecen en escenario. DIOS no se puede sentir ofendido que se reciba la Sagrada Comunión en la manos.

Recuerdo, que varias veces he sentido la mano del Sacerdote humeda, consecuencia de la saliva de los demás, e inevitable, porque el Sacerdote acerca la Comunión y previene que no se caiga, y sus dedos alguna veces rozan los labios de personas. DIOS es un Padre bueno, recio, fiel y con una empatía infinita, y si bien permite el coronavirus, lo que no quiere es que los fieles se infecten innecesariamente.
5/03/21 11:16 AM
Recaredo
El sacerdote tiene manos ungidas por el sacramento del orden. Los laicos NO. Y punto.
5/03/21 12:02 PM
Santiago González
Escuché a un sacerdote colombiano una explicación magistral sobre este asunto tan grave. Decía lo siguiente: "Por el sacramento del matrimonio los esposos se pueden acariciar para el fin de dar vida y amarse mutuamente. Por el sacramento del orden los sacerdotes reciben, con la unción de manos, la potestad de consagrar, bendecir, absolver y tocar el Cuerpo de Cristo. Pues de la misma manera que el sacerdote no va a tocar a la mujer del amigo por el hecho de ser amigo, el laico NO debe tocar el Cuerpo de Cristo". MAGNIFICO SIMIL.
5/03/21 12:43 PM
Gabriela
Creo que seguimos discutiendo por temas que no hacen bien a los católicos, solamente nos confunden y nos meten miedo. Recibir al Señor es lo más importante, Su Santidad ha permitido hacerlo en la mano. Les suplico que dejen de dividirse los sacerdotes porque están logrando que cada vez vaya menos gente a Misa, y además, se van directamente del catolicismo, le están haciendo el juego al de abajo. Se los pido con todo el respeto del mundo.
5/03/21 12:44 PM
Gabriela
Por este tema, hasta se ha cerrado un Seminario en Argentina. Realmente les parece que nuestra religión se puede dar el lujo de quedarse sin jóvenes sacerdotes?
5/03/21 12:46 PM
angeles wernicke
Recibir al Señor en Gracia de Dios , con reverencia, fe y con el corazòn bien dispuesto... Como el mismo Señor Jesùs lo dijo hablando del lavado de cosas exteriores que tenìan prescripto los judìos, descuidando el estado del corazòn, de donde salen todas las impurezas...Las manos son igualmente dignas o indignas que la boca... Es la fe, el amor y la pureza de intenciòn lo que son imprescindibles... Como dijo San Agustìn, "en lo esencial, unidad, en lo dudoso, libertad, en todo caridad". Ven, Espìritu Santo, ven, por medio de la poderosa intercesiòn del Inmaculado Corazòn de Marìa, Tu amadìsima Esposa!"
5/03/21 2:23 PM
Santiago Gonzalez
Gabriela: cada vez viene menos gente a Misa precisamente desde que se permite comulgar en mano, desde que cambia la Misa...etc. a ver si de una vez hay HUMILDAD para reconocer el desastre de la reforma liturgica conciliar. Por sus frutos se conoce al arbol ....y, SI hay que denunciar el mal para que el mal no se eternice.
5/03/21 3:34 PM
pepe
¡Magnifíco artículo! Muy bien estudiado y explicado. Muchas gracias.

Nachost (Y Gabriela): No es un asunto menor. Cuando un fiel comulga en la mano es bastante frecuente que algunas partículas del Cuerpo de Cristo se desprendan de la superficie o de los bordes de la Forma Consagrada.
Y esas partículas del Preciosísimo Cuerpo de Jesucristo se quedan un tiempo en la mano del fiel que comulga, que no se da cuenta de ello, pudiendo terminar en cualquier parte.
También sucede al comulgar que algunas partículas del Cuerpo de Cristo salen volando y caen directamente al suelo. Y Jesucristo está realmente presente en esa partícula de la Hostia Consagrada, que luego se queda allí olvidada en el suelo y/o la pisamos al caminar.
Por eso, durante muchos siglos en la Iglesia Católica la única forma autorizada de comulgar ha sido en la boca.
Y siempre había un acólito que ponía la patena debajo de la barbilla del fiel que comulgaba, para que las partículas del Santísimo Cuerpo de Cristo que se desprenden al comulgar quedaran en la patena.
De hecho, actualmente, cuando ahora hay acólitos que ponen la patena en la distribución de la Comunión, los sacerdotes al purificar la patena encuentran allí, con mucha frecuencia, partículas del Cuerpo de Cristo.
5/03/21 4:02 PM
Nova
No solamente los Pastorcitos de Fátima rezaban esa oración referida al final del artículo, sino que lo hacían de rodillas y con el rostro en tierra, tal como les enseñó el Ángel de Portugal que debían hacerlo. Por lo visto, el Ángel y los niños eran "tradicionalistas" y "rígidos" a más no poder...
5/03/21 4:52 PM
Silvana
Excelente! Acá no se trata de discutir sobre el virus propiamente. Se trata de ser verdaderamente consciente de Quién es el Huésped que vamos recibir!!! No se trata de divisiones, se trata de fidelidad a Nuestro Señor Jesucristo, a la Santa Doctrina y a los Santos Padres. En Ntra Diócesis el sr Obispo cerró el seminario bajo excusa de desobediencia xq los seminaristas no querían recibir la Comunión en la mano....a los Sacerdotes los tiene amenazados que si no cumplen con lo que el ordena los va a suspender (ya lo ha hecho con varios), y nosotros los laicos no podemos expresar nuestra disconformidad xq nos amenaza. El Obispo es autoritario y violento. Según el no tenemos buena formación.
La pandemia fue la excusa justa para imponer el progresismo. Hemos escrito al dicasterios de los Obispos y a la Nunciatura Apostólica de Argentina y nunca nos respondieron. Que Dios nos conceda la gracia de la Fe y la perseverancia....
5/03/21 6:23 PM
Gerardo
Ante los nefastos comentarios que la mayoría han escrito no queda más que decir Maranatha, Maranatha, Maranatha, ven ya Señor Jesús!. La Sacrosanta Eucaristia es la presencia real de Nuestro Señor, el cumplimiento de las promesas, el centro de nuestra fe, NO es algo menor!!! Gracias a valientes sacerdotes como quien escribe este artículo es que los fieles podemos nutrirnos espiritualmente, hay innumerables documentos, articulos y exposiciones de buenos teologos explicando el origen protestante de esa mala práctica de comulgar en la mano que lamentablemente se "toleró". Acaso son más importante unas medidas supuestas de bioseguridad que el mismo Cuerpo de Cristo, dador de vida y medicina divina???? Posdata: hace pocos días en mi pais Colombia, un sacerdote cayó en llanto durante una Santa Misa justo antes de distribuir las Sagradas especies, minutos después afirmó que sólo iba a dar la comunión de ahora en adelante en la boca y de rodillas, el video es viral el youtube. Qué creen ustedes que le fue revelado???
5/03/21 7:17 PM
Alejandro Galván
Sr. Pedro (director de una entidad religiosa).

El derecho canónico tiene, por fin último, la salvación de las almas. No se lo tengo que explicar, por el alto cargo que ocupa. No es un tema meramente administrativo. Obedecer al derecho canónico, es obedecer a la Iglesia, Cuerpo Mistico de Cristo. Despreciar esto es, en cierta medida, despreciar al propio Cristo.

El derecho de la Iglesia concede al fiel EL DERECHO de elegir la forma de comulgar. No lo sotomete a la discrección del ministro, EXCEPTO EN UN CASO. No en tres, o en dos. En uno: si hay peligro de profanación, que NO SE ADMINISTRE EN LA MANO. Ahí decide el ministro. Podría, perfectamente, haber establecido que "en caso de emergencia sanitaria, el ministro decida la forma mejor de administrar la sagrada Comunión". Podría. Pero el Legislador no lo ha hecho.

Fuera de este unico caso, quien elige COMO DERECHO es el fiel que comulga.

Esto dispone la Iglesia. Quien se levata contra el derecho de la Iglesia, en cierta medida, se levanta contra Cristo.

Pretender que esta desobediencia está motivada por el bien de salud del fiel, requeriría, por parte del ministro desobediente, una justificación sanitaria, que, hasta la fecha, no se ha presentado.

Creo haber sido claro. Su alto cargo me hace considerar que no necesita más argumentos jurídicos, pero los tengo, no tema.
5/03/21 7:29 PM
Alejandro Galván
Sra. Gabriela:

Coincido plenamente con su formulación. En un momento de desolación espiritual critica en la que nos encontramos, debemos estar unidos, no separados.

No es el momento de desobedecer a la Iglesia con nuestros criterios personales, ni iniciar debates estériles. En lo esencial, unida.

La iglesia ya había establecido, de forma tranquila, constante en el tiempo y en circunstancias sanitarias semejantes que la forma de comulgar (excepto en peligro de profanación) la elige el fiel. Y se ha confirmado recientemente con la Carta del Card. Sarah a los presidentes de las conferencias episcopales.

Cualquier ministro de la comunión que no siga este criterio, está rompiendo la unidad y tranquilidad en la fe de los creyentes. No digo que no pueda tener, hipotéticamente, buena fe. Lo que no tiene, es razón. No une, divide, le está haciendo el trabajo al acusador. Es duro, pero es así.....
5/03/21 7:32 PM
Alejandro Galván
Como es harto conocido el Sr. Obispo Diocesano NO tiene autoridad para negar la comunión en la boca. Recordado establemente desde la autorización de la comunión en la mano.
Si Roma ha preferido darle la razón, sus razones opacas y cripticas ha tenido. Pero, obviamente, no ha modificado el Derecho. Por lo que el status quaestionis sigue siendo el mismo.
5/03/21 7:35 PM
Vicente
o en la mano o en la boca.
6/03/21 9:41 AM
Beata rodriguez
Mi vuelta a Cristo , fue, por la corriente de gracia de la RCC, estuve 20 o más años sin sacramentos, MI PRIMERA COMUNIOM , consciente , de quien recibía , fue de adulta , “ EL SR Me salvo !!! En ese momento creo no recuerdo instrucciones comulgue en la boca ... luego ..tiempo de gozo y Alegría , retiros .. no se cuando , comencé a comulgar en la “ mano “ .... no se cuando fue , no fui consiente , de ese “ cambio “ .. piensen estaba comenzando en mi fe !! Que crecía y crecía , hasta que en Una fiesta de Corpus!!! En procesión , experimente si arrodillarme , en la calle !!! ES EL SR !!! Sin instrucción de humano , comencé a comulgar de rodillas y en la boca !!!! Y así seguí !!! Sin juzgar al que no lo hacía .Llega cambio de obispo .... y escuché un comentario “ el obispo no quiere !!!!! Se arrodillen para comulgar .Paso , como muchas actitudes , para mi , extrañas de estos pastores “ nuevos “ .. llega la pandemia .. mi párroco .. es amenazado . Por ellos . COMUNIÓN en LA MANO ... bueno ya conocedora de “ ante quién estábamos “ pensé no créale problemas a mi querido párroco .Pero ... ahora en cuaresma , experimenté !!!! NO ir a recibir la comunión en la mano !!!!!ore ore .. pues siempre dudo , de mi corazón rebelde !!! Que tuvo que sanar , el ENOJO hacia estos pastores indiferentes y mudos .Pero continuó con comunión
Espiritual !!!’ ES EL SEÑOR🙏
6/03/21 2:24 PM
Alfonso
“El derecho de recibir la Santa Comunión en la mano es permitida solamente en tiempos de persecución”. San Basilio el Grande, Doctor de la Iglesia (330-379)

¿Podría considerarse una pandemia que sufrimos por nuestros pecados una especie de persecución?

6/03/21 9:20 PM
JSP
1. "..., mientras que con la Comunión en la boca raramente se toca la lengua o los labios del fiel, y, si esto sucediese, basta con desinfectar los dedos." Además, se puede incrementar el diámetro de la hostia con lo que se reduce a probabilidad cero cualquier contacto con los dedos.
2. Este artículo debería llegar a cada Obispo. Y cada Obispo mandárselo a los sacerdotes de su Diócesis.
3. El mismo estado de Gracia del feligrés pide recibir a NS Jesucristo en la boca.
6/03/21 10:02 PM
Silveri Garrell (blogger)
Yo mismo en algunas épocas he ayudado a los sacerdotes a repartir la Comunión y puedo hablar por experiéncia própia. En el sistema de dar la Comunión en la boca, algunas veces sin querer accidentalmente se hace pequeño contacto con la mano en la boca de algún comulgante y por esto luego se puede propagar algun virus de boca a mano y luego de mano a boca, se tendría que lavar las manos el que reparte la Comunión cada vez que hay contacto accidental con alguna boca. En todo caso este contacto de la mano con la boca se podría evitar repartiendo la comunión en "cámara lenta" muy lentamente con mucha precisión y con una destreza manual milimétrica que resulta imposible y utópico si se pretende no fallar nunca. Las gentes se acercan en fila y hay que dar la Forma no con prisas pero tampoco mirando con lupa para no tocar lenguas. La distància entre mano y boca al depositar la hostia en la lengua es como máximo de 2 centímetros que a veces se acortan por imprecisiones de movimiento del comulgante o falta de acierto del repartidor. Se requiere mucha "punteria" y si a un repartidor le tiembla la mano no sirve para darla en la boca, y con lo viejos que son los curas a la mayoría ya les tiemblan las manos. Este es el problema de dar la Forma en la boca: distancia milimétrica entre la mano y la boca que accidentalmente a veces falla.
7/03/21 7:54 PM
H. R. Pacios
1º Gracias a Infocatólica y a Don Federico Bortoli por sus valientes aclaraciones sobre un asunto que nos desgarra el alma al contemplar en misa (si es que realmente se está celebrando) el poco respeto al Sacratísimo Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo por parte de feligreses y de sacerdotes. Decimos "no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme" y, sin embargo, tomamos el cuerpo de Jesucristo como quien toma una pastilla de chicle de manos de otro.
2º El P. Justo Lofeudo, en su cuadernillo sobre Comunión y Adoración también lo explica inmejorablemente desde el punto de vista de nuestra Fe.
3º Los argumentos médicos, biológicos, viriológicos, jurídicos y administrativos, a los que queremos adorar a Nuestro Señor y cumplir con su mandato ("Haced esto en conmemoración mía" y "Tomad todos de él, porque Esto es Mi Cuerpo...") en la Eucaristía, no nos valen nada, porque precisamente Jesucristo hizo tantos milagros que ni todos los libros del mundo podrían describir, según evangelista San Juan. ¿Contagiarnos en misa? Imposible si hay verdadera Fe. De hecho, si fuéramos leprosos, ya sabemos a quién pedirle "Señor, si quieres, puedes limpiarme". Precisamente nada hay más curativo que la Eucaristía. Antes se confía en Dios que en la medicina. El argumento de contagio no funciona ante el que es Dueño y Señor de la Vida.
4º En el Sacratísimo Cuerpo de Jesucristo Nuestro Señor NO HAY VIRUS NI ENFERMEDAD NINGUNA, AUNQUE LLUEVAN RADIACIONES NUCLEARES
7/03/21 11:08 PM
Miguel
La premisa “médica” que expone es falsa. El virus se propaga al exhalar, y por la saliva.
Comulgar en la boca hace que el sacerdote acabe tocando labios y lenguas de todos los que comulgan, contaminando la sagrada forma y a los fieles.
Da asco cuando cuando vas el ultimo. Y más si es un laico autorizado quien te da la forma porque el cura sabe como evitar el roce con la boca del feligrés.

Comulgar en la mano, correctamente, poniendo ambas manos unidas, recibiéndolas sobre la izquierda y levándola a la boca por la derecha si eres diestro, es más higiénico. Y cuando Cristo repartió el pan en la Última Cena, pasó los trozos a los apóstoles, no se los metió en la boca. Más de uno habría muerto asfixiado.

La ley está hecha para el Hombre, y no al revés, que dijo algún tipo inteligente.
8/03/21 9:42 AM
Alejandro Galvan
@Miguel

La COVID se transmite por las vías respiratorias, no por el sistema gastrico.
No seas negacionista.
9/03/21 10:28 AM
Flor
Foros de la Virgen Maria, enseña mucho sobre la Comunion. Deberiamos recibir la Santa Comunion en la mano y de rodillas. Y creo que deberiamos ademàs usar la patena
14/03/21 9:55 PM
Josep
En "Foros de la Virgen María" describen como la comunión en la mano es obra de la Masonería. Y que el modo digno de recibirla es de rodillas y en la boca.
21/03/21 2:36 PM
H. R. Pacios
El Señor es Mi Pastor, nada me falta.
¿Qué somos, ovejas, es decir, rebaño o pastores? Y, ¿acaso no come de la mano del Pastor la oveja por su boca por la infinita humildad que a Dios Nuestro Salvador debemos, de cuya infinita bondad somos deudores eternos?
Ante DIOS presente en Cuerpo Sacratísimo y Sangre Preciosísima en la Adoración Eucarística (la verdadera), ¿toda rodilla se doble como el fiel a Cristo Jesús verdadero o, por el contrario, tome pan de pie como los luteranos y calvinistas que afirman que en el pan de sus obras teatrales blasfemas y herejes no está el Señor (y en esto no mienten, al haberse autoexcluído de la salvación eterna por su rebeldía y soberbia)?
¿Quién es la Conferencia para la Doctrina de la Fe, con todo el respeto católico de hermanos mayores en la fe que sin duda les debemos, para votar sobre cuestiones de fe como la comunión en la boca y de rodillas o como el asunto de la "bendición" de las uniones de sodomitas, si San Pablo lo deja todo claro en 1 Co 6, 7-9 por mandato de DIOS, incluso afirmando inequívocamente ¡no os engañéis!?
¿Se quiere ningunear a Jesucristo Nuestro Señor y a la Bienaventurada y Santísima Virgen María, incluso en su Santa Iglesia Católica?
¿A qué grado de LOCURA se ha llegado cuando ya no se someten algunos al NT amenazando de no obedecer la Palabra de Dios?
¿Acaso votar sobre la Palabra de Dios, no ya contradecirla, sino ya en sí someterla a votación entre cardenales no es un acto de SOBERBIA intolerable y de abuso
28/03/21 5:19 PM

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