No votar también es una opción

No votar también es una opción

El panorama político que nos encontramos, de cara a las elecciones de este año, es desolador. Lo que se nos plantea es elegir entre votar a partidos entregados al ídolo hedonista, al ídolo marxista o al ídolo nacionalista.

Comienza un año electoral en España: Elecciones municipales, elecciones al parlamento europeo, a varios parlamentos regionales, y quizás alguna más... Y, como de costumbre, ahora es cuando los políticos nos mostrarán su rostro más amable, y su gesto más comprensivo. También hacia los católicos, por supuesto.

Por eso, como católico de a pie, y como viejo colaborador de este medio, me gustaría explicar aquí qué opino de todo esto. Y me gustaría hacerlo ahora, cuando todavía faltan muchas semanas para que se desate la fiebre electoral, y por tanto aún se puede tratar de la cuestión política a media voz. Con cierta sobriedad y distanciamiento.

Mejor ahora, además, porque no es agradable lo que tengo que escribir, y en estas fechas resultará menos molesto.

Vayamos directamente al núcleo del problema: A mi modo de ver, todas las opciones políticas que van a concurrir en las elecciones de este año (al menos todas las que tienen ciertas posibilidades) se encuentran ligadas a alguno de los ídolos que tanta sangre han derramado en el siglo XX, y quién sabe cuánta más derramarán en el presente.

Recordemos en pocas palabras los antecedentes: Debilitado el cristianismo en nuestra civilización occidental, el siglo XX se volcó ante todo en el culto a tres ídolos sanguinarios: la utopía marxista, la nación, y el sexo descomprometido.

Los tres han propiciado matanzas y crueldades innumerables. En el primer caso asociadas con la construcción de sociedades paradisiacas, en países alambrados, de los que se soñaba con escapar; en el segundo las víctimas han sido inmoladas en el altar de la patria, las raíces, la identidad nacional, las banderas, etc.; mientras que el último exige cada año, desde hace ya medio siglo, la muerte de los más inocentes, a manos de sus propios padres.

Por un momento pareció que sólo el ídolo hedonista-abortista mantendría sus adoradores en el siglo XXI, ya que el derrumbe de la Unión Soviética y sus satélites minaba la fe en la utopía marxista, y el nacionalismo había mostrado su horrible esencia en dos guerras mundiales devastadoras. Pero como la capacidad humana para recaer en el mal, y para desaprender de la experiencia, es formidable, han bastado muy pocos años, y ya tenemos otra vez el paisaje político dominado por unos y otros.

La casi unanimidad de los partidos ni siquiera se plantea la posibilidad de limitar los sacrificios humanos en los abortorios. Al contrario, puesto que el sexo sin compromiso constituye poco menos que la religión oficial de nuestro tiempo, y los abortorios son sus lugares supremos de culto.

No obstante, últimamente están apareciendo voces políticas que se dicen de derechas, y que sugieren alguna tímida modificación en este campo: un poquito de restricción quizás, un poquito menos libre la barra del crimen, alguna ayudita a las madres,... y a largo plazo, quizás, sí, tal vez,... a larguísimo plazo...

No nos engañemos: Lo incierto, muy incierto, es que una formación así vaya a revertir la legislación abortista vigente, y lo cierto y efectivo es que va a contribuir al rebrote de nacionalismo que está socavando el proyecto de reconciliación y unión surgido de la experiencia de las guerras en Europa.

¡Ah! ¡Y la retórica que se emplea para ir rompiendo puentes, y envenenando la convivencia entre nuestros pueblos! Esas historias de burócratas, plutócratas, arbitrariedades y horrible mundialismo. Esas conspiraciones internacionales, trufadas con el recuerdo de tales o cuales agravios contra nuestra sacrosanta nación, o las declaraciones de tal o cual comisario progre, que en cierta ocasión dijo... ¡Qué terrible siembra de resentimientos y de discordia!

Mañana, o pasado mañana, o dentro de un par de décadas, cuando por fin hayan triunfado los nacionalistas, tendremos de nuevo una Europa dividida en nacioncitas que se odian y se combaten. Quizás en varias de ellas se instalen de nuevo utopías aldeanomarxistas, o quizás no... el aborto, posiblemente, seguirá matando en todas. Porque el problema no era Europa, ni eran los burócratas, ni era la gran conspiración mundialista. El problema es que sin Cristo no hay humanidad.

Pero... ¿acaso esas voces políticas que se dicen de derechas no reclaman nuestras raíces cristianas? Tampoco nos engañemos en esto: las reclaman por ser raíces, no por ser cristianas. Lo que busca el nacionalismo es convertir el cristianismo en una especie de religión tribal, que contribuya a reforzar la identidad nacional. Su Dios es la Nación, no Cristo.

Pero no: El cristianismo no puede convertirse en una religión tribal sin renegar de su esencia. El cristianismo es, por su propia naturaleza, universalista. Puesto que todos los hombres hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y redimidos al precio de la sangre de Cristo, no puede aceptar la superstición de las fronteras eternas, y las divisiones permanentes entre comunidades humanas, ya sean etnias, civilizaciones, razas, o lo que se quiera. El cristianismo aspira a la Cristiandad, a la reunión, también política, de todos los hombres.

Y por eso no es casual que la idea de Europa como una unidad, más allá de lenguas, tribus o historias nacionales, surgiera de la mano de la extensión del cristianismo en el viejo continente. Y así hubo un tiempo en el que un hombre podía nacer en Italia, pongamos por ejemplo que en Aosta, vivir luego como monje-filósofo treinta años en Francia, pongamos que en la Abadía de Bec, y terminar sus días siendo arzobispo de Canterbury, sin sentirse extranjero en ningún momento. (Obviamente hablo de San Anselmo). El cristianismo es así. Y así lo entendieron los carolingios, en su esfuerzo por el Sacro Imperio, así lo entendió Dante, en su tratado sobre la monarquía universal, así lo entendió nuestro Carlos I, en su política internacional, y así lo entendió también Adenauer, en su esfuerzo por sentar las bases del orden europeo vigente. El orden que ahora combaten los identitarios.

En definitiva, el panorama político que nos encontramos, de cara a las elecciones de este año, es desolador. Lo que se nos plantea es elegir entre votar a partidos entregados al ídolo hedonista, al ídolo marxista o al ídolo nacionalista.

¿Habría que buscar el mal menor? Ninguna de estas opciones constituye un mal menor. El mal menor, en nuestro país, nos pongamos como nos pongamos, sigue siendo el de siempre: el Partido Pusilánime. El partido que nunca se ha opuesto efectivamente a nada, ni ha frenado nada, ni ha suavizado nada. El partido que no tiene olor, ni color ni sabor. ¿Y para qué sirve votar algo así?

Hará cosa de unos diez años, más o menos, cierto medio de comunicación me pidió un artículo, en un momento en el que bastantes amigos míos católicos andaban aún encandilados con el voto malminorista. Y escribí, pensando en ellos, un texto que se titulaba «apología del voto inútil». Ahora, una década después, la situación política ha empeorado tanto, que tendría más bien que escribir una «apología de la abstención». Puesto que, hasta donde yo alcanzo a entender, no votar es una opción perfectamente legítima en un marco como el descrito. Y hasta bien pudiera ser la más sensata.

¿Nos lloverán las críticas? ¿Nos acusarán de «puros», «equidistantes», «gente que sólo sirve para criticar», «escapistas que se quedan en su torre de marfil, para no tener que ensuciarse», etc. etc. etc.? Sí, claro,... ¿Y qué?

 

Francisco José Soler Gil

 

Archivado en: Política

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35 comentarios

Gedeon
de acuerdo
11/01/19 5:33 PM
Anselmo
¡Qué razón tiene! Una pena que no funde usted un partido al que los católicos que nacemos en Aosta, vivimos en una abadía normanda y tal vez muramos de arzobispos de Canterbury,  podamos confiar dulcemente nuestros votos en este año trágico.
11/01/19 5:52 PM
Juan
¿Qué pasaría si en países como Polonía, Hungría o Estados Unidos, los cristianos se hubieran abstenido de votar en razón de temas como la derogación del aborto? ¿O acaso en esos países se ha derogado la ley del aborto? El que para votar, exija un partido político que se ajuste perfectamente a la doctrina social de la Iglesia ya puede esperar hasta el fin de los tiempos. Pero que luego no se queje de las leyes tiránicas que apruebe el gobierno de turno.

11/01/19 6:38 PM
Juan Mariner
El mal menor, al ser igualmente un "mal", es satánico, porque es más pernicioso que el mal mayor.
11/01/19 6:52 PM
Mariano
Votar es contribuir con la sociedad en la que estás y participas. Votar conforme a las propias convicciones es no dejar que callen mi voz y que gobiernen los que dejarías a su albur si yo no voto.
11/01/19 10:03 PM
María de las Nieves
No votar , votar en blanco, o votar nulo son opciones muy legítimas cuando el panorama político es tan devastador de todo lo que supuso nuestra civilización cristiana y sembrando tantos mártires , que ya no se ve salida digna a los votos , ni las personas valoradas en toda su dignidad , educación ideologizada con ideas absurdas , leyes abortivas que no hay ni conciencia humana ni cristiana que las pueda sostener .



Cerca de 100000 niños destruidos en seno materno y sin contar la píldora del día después y no podemos quedarnos con la conciencia tranquila de dar el poder regalado por Dios a nosotros ciudadanos, para entregarlo a unos políticos que no anuncian cambios sino suma y sigue y empiezan a querer imponer y divulgar la eutanasia



O programas Skolae del gobierno de Navarra que atenta contra el pudor y la inocencia infantil y que no tiene en cuenta a los padres , y no se sabe que profesores son ,ya que se introduce la ideología de género sin tener en cuenta que somos o varones o mujeres ,no mil géneros cambiantes.

El que quiera puede ceder su voto, yo prefiero la libertad de los hijos y el Señor ira poniendo su orden y no será de este mundo pero El Reinara.
11/01/19 11:32 PM
Ricardo de Argentina
"A mi modo de ver, todas las opciones políticas que van a concurrir en las elecciones de este año (al menos todas las que tienen ciertas posibilidades) se encuentran ligadas a alguno de los ídolos que tanta sangre han derramado en el siglo XX,....: la utopía marxista, la nación, y el sexo descomprometido."
---

Sr. Soler, creo que en otros artículos de opinión, ha respondido usted a comentarios, por eso le pregunto: ¿A qué ídolos entiende que estaría ligado el nuevo partido VOX?
12/01/19 1:37 AM
Marcelo
"El problema es que sin Cristo no hay humanidad."

La expresión, una exageración pía, adolece de la confusión orden natural y orden sobrenatural de la nouvelle theologie. No todo el mundo recibirá la gracia de ser cristiano (gratuidad de Dios). El hombre natural también conoce la Ley Natural y con la razón ha de buscar el bien, a pesar de la debilidad en el estado natural. El mismo San Pío V mostrará una perspectiva positiva sobre este estado natural cuando condena a Bayo al afirmar que Dios podría crear al hombre en ese estado.
12/01/19 2:03 AM
Yolanda
Lo que busca el nacionalismo es convertir el cristianismo en una especie de religión tribal, que contribuya a reforzar la identidad nacional. Su Dios es la Nación, no Cristo
_______

Efectivamente, sr. Soler. Y no hay que ir muy lejos para ver montones de fingidos católicos, que no solo se fingen tales, sino que se presentan como los auténticos, los más puros y perfectos, los mejores, los verdaderos... y si se sigue su trayectoria de comentaristas resultan ser lobos con piel de cordero.

Basta que un obispo haga una declaración sobre temas prudenciales más o menos relacionadas con su ídolo político para que salten individual y colectivamente anunciar que retiran la X de la declaración de la renta, como si con eso castigaran al obispo en cuestión y no a la Iglesia en su conjunto. Y eso que la x no les cuesta un duro.

Ergo cabe imaginar aue estos fingidos catolicos rendidos al ídolo de sus ideas políticas, tampoco colaboran de otras maneras que sí les rasquen el bolsillo. Deben de creer que las facturas de la luz y el gas de las parroquias las va a pagar Santiago Abascal y que, a cambio, los obispos solo harán declaraciones a gusto de estos votantes fingidamente católicos.

Todo es un desastre. La aparición de VOX, que tanto entusiasma a estos que anteponen ideas políticas a su fe en la Iglesia ha sido un nuevo desastre añadido añ que ya padecíamos. No participar en este circo político es lícito y hasta recomendable; pero menos aún alinearse con quienes son fach
12/01/19 8:38 AM
Scintilla
Querido Ricardo: creo que el dr. Soler lo ha dejado claro. Si no me equivoco, Vox sería para él el partido nacionalista, del que teme que pueda minar la confianza en la paz europea sin traer detrás la abolición absoluta del abortismo ni, en general, el reinado social de Cristo.
Aclarado esto, me gustaría ilustrar al autor y a los lectores sobre la vertiente jurídica de la abstención. Como bien dice, se puede tomar como opción perfectamente legítima. Pero no es sólo una opción: también se abstiene quien está malo o por cualquier otra dificultad no puede acudir a votar. Abstenerse es, legalmente, un puro resultado fáctico, con independencia de la motivación o su ausencia que haya detrás. Es uno de los dos hechos más puramente físicos de todos los que envuelven unas elecciones. El otro es, en contrapartida, la propia elección: basta con que haya un solo voto, uno solo, para que el sistema pueda distribuir legalmente todos los escaños. Hay una suerte de pensamiento naïf que imagina que porque no vote él o todos los que piensan como él tendría como consecuencia un menor poder no ya de los malos sino del sistema. Y se lo dice alguien que se ha abstenido no pocas veces consciente de todo esto.
12/01/19 11:54 AM
Puntualicemos
Respecto a las formaciones políticas que, en España, defienden las raíces cristianas, está usted rematadamente mal informado, D. Francisco José. El Dios de esos partidos es Cristo, no la nación. Y debo recordarle que el amor a la Patria está prescrito por el Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios, pues pertenece al orden de la caridad. Así lo enseña el Catecismo de la Iglesia Católica. San Juan Pablo II, de hecho, fue siempre un gran patriota polaco, lo que no le impedía amar, también, a otras naciones.
En España, varias de esas formaciones cristianas y patrióticas están integradas en la Coalición ADÑ para las elecciones europeas. Esa Coalición no busca acabar con la UE, sino que quiere otra UE. Con Patrias reforzadas, sí, pero en colaboración y concordia con las otras naciones de la UE y con un reforzamiento de las raíces cristianas de Europa.
Respecto al mundialismo, no tiene sentido criticar el aborto y otros males y pretender ignorar la existencia de las entidades mundialistas que los promueven. Es una desgracia que esos entes existan, por el inmensísimo daño que hacen. Pero no tiene sentido pretender ignorarlos y criticar a quienes, con razón, denuncian su existencia y su acción perniciosa.
En fin, criticar a los demás es fácil, ayudar no tanto, ¿Verdad?
Empiece por informarse mejor... Y no olvide que, en la política española, hay personas que amamos a Cristo con todo nuestro corazón.
En una cosa sí coincido con usted: El no votar también puede ser una opción que se
12/01/19 12:57 PM
Scintilla
Pero después de Cristo, que es quien aclaró la ley natural como nunca lo había estado, querido Marcelo, la ley natural pasa por conocer a Cristo. No se puede ser pagano como antes de Cristo y menos puede proponer eso un cristiano.
La condena contra Bayo reside, entre otras cosas, en su consideración del estado de naturaleza, el de iustitia originalis (antes del pecado original) como un estado que se sostenía sin gracia, algo sólo planteado como hipótesis (status in puris naturalibus) por algunos tomistas dominicos como Cayetano (que entre nosotros abrazó Medina).
Se meten tantas cosas en la nouvelle theologie y se le hace decir tantas cosas (también lo contrario que usted dice, que separa demasiado radicalmente orden natural y sobrenatural), que cualquiera dice algo sin mancharse.
12/01/19 1:18 PM
Ricardo de Argentina
Scintilla, sí, puede ser que el Dr. Soler se refiera a VOX como nacionalismo, pero me extraña sobremanera, porque los españoles confunden nacionalismo con separatismo, y VOX no es separatista, todo lo contrario.

Yo creo que el problema de VOX no es tanto su patriotismo, sino su liberalismo, del que incluso presumen. Y presumen también de aconfesionales y de constitucionalistas, todo lo cual los pone en la vereda de enfrente del Reinado social de NSJC, el cual debe ser meta irrenunciable de todo católico que incursione (o no) en política. Sabemos que el poder viene de Dios, por lo tanto la confesionalidad del estado es condición irrenunciable.

Pero hay otro problema: no creo que se pueda rechazar per se a VOX, porque muchas de sus propuestas son aceptables y necesarias, tanto desde un punto de vista católico, como español y de mera caridad. Representan un avance en la dirección correcta, y eso creo que tiene su importancia. Y la Iglesia enseña que en ciertas circunstancias - y lo ha dicho recientemente respecto al tema puntual del aborto - si no es posible votar por una opción católica, es lícito votar por las opciones que más se aproximen (en el caso del aborto, por las que más lo limiten).

Coincido con el autor en que la abstención es una opción legítima, ya que es evidente que VOX no es católico, sino que trata de conquistar al público católico, lo cual no es lo mismo. Pero disiento en que sea la única opción recomendable, por las razones aludidas, antes bien habr
12/01/19 1:38 PM
Yolanda
Scintilla:



No desprecie usted así a los abstencionistas como si fueran tontitos o ¿cómo ha dicho?, naïfs. De sobra sabemos el sigificado, consecuencias, etc. Uno puede abstenerse por muchas otras razones. En mi caso, por ejemplo, por una extrema repugnancia hacia todos los partidos y hacia todos y cada uno de los políticos a los que podría votar.



En lo que sí coincido con usted es en la respuesta que da a Ricardo. Tambièn me ha parecido ue se debe de referir a Vox cuando dice: "Su Dios es la Nación, no Cristo". De hecho yo lo veo casi como una definición de Vox y una perfecta descripción de todos estos ultrapuros e impecables, patrios o de allende la mar océana, que dejan de atender a la Iglesia cuando un obispo no les parece suficientemente facha pero menos aún alinearse con quienes son fachas antes que católicos."
12/01/19 3:04 PM
Alvaro
Dijo Edmund Burke que "Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada".

O que se abstengan, que viene a ser lo mismo, sobre todo habiendo hoy un partido que, lejos de ser perfecto, tengo bien claro que defiende ideas infinitamente mejores que las que defienden los demás.

Por eso todos están contra ellos, ¿no se suponía que eran tan diferentes unos de otros?

Malminorismo sería votar algo malo (peor que neutro) con el ánimo de evitar algo peor. Votar lo mejor disponible, cuando es mejor que neutro, aunque sea imperfecto, mejorable o no se esté plenamente de acuerdo con ello no es malminorismo sino responsabilidad.

Y no votarlo sería, por tanto, irresponsabilidad.

En todo caso el voto es una decisión libre que cada uno debe tomar. Su opinión a favor de la abstención es tan legítima como la mía en contra. Lo que ambas no pueden ser es igual de acertadas, lo cual, de todos modos, es opinable.

Así pues, cada cual que actúe según su conocimiento y su conciencia, que de eso se trata.

Un saludo.
12/01/19 4:28 PM
Scintilla
Pero después de Cristo, que es quien aclaró la ley natural como nunca lo había estado, querido Marcelo, la ley natural pasa por conocer a Cristo. No se puede ser pagano como antes de Cristo y menos puede proponer eso un cristiano.
La condena contra Bayo reside, entre otras cosas, en su consideración del estado de naturaleza, el de iustitia originalis (antes del pecado original) como un estado que se sostenía sin gracia, algo sólo planteado como hipótesis (status in puris naturalibus) por algunos tomistas dominicos como Cayetano (que entre nosotros abrazó Medina).
Se meten tantas cosas en la nouvelle theologie y se le hace decir tantas cosas (también lo contrario que usted dice, que separa demasiado radicalmente orden natural y sobrenatural), que cualquiera dice algo sin mancharse.
12/01/19 4:40 PM
Albert L
El artículo solo dispara conta Vox y un poco contra Pp. Podemos y PSOE apenas hay alusiones. En fin... otro del aparatchik
12/01/19 5:42 PM
Alberto GT
¿Qué diferencia a un patriota de un nacionalista?





¿Los que amamos España somos todos idólatras?





¿Estar de acuerdo más o menos con un politico te convierte en idolatra?









Sobre el artículo:




Lo de San Anselmo, si pretende decir que el cristiano debe valorar con respeto a todo el mundo y a todas las Naciones independientemente de su nacionalidad o que un extranjero puede nacionalizarse en cualquier país, lo comparto.





Si pretende un cosmopolitismo de que no debe haber Naciones ni sentimientos nacionales y que debe haber una Nación Universal solamente, pues no me da la gana y eso no lo veo en el Catecismo ni en ningún lado.
12/01/19 7:56 PM
jacinto
¿ Vd admite la posibilidad de que como católico puedo no estar de acuerdo con su opinión y ser un una persona normal, es decir, ni tonto, ni desleal a la iglesia?

Porque servidor está cansadillo de los distribuidores de etiquetas de "buen" o "mal" católico según se coincida o no con sus particularísimas opiniones en cuestiones opinabilísimas.
12/01/19 8:17 PM
Alberto GT

Yolanda: ¿Por qué Vox es nacionalista?

Querer defender la identidad y singularidad e independencia de tu Nación no implica odiar al resto.

El cristianismo aspira a la Cristiandad, a la reunión, también política, de todos los hombres.





Falso. El cristianismo propugna la unidad noral y religiosa de todos los hombres, y la paz entre las Naciones. Pero no la unidad política.



Una nota del cristianismo es que propugna la unidad de la Iglesia, la cual es independiente de las Naciones. Pretender unificar todas las Naciones con el pretexto de la unidad de la Iglesia es identificar practicente Estado e Iglesia. La Iglesia siempre ha sido indiferente a las formas de Gobierno o las fronteras. Y es compatible con muchas fronteras políticas.

12/01/19 8:40 PM
Luis
Hace unas semanas leí un artículo semejante en Hispanidad, en el que se acusaba a VOX por su defensa "idolátrica" de España. A estos católicos tan "ortodoxos" que critican a VOX les preguntaría: ¿la persona de Francisco Franco era idolatrada por los sacerdotes y obispos de su época cuando el caudillo era siempre recibido bajo palio? Esa Iglesia española preconciliar tan fiel a la tradición ¿estaba cometiendo un acto público de idolatría?
12/01/19 11:19 PM
Scintilla
Querida Yolanda: yo mismo he declarado haberme abstenido. No es que la abstención me parezca naïf per se. Me lo parece el pensamiento de quien, tomándola como opción en unas elecciones, imagina que con ella quita fuerza a los partidos a los que no vota o al sistema en su conjunto. Al menos, a día de hoy, con la actual legalidad. Y quería evitar que cualquiera que venga por aquí pueda caer en ello recordando que la cosa no funciona así y que el sistema elige aunque sólo voten los que se presentan. Al cumplir los 18 el sistema legal nos encadena a esa losa.
La única manera de que eso no fuera así y el abstencionista tuviera tanto poder como un votante requeriría de un cambio en el espíritu con que se interpretan las leyes electorales y asociadas, más que una reforma legal, mediante el cual la abstención, los votos blancos y nulos contasen como partidos y que, por lo tanto, dieran lugar, en el caso de la abstención, a la amortización proporcional de escaños o, en el caso de votos en blanco y nulos, a dejar puestos sin ocupar, manteniendo, obviamente, las mayorías legales con las que nuestros representantes pueden hacer cosas. Habría así un poder máximo, que es el que otorga la ley y una ley que a su vez establecería que éste sólo se puede ejercer en la medida en la que los partidos se ganen los votos de la gente, por un lado, y sean capaces de llegar a acuerdos una vez alcanzada la posición de representantes. Esto sería revolucionario. Y creo que el único sistema en el que los
13/01/19 9:16 AM
Francisco José Soler Gil
Estimados comentaristas: Aunque no quiero entrar en largas discusiones sobre el artículo, más que nada para no levantar más oleaje, voy a intentar responder con toda brevedad a algunas de las preguntas que se están planteando.

En primer lugar me gustaría subrayar que lo que yo expongo en este artículo es una opinión personal, y que en modo alguno pretendo que tenga que ser LA opinión católica. Se trata simplemente de las conclusiones a las que un católico particular y sin ningún tipo de autoridad en la Iglesia, como soy yo, extrae después de haber escuchado las propuestas de los políticos que nos van a pedir su voto en los próximos meses.

No trato de convencer a nadie. Sólo expongo esas conclusiones particulares, por si a alguien le pueden servir de materia de reflexión.

Ahora voy a escribir otro comentario, sobre la diferencia entre patriotismo y nacionalismo.
13/01/19 10:49 AM
Francisco José Soler Gil
Entiendo que el patriotismo es una virtud, y el nacionalismo un vicio.

Los nacionalistas tienden a considerarse a sí mismos como patriotas. Más concretamente: tienden a considerarse como los únicos patriotas. Y acusan a los que no se suman a su discurso de antipatriotas, que es más o menos como acusarles de ser unos hijos degenerados, que no aman a su país.


Pero no: Uno puede perfectamente ser patriota, y amar a su país profundamente, y estarle muy agradecido por todo lo que le ha dado (la lengua, la cultura, los medios de vida, etc.), y no ser nacionalista.


Una prueba sencilla para distinguir a un patriota de un nacionalista es la cuestión de la soberanía. Pues amar a tu país no implica pensar que la nación tenga que ser la instancia soberana última en todo o casi todo. Un patriota puede creer que es más beneficioso para todos ceder soberanía del país a instancias políticas superiores, en pro de una mayor integración y paz y prosperidad de los pueblos. Un nacionalista considera en cambio la nación como la instancia soberana por excelencia, y quiere recuperarla si la ha cedido en parte.


Por tanto, las formaciones que hablan de recuperar competencias cedidas a una unión superior, son nacionalistas, no patriotas. Y cuando se trata de ir desmontando unas estructuras que se han creado para asegurar la paz en un continente desgarrado por guerras, esa política es, se pretenda o no, un proceso que nos llevará finalmente a las guerras tribales de nuevo.

Ahí es d
13/01/19 11:00 AM
Francisco José Soler Gil
Un último comentario de momento, y luego ya, si acaso esta noche comento algo más:

Me consta que hay muy buenos católicos, algunos de ellos amigos míos, que están apoyando de buena fe vías nuevas, que dicen de derechas, con el objeto de revertir la atrocidad del aborto (y de la ideología de género y tal). No pongo ni un momento en duda su buena fe. Pero me temo que, sin una recristianización de la sociedad, la regeneración moral pública no será posible. Y que, en cambio, van a contribuir a alimentar el monstruo nacionalista. Con lo que el "negocio" resultante es catastrófico.

Con las mejores intenciones, pero con resultado catastrófico. Porque al final, el que con identitarios se acuesta, con guerras tribales se levanta.

Espero que con esto haya quedado más clara la intención que me mueve al escribir este artículo (al que quiera verla). Si no, ya seguiremos, si acaso...
13/01/19 11:06 AM
Yolanda
De acuerdo, Scintilla. Totalmente.

Alberto GT:
¿Los que amáis España sois todos idólatras? Vaya simplificación. Yo amo a España, pero no la idolatro por encima de mi única identidad importante: la de católica. Vosotros sí sois idólatras, al menos a los que se refiere Luis más abajo, cuando dice:

"¿la persona de Francisco Franco era idolatrada por los sacerdotes y obispos de su época cuando el caudillo era siempre recibido bajo palio? Esa Iglesia española preconciliar tan fiel a la tradición ¿estaba cometiendo un acto público de idolatría?"

La respuesta es rotundamente SÍ.

Franco , es cierto, salvó a la Iglesia Española de la salvaje, atroz y brutal persecución aniquiladora a la que estaba siendo sometida. Pues bien: se cobró el favor con creces y los prelados y curas que se plegaron a idolatrar a Franco y a su régimen, pervirtieron su sacerdocio, como los laicos que idolatraron (e idolatran hoy) a Franco pervirtieron y pervierten su supuesto catolicismo. El daño de esa perversión durante décadas es el precio pagado a Franco. Es comprensible y humana la debilidad de entregarse a Franco cuando los marxistas y anarquistas te persiguen,torturan y matan. Pero admítase que fue lo que fue.



13/01/19 12:14 PM
Francisco José Soler Gil
Me gustaría completar un poco lo expuesto en los comentarios que enviado Antes



Podemos reconocer que nos encontramos ante una posición genuinamente nacionalista, decía, por su tendencia a concentrar toda la soberanía en la nación, buscando recuperar todo lo que se haya cedido a instancias supranacionales (? y también infranacionales, por cierto).



¿Y qué problema puede tener esta opción? Pues, además del principio que la anima, lo malo es que al absolutizar instancias políticas parciales, el choque de intereses, que terminará siendo violento, ya está programado.



Los ejemplos se pueden multiplicar: Entre Italia y Austria han bastando semanas de contar con flamantes gobiernos nacionalistas para que ya se haya comenzado a reactivar el viejo conflicto fronterizo de la región del Tirol del Sur. En las campañas electorales del FN francés se habla continuamente de la competencia desleal de los vinos y los productos agrarios españoles. Los nacionalistas alemanes envenenan a la población con soflamas contra los vagos del sur que se están comiendo, por culpa del euro, los ahorros de los alemanes. En la Cuenca Carpática hay muchas cuestiones territoriales, con minorías húngaras en los países vecinos. etc.



Las cesiones de soberanía se han hecho en Europa para impedir el choque de naciones con intereses contrapuestos. Y por eso, el resultado de revertir esta tendencia, y reforzar las soberanías nacionales, tendrá, a medio plazo, el efecto de una amenaza para la paz.
13/01/19 1:16 PM
Francisco José Soler Gil
…Jugar con fuego, y encima a cambio de ninguna ganancia sustantiva en el terreno de la regeneración Moral, es, hasta donde yo entiendo, un error muy grave.

Bien, creo que, por mi parte, ya es suficiente.

Saludos cordiales a todos
13/01/19 1:52 PM
Lector
Nadie les acusará de "puros". La ataraxia puede ser placentera junto una chimenea con biblioteca; y si encima es al calor de un buen whisky, hasta divertida y 'snob'. Pero la pureza es otra cosa.
13/01/19 5:26 PM
Manuel
"Y que, en cambio, van a contribuir a alimentar el monstruo nacionalista. Con lo que el "negocio" resultante es catastrófico".

El negocio catastrófico es fomentar la abstención y que acabemos sometidos a una dictadura neocomunista. Eso sí que es una monstruosidad.

13/01/19 5:45 PM
JuanM
"No votar también es una opción"



Cierto, lo ha sido siempre, cuando ganaba el PSOE, el PP, CiU en Cataluña, el PNV en Vascongadas. O cuando la aparición de Podemos o Cs. Cuando el distanciamiento con la esencia cristiana era palpable en cualquier programa de partido. Mi madre, 87 años, aún tiene presente las declaraciones jubilosas de Soraya antes de obtener Rajoy su mayoría absoluta aplastante: "pues yo no estoy casada por la Iglesia".

De hecho, también era y es una opción no convocar una manifestación pacífica con rezos por parte de los católicos frente a los reconocidos "abortorios", y que echando un vistazo a la hemeroteca cualquiera diría que de católicos no hay muchos más que un par de decenas.

Podríamos seguir con más ejemplos que muestran que la opción a una concreta negativa es una opción, valga la redundancia.



Si nos atenemos a los datos oficiales, resulta que un 70% (hasta no hace mucho) de españoles, católicos, ha estado votando toda suerte de opciones que para nada encajaban en la vitalidad del cristianismo, ni siquiera en su conservación.



De unos meses hacía acá, desde la aparición con fuerza de una nueva opción política, no nacionalista, a menos que se confunda patriotismo con nacionalismo ( y NO es lo mismo ni de lejos), desde todos los frentes, intelectuales, políticos, sociales o eclesiales, aparecen voces alertando de extremismos, regresiones, "opciones" etc., etc.
13/01/19 5:45 PM
Saulo
Si votas, estas apoyando el sistema, que te corrompe, ojo no son representantes del elector sino se deben al partido y no hay separación de poderes, ya que los caudillos de los partidos eligen al gobierno, etc etc. Y si entramos en los mandamientos, que es lo que quiere nuestro Señor, Sin comentarios.
13/01/19 7:10 PM
Ricardo de Argentina
Gracias Dr. Soler por su contestación.

Yo entiendo que usted dice que VOX - que combate a los nacionalismos separatistas catalán y vasco - estaría incurso en defender el nacionalismo español, lo cual sería algo malo. Y ello por la razón de que sería una "idolatría" y que además, nos llevaría a "guerras tribales", en un continente devastado por guerras. (Aclaración necesaria: las GsMs no fueron ni nacionalistas ni tribales, sino ideológicas, lo mismo que la Guerra Civil, en lo cual supongo estará usted de acuerdo)
Y antes morir que ir a una guerra.
Hasta aquí lo que yo le he entendido.

Bien, me ha dejado usted sin palabras.
Me cuesta entender que un español estigmatice como "idólatras" a quienes combaten a las hordas comunistas que han dictado la agenda de todos los gobiernos que ha tenido España desde la democracia.
Así como me cuesta entender que haya un español de bien que no apoye a quienes prometen luchar sin contemplaciones (y lo demuestran actuando en los tribunales) contra quienes buscan hacer estallar la unidad espiritual y física de España en mil pedazos.
Menos que menos, por temor a una hipotética guerra.

Y como no entiendo, pues me callo.
13/01/19 7:31 PM
Francisco José Soler Gil
La chimenea y la biblioteca que no falten, oh estimado lector. Y si se presenta la ocasión de tomar un buen whisky, o de fumar una buena pipa, tampoco la dejaremos pasar.

Pero tenga la seguridad de que este artículo no está escrito para pasar un rato divertido, sino desde una honda y sincera preocupación. La preocupación que nace de notar cómo paso a paso nos vamos aproximando a una nueva erupción de los peores males del siglo pasado:

La izquierda vuelve a coquetear con la utopía. Y la derecha se está dejando tentar de nuevo por el pensamiento tribal-nacionalista. Como si el periodo de paz que hemos podido disfrutar en Europa fuera algo obvio, que no requiere esfuerzo mantener. Como si se pudiera jugar a las divisiones nacionales sin terminar pagando un precio de sangre.

Ojalá se imponga finalmente la sensatez. Pero si no se impone, y si en los próximos años la frivolidad de los que juegan a discursos utópicos, o a discursos identitarios, nos lleva otra vez al desastre, al menos espero que no me pueda reprochar el haber sido cómplice de este desarrollo, por acción u omisión. Eso es todo.
13/01/19 8:20 PM
Francisco José Soler Gil
Estimados comentaristas:

Yo ya no tengo más que añadir a lo que he escrito en el artículo y los comentarios anteriores. Creo que el texto del artículo es claro, y mis comentarios espero que también.

Desde el principio daba por hecho que lo que tenía que decir en este artículo desagradaría a algunos lectores y comentaristas, y por comodidad podría haberme evitado la controversia. Pero no lo he hecho, porque lo considero una cuestión de conciencia.

Ahora me retiro ya definitivamente del hilo de comentarios.

Los que ya tengan completamente claro que van a votar en las elecciones de este año, y qué es lo que van a votar, no necesitan para nada las reflexiones de mi artículo. Pero si algún lector hay que aún no lo tiene todo claro, espero haberle aportado algunos aspectos a tener quizás en cuenta en su proceso de decisión. Y de eso se trataba.

Muchas gracias a todos por sus comentarios, y saludos cordiales.
13/01/19 10:13 PM

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