¡Gracias, Santo Padre!

Y se silencia que, según estadísticas oficiales, en Andalucía, la primera causa de muerte entre los adolescentes y jóvenes no son los accidentes de tráfico, sino el suicidio. Y como se silencia, nadie se pregunta por qué. No hace falta preguntarse, porque es obvio que vivimos en el País de las maravillas. Y estamos lanzados hacia el progreso. Desde luego, a toda velocidad.

Los dos hechos que siguen me han sido contados por sus protagonistas.

En un país de América Latina, una médico, ginecóloga, premiada como la mejor médico del país por el gobierno de su nación, ha dedicado parte de su vida profesional a impartir un programa de educación afectiva y sexual a adolescentes y jóvenes. Es un programa con una duración de seis meses, y un trabajo semanal a lo largo de ese período.

El programa consiste en dar a conocer con detalle suficiente a los jóvenes (ellos y ellas) el funcionamiento del cuerpo humano en relación con la sexualidad y con el afecto. Con detenimiento y cariño, por ejemplo, se les acompaña a las muchachas a conocer sus ciclos reproductivos, y a todos a descubrir la belleza de la sexualidad y su funcionamiento, a reconocer el misterio que somos y lo bien que Dios nos ha hecho. Es un programa magnífico, creado por una médico norteamericana (una religiosa) que ha trabajado muchos años como ginecóloga en Pakistán y en Bangladesh.

Nuestra médico de América Latina estaba impartiendo su programa en un colegio de la capital de su nación al que asistían las hijas del ministro de Educación. Un día, en el entreacto de un teatro, coincidieron el ministro y la médico. Fue el ministro quien vio a la médico, y se acercó a ella para felicitarla: “¡Doctora, qué alegría verla! ¡No se puede hacer idea de lo contentas que están mis hijas! ¡Vienen a casa y no paran de hablar de lo bonito que es su programa y del bien que les hace! ¡Enhorabuena!” El ministro siguió en esa vena por un rato, hasta que la médico le dijo: “También a mí me alegra, ministro, que sus hijas estén tan contentas, y que usted haya tenido la ocasión de ver el valor que tiene un programa planteado así. ¿Qué le parece si desde el Ministerio se permitiese que en los colegios públicos donde los padres lo pidieran —las hijas del ministro estudiaban, como es natural, en un colegio privado—, pudiéramos también dar el mismo programa?” “¡Ah! ¡Eso no, doctora! ¡Eso no puede ser! A unos pocos se les puede educar, pero al pueblo hay que darle preservativos”.

Vamos con la segunda: En este caso era una médico norteamericana, que trabajaba en Ghana, en un centro de Atención Primaria. Había estado en la Conferencia Internacional de El Cairo sobre la Población y el Desarrollo, en 1994, y de retorno a América, antes de volver a su misión, pasó por España. Coincidimos en un acto, nos presentaron y estuvimos hablando un buen rato. En el centro donde ella trabajaba, en una zona sumamente deprimida —me dijo—, morían todos los días niños deshidratados a causa de una simple colitis, por falta de suero fisiológico, y por la ignorancia de las madres. Sin embargo, el centro estaba literalmente “lleno” —o tal vez sería mejor decir “invadido”— de cajas y cajas de preservativos que ciertas compañías americanas y europeas les enviaban gratis, hasta no saber qué hacer con ellos, porque ocupaban un espacio en el centro que no tenían, y que necesitaban para cosas más urgentes y más graves.

¿Cui prodest? ¿Quién paga el anuncio? ¿Qué visión del ser humano y de la vida —y de las distintas clases de seres humanos, y de vidas humanas— se esconde detrás de estas historias? ¿Quiénes, qué poderes y qué industrias, se benefician de la despoblación de África, y piensan ya sin duda en los futuros beneficios de sus inmensas riquezas y reservas naturales? Sin duda, los mismos que degradan sin cesar y sin límite nuestra propia humanidad y la dignidad de nuestro pensamiento cuando deciden —y nadie sería capaz de explicar racionalmente en virtud de qué poder—, promover entre nosotros la banalización absoluta del uso del cuerpo humano y del sexo.

Los mismos que deciden que el matrimonio —esa maravillosa y fragilísima realidad humana, o mejor, divina— no es un bien que necesita ser protegido. Los mismos que han decidido que a cualquier cosa —incluso constitutivamente estéril— se la puede llamar matrimonio, haciendo burla de los millones de personas de las que ellos viven, porque son quienes pagan como pueden sus impuestos, aunque ninguna de esas personas —absolutamente ninguna— haya nacido de esas uniones estériles. Los mismos que deciden que matar a un ser humano, siempre que no haya nacido y no tenga voz para gritar, ni acceso a los medios de comunicación para defender sus derechos, ni un sindicato que le defienda, es legítimo, con tal de que les convenga a alguno de los adultos implicados. Los mismos que están a punto de decidir “una salida” igualmente digna y honrosa “a favor” de quienes han dejado ya de producir, para que no sean una carga para la Seguridad Social. Los mismos que piden mil controles para obtener un antibiótico, pero dan a menores, sin que sus padres lo sepan, sin rechistar y sin comentario, y todas las veces que haga falta, una píldora abortiva cuyas consecuencias, absolutamente conocidas en caso de abuso, no se quieren decir, para que no quede rastro o huella alguna, para que nadie les pueda reclamar el día de mañana por este crimen contra la humanidad de nuestros adolescentes (y contra su salud mental, afectiva y corporal).

Lo que se silencia es el dato —perfectamente constatado— de que el uso masivo de los preservativos no ha detenido el sida en África, sino que lo ha propagado. Y se silencia el número de suicidios que se producen entre las mujeres que han abortado. Y se silencia la amargura infinita y el dolor en que viven la inmensa mayoría de las que se han creído que “eso” era un derecho, y no saben que sería mucho mejor que fuese un pecado, porque los pecados, todos los pecados, HAY quien los perdona, y quien nos ama y nos abraza y nos cura. Y se silencia que, según estadísticas oficiales, en Andalucía, la primera causa de muerte entre los adolescentes y jóvenes no son los accidentes de tráfico, sino el suicidio. Y como se silencia, nadie se pregunta por qué. No hace falta preguntarse, porque es obvio que vivimos en el País de las maravillas. Y estamos lanzados hacia el progreso. Desde luego, a toda velocidad. A tanta velocidad, que ya no podemos saber hacia dónde vamos, si hacia el progreso o hacia el abismo.

¡Qué difícil es no pensar en aquella escena de El tercer hombre en la que Joseph Cotten y Orson Wells mantienen una conversación en la noria del Prater de Viena! En aquella Viena destruida por la II Guerra Mundial, Orson Wells vendía de estraperlo penicilina adulterada, con terribles consecuencias para quienes la usaban, incluso cuando sobrevivían. Lo importante es mirar a los hombres de lejos, como desde lo alto de la noria, hasta que no sean más que puntitos... “Si te ofrecen veinte dólares por cada uno de esos puntitos que dejara de moverse, ¿cuántos crees que se resistirían? ... Y libres de impuestos, amigo, libres de impuestos...” Con un cinismo helador, Orson Wells continúa: “Los gobiernos lo hacen, ¿por qué no podríamos hacerlo nosotros?” La sociedad de los puntitos vistos de lejos, vistos en las estadísticas, es ya nuestra sociedad. La vida del hormiguero industrioso al servicio de los intereses económicos y políticos de los poderosos podría ser nuestro futuro. Lo más sarcástico, lo más esperpéntico de todo, es que parecemos dirigirnos hacia ese futuro tan alegres y confiados como unos párvulos a los que sus maestros llevan de excursión.

Lo que el Santo Padre ha dicho en África es, sencillamente, que tenemos necesidad de cambiar nuestra mirada sobre la sexualidad. Y también que tenemos necesidad de cambiar nuestra mirada sobre la enfermedad y sobre los enfermos. Dos verdades evidentes. Antes que ninguna otra reflexión acerca del derecho del Papa a hablar, o acerca de qué cosas puede o no puede, o debe o no debe hablar, lo que se impone recordar es, SOBRE TODO, QUE LO QUE HA DICHO EL PAPA ES VERDAD. Es verdad para África y es verdad para nosotros. Es verdad para todo el que no se resigne a que nuestra sexualidad, ni nada en nuestra vida, sea como en la vida de los animales. Es verdad para todo el que no esté dispuesto a resignarse a que su futuro sea formar parte, solidaria y alegremente, del hormiguero universal, controlado por esa nueva casta de Grandes Hermanos que se multiplica como las setas. Hay una forma más bella, mejor y más humana de vivir la sexualidad. Hay una forma mejor, más bella y más humana de afrontar nuestra fragilidad y nuestra miseria, nuestra enfermedad y nuestra muerte. ¡Gracias, Santo Padre, por tener el valor de decirnos la verdad, a nosotros y a nuestros hermanos  africanos! ¡Gracias por reclamarnos a todos a una vida de primera clase, a una vida verdadera y plenamente humana!  ¡Millones de hombres pedimos al Señor todos los días para que no se canse, para que no ceda, para que el Señor le sostenga y siga siendo libre!

+ Javier Martínez - Arzobispo de Granada

19 comentarios

Camino Iriarte
Ufff, viendo las declaraciones de otras personas como los "sacerdotes" padreAngel o padreMasiá o los consejeros de la ministraBibiana... consuela no poco que nuestros obispos tengan tanta claridad en sus juicios. Verdad y caridad, que no van separadas, sino unidas siempre. ¡Que Dios le bendiga, monseñor! Y... desde su puesto en la comisión doctrinal, por favor, no deje sin castigar a quienes desde sus "cátedras" enseñan que la vida y la muerte deben estar en manos de los hombres y no de Dios.
14/05/09 8:48 AM
Felipe Bueno
Por favor, dejen que los que tenemos sexualidad la administremos como nosotros queramos y dediquense a cosas más productivas como por ejemplo repartir la riqueza de la iglesia entre los que no tienen nada.
14/05/09 10:24 AM
y yo digo: Gracias Monseñor!. Así se pastorea en estos tiempos. Testimoniando de Dios y olvidándose de los poderosos y lo que digan.
14/05/09 1:01 PM
José Carlos I
Felipe Bueno
De donde sales, o eres un perfecto ignorante o no quieres ver más alla de tus narices.
¡Que en España, en esta dura crisis que estan sufriendo lo gente de a pie los únicos que están ayudándeles son la Iglesia y alguna fundación!
EL GOBIERNO ABSOLUTAMENTE NADA
LOS SINDICATOS ABSOLUTAMENTE NADA
Y UN LARGO ETC.
Por cierto, que la Iglesia no tiene ninguna riqueza.
Que obsesión con sacar a colación continuamente esos tópicos tan manidos como falsos.
Finalmente, decirle que la Iglesia hablara lo que tenga que hablar y de lo que le parezca, que existe algo que se llama LIBERTAD DE EXPRESIÓN, para todos, incluida la Iglesia. Si a usted no le gusta no le haga caso pero respetela como le respeta a usted.
Un consejo: antes de hablar o mejor criticar hay que estar bien informado.
No hay peor consejero que la ignorancia, bueno tal vez si: el no querer enterarse de las cosas.
14/05/09 1:18 PM
Felipe,

Por favor deja que cada cual diga lo que quiera, lo mismo que nosotros dejamos que cada cual prostituya su cuerpo - comprado a precio de Sangre por Cristo- como quiera.
Empieza por vender tu ordenador y coche, y luego le hablas a los que han entregado toda su vida a los demás.

¿Te vale?
14/05/09 1:39 PM
Felipe Bueno
Ante todo yo no he faltado al respeto a la libertad de expresión de la iglesia en ningún momento, solo he dado la mía propia.
En segundo lugar, si la iglesia no tiene riqueza, como se denomina a las innumerables obras de arte que posee y las incontables propiedades. Por poner un ejemplo miembros asociados al Opus Dei poseen o participan de varios bancos españoles. De los cuales nos quejamos lo españoles que no dan créditos o nos prestan a un interés muy alto.
En cuanto al representante de toda la institución, ¿no seria bonito que diera ejemplo de lo que se predica viviendo en una residencia más humilde?
Por supuesto no voy a negar que la iglesia si que hace algunas cosas buenas pero yo no he pretendido decir lo contrario en mi comentario, eso si, se me ha acusado de ignorante sin, a mi juicio, ninguna razon. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, imagino que si yo he recibido la piedra, debo de estar hablando con un erudito.
El tema del preservativo y el SIDA lo dejo para otra ocasión, si gusta de seguir refuntando mis palabras.
14/05/09 1:51 PM
Miguel Antonio Barriola
No hay más que agradecer muy profundamente a Mons.Martínez la magistral exposición de la doctrina de la Iglesia ante el caos actual, en el que "alegremente" nos están hundiendo esos "terceros hombres", cínicos por demás, a quienes sólo les interesa el lucro a toda costa, sea lo que sea de los damnificados a causa de sus pingües ganancias.
El único comentario disonante, que ha aparecido aquí, es verdaderamente el de un "kamikaze del sexo".
Su autor parece opinar: "Después de mí el diluvio". Ni una pizca de solidaridad, para colaborar a evitar una situación homicida ya a corto plazo para la humanidad toda. Sólo importaría "mi" hedonismo. Narciso se queda enano al lado de semejante postura.
14/05/09 2:18 PM
Felipe Bueno
Imagino que soy el "kamikaze del sexo" y sin con eso se quiere decir que practico el coito (utilicemos un lenguaje propio de mi interlocutor) en numerosas ocasiones, con diferentes mujeres y por el mero hecho del placer, mea culpa. Pero no creo que con ello colaboro con ninguna situación homicida. Es más el uso del preservativo me ha protegido de cualquier enfermedad y de obstaculizar mi juventud con un embarazo no deseado. Al menos estará de acuerdo conmigo que es mejor, cristianamente hablando, usar un preservativo que tener que abortar.
Y contestando al que me insta a deshacerme de mis bienes, le digo que si bien yo como persona no promulgo la pobreza y la ayuda al projimo (que no significa que no lo haga), la iglesia si tiene unos principios, que algunos si que cumplen, pero la gran mayoría no predica con el ejemplo.
Por supuesto espero que mis comentarios no les resulten irrespetuosos, puesto que como bien han dicho, solo se intenta dar una opinión, tan válida como la que puedan dar ustedes.
14/05/09 4:01 PM
Benigno Soto
SOBRE FELIPE BUENO. No le sigan el hilo, por favor, déjenlo con las riquezas de la Iglesia, con sus preservativos y con las numerosas mujeres que según dice usa, etc. Centren sus comentarios en el excelente artículo de Mons. Martínez. De otro modo, picarían Uds. en el anzuelo del Felipe. De ahí viene el nombre de "trolls", como el P. Iraburu explicó en un par de artículos, que pueden Uds. consultar haciendo clic en AUTORES. Gracias.
14/05/09 8:08 PM
Miguel Antonio Barriola
En tiempos de Mozart no había todavía SIDA.Y, a la manera de algún comentarista actual, Leporello, el lacayao de Don Giovanni, relata"il catalogo delle donne che amo il padron mio", terminando: "E in Spagna son già mille e tre".
Todo con una espléndida música, juguetona y feliz. Pero, el gran Wolfgang, hace acabar al insaciable seductor, entonando una serenata a un balcón...vacío.
No se trata sólo de evadirse del SIDA, sea como sea, sino de pensar sobre todo en las personas humanas, usadas meramente como utensilios del propio y reconcentrado egoismo, dejando ruinas al paso del ciego y descerebrado Cupido. "El amor es hijo de gitanos, que jamás ha conocido leyes", canta otro famoso personaje operístico (Carmen). Pero ¿es eso amor?
Es sometimiento al capricho y al instinto.
14/05/09 8:42 PM
Miguel Antonio Barriola
Una vez más acabo de enviar un comentario, que no apareció y, nuevamente, me gustaría saber a qué se debe
14/05/09 9:07 PM
Manostijeras
Gracias al Santo Padre y gracias a Mons. Javier Martinez por este esplendido articulo que de nuevo nos confirma en el sentir de la Iglesia, con valentia y claridad, y nos llama a levantarnos y ponernos en accion. Ningun cristiano, ni ningun hombre de bien que reflexione un poco puede aceptar tranquilamente la degradacion moral y humana que supone la ideologia del poder actual.
14/05/09 9:54 PM
Manostijeras
Gracias al Santo Padre y gracias a Mons. Javier Martinez por este esplendido articulo que de nuevo nos confirma en el sentir de la Iglesia, con valentia y claridad, y nos llama a levantarnos y ponernos en accion. Ningun cristiano, ni ningun hombre de bien que reflexione un poco puede aceptar tranquilamente la degradacion moral y humana que supone la ideologia del poder actual.
14/05/09 10:02 PM
Torquemada
Muchas gracias, Monseñor, por su claridad y su valentía escribiendo este artículo.

Me consuela especialmente que diga Vd. algo que yo he pensado todos estos días de "polémica" pero que hasta ahora ningún personaje público había dicho: que, más allá de la libertad del Papa para opinar o de las competencias de las Cortes para reprobar, lo más importante de la cuestión es que LO QUE HA DICHO EL PAPA ES RIGUROSAMENTE CIERTO.

Dios le bendiga, Monseñor, es Vd. un pastor de la grey de Cristo y además ejerce, que no es poco hoy en día.
14/05/09 10:13 PM
cristianito
Felipe,

La pobreza de las personas - todos los religiosos en su vida normal, cotidiana- no está reñida con el arte (que es al fin y al cabo las "riquezas" de la Iglesia).

Este asunto es meramente demaagógico, pues una obra de Miguel Angel no puede convertirse en dinero. Lo que hay es un trasvase de códigos de un banco a otro, un mero papel. El mismo resultado es que el dinero vaya directamente a los pobres...porque esa estatua seguirá ahí, lo mismo que el edificio del Vaticano.

En cualquier caso el valor total de un minúsculo barrio de Roma -eso es el vaticano- poco hambre va a terminar.

Si hablamos de todas las iglesias del mundo estamos en lo mismo: no se pueden mover, sino sólo transferir un papelito de propiedad.
En última instancia es Dios quien en la Biblia exige templos llenos de riqueza para su propia gloria y dinero para los pobres. El diezmo.

Tenemos la certeza de que Dios Padre ha puesto en el mundo lo necesario para lo uno y lo otro.
Pero bueno, es una demagogia buena para sentirse bien con uno mismo y tener el pretexto íntimo para preferir prostituir a las mujeres que ser fiel a Cristo crucificado.
Como bien dices, cada cual con su opnión.
15/05/09 1:23 PM
Ana
Estoy de acuerdo con dar las gracias al Papa y a Monseñor Martinez y también con Benigno Soto en no perder el hilo leyendo y contestando algunas cosas
15/05/09 5:40 PM
Miguel Antonio Barriola
Es verdad que se han de "evitar las discusiones inútiles, que sólo sirven para perdición de quienes las escuchan" (II Tim 2, 14). Pero no menos, en la misma carta se exhorta:"Insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar" (II Tim 4,2).
No es "discusión inútil" mostrar que se dan otras perspectivas diferentes de las exageraciones, propuestas con falaz regocijo.
Y se puede esperar también que recapacite el adversario.
16/05/09 12:40 PM
Felipe Bueno
La verdad es que siento haber molestado a todos los integrantes de este foro pues no tiene sentido que a gente que se mueve por el espíritu y la fé, pueda aceptar la lógica como razonamiento. Así que sigan ustedes su camino que yo seguiré el mio y todos contentos.
En cualquier caso muchas gracias por sus comentarios, siempre se aprende algo, ¿no?
18/05/09 2:27 PM
Francisco Marcos
Muchas gracias Don Javier Martínez, por su vida, por su fidelidad a Jesucristo, Nuestro Hermano, Nuestro Dios, Nuestro Salvador.

Gracias por su amor a la Virgen, Nuestra Inmaculada.

Gracias por su palabras certeras, por su ejemplo de paciencia y perseverancia, por su vida ofrecida "como el ara de nuestros altares".

Gracias, gracias, gracias.

Como D. Guissani y como el P. Morales, y como tantos y tantos que nos han enseñado a amar la belleza y al hombre, encarnándose Dios le hizo a su imagen.

Como cantábamos en Derecho, ¿se acuerda?: "¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para dzarle poder?"

Pero el Gran Acontecimiento de nuestra vida es el encuentro con Él.

Millones de gracias, mi muy guerido y añorado D. Javier Martínez.

Francisco Marcos y María José Martín
15/05/10 1:24 PM

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