El Papa dice a un grupo de budistas que la oración y la meditación pueden cambiar las cosas

«Nuestra humanidad y la Tierra, nuestra casa común, están verdaderamente heridas»

El Papa dice a un grupo de budistas que la oración y la meditación pueden cambiar las cosas

«La oración y la meditación también pueden cambiar las cosas» en el mundo herido de hoy. Así se lo dijo el papa Francisco a una delegación de monjes budistas de Tailandia que recibió en audiencia en el Vaticano.

(Asia News/InfoCatólica) El grupo - procedente del Wat Phra Cetuphon de Bangkok - estuvo acompañado por el p. Daniele Mazza, superior regional del PIME para el Sudeste Asiático, quien ha cultivado un vínculo especial de conocimiento y amistad con el mundo budista estudiando con los monjes en una de sus principales universidades.

En su intervención, Francisco recordó el viaje apostólico que realizó a Tailandia en 2019 y sobre todo el encuentro con el patriarca supremo budista Somdet Phra Ariyavongsagatanana IX. «Conservo vivo su recuerdo - dijo el Papa - y les pido que le transmitan mi afectuoso saludo». Expresó también su aprecio por el Séptimo Coloquio Budista-Cristiano que se celebró en Bangkok el pasado mes de noviembre y en el que más de 150 participantes procedentes de diversas partes de Asia reflexionaron juntos sobre el tema «Karuna y Ágape en diálogo para sanar a una humanidad herida y a la Tierra».

«Sí, hoy nuestra humanidad y la Tierra, nuestra casa común, están verdaderamente heridas. Tantas guerras, tantas personas que han perdido todo y se ven obligadas a huir. Tantos niños afectados por la violencia. Sin embargo, como ustedes señalaron durante el Coloquio, creemos firmemente que, en medio de las nubes oscuras, aquellos que están profundamente arraigados en sus respectivas tradiciones religiosas y dispuestos a trabajar juntos pueden llevar un rayo de esperanza a una humanidad desesperada».

De los trabajos de aquel encuentro, el Papa Francisco retomó tres puntos fundamentales. En primer lugar, la importancia de la interdependencia, porque nadie se salva solo.

«A la luz de esta verdad los exhorto a colaborar con todos: la sociedad civil, los miembros de otras religiones, los gobiernos, las organizaciones internacionales, las comunidades académicas y científicas y todas las partes interesadas en promover una amistad que apoye la paz y la hermandad y construya un mundo más inclusivo. En segundo lugar, la atención a la dimensión educativa, especialmente en relación con los jóvenes y los niños. Por último, la convicción de que «la oración y la meditación pueden cambiar las cosas, purificando nuestro corazón y nuestra mente; generando bondad, misericordia y perdón donde hay odio y venganza, creando un espíritu de respeto y cuidado de los demás y de la tierra».

En este sentido, el pontífice expresó su alegría por el hecho de que hoy los monjes budistas orarán por la paz junto con los cristianos en la basílica de Santa María en Trastevere.

«Los animo a seguir alimentando el diálogo y la colaboración, especialmente con la Iglesia católica en Tailandia, en un espíritu de amistad constante - concluyó Francisco -. Sobre ustedes y todo el pueblo de su noble patria invoco abundantes bendiciones celestiales».

 

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