El obispo de Barbastro se hace la víctima en su ataque a Torreciudad
El obispo Ángel Pérez en Torreciudad en la Jornada de la Familia de 2017. Crédito: Religión Confidencial / A. H.

Poco optimismo con una solución pactada

El obispo de Barbastro se hace la víctima en su ataque a Torreciudad

Comunicado con una parcial narración de los hechos, con manifiestas omisiones y un intento de presentar su actuación como «sinodal». Conocida ya la propuesta de conciliación del Opus Dei dice que «estamos abiertos a que la autoridad eclesiástica competente dirima la situación si realmente no quedan satisfechos con los argumentos expuestos».

(InfoCatólica) Enésimo comunicado del obispo de Barbastro, Ángel Pérez Pueyo, en un intento de presentarse como víctima de su agresión al Santuario de Torreciudad. Ha procurado reeditar el modus operandi que le dio frutos en su conflicto con los bienes de la diócesis de Lérida y que en este caso, independientemente de su solución, no ha calado lo más mínimo entre los fieles de la diócesis y devotos de la Virgen.

Dato mata relato, los hechos desmienten al obispo

El 18 de julio el obispo de Barbastro publicaba un comunicado, matizado horas despúes, en el que unilateralmente nombraba a su rector para el Santuario de Torreciudad que ya disponía de un rector legítimamente nombrado, don Angel Lasheras. Dando un golpe de mano a la dirección del Santuario y con el trasfondo económico detrás.

Entonces, como ahora, se embozaba en una supuesta «sinodalidad y diálogo». Se desconoce lo que el obispo entiende por ambos términos, puesto que la medida se tomó sin contar con el Santuario, tal como relataba la Prelatura del Opus Dei en su primera reacción:

«Hemos recibido con sorpresa la noticia de que el señor obispo de Barbastro-Monzón ha decidido unilateralmente proveer el nombramiento de un rector del Santuario de Torreciudad. La prelatura del Opus Dei entiende que no corresponde al obispo llevar a cabo este nombramiento al tratarse de un templo de la Prelatura».

En su nuevo comunicado el obispo dice que «pese al ruido mediático, que ha pretendido enfrentarnos y embarrar la situación, desde el Obispado de Barbastro-Monzón siempre hemos tratado de tender la mano a la Prelatura y ayudarles a regularizar su situación jurídica, canónica y pastoral».

Una muestra de cómo entiende el obispo ese ejercicio de la «forma colegial, acorde a derecho, en comunión eclesial, con transparencia, con espíritu evangélico…» llega el día 20 de agosto, fiesta de la Virgen de Torreciudad. Ese día mientras celebraba la misa en el Santuario arrojaba dos decretos más en los que, se supone que «sinodalmente», no solo declaraba inválido el nombramiento del actual rector sino que el Prelado del Opus Dei no tenía jurisdicción sobre Torreciudad.

Además, adelantaba la fecha de entrada en vigor para ese mismo día, sinodalmente, claro.

Ha causado cierta perplejidad que el obispo se autoasigne la capacidad de resolver conflictos que le exceden

«siempre hemos tratado de tender la mano a la Prelatura y ayudarles a regularizar su situación jurídica, canónica y pastoral».

Una lectura benévola lleva a pensar a que se refiere al Santuario de Torreciudad simplemente pero da una idea de cómo se ha redactado este comunicado.

Por otro lado, sigue sorprendiendo la dificultad del obispo para encajar lo que dice con la realidad, pues la iniciativa la toma el Opus Dei, no el obispo como intententa vender infructuosamente.

Poco optimismo para una decisión acordada

Este fin de semana se celebra la tradicional y numerosa Jornada Mariana de las Familias. La Prelatura envió una propuesta a finales de agosto y en propias palabras del obispo:

«hace unas horas hemos recibido de la Prelatura del Opus Dei una propuesta de acuerdo sobre Torreciudad que el Obispado estudiará con diligencia y cariño, en la confianza de que nos servirá para seguir dando pasos en el compromiso conjunto de servicio a la Iglesia»

Aunque se desconoce el contenido de la propuesta del Opus Dei, de llegarse a un acuerdo decaerían, lógicamente, los recursos que la Prelatura ha elevado a los órganos competentes.

Sin embargo, el último comunicado de Pérez Pueyo no invita al optimismo, pues dice que «estamos abiertos a que la autoridad eclesiástica competente dirima la situación si realmente no quedan satisfechos con los argumentos expuestos».

Es de esperar que no repita el modo de proceder del 20 de agosto y con todos los fieles en la explanada de Torreciudad no emita más decretos a sus espaldas.

Victimismo

Con el lenguaje de la baja política el obispo echa la culpa a los medios de comunicación. Mons. Giménez, obispo de Lérida, en su día ya dio respuesta a este tipo de comunicados de Mons. Pérez Pueyo diciendo que no compartía «las frases que desde la Iglesia se asemejan a los condicionamientos y a las expresiones políticas».

En esta línea, el final con autoalabanza era previsible:

«Estoy con mucha paz por haber procedido con honestidad, transparencia, valentía y espíritu evangélico. Por volver a defender a la «esposa que el Señor me confió» y sufrir por ella. Nuestra Diócesis, aunque pobre, envejecida, despoblada… sigue teniendo dignidad como pueblo milenario, mariano, misionero y martirial».

No opinaba tampoco lo mismo en esto el obispo de Lérida que le afeó su empeño de llevarse la Virgen de Zaidín que era venerada por los fieles en una iglesia y encerrarla en el Museo, donde hay que pagar para poder verla.

Comunicado íntegro del obispo

Nuestro curso está en marcha, tras su inicio con la peregrinación de la Hospitalidad a Lourdes que tuvo lugar del 25 al 27 de agosto. Ese mismo día, y hasta el 1 de septiembre, un grupo significativo de sacerdotes de la Diócesis pasó su «ITV» personal y ministerial a través de la tanda de ejercicios espirituales que dirigió Mons. Ciriaco Benavente Mateos, obispo emérito de Albacete.

Venimos de un verano intenso, en lo que se ve y en lo que no. Aprovecho esta ventana para romper mi silencio, después de casi dos meses, agradeciendo vuestras oraciones y las muestras de cercanía, cariño y apoyo que he recibido por parte de mis hermanos obispos, los sacerdotes que me conocen de verdad y de la mayoría de vosotros.

Con total sencillez y humildad quiero expresaros que en la Diócesis de Barbastro-Monzón, aunque no siempre lo consigamos, tratamos de proceder de forma colegial, acorde a derecho, en comunión eclesial, con transparencia, con espíritu evangélico… Hemos aguardado pacientemente a que las aguas se serenaran para expresaros nuestros sentimientos, motivaciones y modo de proceder en relación a Torreciudad.

Pese al ruido mediático, que ha pretendido enfrentarnos y embarrar la situación, desde el Obispado de Barbastro-Monzón siempre hemos tratado de tender la mano a la Prelatura y ayudarles a regularizar su situación jurídica, canónica y pastoral. No era otra nuestra intención, desde el marco legal, que propiciar la comunión eclesial de todos los grupos y carismas que integran la comunidad diocesana, en aras de la edificación de la Iglesia y de su misión en el mundo. Para ello, el decreto de nombramiento del rector de Torreciudad, al igual que el del Santuario del Pueyo, dentro del marco de las conversaciones que había mantenido con sus superiores legítimos, pretendía ajustar la realidad a la legislación canónica vigente.

Y desde el mismo ámbito sinodal y de corresponsabilidad, con el propósito de avanzar en la actualización normativa, pensamos en conformar equipos mixtos, donde la presencia de sacerdotes diocesanos y de las respectivas instituciones religiosas, permitiera servir a la coordinación, la comunión, la corresponsabilidad y al mismo tiempo conformar una estructura operativa que ayudase a cristalizar la convergencia deseada. Estamos abiertos a que la autoridad eclesiástica competente dirima la situación si realmente no quedan satisfechos con los argumentos expuestos.

Las palabras que tantas veces repetía san Josemaría, “se me hace de noche”, o la canción Aprite le finestre que tarareaba, se tornan proféticas para los hijos de la Prelatura, para vivir estos avatares como un acontecimiento de gracia y una oportunidad.

Estoy con mucha paz por haber procedido con honestidad, transparencia, valentía y espíritu evangélico. Por volver a defender a la «esposa que el Señor me confió» y sufrir por ella. Nuestra Diócesis, aunque pobre, envejecida, despoblada… sigue teniendo dignidad como pueblo milenario, mariano, misionero y martirial.

Pedidle al Señor que me siga iluminando para llevar a cabo siempre su voluntad aunque duela.

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