Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

Cristo vive y reina por los siglos de los siglos

Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

Diariamente, con una esperanza invencible, oramos los cristianos desde hace veinte siglos, «ven, Señor Jesús. Venga a nosotros tu Reino». El Concilio Vaticano II exhortó con especial fuerza a los laicos cristianos para que con la fuerza de Cristo se empeñaran en transformar «las realidades temporales» del mundo

(InfoCatólica) Hoy celebramos en la Iglesia Católica la solemnidad litúrgica de Jesucristo, Rey del universo. Termina así el Año litúrgico y en seguida se inicia de nuevo con el Adviento.

A Jesucristo le ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Ya recién nacido Jesús, Dios le ha concedido un Reino que no tendrá fin. Su reinado es un reinado perpetuo, su gobierno va de edad en edad. El es el primogénito de toda criatura, pues todo ha sido creado por Él y para Él, y todo subsiste en Él. Es el príncipe de los reyes de la tierra y nos ha convertido en un reino para Dios, su Padre. Todos los pueblos vendrán finalmente a postrarse en su presencia. Y entonces Dios será todo en todas las cosas

En relación a Dios y a su Cristo hay dos mundos enfrentados. El Vaticano II nos lo recuerda: «a través de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas, que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el día final» (Gaudium et spes 37). Y no es muy difícil llegar a discernir quiénes están por el lado de las tinieblas y quiénes por el mundo de la luz.

–Sin Dios: «no queremos que Él reine sobre nosotros» (Lc 19,14). Es el planteamiento del liberalismo y de todos sus hijos, como por ejemplo el socialismo, el comunismo, las partitocracias modernas y las dictaduras personalistas o de partidos. En ese mundo mental se cree que solamente cuando los hombres se gobiernan sin dependencia alguna de Dios –y de Cristo–, y del orden natural, alcanzan una libertad totalmente auto-noma, es decir, que es única norma-de-sí-misma.

Este mundo, como dice San Pío X, piensa que «la razón humana, sin tener en cuenta para nada a Dios, es el único árbitro de lo verdadero y de lo falso, del bien y del mal; es ley de sí misma; y bastan sus fuerzas naturales para procurar el bien de los hombres y de los pueblos» (Syllabus 1864, 3). Puede considerar el aborto como «un derecho» y la unión entre homosexuales como «un matrimonio», etc. Puede decidir y hacer lo que se le antoje, rompiendo en trozos la unidad de las naciones, acabándolas incluso demográficamente, corrompiendo su vida económica, embruteciéndolas con normas educativas perversas, etc. El Estado, pisoteando en todo el principio de subsidiariedad, se hace una Bestia apocalíptica que todo lo sujeta a su imperio para malearlo: la educación y la sanidad, las leyes, los medios de comunicación, las instituciones. La Bestia ayuda y financia a los suyos, a los que aceptan en la frente y en la mano su sello, y oprime y asfixia a aquellos que la resisten en el nombre de Jesús (Apoc 12-13).

–Con Dios: «es necesario que Cristo reine» (1Cor 15,25); y por eso los cristianos queremos «instaurar todas las cosas en Cristo» (Ef 1,10). Diariamente, con una esperanza invencible, oramos los cristianos desde hace veinte siglos, «ven, Señor Jesús. Venga a nosotros tu Reino». ¿Y cómo pretendemos llevar adelante nuestro intento? Por la evangelización de los hombres y de los pueblos, por la iluminación en Cristo del pensamiento, del arte, de la cultura, de la educación. Por el combate contra las mentiras y las corrupciones. Por la acción política directa. Como es bien sabido, el Concilio Vaticano II exhortó con especial fuerza a los laicos cristianos para que con la fuerza de Cristo se empeñaran en transformar «las realidades temporales» del mundo.

Los cristianos laicos están llamados a «evangelizar y saturar de espíritu evangélico el orden temporal, de modo que su actividad en este orden sea claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres» (Apostolicam actuositatem 2). «A la conciencia bien formada del seglar toca lograr que la ley divina quede grabada en la ciudad terrena» (Gaudium et spes 43).

Sin embargo, es patente que, al menos en las naciones de antigua filiación cristiana, la desmovilización de los laicos en la actividad política es prácticamente total. Y que desde el siglo IV nunca el influjo del pueblo católico ha sido menor en la configuración del mundo social y político. Hoy, en estas últimas décadas, en España, en Hispanoamérica, en la mayoría de los países europeos y occidentales que fueron cristianos vencen en la vida política los que quieren realizarla sin ninguna sujeción a Dios. Más aún, ni siquiera su santo Nombre puede ser pronunciado públicamente en el campo político, y menos aún el de Jesucristo. Hoy se proclaman diputados, senadores y gobernantes aquellos que creen que un régimen político debe buscar el bien común –la paz, la unidad, la prosperidad– sin referencia alguna pública a Dios, a Cristo y al orden moral natural. Esa vinculación con Dios, si se da, debe tener únicamente una condición privada y personal.

Este fenómeno, que ha de considerarse tremendamente negativo, nada tiene que ver con el Concilio Vaticano II. Justificar la total desmovilización de los cristianos en la acción política atribuyéndola a las orientaciones del Concilio solo es posible con una desfachatez enorme. No es eso en modo alguno lo que enseñó y quiso el Concilio.

El Vaticano II quiso que «los laicos coordinen sus fuerzas para sanear las estructuras y los ambientes del mundo cuando inciten al pecado, de manera que todas las cosas sean conformes a las normas de la justicia y más bien favorezcan que obstaculicen la práctica de las virtudes» (Apostolicam actuositatem 7). Las Autoridades eclesiásticas y los líderes laicos empeñados en que no se coordinen los cristianos en orden a la acción política actúan en contra de la voluntad de la Iglesia, expresada largamente en su doctrina.

La Iglesia quiere hoy, como siempre, que Cristo sea reconocido como Rey y Salvador, y que todos los hombres y naciones caminen a su luz. La Santa Iglesia, Mater et magistra, sabe perfectamente que sin-Cristo o contra-Cristo ni el hombre ni las naciones pueden conseguir la salvación ni en este mundo ni en el otro.

No va a procurarlo tratando de imponer el Reino en las sociedades de forma violenta. Para el pueblo cristiano no se trata hoy de batallas armadas, como las grandes y gloriosas victorias de Poitiers, las Navas de Tolosa, Lepanto. Se trata hoy de que los «laicos coordinen sus fuerzas» para procurar el Reinado de Dios en combates espirituales y apostólicos, ideológicos y políticos. Y políticos, sí. Han de ayudarse y promocionarse empeños llenos de amor a la nación, de abnegación y de esperanza. Intentos bien organizados, que ponen los medios necesarios para alcanzar los fines pretendidos. Existen hoy, pocos y mínimos, algunos de estos intentos, pero sin un apoyo claro y fuerte de la Iglesia no tienen ninguna posibilidad de ir adelante.

Cristo vence, reina e impera. Cada día confesamos en la liturgia –quizá sin apenas enterarnos de ello– que Cristo «vive y reina por los siglos de los siglos. Amén». No sabemos cuándo ni cómo será la victoria final del Reino de Cristo. Pero siendo nuestro Señor Jesucristo el Rey del universo, el Rey de todas las naciones; teniendo, pues, sobre la historia humana una Providencia omnipotente y misericordiosa, y habiéndosele dado en su ascensión «todo poder en el cielo y en la tierra» (Mt 28,18), ¿podrá algún creyente, sin renunciar a su fe, tener alguna duda sobre la realidad del actual gobierno providente del Señor y sobre la plena victoria final del Reino de Cristo sobre el mundo?

Reafirmemos nuestra fe y nuestra esperanza. La secularización, la complicidad con el mundo, el horizontalismo inmanentista, la debilitación y, en fin, la falsificación del cristianismo proceden hoy en gran medida del silenciamiento y olvido de la Cruz, la Resurrección y la Parusía. Sin la esperanza viva en la segunda Venida gloriosa de Cristo, los cristianos caen en la apostasía. En el Año litúrgico de la Iglesia la solemnidad de Cristo Rey precede a la celebración gozosa de su Adviento: del primero, que ya fue en la humildad y la pobreza, y del segundo, que se producirá en gloria y en poder irresistible.

Añadimos un formidable texto de Orígenes (185-253), gran teólogo alejandrino, que mientras la Iglesia sufría, y él con ella, la durísima persecución del emperador Decio, escribía este texto tan lleno de esperanza, que hoy reproduce la Liturgia de las Horas como lectura para la solemnidad de Cristo Rey (Sobre la oración, cp. 25).

«Si, como dice nuestro Señor y Salvador, el reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí, sino que el reino de Dios está dentro de nosotros, pues la palabra está cerca de nosotros, en los labios y en el corazón, sin duda, cuando pedimos que venga el reino de Dios, lo que pedimos es que este reino de Dios, que está dentro de nosotros, salga afuera, produzca fruto y se vaya perfeccionando. Efectivamente, Dios reina ya en cada uno de los santos, ya que éstos se someten a su ley espiritual, y así Dios habita en ellos como en una ciudad bien gobernada. En el alma perfecta está presente el Padre, y Cristo reina en ella, junto con el Padre, de acuerdo con aquellas palabras del Evangelio: Vendremos a él y haremos morada en él.

«Este reino de Dios que está dentro de nosotros llegará, con nuestra cooperación, a su plena perfección cuando se realice lo que dice el Apóstol, esto es, cuando Cristo, una vez sometidos a él todos sus enemigos, entregue a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos. Por esto, rogando incesantemente con aquella actitud interior que se hace divina por la acción del Verbo, digamos a nuestro Padre que está en los cielos: Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.

«Con respecto al reino de Dios, hay que tener también esto en cuenta: del mismo modo que no tiene que ver la luz con las tinieblas, ni la justicia con la maldad, ni pueden estar de acuerdo Cristo y el diablo, así tampoco pueden coexistir el reino de Dios y el reino del pecado.

«Por consiguiente, si queremos que Dios reine en nosotros, procuremos que de ningún modo el pecado siga dominando nuestro cuerpo mortal, antes bien, mortifiquemos todo lo terreno que hay en nosotros y fructifiquemos por el Espíritu. De este modo, Dios se paseará por nuestro interior como por un paraíso espiritual y reinará en nosotros él solo con su Cristo, el cual se sentará en nosotros a la derecha de aquella virtud espiritual que deseamos alcanzar: se sentará hasta que todos sus enemigos que y en nosotros sean puestos por estrado de sus pies, y sean reducidos a la nada en nosotros todos los principados, todos los poderes y todas las fuerzas.

«Todo esto puede realizarse en cada uno de nosotros, y el último enemigo, la muerte, puede ser reducido a la nada, de modo que Cristo diga también en nosotros: ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? Ya desde ahora este nuestro ser, corruptible, debe vestirse de santidad y de incorrupción, y este nuestro ser, mortal, debe revestirse de la inmortalidad del Padre, después de haber reducido a la nada el poder de la muerte, para que así, reinando Dios en nosotros, comencemos a disfrutar de los bienes de la regeneración y de la resurrección».

Amén, amén, amén.

22 comentarios

Javidaba
Christus vincit
Christus regnat
Christus imperat.
25/11/18 9:58 AM
Alberto GT
¿Se piede decir algo mejor sobre esta Sooemnidad que esto? Creo que no.
Un texto de estavgran calidad y este estilo debe ser de Don José María Iraburu.
25/11/18 10:23 AM
Ana María
Christus vincit, Christis regnat, Christus imperat¡¡¡¡¡¡
25/11/18 12:06 PM
Charo
Desde siemppre me ha gustado mucho esta fiesta. Gracias por poner el texto de Orígenes, es extraordinario.
25/11/18 1:52 PM
Alberto el retrogrado reaccionario y rígido
"Las Autoridades eclesiásticas y los líderes laicos empeñados en que no se coordinen los cristianos en orden a la acción política actúan en contra de la voluntad de la Iglesia, expresada largamente en su doctrina"

Hay muchos, muchos de esos que trabajan para que no haya esa coordinación y por supuesto, para torpedear cualquier movimiento. El enemigo ha hecho muy bien su trabajo.
25/11/18 3:33 PM
Vivi
AMÉN.
25/11/18 3:43 PM
Paul en California
Estimado sr director,
Si el documento mencionado se refiere al Syllabus Errorum, en realidad pertenece al Papa Pio IX, y no San Pio X.
Esta fiesta fue instaurada por el tambien gran Papa Pio XI, no lo olvidemos
, ya que la Iglesia tuvo muchos pontifices con el nombre Pio, que en su mayoria enfrentaron situaciones muy dificiles, dejando grandes legados como sucesores de San Pedro.

Que viva Cristo Rey ,
25/11/18 3:57 PM
Ricardo de Argentina
¡Y que viva Cristo Rey!

En Argentina la acción política católica se coordina en el llamado Nacionalismo Católico, el cual nada tiene que ver con lo que en Europa suele llamarse "nacionalismo", antes bien, es su contracara, ya que aboga por la restauración de la Hispanidad, a despecho de la balcanización que los Virreinatos han sufrido desde los tiempos de la emancipación de la Metrópoli.

A su vez el Nacionalismo Católico advierte - como siempre lo ha hecho - que los católicos no deben dejarse seducir por los señuelos que les presenta el sistema anticristiano vigente para intentar integrarlos. Los partidos políticos democráticos que, luego de pasar por las horcas caudinas del liberalismo vigente - negadores de la Realeza de Cristo - intentan captar el voto católico con declaraciones y programas "conservadores", no son una alternativa católica legítima sino más bien un ardid del sistema para ganar chapa de "representatividad".
25/11/18 5:28 PM
Ecclesiam
Rey de los reyes,
Señor del orbe,
Rey de las mentes y corazones.
­¡Gloria al Señor!

­Ven Cristo y reina, tuyo es el cielo, tuya la tierra!
Hoy te aclamamos: «Rey de los hombres».
­¡Gloria al Señor!

Rey que en tu muerte nos das la vida,
Rey que en tu triunfo nos das la dicha
­¡Gloria al Señor!

Rey que nos brindas tu amor divino,
Rey que te entregas en Pan y Vino
­¡Gloria al Señor!

Reina en las almas y en los hogares
de nuestra patria.
­¡Oh Cristo Rey de Amor!
­¡Gloria al Señor!


«...Por segunda vez oigan las Américas este santo grito: ¡Yo muero, pero Dios no muere! ¡VIVA CRISTO REY!»
25/11/18 6:28 PM
Adrian Ferreira
Rey de reyes y Señor de los que dominan. Te alabamos Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas.
25/11/18 8:50 PM
Pedro Amate
Jesucristo ha sido entronizado en los Cielos como Rey del Universo ; Rey de Cielos y Tierra.

El " Milenio " cristiano empezó en el 380 de nuestra Era ,cuando el emperador Teodosio declaró oficial la religión cristiana en todo el Imperio Romano.

Con la Primera Guerra Mundial,Guerra Civil Española,Segunda Guerra Mundial ,; llego el final de un Primer Cumplimiento de la era cristiana .

El Concilio Vaticano II ,vino a confirmar esta Verdad por la vía de los hechos consumados.

Nos encontramos en un paréntesis de la Historia ,y nos encaminamos hacia el Segundo y definitivo Cumplimiento de la Historia de la Iglesia y de la Humanidad.

Después del Primer Cumplimiento o " Milenio " cristiano ,como dice Apocalipsis ,:20 ; el Diablo sería soltado de su prisión por un corto espacio tiempo.

Para nosotros los católicos ,esto supondrá la prueba final y definitiva,que una vez superada,dará paso al Reino de Dios en toda la Tierra habitada.

Satanás ha sido liberado y está engañando a todas las naciones de toda la tierra . En realidad ,sólo engañará a los que libre y voluntariamente quieran dejarse engañar.

Sin duda,en estos tiempos difíciles de manejar ; aun mucho más difíciles que los que les tocó vivir a Santa Teresa de Jesús ; por el siglo XVI ,el Diablo, todavía estaba apresado, hoy día anda suelto con total libertad ; aunque controlado,y por un corto espacio de tiempo.

En estos tiempos difíciles Dios ha querido entronizar a Jesucristo en lo
25/11/18 8:59 PM
Pedro Amate
"El séptimo ángel tocó la trompeta,y hubo grades voces en el cielo,que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo ; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos,se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,diciendo: Te damos gracias, Señor y Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir ,porque has tomado tu gran poder,y has reinado '.( Apocalipsis: 11:15-17).

25/11/18 10:24 PM
Pedro Amate
Buenas Noches, y Félix descanso !!!
25/11/18 10:38 PM
Bernardino Montejano
No me interesa quien escribió el comentario, pero es evidente que tiene una mirada parcial que no es objetiva. Siete u ocho referencias al Concilio Vaticano II que acaban por indigestar y ni una al Papa Pío XI autor de la encíclica Quas Primas sobre la Realeza social de Cristo. En la misma se afirma que bajo "la potestad de Jesús se encuentra todo el género humano y... que no hay diferencia alguna entre el individuo y el Estado, porque los hombres están bajo su autoridad, tanto considerados individualmente como en sociedad. Cristo es, en efecto, tanto la fuente del bien público y del bien privado" (parágrafo 8). En medio de tantos equívocos y confusiones volvamos a la claridad de Pío XI y seamos justos con él.
25/11/18 11:08 PM
Pepito
No solamente Cristo es Rey, sino que también tenemos a Maria como Reina y Señora de todo lo creado, que fué coronada por Pio XII en el año 1954 en Santa María la Mayor, y estableció su fiesta el 22 de Agosto. Tambien Pio XII tiene una Encíclica Ad Coecli Regina, que trata de este glorioso reinado de María. Así que tenemos Rey y Reina, a los cuales deben someterse por grado o por fuerza todos los reyes y reinas de este mundo.
25/11/18 11:38 PM
María de las Nieves
Es un día muy grande Jesucristo nuestro Rey de todo el Universo. Nos desborda su grandeza.Y solo El nos hará conocer los secretos del Cosmos desde su Sagrado corazón triunfante glorioso.Gracias Señor
26/11/18 1:31 AM
enrique Cheli
/ Rogamos,para pedir la intercesión de Cristo Rey,al recordar a Juan 18, 36-37,donde,Jesús a la pregunta,le formuló,Pilatos,respondió:" Mi realeza no es de este mundo,si mi realeza fuera de este mundo,los q están a mi servicio habrían combatido para q yo no fuera entregado a los judíos,pero,mi realeza no es de aquí",a lo q el tribuno le dijo¿Entonces, tu eres rey?contestándole,Jesús:Tu lo dices,yo soy rey.Para esto he nacido y he venido al mundo para dar testimonio de la Verdad,el q es de la verdad,escucha mi voz"
/Oramos,para pedir la intercesión de Cristo Rey,al tener presente,q,en Juan 14, 6,Jesús,afirmó:"Yo Soy el Camino,la Verdad y la Vida,Nadie,va al Padre, sino por mí "y Pablo en Hechos 4, 11-12 nos dice:El,es la piedra,q ustedes los constructores,han rechazado,y,ha llegado a ser la piedra angular.Porque,no existe bajo el cielo otro Nombre,dado a los hombres,por el cual podamos alcanzar la salvación"y en Colosenses 1, 15- "El es la imagen del Dios invisible,el Primogénito de toda la creación, porque en El,fueron creadas todas las cosas,tanto en el cielo como en la tierra,los seres visibles y los seres invisibles,todo,fue creado por el y para el...el es el Primero,q,resucitó de entre los muertos,por el quiso reconciliar consigo todo lo q existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz"
/Imploramos,para pedir la intercesión de Cristo Rey,al leer en Filipenses 2, 9-11:" Por eso,Dios lo exaltó y le dio elNombre,q,está sobre todo nom
26/11/18 2:05 AM
rmartinhe
Siento ser la nota discordante en estos comentarios pero es que aquí hay un matiz que no me gusta. Puede que lo esté entendiendo mal o que la deformación esté en mis ojos, pero veo cierto “vicio” en esta esta afirmación: “el Concilio Vaticano II exhortó con especial fuerza a los laicos cristianos para que con la fuerza de Cristo se empeñaran en transformar «las realidades temporales» del mundo.” Lo que no me gusta es el “empeño” en transformar esas realidades temporales. No me gusta porque Jesús mismo le decía a Pilato como escuchábamos en el evangelio del domingo “mi reino no es de este mundo”, y en otras ocasiones nos ha dicho “buscad los bienes de allá arriba, no los de la tierra” o “buscad el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura”. Él mismo, pudiéndolo hacer, no acabó con los problemas “temporales” de su pueblo y de aquél tiempo. Es decir, yo entiendo que los bienes de este mundo son “añadiduras”, consecuencias de la búsqueda de las realidades eternas, búsqueda que tan bien refleja Orígenes, y nunca fines definitivos o primordiales. Continúo.
26/11/18 9:32 AM
rmartinhe
Cierto día visitamos una capilla desacralizada que quería representar con pinturas modernistas el pasado, presente y futuro de la humanidad. Si las explicaciones de lo representado en las dos primeras paredes ya chirriaba ( “pesar de la venida de Jesucristo los hombres continúan enfrentándose, sigue habiendo guerras, hambre, etc”, como diciendo que de poco nos sirvió la venida del Mesías), lo de la tercera hacía saltar chispas. En esta pared se representaba el futuro de la humanidad y como el hombre, con sus PROPIOS MEDIOS: ciencia, solidaridad… y SIRVIÉNDOSE CADA UNO DE SUS CREENCIAS, lograría alcanzar por fin la anhelada felicidad.
Por un lado a partir de ahora el hombre habría de convertirse en su propio “redentor”, en la principal solución a sus problemas, y por otro, acababa de colocarse en la cúspide de la pirámide y a Dios lo había relegado al último lugar y puesto a sus órdenes. El hombre utilizando a Dios en lugar de servirlo, sirviéndose de Dios en lugar de adorarlo… me pareció lo más ruin que se podía oír…. Y como se parece a lo que está sucediendo ya.
Imagino que el CVII para nada iba por ahí pero es peligroso bajar la guardia, soltar el pestillo de la puerta, pues después cualquiera puede abrirla empujando un poquito.
Se recuerda en el post que los cristianos han de estar aquí y allí, y es cierto, pero si son, están. El problema, yo creo, es que si no están es porque en realidad ya no son. Y por ello de lo que se trata, antes que nada, es de ser… de Crist
26/11/18 9:35 AM
rmartinhe
Y por ello de lo que se trata, antes que nada, es de ser… de Cristo y que Él reine siempre en nuestros corazones.
Un saludo.
26/11/18 11:02 AM
Christian Hernández
Qué tal buen día, apelando a sus conocimientos, alguno de ustedes sabe o conoce quién es el autor de la pintura o retrato de Cristo Rey que titula éste articulo?
Me gustó mucho!!
24/11/19 5:45 PM
Eduardo
Quisiera saber el nombre y autor de la imagen que preside el artículo. Es la imagen de Cristo Rey más hermosa que he visto en mi vida. Quisiera conseguir la imagen completa. Dónde puedo hallarla? Gracias!
7/05/20 3:47 PM

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