Cuanto menos nos confesamos, más se endurece el corazón

«Satanás está haciendo todo lo que puede para alejar a sacerdotes y fieles del confesionario»

Con una firme llamada a sus hermanos sacerdotes y a todos los fieles para que retornen a la fuente señalada por Jesús, el misionero predicador padre Ghislain Roy aproxima en toda su bella dimensión la ternura de Dios. Por casi dos décadas ha estado de misión por el mundo, viviendo aquello que es propio de un sacerdote… predicar, sanar, liberar, dar testimonio en fidelidad a la Iglesia, de Cristo resucitado.

(Portaluz) No se priva tampoco este canadiense de manifestar su amor por Dios y devoción de hijo a la Santísima Virgen María. Pero existe algo particular en Ghislain Roy… es la evidente acción de la gracia de Dios que por su medio reciben los fieles cuando celebra la Eucaristía, preside las Adoraciones Eucarísticas y en especial cuando bendice implorando a la Divina Voluntad su misericordia que sana y libera.

Padre Ghislain, tras los pasos de Jesús pelea la batalla de Dios, siendo un instrumento de reconciliación, potenciando en los fieles la experiencia del perdón, del reencuentro con Dios Padre. Sobre esta realidad de la fe –para salvación de muchos-, conversó con Portaluz.

Según la fe católica el perdón de los pecados sólo puede ser otorgado por Dios en el sacramento de la Reconciliación, sirviéndose para ello de un sacerdote, como usted. ¿Cuándo y por qué la Iglesia estableció esto?

El sacramento se apoya en la palabra de Dios. Cuando Jesús dice a sus discípulos: «Todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo»…, refiere para la Iglesia al sacramento del perdón, desde siempre. Este acto de misericordia se apoya en Cristo resucitado cuando les dice a sus discípulos –me parece que es el momento que narra el Evangelio de Juan de la primera aparición a los discípulos, luego de haber resucitado-: «…Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Vale decir que el perdonar los pecados se corresponde con un don y orden directa de Jesús y es así una tradición muy antigua de la Iglesia…

Corresponde a lo que Cristo dijo en aquél momento.

¿Qué responde a quienes acusan a la Iglesia de que este sacramento es un instrumento para establecer autoridad y control sobre las personas?

Cristo mismo enseña a sus discípulos, diciéndoles que ellos también tendrán que dar este sacramento del perdón. En aquél tiempo no se trataba de ejercer un control sobre la gente. Era para dar la misericordia de Dios. El Señor sabía muy bien que para crecer en el amor de Dios, necesitaríamos misericordia y humildad. Poder reconocer delante de alguien su pecado, favorece la humildad. Hubiéramos podido confesarnos directamente con Dios, pero el Señor no lo quiso. Eso hubiese sido demasiado fácil. (En el sacramento de la reconciliación) debemos pasar por la humidad que es una escuela de misericordia... Entonces así ya no podemos preguntarnos ¿acaso he sido perdonado de verdad?...Aquí (en el sacramento), tienes la certeza que cuando el padre levanta la mano para decir «te perdono de todos tus pecados», ellos efectivamente son perdonados.

La Iglesia enseña a distinguir categorías de pecados graves, mortales… Quizás muchos católicos desconocen si lo que confiesan es grave, mortal, venial o de otra categoría, sólo confiesan

Hay pecados cuya gravedad es evidente, como el aborto, el asesinato, matar, el robo. Pero este camino de la misericordia es una escuela. Una en la que vives constantemente el perdón. La conciencia del pecado viene de tu relación de amor con el Señor. Cuanto más consciente eres de que Él te ama, más cuenta te das de la gravedad de una falta que cometiste. Pequeña relación con Dios, pequeña conciencia del pecado en la vida. Cuanto más te acercas a Dios, más ocurre que su misericordia y amor te harán darte cuenta de la gravedad del pecado. Todo nace de esa relación de amor con Dios. Hoy en día vemos sacerdotes que no se confiesan, porque han perdido ese contacto íntimo con el Señor y ya no sienten la necesidad (de confesarse), porque esa relación de amor no está allí, en ellos.

Al leer los Evangelios se puede constatar que cuando Jesús sanaba o expulsaba a los demonios decía luego al beneficiario: No peques más. Ponía en relación perdonar pecados, sanar y expulsar demonios… ¿por qué?

Porque el pecado trae el desorden en la criatura humana y así ese desorden puede afectar el sistema inmunológico, abriendo la puerta a enfermedades. Tomemos el ejemplo de santa Hildegarda de Bingen. Cuando el cielo se vuelca para darle toda aquella sabiduría sobre medicina para sanar, ella recibe también del cielo (la sabiduría) de que para sanar la enfermedad hay que cortar con el pecado. Mientras nos mantengamos en comunión con el Señor, su amor permite que nosotros acojamos la sanación. ¿Por qué algunos sí desarrollan enfermedades y otros no? Puede ser por el pecado, puede ser porque existe una transmisión a través de las generaciones. Yo lo veo cuando la persona discierne sobre su árbol genealógico... Por ejemplo la infidelidad puede haberse transmitido (cual herencia)… es el mal que se transmite… Cuando Jesús luego de sanar dice: «Ve y no peques más», el reconocía que la enfermedad de esta persona, venía o bien por su situación personal de pecado o la de sus antepasados que le habían hecho vulnerable a pecar, al punto de abrirse puertas a la enfermedad. Recordemos que antes del pecado, en el paraíso, no había enfermedad.

¿Hay alguna pauta que recomienda para confesarse adecuadamente?

Yo sugiero, primero pasar algún tiempo en oración pidiéndole a Jesús que te dé luz sobre lo que vives. Luego reflexionar repasando uno a uno los diez mandamientos. Importante es confesarse de forma regular, por lo menos una vez por mes. Como la Virgen lo ha pedido… porque esto nos hace más sensibles a las situaciones de mal y pecado. Visiones privadas de siervas y siervos de Dios nos muestran que si un alma teniendo la más mínima imperfección fuese llevada al cielo, presentada ante Jesús, sufriría mucho más que en el Purgatorio. Entonces cuando nos situamos frente al pecado (hemos de reflexionar sobre) nuestra relación con Dios... Porque es en su misericordia donde comprendemos el mal, el daño que hemos hecho a Dios.

¿Qué siente usted como sacerdote al tener de alguna forma las llaves del cielo, aquí en la tierra?

Una gran responsabilidad. Porque significa que yo también como sacerdote debo vivir de manera regular el sacramento del perdón. No puedo darme el sacramento del perdón a mí mismo. El Señor quiso que también nosotros los sacerdotes nos confesemos regularmente. Cuando nos damos cuenta de esto, comprendemos la importancia de acoger a cada persona que pide esta misericordia.

Cuando la persona viene, según lo que ella me diga, veo si está en un camino de conversión o si está confesando el pecado pero sin ese deseo de convertirse y cambiar. Te doy un ejemplo… dos personas que cohabitan y no están casadas. Si ellas hacen el esfuerzo para mantenerse en la castidad por amor al Señor, porque no es castidad por la castidad… sino ¡por amor a Dios! Si en ese deseo ellas caen, pero quieren seguir en el proceso, yo les voy a dar el sacramento del perdón. Contrariamente, las personas que viven juntas y acuden a recibir los sacramentos diciéndose para sí: «Yo me voy a organizar directamente con el Señor», pues no están en un camino verdadero de conversión, sino que han decidido hacer ellos mismos su propia religión, ajenos a lo que enseña la Iglesia sobre el esfuerzo en la conversión.

El Señor tiene compasión y misericordia con el alma que se esfuerza –aunque sea mínimo- por estar en camino hacia él. Ni siquiera nos pide que tengamos éxito, sino que mantengamos el corazón abierto y empecemos a caminar… desead que se cumpla en vosotros la Divina Voluntad y Dios hará el resto.

En el momento que ocurre el sacramento de la reconciliación hay realidades sensibles presentes como el sacerdote, el penitente, las palabras que se dicen, etcétera. Pero hay un ámbito no visible también… ¿Podría narrarnos o darnos algunas imágenes qué aproximen lo que pasa en el ámbito espiritual, lo no visible, cuando alguien se está confesando?

Cuando alguien se confiesa, la Virgen María está al lado de esa persona y del lado del sacerdote está Jesús. Se dice que para vivir verdaderamente con profundidad este sacramento del perdón, tiene uno que haberse preparado. Un día Juan María Vianney (Sangto Cura de Ars) lloraba en el confesionario y la persona que estaba allí le dijo: «¿Pero usted por qué llora?» Y contestó: «Lloro por todo lo que usted no lo hace por sus pecados». La Iglesia dice, para que este sacramento sea válido deben cumplirse tres condiciones. Primero, decir el pecado. Segundo, arrepentirse –y el arrepentimiento viene de una gracia del Espíritu Santo-… Sentir en el corazón el daño que hice a Dios provoca lágrimas. Por esto decimos que los santos lloraban sus pecados.

La tercera condición es la decisión de no volver a pecar, decidir odiar el pecado y el mal, no a las personas. En este proceso cuando la persona se presenta, yo les digo: «¡Pasad más tiempo pidiendo la Gracia del Arrepentimiento!» Hubo un obispo que decía lo siguiente: «Nosotros los sacerdotes somos apenas conscientes que cuando nosotros levantamos la mano para absolver del pecado, la sangre de Cristo se derrama de nuestros dedos para asperjar el alma y liberarla». Cuando el corazón está abierto, he visto a menudo personas que se ponen a llorar, porque la gracia estaba entrando en su corazón.

Poco se escucha hoy sobre esto que usted menciona. ¿Quizá por ello el Papa quiere que se limpie la casa con este Año de la Misericordia?

El sacramento del perdón está siendo atacado hoy porque Satanás sabe muy bien, que el sacerdote que se confiesa está en un camino de conversión y porque al confesarse se da cuenta de la importancia de convocar a vivir el perdón y darles tiempo a las personas que se confiesan. Satanás está haciendo todo lo que puede para alejar al sacerdote del confesionario. Si quieren que un sacerdote vuelva a descubrir el don del sacerdocio vayan a confesarse con él, hagan que celebre eucaristías. Recordemos por ejemplo, que san Juan María Vianney pasaba diecisiete horas en el confesionario y que Satanás durante un exorcismo dijo que si hubiera habido tres sacerdotes como él, toda Francia se habría convertido. Hoy las personas están cada vez más cegadas por el mal y el pecado. Es una ceguera que viene de Satanás y toca toda la Iglesia. Porque cada vez hay menos sacerdotes que viven el sacramento del perdón. Cada vez menos personas se confiesan debido a la falta de disponibilidad de los sacerdotes y el endurecimiento del corazón de las personas. La gente ya ni se da cuenta del daño, del mal que cometen.

Si los protestantes y otros creyentes de diversas iglesias cristianas no participan del sacramento de la Reconciliación, ¿significa que no podrán salvarse?

Sólo Dios juzga los corazones. Esto es así para cada hombre en la tierra. El Señor verá la rectitud de la intención. Porque él ha puesto en cada corazón lo que se llama la ley natural que orienta al hombre hacia el bien haciéndole rechazar el mal. También depende de si quiere ese hombre escuchar o no su conciencia. Porque aún los más grandes pecadores en el momento de la muerte tienen la gracia del arrepentimiento. Charles de Foucald se convirtió porque un día fue a la Iglesia de san Agustín en París y el cura le dijo: «¡Ponte de rodillas, confiésate!» Charles quiso resistir, pero cayó de rodillas, empezó a decir todo el mal que había hecho y se convirtió. Hoy Satanás está haciendo todo lo que puede para alejar a sacerdotes y fieles del confesionario. Porque yo también a veces tengo que llamar a varias personas hasta poder encontrar un sacerdote que me confiese. Lo hago cada quince días porque en tan poco tiempo se viven tal cantidad de cosas…

Ha dicho que hay una responsabilidad personal en el cuidar la comunión con Dios. Y que el sacramento de la reconciliación es un regalo de Dios para restaurar esta comunión. ¿Podría explicar el por qué durante sus retiros promueve momentos litúrgicos donde las personas oran pidiendo perdón por los pecados de sus antepasados?

Es una realidad espiritual. Como el Papa que hoy pide perdón por la Iglesia, por los escándalos y por todo, como ya hizo Juan Pablo II en su momento. Pensamos que a partir de ese momento, Dios va a escuchar esta petición como una oración, donde yo presto mi voz a esas personas. Cuando estamos dentro de la Divina Voluntad se comprende mucho más, porque es Jesús mismo quien lo hace a través de ti por esas personas. Yo estoy convencido de que la misericordia es dada en esos momentos…

En documentos de Iglesia se habla de la función social, terapéutica y hasta sanadora que ocurre en quienes se confiesan adecuadamente ¿Podría comentar brevemente sobre esto?

Simplemente el reconocer el propio pecado, el hecho de decirlo, ya es psicológicamente liberador. Necesitamos decirlo, confesar. Cuando la gente no va a confesarse, buscan una cantidad ingente de personas para contarles las experiencias difíciles que han vivido. Incluso lo cuentan por radio, en televisión. Cuentan sus vidas de pecados.

El sacramento del perdón es la posibilidad de liberarse a través del reconocimiento y eso ya es terapéutico. Pero además es a Jesús a quien se lo decimos (los pecados) a través del sacerdote. Esto sobrepasa la dimensión psicológica, pues a través del sacramento Él viene no sólo a liberar el corazón, sino que sana el alma. Porque el pecado hiere el alma. El Señor en este sacramento nos da una liberación íntegra. Cuerpo, corazón, alma y espíritu.

En su país, Canadá existen Casas de Oración donde las personas experimentan días de retiro para hacer una experiencia de perdón. ¿Podría explicarnos de qué se trata esta pastoral?

Jesús hace posible lo imposible y se manifiesta así en esta experiencia de oración llamada Ágape-terapia. Su importancia radica en que para la liberación es necesario hacer una experiencia de perdón. Aprendemos así durante la Ágape-terapia que es Jesús mismo quien viene a perdonarme y a perdonar a través mío, en ámbitos que de una forma humana no sería posible perdonar. Es Jesús mismo quien viene a darte la fuerza para poder perdonar. Cuando alguien ha vivido violación, abusos sexuales, aborto, la persona suele tener dificultades para perdonarse o perdonar. Para ella puede ser imposible, pero no para Dios a través de ella. Y es en esta escuela de oración donde aprendemos el amar y nos dejamos amar. Porque para perdonar, como dice la palabra de Dios: «Si no perdonáis con todo vuestro corazón, a vosotros tampoco el Padre del cielo os perdonará». La medida que utilizas con los demás servirá también para ti. Perdoné poco, me perdonarán poco. ¿Yo perdoné?, pues esa misma medida utilizará Dios para mí. Estamos convencidos que nadie entra en el cielo negándose a perdonar.

¿Acudir entonces a confesarse con un corazón de niños, para gustar la ternura de Dios?

El sacramento del perdón enternece el corazón y cuanto menos nos confesamos, más se endurece el corazón. Miren las actitudes de quienes les rodean. Cada vez son más duros los unos con los otros, impacientes, coléricos. Todo esto es fruto de un endurecimiento del corazón. Sólo el amor de Dios y su misericordia, donados durante el sacramento de la Reconciliación, pueden permitir experimentar al corazón su ternura que sana y libera. Si el Señor hubiere visto que no era necesario este sacramento, nunca nos lo hubiera dado. Vio que era más necesario que el confesarse directamente. No hay que olvidar que todos los protestantes, antes de Lutero, se confesaban. Después entró el desorden, alimentado por el enemigo, que quiere alejarnos de todos los sacramentos.

19 comentarios

Miguel García Cinto
Confieso actualmente de forma habitual, mensualmente con el mismo sacerdote, nunca me gustó fray Topete (entendido como el primer sacerdote que encuentras). Por motivos profesionales he tenido varios traslados, pero una vez afincado, he procurado buscar siempre a santos sacerdotes amantes del Sacramento de la Reconciliación.Os hago partícipes de esta experiencia porque me hace sentir el gozo del perdón del Señor.
8/11/15 3:58 PM
María-Ar
Colas de gente para comulgar...para confesarse, si el sacerdote "quiere", un puñado en el confesionario.
Una sola vez en lo que va del año, escuché a un clérigo en la prédica, aludir al Sacramento de la Confesión.
+
8/11/15 4:39 PM
Opinando
¡Qué al hilo me ha venido este artículo!

Casualidad de casualidades esta mañana me confesé; llevaba unos días con la necesidad de hacerlo -¡Hacía 3 meses que no me confesaba! ¡Qué barbaridad!-.

De nuevo venían a mi mente -con más fuerza que en los últimos días- todo tipo de 'excusas' para no ir a confesarme; las conocemos: "Soy pecador y ya está; tampoco soy un 'santo'; si Dios me conoce y me perdona; pero si son 'pecadillos' sin importancia; ¿Qué prisa tengo? Me puedo confesar esta tarde, o mañana, o pasado, o la semana que viene...".

Para mí que vengo del cristianismo evangélico -protestantismo- fue una maravilla reencontrarme con el sacramento de la confesión y el perdón. La diferencia enorme entre confesarse con Dios a solas y hacer acopio de valor para hacerlo cara a cara con un sacerdote, ¡no hay color!

Por un lado eres más consciente de tus miserias y limitaciones, siendo plenamente consciente de tu condición de pecador.

Por otro lado me fascina como soy capaz de decirle cosas al sacerdote sin dudarlo, directamente y a bocajarro cuando me he pasado días intentado suavizarlas en mi mente y sin saber cómo abordarlas en confesión.

Y finalmente, siempre he encontrado comprensión y ayuda por parte del sacerdote; siempre entro 'en tensión', como si fuera a testificar en juicio contra mí; y sin embargo, salgo con la sensación de haber sido sanado y ayudado por alguien que quiere mi bien; con la sensación de no haber sido juzgado, sino comprendido y ayudado.
8/11/15 7:39 PM
Luis Fontes
Gracias,Infocatólica, por publicar esta entrevista testimonio al Padre Roy. Qué lástima que el Sacramento de la Reconciliación haya caído en desuso en tantos países. Cada vez que acudo a la Confesión me siento liberado e infinitamente miserocordiado por el Señor. Gracias una vez más por este maravilloso testimonio
8/11/15 7:52 PM
María José
Lo que dice el comentarista Opinando es una radiografía de lo que nos ocurre. A eso, añado que la disponibilidad de confesores es muy escasa. Agrego que la fila de quienes se van a confesar está muy cerca de quien se está confesando, y a muchos no les gusta arriesgarse a que todos oigan sus pecados. Por último, los confesionarios de ahora no tienen una rejilla o un velo gracias al cual el confesor no lo vea a uno cara a cara, pues aunque sea desconocido no deja uno de sentir verguenza. Estos inconvenientes que menciono tienen el propósito de que, corregidos, atraigan más fieles a los confesionarios.
8/11/15 11:37 PM
Cipriano. Venezuela
Pareciera que eso era antes que un sacerdote distribuía sus actividades del día para tener tiempo, al menos 45 minutos, para dedicarse a la confesión diaria.

Aquí en Venezuela, en la provincia donde vivo, lo hacía el hoy obispo monseñor Ángel Caraballo, ahora mudado a Maracaibo.

Hace años solicité el sacramento de la confesión a un sacerdote de la diócesis y me dijo que se acercaba la hora de la misa (había tiempo para hacerlo) por lo que en tono algo jocoso le recuerdo que el cura de Ars (san Juan María Vianney) y san Juan Bosco, llegaron a ser santos porque les gustaba confesar, a lo que muy serio me respondió que "eso eran ellos".

Al final accedió, Dios lo bendiga
9/11/15 12:08 AM
Daniel Cortez Alaña.
¡Trato de confesarme frecuentemente!; porque la realidad del pecado invade nuestra vida, nuestra alma y nuestro corazón...¡sobretodo si es el pecado de impureza!.
¡A ese le tengo miedo!; y le pido a la Madre de Dios aparecida en Fátima que me ayude con esto...
Así sea.
P.D.:¡¿porqué carajo muchos sacerdotes no quieren confesar?!.
9/11/15 1:21 AM
Aurora
Yo siempre pido dia y hora para confesarme.Lo hacen en la rectoria cara a cara.Es una buena forma de asegurarse la confesion, pedir hora.

Me ha gustado el testimonio de ''opinando''.Es asi! Acudimos a la confesion cargados con nuestros pecados.Nos confesamos y la sangre de Jesucristo nos libera de esa carga.

Que gran regalo es la confesion!!!! Doy gracias a Dios por este sacramento precioso.Alabado sea por siempre!
9/11/15 7:46 AM
Jaume
Etimología de pec-catum, latín, pacto roto, como se muestra en el libro Recuperar la fe en dos días, gratis en PDF y a punto de cerrarse porque hay que pagar al webmaster y se acabó el dinero. La gente no lee libros.
www.recuperarlafeendosdias.es
9/11/15 8:28 AM
maria dolores
Excelente articulo! Os animo a rezar para que los sacerdotes y fieles volvamos a valorar este Sacramento de Misericordia. Me veo en la obligacion de ayudar a los que tengo cerca de mi para que se confiesen. Una buena confesion es liberadora de las garras del feo.
9/11/15 8:35 AM
Pablo Z.
Yo lo paso fatal cuando estoy fuera y quiero confesarme, porque no me gustan nada esos confesionarios nuevos en los que te sientas cara a cara con el sacerdote, como si estuvieras en una taberna. Es una lotería entrar en según qué confesionarios porque de fuera no se ve de qué tipo es. Donde esté un buen confesionario donde para confesarse de rodillas y sin tener contacto visual con el sacerdote si no quieres...
9/11/15 9:20 AM
Miguel García Cinto
María José: En mi ciudad Zaragoza, tenemos todo clase de confesionarios, con rejillas en los laterales todos, con reclinatorios y sillas para sentarse en varios lugares e incluso con puertas para que los penitentes las cierren tras de si. A mí personalmente, me gusta confesar arrodillado frente al sacerdote. Tal vez tu ciudad o pueblo es chiquito, si no es así busca parroquias o lugares de culto apropiados. Tenemos que rezar mucho por tantos sacerdotes que se han despreocupado del Sacramento de la Reconciliación.
9/11/15 1:00 PM
Isabel D.
Matices: que las enfermedades y la muerte son consecuencia del pecado original y de nuestros pecados es una verdad que aceptamos con la Revelación; de lo que no estoy segura es de que podamos hacer el camino directamente y a la inversa, como decir "esta enfermedad la tienes porque cometiste aquel pecado".
Pienso que hay personas santas con cuyas enfermedades quizá hayan salvado a otras uniéndolas a la Pasión de Cristo y pecadores que andan tan vivitos y coleando que le sugieren a uno aquello de que "mala hierba, nunca muere", si se me permite un poco de ironía.
9/11/15 3:30 PM
Santiago
POR FAVOR, sacerdotes, en el nombre del Señor, vuelvan a confesar. Con un horario fijo, amplio. No saben qué gran favor nos harían a los fieles. ¿No acude nadie? Pues recen el breviario o el rosario, lean, pero por favor pasen media hora o tres cuartos de hora fijos en el confesionario y comprométanse con un horario. Hay tanta gente que no se confiesa porque le da vergüenza buscar al cura... ¡Ganarán almas para Dios!
9/11/15 5:36 PM
Alfonso Carreira
Es lamentable pero muchos sacerdotes tienen tiempo para muchas cosas superfluas menos para estar en el confesionario .Inclusive en una parroquia el párroco sacó de la iglesia los 3 confesionarios que estaban desde antiguo y que por cierto son todo un símbolo de todo cristiano para su santificación.
La atención al Sacramento d la Reconciliación tiene que ser prioritario para todo sacerdote .
9/11/15 11:32 PM
rogelio
Nuvamente nos damos cuenta del infinito amor de Dios por sus hijos, bien dice el Señor que sin EL nada podemos hacer. En mi a hecho grandes cambios y reconozco que todavia me falta mucho por cambiar, pero de verdad que SU MISERICORDIA es liberadora y sanadora, que pena que los catolicos no aprovechemos la riqueza de nuestra religion en sus sacramentos.
10/11/15 5:15 AM
Ernesto González (Cuba)
Soy de La Habana y les digo que es muy pero muy difícil confesarse, no hay ningun lugar donde haya un sacerdote disponible para el sacramento y cuando está es en horarios para las personas que no trabajan, llevo dos meses intentando confesarme y siempre el padre de mi parroquia llega siempre cinco minutos antes de comenzar la misa, Dios nos ayude.
10/11/15 5:37 PM
QUÉ IMPORTANTE TEMA!
Precioso, todo cuanto dice el padre. Un artículo que no tiene pierde. Es difícil... hay que tener paciencia, constancia para buscar la mejor hora, porque no hay el espacio dentro de la Iglesia, que nos acoja, como era el confesonario/confesionario.
Me costó más de 2 meses lograr Renovar la Gracia de La Confesión. Toca, ir a la Casa Cural y someterse al horario que nos den... Pero, cómo ganaría almas el Cielo, si la Iglesia volviera a ofrecer por ejemplo, un horario antes de la Santa Misa, dentro de la Iglesia. Personalmente, me agradaría que usaran la Estola! Oremos.
12/11/15 11:38 PM
Odalía Sánchez Víquez
No entiendo algunas cosas del documento.
Se hace ver como si el sacerdote es el que perdona con la mención ,,, te perdono. Se perdona en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Otra inconcruencia que noto es que se ve la enfermedad como causa del pecado y no es así.
13/11/15 5:13 AM

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