Vademecum sobre la familia

«Opción preferencial por la Familia: 100 preguntas y respuestas acerca del Sínodo»

InfoCatólica publica hoy un adelanto de la obra «Opción preferencial por la Familia: 100 preguntas y respuestas acerca del Sínodo». Sus autores, Mons. Aldo di Cillo Pagotto, arzobispo de Paraíba (Brasil), Mons. Robert Vasa, obispo de Santa Rosa, California (EE.UU.), y Mons. Athanasius Schneider, Obispo Auxiliar de Astana (Kazakstán), la describen como un «vademecum sobre la familia».

(InfoCatólica) El texto está organizado bajo las siguientes temáticas:

«El Sínodo de los obispos y su autoridad», «La preparación del Sínodo sobre la familia de 2014», «La Iglesia y la familia», «La Revolución sexual», «La impostación primordial del Sínodo de 2014: la relación Iglesia-Mundo», «Doctrina moral y praxis pastoral», «Conciencia personal y Magisterio», «Matrimonio y familia», «La Comunión para los separados, los divorciados y los divorciados vueltos a casar», «Homosexualidad y uniones homosexuales», «Algunas palabras-clave del debate sinodal», «Aplicaciones de la misericordia a las situaciones familiares» y «El papel de la gracia sobrenatural en el compromiso por la castidad familiar».

La obra de los tres obispos recoge fielmente toda la doctrina católica sobre la familia, los sacramentos y la moral católica, a la vez que recuerda la imposibilidad de modificar aquéllo que ha sido definido infaliblemente por Cristo y por la Iglesia, como la indisolubilidad del matrimonio y la consideración de pecado grave del recasamiento tras un divorcio.

En ese sentido:

3a     PREGUNTA: ¿Puede el Sínodo de los obispos alterar la doctrina de la Iglesia en puntos doctrinales de teología moral?

RESPUESTA:

Ni el Sínodo de los obispos, ni cualquier otra instancia eclesiástica, tiene autoridad para cambiar la doctrina de la Iglesia.

“La Iglesia no ha sido la autora de éstas, ni puede por tanto ser su árbitro, sino solamente su depositaria e intérprete, sin poder jamás declarar lícito lo que no lo es por su íntima e inmutable oposición al verdadero bien del hombre” (B. Pablo VI, Humanæ Vitæ, 25 de julio de 1968, n° 18).

“...una doctrina que ha sido enseñada durante siglos y continuamente reafirmada por la Iglesia no puede ser cambiada sin arriesgar la credibilidad de la Iglesia”. (Card. Velasio De PaolisLos divorciados vueltos a casar y los Sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia, discurso en el Tribunal Eclesiástico Regional Umbro, 8/1/2015).

Y:

4a PREGUNTA: Si no el Sínodo, ¿puede por lo menos el Papa alterar la doctrina de la Iglesia en puntos fundamentales de teología moral, como por ejemplo, el matrimonio sacramental?

RESPUESTA:

Muchos puntos fundamentales de teología moral, como por ejemplo la doctrina sobre el matrimonio sacramental, son de autoridad divina directa, y por tanto no pueden ser alterados por ninguna autoridad eclesiástica, ni siquiera por el Sumo Pontífice.

“Así pues, se deduce claramente que el Magisterio de la Iglesia enseña la no extensión de la potestad del Romano Pontífice a los matrimonios sacramentales ratos y consumados como doctrina que se ha de considerar definitiva...” (S. Juan Pablo II, discurso de 21/1/2000 al Tribunal de la Rota Romana, nº 8)

El libro no ahorra críticas a lo ocurrido en el pasado sínodo de octubre del 2014:

11a PREGUNTA: ¿Quiere eso decir que las preguntas del Cuestionario para el Sínodo de 2014 no reflejaban los verdaderos y decisivos problemas de la familia?

RESPUESTA:

Algunas preguntas del Cuestionario para el Sínodo 2014 parecían formuladas de modo que recibiesen un cierto tipo de respuestas que presentaran una visión parcial de la realidad. De hecho, según las informaciones divulgadas por los medios, las respuestas llegadas al Sínodo, sobre todo de ciertos países europeos, destacaron las cuestiones marginales sobre las centrales, las emotivas sobre las doctrinarias, las situaciones patológicas sobre las normales. En esencia, la imagen de la familia salida de las respuestas parece, no tanto la real, sino aquella propagada por una cierta cultura secularista a través de los medios de comunicación de masa.

Por otro lado, “las familias que, en la comunión doméstica, realizan su vocación de vida humana y cristiana ¡son tantas en cada nación, diócesis y parroquia! Se puede pensar razonablemente que esas familias constituyen «la norma»” (S. Juan Pablo II, Gratissimam sane, Carta a las familias, de 2/2/1994, no 5).

Entre otras cuestiones, los obispos descartan la idea de cambiar los mandamientos que no son cumplidos por muchos fieles:

39a PREGUNTA: Se dice que el número de fieles practicantes cae cuando se exige la observancia rigurosa de ciertos preceptos morales, como la fidelidad conyugal. ¿No sería entonces el caso de atenuar el rigor de esos preceptos que se volvieron impopulares?

RESPUESTA:

Las personas en situación irregular difícilmente serán practicantes. Además de eso, el número de fieles practicantes no cae, sino que crece, cuando se estimula la observancia de ciertos preceptos morales, tal como el número de las vocaciones religiosas no cae, sino que crece, cuando se requiere de los novicios un compromiso más austero.

“Por otro lado, las iglesias y las realidades eclesiales en crecimiento son precisamente aquellas que, en el plano de la moral, presentan propuestas desafiantes y contrarias a la cultura dominante”, dice el Prof. Kampowski con base en el estudio How the West Really Lost God [Cómo Occidente realmente perdió a Dios], de la socióloga americana Mary Eberstadt (in Pérez-Soba Kampowski, op. cit., p. 38).

Y:

40a PREGUNTA: Teniendo en cuenta que hoy muchos fieles ya no siguen la moral católica, ¿no sería el caso de tolerar ciertas situaciones irregulares con el fin de atraer a más personas a la Iglesia?

RESPUESTA:

Un hipotético, pero improbable, aumento de la práctica religiosa de algunas personas en situación irregular, es decir, ilegítima o inmoral, no puede ser alcanzado con el alto precio de negar la moral del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia y de debilitar la fe de los católicos observantes.

Si, por tanto, la Iglesia cambiase una práctica bimilenaria sobre el matrimonio, ella perdería credibilidad sobre aquello que podrá enseñar mañana.

En relación al adulterio, advierten que no puede cambiar el juicio sobre el mismo:

56a PREGUNTA: ¿No puede suceder que un “abordaje pastoral” lleve a tolerar el adulterio, haciendo que en ciertos casos lo que ayer era considerado pecaminoso no lo sea más en el futuro?

RESPUESTA:

El adulterio, que es la relación sexual entre una persona casada con otra diversa de su esposa legítima, es un pecado condenado por el mismo Jesucristo. “Quien repudiare a su mujer y se casare con otra, comete adulterio contra ella; y si ella repudiare al marido y se casare con otro, comete adulterio” (Mt. 10: 11-12, I Cor 6: 9s, Tm 1: 810). La Sagrada Escritura ve el adulterio como símbolo de la idolatría, e infidelidad a la alianza nupcial entre Dios y su pueblo (cfr. Os 2: 7, Jer 5: 7, Jer 13: 27).

Ningún “abordaje pastoral” puede justificar lo que es pecaminoso a los ojos de Dios. La consideración de las personas o de las circunstancias de un adulterio no cambia la calificación del acto.

“Vivir conyugalmente con una pareja que no es el propio marido o la propia mujer es un acto intrínsecamente malo que no se puede jamás justificar por ningún motivo. Es la doctrina moral católica confirmada recientemente por el Sumo Pontífice Juan Pablo II en la encíclica Veritatis Splendor (...) se trata de una ley divina que por su misma naturaleza cubre todos los casos y no admite excepción” (Card. Velasio de Paolis, discurso cit., p. 23)

57a PREGUNTA: Para resolver pastoralmente los casos de adulterio, ¿no se puede concebir que se llegue a tolerarlo, o por lo menos a considerarlo con benevolencia, disminuyendo su gravedad moral, tratándolo como pecado venial, fácilmente perdonable sin arrepentimiento o penitencia?

RESPUESTA:

El adulterio es objetivamente un pecado grave y, como tal, sólo puede ser perdonado si el pecador manifestare, no sólo un arrepentimiento sincero, sino también el propósito de enmendarse, esto es, de cortar el vínculo adulterino.

“Contrición es un dolor del alma, es detestar el pecado cometido, con el firme propósito de no volver a pecar” (Catecismo del Concilio de Trento, cap. IV).

Es claro,por tanto,que cualquier modalidad de relación conyugal fuera de ese vínculo [sacramental] será siempre una relación infiel y, por esta razón,adúltera (...) El perdón sólo puede ser otorgado mediante un sincero arrepentimiento,que remueva la situación de pecado.Es claro que se puede perdonar el adulterio, mas es también verdad que éste no puede ser el único pecado perdonable sin arrepentimiento” (Pérez-Soba, La verità del sacramento sponsale [La verdad del sacramento nupcial], in Pérez-Soba e Kampowski, op. cit. p. 80).

En cuanto a la posibilidad de que se cambie la ley canónica para admitir a la comunión a quienes viven en adulterio:

70a PREGUNTA: Esa prohibición, ¿es sólo una disposición del Código de Derecho Canónico (can 915)? ¿Podría ella en el futuro ser eventualmente sustituida por una nueva disciplina?

RESPUESTA:

“Lap rohibición establecida en ese canon, por su propia naturaleza, deriva de la ley divina y trasciende el ámbito de las leyes eclesiásticas positivas: éstas no pueden introducir cambios legislativos que se opongan a la doctrina de la Iglesia.” (Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Declaración sobre la admisibilidad a la santa comunión de los divorciados que se han vuelto a casar, 24/6/2000, no 1).

Y sobre las relaciones homosexuales, y su reconocimiento civil, recuerdan la doctrina católica:

80a  PREGUNTA: Dos personas del mismo sexo que viven juntas ¿no podrían formalizar su unión contrayendo matrimonio?

RESPUESTA:

Siendo por naturaleza una unión entre dos personas de sexos diferentes con la finalidad de procrear hijos entre sí, el matrimonio sólo puede ser celebrado entre un hombre y una mujer. Dos personas del mismo sexo no pueden contraer un matrimonio válido y su convivencia no puede constituir una familia en el verdadero sentido de la palabra. Su unión no es según la naturaleza ni abierta a la vida, y como tal es moralmente ilícita.

 Rechazan así mismo la gradualidad en el cumplimiento de la ley divina:

86a PREGUNTA: Sin embargo, ¿se podría tal vez decir que la actual situación de insensibilidad para con la fe católica exige que la verdad y las normas morales sean propuestas y aplicadas gradualmente, en función del estado de la conciencia del individuo o del público?

RESPUESTA:

El conocimiento progresivo de la ley moral no dispensa al fiel de la obligación de llegar a conocerla y practicarla por entero.

“Ellos, sin embargo, no pueden mirar la ley como un mero ideal que se puede alcanzar en el futuro, sino que deben considerarla como un mandato de Cristo Señor a superar con valentía las dificultades. «Por ello la llamada “ley de gradualidad” o camino gradual no puede identificarse con la “gradualidad de la ley”, como si hubiera varios grados o formas de precepto en la ley divina para los diversos hombres y situaciones” (S. Juan Pablo II, Familiaris Consortio, no 34).

Y advierten que no se puede apelar a la misericordia para justificar y aprobar situaciones de pecado:

91a PREGUNTA: En el debate sinodal, la “misericordia” es el criterio orientador de los abordajes pastorales. ¿No debería este criterio prevalecer sobre las exigencias de la doctrina moral, de modo a cambiar sus conclusiones?

RESPUESTA:

La misericordia puede superar a la justicia, pero no violarla, pues de lo contrario sería injusta. Tampoco puede negar la verdad, bajo pena de ser falsa. Además de eso, justamente por operar sólo en el campo práctico, la misericordia no puede interferir en la doctrina, razón por la cual no puede alterar el juicio moral sobre la conducta. De otro modo la “misericordia” caería bajo la conocida condenación bíblica: “Ay de los que al mal llaman bien, y al bien, mal; que hacen de las tinieblas luz, y de la luz, tinieblas; y hacen de lo amargo dulce, y de lo dulce amargo!” (Is. 5, 20).

... ni se puede identificar el amor con la misericordia. Ésta es ciertamente un rostro del amor, y como hemos tenido oportunidad de explicar, es también amor pero en cuanto comunica el bien que elimina todo mal. Pero el amor se puede a veces expresar, y en algunos casos se debe hacerlo, con la negación de la misericordia entendida como condescendencia benévola y peor aún como aprobación [del mal].” (Card. Velasio De Paolis, discurso cit., 2ª parte).

“La misericordia en cuanto virtud no es extraña a la justicia. (...) No podemos dejar espacio para una misericordia injusta, porque sería una profunda falsificación de la Revelación divina. (...) Pues una acción injusta nunca es misericordiosa. Lo que diferencia la misericordia de la compasión es que el propósito de la misericordia consiste en “remover la miseria de otros”; en otros términos, la misericordia es activa contra el mal que el otro sufre. No es misericordia la falsa consolación que lleva a decir que se trata de un ‘mal menor’, si no se libera de ese mal a aquel que lo sufre. (...) La misericordia nace del amor por la persona, a fin de curar el mal de la infidelidad que la aflige y le impide vivir en la alianza con Dios. Es algo bien diverso de permitir la infidelidad sin una transformación interior a través de la gracia, como si Dios cubriese nuestros pecados sin convertir el corazón, limpiándolo. Se trata de una diferencia dogmática importante entre la concepción de justificación católica y la luterana” (J.J. Pérez-Soba, La verità del Sacramento Sponsale [La verdad del Sacramento esponsal], in Pérez-Soba e Kampowski, op. cit. pp. 60, 70-71-75).

Actualización: 19/VI/2015

Publicamos el texto completo en html. Más adelante estará disponible el texto en formato pdf. Pueden acceder a él pinchando en este enlace: 

«Opción preferencial por la Familia: 100 preguntas y respuestas acerca del Sínodo»

 

23 comentarios

María
Y luego reprendiais, y deciaís que eran y que no se iba a mover nada, que eran malinterpretaciones intencionadas a los que desde el principio veían en este Sinodo un intento de alterar la doctrina de la iglesia, a veces el olfato del pueblo es superior. Pues resulta que personas más informqdas y con más teología lo están viendo y se están poniendo en guardia, pero ya vremos lo que pasa ,pero desde luego nada bueno, porque el que tiene el timón debe de parar todo esto. Luego preocuparos porque la catedral de Córdoba se la quiere quedar la junta, más preocupante es que la iglesia de Jesucristo se la quiera quedar el demonio.
15/06/15 8:51 AM
rastri
Y ella respondió: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más. (Juan 8-11)

La misericordia es el patrimonio de Dios, único y personal, que en conocimiento de causa como ser superior, solo Él, en justicia justa puede juzgar al ser inferior.

La misericordia es el mandato, es la Ley de Dios que en conocimiento de causa, Dios, da a los hombres.
15/06/15 9:40 AM
Luis Fernando
María, ¿a quién le dices eso?

Recuerda, en todo caso, que la Iglesia es de Cristo. Cristo la cuida y nadie la va a arrebatar de su mano.
15/06/15 9:41 AM
halcón
La verdad es que no entiendo la obsesión eclesial con la familia en las últimas décadas. En mi parroquia apenas se ven familias en misa, en misa diaria ni una, desde luego, y en las de precepto algunas de la colonia caboverdiana encabezadas por la abuela de turno. Por contra, hay muchos feligreses que carecen de familia: viudas sin hijos o cuyos hijos viven lejos o ya no creen, solterones o solteronas impenitentes, casados que van sin su cónyuge agnóstico, madres o padres con hijos que después de la comunión ya no vuelven a pisar una iglesia. Y todo así, cada uno ocupando un banco en soledad, porque ya no quedan familias que vayan juntas a misa como antaño, eso ha desaparecido. Y curiosamente ha desaparecido cuando la Iglesia más se ha empeñado en la “pastoral de la familia”. Pastoral que en los siglos anteriores ha sido, corríjanme si me equivoco, inexistente, inexistente por innecesaria. Porque Cristo vino a redimir al hombre (al hombre y a la mujer, se entiende), no a la familia en su conjunto, en bloque. No recuerdo que en el Evangelio se aluda para nada a la familia, más bien al contrario, en un pasaje Cristo le dice a uno que quería ser su discípulo que no vaya ni a despedirse de su padre y de su madre. Porque lo importante es seguir a Cristo, la familia es secundaria.

Y de unos años a esta parte obispos y sacerdotes, la Iglesia en pleno, a dar la matraca con las familias. ¿Y los que no tenemos? ¿Y los que teniéndola son los únicos practicantes en el seno de las mism
15/06/15 10:49 AM
Alvaro
halcón

La verdad es que no entiendo la obsesión de los médicos con el colesterol en cuanto te ven un análisis que refleja que lo tienes por las nubes. Porque mientras lo has tenido bien no han dicho nada, por innecesario, pero ahora que está de pena ¡mira que dan la matraca!

Lo de las familias es igual: la Iglesia ha reaccionado en defensa de la familia en cuanto ésta ha empezado a ser atacada, y hace más de medio siglo que lo está. Desgraciadamente, el Mundo ha logrado enfermar/destruir una mayoría de familias, con lo que el paisaje actual es la foto desoladora que vd describe.

Por descontado, cuanto peor esté la situación, con mayor ahinco y firmeza debe defenderse lo que es correcto, justo y bueno, aunque a muchos les molesten las verdades.

PD: No crea que los desarraigados se dejan de lado. Es todo lo contrario. Lo que pasa es que es primordial detener la sangría de familias destruidas. Hacer otra cosa sería como centrarse en la caries de alguien que se está desangrando.

Un saludo.
15/06/15 1:11 PM
Gratisdate
Divorciado vuelto a casar = casado en adulterio. La primera es el tono suave de la ley civil, y la segunda desde el punto de vista de la fe. Para el caso de la aceptación a la comunión no debería de hablarse de un lenguaje civil. La ppregunta sería : ¿A los casados en adulterio se les puede ofrecer la comunión eucarística? Seria claro que no, porque es claro lo que dijo Jesucristo, pero si decimos ¿cual es la respuesta pastoral para los divorciados vueltos a casar? No pues sobre de ellos no dijo nada nada Jesucristo por lo tanto ahí si hay debate. Casados en adulterio. (no hay mucho que discutir.)
15/06/15 5:36 PM
rastri
El amor de entre el hombre y la mujer es efímero y a menudo tiene más de pasión irracional que de amor racional; Y tanto sea éste pasión o amor racional deja de tener razón de ser después de la muerte de uno o de los dos apasionados.

Las consecuencias del amor de entre el hombre y la mujer que son los hijos, se transmite a través de los hijos siempre y cuando estos sean dignos de a su vez transmitir este amor, que une más al hombre con Dios, que a la mujer con el hombre o el hombre con la mujer.

Llegará un día distinto, sin tanta perfidia generacional como el de hoy, donde la mujer ni se casará, ni se la dará en matrimonio. Y no obstante la especie humana seguirá creciendo y multiplicándose en vientre de mujer. Y todo ello por el poder de Dios.

“Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo” (Mateo 22:30).
15/06/15 6:06 PM
Luis Fernando
Comentario de Luis Fernando
Roberto, dice usted:
Cada vez estoy mas convencido que el matrimonio tal como lo entiende el magisterio de la iglesia está hecho para una auténtica minoría social de gente muy selecta y esto mas que ser una opinión mía personal es algo que se constata socialmente, solamente hay que abrir los ojos.

LF:
El matrimonio tal y como lo entiende el magisterio de la Iglesia, que es exactamente igual a como lo enseñó Jesucristo, es para cristianos que viven en la gracia de Dios -esto es esencial para ser cristiano-. Y sí, esos ahora son una minoría.

¿Y qué?, ¿acaso porque los no cristianos viven casándose, divorciándose, volviendo a casarse y divorciarse para volverse a casar, los católicos vamos a hacer lo mismo?

Tiene usted razón en una cosa. Habría que cribar mucho el acceso al sacramento del matrimonio. Por ejemplo, no administrárselo a quien no es católico practicante.

Nos evitaríamos muchos simulacros de boda que en realidad, no son bodas.
15/06/15 6:53 PM
Federica
En mi parroquia al párroco se le ocurrió decir a una pareja de novios, de la que el chico no estaba ni bautizado, que no hacía falta, que con que la novia fuera bautizada (ni siquiera creyente y menos practicante) era administrativamente suficiente. Un par de sesiones de catequesis pre-matrimonial y punto. El nuevo estilo pastoral.
15/06/15 7:10 PM
Roberto
Luis Fernando:

Tienes razón, el matrimonio cristiano es ciertamente para cristianos, los que viven en la gracia de Dios, en la amistad de Dios o en la luz de Dios. Hasta ahí de acuerdo, ¿y si uno no encuentra a nadie que viva esto? Porque nadie vive del todo esto, habrá que estar en camino, convertirse siempre........y encontrar a alguien que te ayude a vivir en esta dinámica y tú a ella......un conocido mío decía que si buscaba una novia demasiado cristiana posiblemente se quedaría soltero ¿que hay que hacer entonces? ¿bajar el nivel? Creo que casi todos lo hemos bajado algo para llegar al matrimonio, aunque perfectos, ninguno, puede que también, la otra cónyuge con nosotros también lo ha bajado.......no sé, es un tema complicado, al menos para mí. Lo que ocurre es que vas sopesando en una balanza los pros y los contras, ves que hay un cierto equilibrio y dices "creo que merece la pena apostar por esta persona, a pesar de...." Y tiras adelante, pero no deja de ser un paso arriesgado que te puede ir bien o mal. Si fuéramos demasiado puntillosos y perfeccionistas creo que pocos daríamos ese paso. Así lo veo.

En el anterior comentario que no pude acabar, simplemente decir que con respecto a la moral sexual la exigencia es muy fuerte y se requiere de una madurez en la fe, equilibrio personal y ascética profunda que no se si los candidatos al matrimonio están concienciados y preparados para esto.
15/06/15 7:44 PM
Silvana
Sucede q es complicado hacer ls cosas Co deben ser,y más Co Dios quiere!entonces en vez d reconocer n/errores y malas elecciones,buscamos el culpable afuera y no nos hacemos cargo.Eso sucede en la actualidad,todos son malos,menos uno mismo,todo subjetivo,todo relativo.Cuando la verdad es una,Dios es Dios,y ningún ser humano podrá cambiar eso y Dios es la verdad.Me guste o no.
15/06/15 9:30 PM
MI EXPERIENCIA como familia, una Gracia de Dios!
Muchas veces en la vida tenemos que "bajarnos" del bus... ya sea en cuanto a lo económico, la personalidad del otro, cultura, etc... Lo importante es descubrir qué es lo que a mí me interesa. Descubrí que amaba a mi esposo y le agradecía por su compañía. Escribí las virtudes que veía, pero también sus errores. Busqué la fuerza de "La Gracia del Sacramento", busqué en qué consistía y me así fuertemente a esa Gracia y regalo de Dios. Tratando de hacer las cosas como Dios manda, así fue el inicio de mi Matrimonio. Un sacerdote me dijo que tuviera mucha paciencia, orara mucho... porque no era claro que el otro tuviera claridad sobre el Sacramento. Fue buena la advertencia, luché... de la mano de Dios y con la ayuda de la S. Virgen y San José. Busqué las armas de Dios, y me volví "piadosa" es decir, ver a Dios en mi primer próximo... prójimo, mi cónyuge. Llevo casi cuarenta años de Sacramento del Matrimonio, a pesar de los atajos, sufrimientos, errores perdonados mutuamente, vivimos felices, y creo que a eso ha ayudado cierta precariedad en los bienes terrenales, pero que nos ha permitido gozar y disfrutar en compañía una vida de familia sencilla y unida. Tenemos una hija en el cielo + murió en su niñez y nuestro hijo nos acompaña en nuestra vejez, al tiempo que adelanta perfeccionar sus estudios y especializaciones. Oramos en familia, creo que es el secreto, definitivamente.
16/06/15 12:41 AM
Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)
A "MI EXPERIENCIA como familia, una Gracia de Dios!":

¡¡¡Que hermoso testimonio!!! Muchísimas gracias por él, y que Dios los siga bendiciendo.
16/06/15 2:49 AM
Leonardo
Ellos saben la Doctrina, y la pervierten porque prefieren contentar al mundo.
16/06/15 4:23 AM
Silvana
Qué bello tu testimonio!!De eso se trata,d caminar juntos en el matrimonio c Dios y ha hacer su voluntad,Él es la verdad,el bien y la felicidad!!Si cuestiono lo q él instituyó,no será q me creo Dios,o será q quiero corregir la verdad qué él colocó,y si de eso se trata,vuelvo otra vez a preguntar,no será qué me creo más q Dios?no será qué me creo Dios?el Dios de mi mismo?
16/06/15 5:42 AM
Alvaro
Roberto

- "Cada vez estoy mas convencido que el matrimonio tal como lo entiende el magisterio de la iglesia está hecho para una auténtica minoría social de gente muy selecta"

Se trata del Matrimonio tal como lo dejó establecido Cristo, y eso no lo puede cambiar ni el mismo Papa, como señalan algunas de las preguntas/respuestas de la entrada.

Pero tampoco es cierto que este matrimonio sólo aplique a una minoría de beatos: si está establecido así por Dios para el Hombre es porque eso es lo mejor para nosotros, para TODOS nosotros, porque esa forma de matrimonio es la propia de la naturaleza del Hombre y la que más le conviene.

Pasa algo parecido con la "vida sana": la alimentación adecuada, el ejercicio físico e intelectual frecuentes... no son cosas "buenas" sólo para una minoría de esforzados ortoréxicos. Es buena para TODOS. Pero hay una mayoría de personas que no cumple con esto. ¿Eso hace que la comida basura, el sedentarismo y la burricie sean buenas, siquiera para ellos? No. Sólo son fáciles y cómodas, y por eso las escoge la mayoría. Pero como NO son buenas, luego vienen las consecuencias.

Con el matrimonio y la moral sexual pasa lo mismo: la forma en que las entiende el magisterio es la MEJOR posible, y eso aplica a TODOS. Ciertamente hay una mayoría que no cumple con ellas, y como han elegido algo PEOR, sufren las consecuencias.

Lo triste es que, encima, echan la culpa a la Iglesia de las consecuencias de su mala elección.

Un saludo.
16/06/15 9:58 AM
Roberto
Para Alvaro:

No digo que el matrimonio sea para una minoría de beatos, sino que sus exigencias, tal como las plantea la Iglesia, considero que es para un sector social muy específico; no para todo el mundo y a las pruebas sociales me remito.
Solamente constato una realidad social que está ahí. No digo que sea buena. Si fuera todo tan sencillo, tan "natural" y tan "para TODOS", como dices ni habría divorcios, ni maltratos, ni adulterios....pero no es así.

Porque aquí viene otro problema: hacer declaraciones de principios y de verdades maravillosas está muy bien, pero esas verdades y principios habrá que confrontarlas con la vida real de las personas, su especificidad, sus problemas, sus situaciones únicas y específicas porque sino nos quedamos en un mundo idealista de lo que "debe de ser" pero que de suyo no es.
Y pongo un ejemplo: Los métodos de regulación de natalidad son para "TODOS", `pero resulta que pocos los llevan a la práctica, ser santos es para "TODOS", pero pocos llegan a serlo; luego son exigencias que no todos están por cumplir, ni están preparados; ahí quería ir yo con respecto a la exigencia matrimonial.

También está establecido por Dios que nadie robe y hay ladrones, corruptos, gente que tima, hace desfalcos....y para eso hace falta una policía.
16/06/15 1:43 PM
Alvaro
Roberto

Lo dijo hace poco el Papa Francisco: "pecadores sí, corruptos no".

No es lo mismo saber lo que está bien y lo que está mal, pero no lograr cumplirlo siempre (o sea, ser pecadores) que subvertir la norma moral y dar por bueno lo malo y por malo lo bueno (es decir, ser corruptos).

Por eso la norma moral debe seguir siendo la que es, logren cumplirla muchos o pocos. Cualquier otra cosa es corrupción de la peor calaña.

PD: tras releer sus comentarios, no tengo clara su postura respecto a tan "inalcanzables" cuestiones: ¿Propone vd mantener la exigencia, aun a costa de que mucha gente no llegue, o rebajarla?

Hay párrafos en los que parece abogar por lo primero: salvo que vd defienda lo que define como "malo", cuando dice "una realidad social que está ahí. No digo que sea buena".

Otras, lo segundo: "son exigencias que no todos están por cumplir, ni están preparados; ahí quería ir yo con respecto a la exigencia matrimonial" ¿tal vez "quiere ir" a eso para rebajarla?

PD: Del mismo modo, da la sensación de que usa vd una doble vara de medir en lo que expone:
- ¿Que hay divorcios, maltratos y adulterios? Pues hay que rebajar la exigencia (para que haya más, entiendo).
- ¿Que hay ladrones, corruptos, gente que tima, hace desfalcos? Para eso hace falta una policía (para que haya menos).

En fin, que vd reconoce que los mandamientos son "buenos" en general, pero parece que los de moral sexual no quiere que se cumplan. ¿Y eso?

Un saludo.
16/06/15 3:31 PM
Alvaro
Roberto

Por cierto, con el Pecado Original se corrompió nuestra propia naturaleza, que quedó lastrada con la "concupiscencia", es decir, con la inclinación al pecado.

Por eso no siempre hacemos lo que es natural y bueno. Por eso nos cuesta tanto.

Pero ese Pecado, esa Concupiscencia, aunque siempre acompaña a nuestra naturaleza, no es ni natural ni buena.

El pecado se produce, sí. Y muy frecuentemente, más que la Virtud. Pero aun así debe combatirse por el bien de todos.

Un saludo.
16/06/15 3:35 PM
Roberto
Para Alvaro:

A ver si puedo explicarme: lo que digo con realismo es que tanto el matrimonio con sus exigencias como la moral sexual católica en general son inasumibles para mucha población; o porque no se puede o por que no se quiere o por desconocimiento o por ser normas demasiado exigentes o por la fuerza del pecado, o por una fe inmadura o poco desarrollada..............etc, etc, etc.

Cuidado, que no estoy haciendo un juicio moral, simplemente constato una realidad social que está ahí.
Otra cosa es que desde planteamientos morales consideremos que las cosas deberían de ser de otra forma, pues sí, deberían de ser de otra forma, pero no lo son, habrá que hacer para que sean, vale, de acuerdo. Pero percibo que nos pasamos media vida proclamando verdades muy elevadas y doctrinas y preceptos ideales, que repito, no digo que no deban ser, pero pisando con los pies en la tierra.

Pongo un ejemplo práctico aunque parezca absurdo: como todos somos hermanos y debemos amarnos, podemos dejar nuestras casas abiertas, que desaparezcan los guardas de seguridad y policías, todo abierto y sin miedo a ningún robo ni agresión........me dirán que estoy loco, claro: y es que somos hermanos en potencia, pero no en acto.

Pues en cuestiones matrimoniales y sexuales es parecido, ¿que tenemos que ser puros y castos? claro que sí, pero muchos ni lo son ni lo van a ser ni lo quieren ser. ¿Que hay que rebajar la exigencia moral? No, nunca, pero para muchos siempre será inasumible..........
16/06/15 5:49 PM
Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)
En todos mis años de vida, jamás me pasó por la cabeza que llegaría un día en que me tocaría contemplar, azorada, que se sometían a consulta popular los mandatos de Jesucristo, para verificar si habían quedado algo desactualizados, en razón de los vaivenes del mundo actual.

¿Es tan difícil entender que lo que estableció Jesucristo ni el Papa lo puede cambiar?
16/06/15 7:05 PM
Alvaro
Roberto

Confunde vd "inasumible" con "inasumido":
- "inasumible" sería una imposibilidad que no se da en la práctica.
- "inasumido" describe una decisión libre, que sí se da.

Hoy en día nadie puede pretender que en la sociedad occidental se desconozca de qué va la moral sexual católica:
- Ningún soltero puede afirmar sinceramente que piense que la Iglesia admita el sexo prematrimonial, luego no es cierto que se desconozca esto.
- Y si es casado por la Iglesia, aunque sólo sea porque han tenido que pasar por los cursillos, tampoco puede afirmar sinceramente que la Iglesia admita el divorcio civil.

Por eso es falso lo que dice: no es cierto que no se pueda (muchos cumplen), y en los demás casos se trata de una decisión voluntaria de no cumplir lo que se sabe que hay.

Finalmente, pone un ejemplo práctico que no parece absurdo: ES absurdo. Su propuesta para la moral sexual es relajar la exigencia. Apliquemos ese criterio a su propio ejemplo:

- Como NO ROBAR es "inasumible para mucha población; o porque no se puede o por que no se quiere o por desconocimiento o por ser normas demasiado exigentes o por la fuerza del pecado, o por una fe inmadura o poco desarrollada", lo que hay que hacer es rebajar la exigencia eliminando policía y abriendo puertas y ventanas.

Genial, ¿no?

Evidentemente, es todo lo contrario: precisamente porque la mejor opción es difícil es por lo que hay que incentivarla y protegerla.

Un saludo.
17/06/15 11:24 AM
Alvaro
Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)

No se extrañe tanto: quienes quieren cambiar todo esto son quienes NO creen en Dios, o no Le quieren, y esos llevan desde el principio de los Tiempos poniendo palos en la ruedas utilizando para ello cada debilidad humana que se han encontrado. No es que no entiendan: es que no quieren entender.

Quienes sí creen y Le quieren, saben perfectamente lo que vd tan acertadamente señala, y ni lo cuestionan ni lo consideran "desactualizado" ni lo hacen depender de "consultas populares". Muy al contrario, lo defienden con uñas y dientes.

Un saludo.
17/06/15 11:28 AM

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