(NCRegister/InfoCatólica) La mayoría de los jueces del Tribunal Supremo de Estados Unidos se mostró dispuesta este martes a obligar a Colorado a financiar con fondos públicos el preescolar de las escuelas católicas, aunque estas se nieguen a garantizar la admisión de los hijos de parejas del mismo sexo. Así se desprende de la vista oral celebrada en un caso que afecta a una escuela de la archidiócesis de Denver.
El caso, St. Mary School contra Roy, gira en torno a una escuela católica de Littleton, que abarca desde preescolar hasta octavo grado y que desea participar en el programa estatal de preescolar universal.
Más de 2.000 centros frente a 34 escuelas católicas
El juez Brett Kavanaugh, de la mayoría conservadora del tribunal, describió el caso como un choque entre el libre ejercicio de la religión y el supuesto derecho al «matrimonio» homosexual que el tribunal proclamó en 2015 en la sentencia Obergefell contra Hodges. Pero sugirió que ese choque es innecesario, porque los padres de Colorado disponen de muchísimas opciones de preescolar: en el estado hay más de 2.000 centros, mientras que la archidiócesis de Denver solo cuenta con 34 escuelas que ofrecen ese servicio.
«¿Por qué se ha provocado esto, cuando todo el mundo tiene la posibilidad de ir a una escuela, a una buena escuela, que se ajuste a lo que necesita, y de respetar los derechos religiosos?», preguntó.
Helen Norton, subprocuradora general del estado de Colorado, respondió que los padres suelen elegir los programas de preescolar en función de su ubicación y su horario, más que de su currículo.
«Colorado tiene interés en que sus fondos públicos vayan a escuelas que garanticen la igualdad de oportunidades, no algunas oportunidades, sino la igualdad de oportunidades de acceso a las opciones financiadas con fondos públicos, con independencia de la pertenencia a una categoría protegida», dijo Norton en respuesta a Kavanaugh. «Las familias sufren un perjuicio cuando se las rechaza en la escuela financiada con fondos públicos que hace que su vida funcione, por su pertenencia a una categoría protegida».
Crear una comunidad católica
En 2020, los votantes de Colorado aprobaron un programa de preescolar universal financiado por el estado, sufragado con subidas de los impuestos sobre el tabaco. El Gobierno estatal prevé gastar unos 360 millones de dólares en el programa durante el curso 2026-2027, en el que, según las normas estatales, paga a los centros unos 6.100 dólares al año por quince horas semanales de enseñanza para niños de cuatro años.
Las escuelas católicas quieren participar en el programa, pero la archidiócesis de Denver se opone a una imposición del estado sobre las admisiones. Una ley de Colorado exige que los centros que participan en el programa de financiación ofrezcan a los niños «la igualdad de oportunidades para matricularse y recibir servicios de preescolar» con independencia de ocho categorías protegidas, entre ellas la «orientación sexual» y la «identidad de género», «en la medida en que tales características y circunstancias se apliquen al niño o a su familia».
El abogado de las escuelas católicas explicó a los jueces que las autoridades de la Iglesia y de las escuelas desean decidir las admisiones caso por caso, de acuerdo con la enseñanza católica, en lugar de limitarse a admitir a todo el que llegue por imposición del estado.
«Creo que es su intento meditado de decir: estamos creando una comunidad católica», afirmó Nicholas Reaves, abogado principal del despacho Becket, que representa a las escuelas católicas.
Reaves recibió preguntas hostiles de los tres jueces progresistas del tribunal, Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson, y preguntas amables o neutrales de cinco de los conservadores, Clarence Thomas, Samuel Alito, Brett Kavanaugh, Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, lo que permite intuir el sentido de la decisión final. El presidente del tribunal, John Roberts, al que a menudo se considera el voto decisivo, se limitó sobre todo a moderar el debate.
Sarah Harris, procuradora general adjunta principal del Gobierno de Trump, intervino también en la vista en apoyo de las escuelas católicas.
La historia de la discriminación contra los católicos
Durante la vista salió también a relucir la historia de las escuelas católicas en el siglo XIX, que nacieron de la preocupación de clérigos y padres católicos ante unas escuelas públicas que transmitían una visión protestante con exclusión del catolicismo. Kavanaugh, que es católico, preguntó en un momento dado a la abogada de Colorado por un pasaje de las actas del juicio en el que se interrogó a la administradora del programa estatal de preescolar universal sobre la historia de los católicos.
«A la directora del programa, una servidora pública diligente según todos los testimonios, se le preguntó en el juicio: ¿Sabe usted que los católicos han sido discriminados históricamente? Y respondió: No», relató Kavanaugh. «Esa respuesta me sorprendió, y tengo curiosidad por saber si esa es la posición de Colorado».
«En absoluto, señoría», respondió Norton. «Y la posición de Colorado es que los requisitos de igualdad de oportunidades ayudan a las familias religiosas. Garantizan que las familias católicas no sean rechazadas en la escuela del programa de preescolar universal que mejor responde a sus necesidades por su fe o por cualquier otra característica protegida. Y la historia de discriminación contra los católicos está entre las razones por las que ese requisito es tan importante».
¿El fin del precedente Smith?
Algunos observadores jurídicos han apuntado que la mayoría del Tribunal Supremo podría aprovechar el caso de Colorado para revocar la sentencia Smith de 1990, que, aunque fue redactada por el difunto juez conservador Antonin Scalia, desagrada a muchos defensores de la libertad religiosa, quienes sostienen que no protege lo suficiente el libre ejercicio de la religión.
Sin embargo, el abogado de las escuelas católicas ofreció este martes a los jueces un fundamento más estrecho para anular los requisitos de admisión de Colorado: recordó que, por cada programa de preescolar católico de la archidiócesis de Denver, hay dos centros de preescolar universal que ya forman parte del programa estatal en un radio de tres millas, unos cinco kilómetros.
«Esto no es realmente un problema en la vida real», concluyó Reaves.








