León XIV: «¡Dios nunca desecha nuestra vida!»
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León XIV: «¡Dios nunca desecha nuestra vida!»

En el octavo centenario de la muerte de San Francisco, León XIV lo propuso como el trabajador que reparó la Iglesia desde la fe, y anunció un encuentro mundial de obispos sobre Amoris laetitia.

(InfoCatólica) «¡Dios nunca desecha nuestra vida!». Con esta exclamación resumió el Papa León XIV la enseñanza de la parábola de los viñadores homicidas (Mt 21,33-43), proclamada en la liturgia de este domingo, durante la meditación que precedió al rezo del Ángelus ante los miles de fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.

El Pontífice aplicó la imagen evangélica de la viña a la Iglesia, a la que los fieles «construimos o dañamos con nuestras decisiones», y propuso como ejemplo a San Francisco de Asís en el día en que se cumple el octavo centenario de su muerte.

La piedra desechada, convertida en piedra angular

El Papa explicó que el Evangelio del día ilumina el sentido de la misión de Cristo. «Él es el Hijo de Dios enviado al mundo, pero es rechazado precisamente por aquellos que deberían haberlo acogido con los brazos abiertos», afirmó, y añadió que «el que ha venido a traer la salvación recibe una condena; el que quiere dar la vida es condenado a muerte».

Según León XIV, esta enseñanza invita a reflexionar sobre «las numerosas crueldades que devastan al mundo y a la historia de los pueblos», pero al mismo tiempo revela «la infinita misericordia de su Padre». El rechazo violento sufrido por el Hijo, señaló, «no fragmenta la voluntad de Dios, que en su infinita justicia transforma el mal en rescate: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular"» (Mt 21,42; cf. Sal 118,22).

El Papa recordó que el propio Jesús evoca estas palabras del salmo, en el que «precisamente lo descartado se convierte en el fundamento que lo sostiene todo». «Este es el modo en que el Todopoderoso guía la historia, socorriéndonos en todas nuestras caídas», concluyó antes de la exclamación que dio título a su reflexión.

La viña que se construye o se daña

«Según la imagen utilizada en la parábola, la viña que hay que cultivar con justicia es la Iglesia, que construimos o dañamos con nuestras decisiones», advirtió el Pontífice. A este respecto quiso recordar a «un trabajador que se dedicó con gran fruto en la viña del Señor», San Francisco de Asís, «a quien el propio Jesús pidió que reparara su Iglesia».

«Inspirado por el Crucificado, Francisco edificó ante todo su propia vida sobre el fundamento de Cristo, compartiendo su pobreza, su alegría y sus sufrimientos, hasta recibir el signo místico de los estigmas», recordó el Papa.

León XIV lo describió como un hombre de ardiente oración y lleno de caridad hacia todos, que fue ejemplo para los primeros frailes, quienes compartieron su ascetismo «como condición auténtica para la reforma de la Iglesia». «San Francisco la reparó en virtud de la fe en el Señor Jesús, sanando las grietas de la discordia con el testimonio del amor fraterno», afirmó.

Ocho siglos de fruto

El Pontífice subrayó que el carisma del santo de Asís sigue dando fruto después de ocho siglos, como atestiguan tanto la familia franciscana como los numerosos dones que su legado espiritual difunde entre el Pueblo de Dios.

«Mientras celebramos el Año Jubilar Franciscano, pidamos con perseverancia el don de la paz y comprometámonos sinceramente a construir la concordia entre los pueblos», exhortó el Papa, que encomendó esta tarea a la intercesión de la Virgen María, en unión espiritual con los fieles reunidos en el Santuario de Pompeya para elevar la Súplica a la Virgen del Santo Rosario.

El rosario por la paz y un encuentro sobre Amoris laetitia

Tras el rezo mariano, León XIV recordó la invitación que hizo el domingo anterior en Lourdes a rezar el rosario durante el mes de octubre para pedir el fin de las guerras y la construcción de la paz. El Papa destacó que los niños han sido de los primeros en responder y agradeció la iniciativa «Un millón de niños rezan el rosario», que la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada promueve del 1 al 7 de octubre. Pidió además oraciones por Tierra Santa y por las víctimas inocentes de la violencia.

El Pontífice anunció también que en los próximos días se celebrará en el Vaticano un encuentro con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia, al que ha convocado a los jerarcas de las Iglesias Orientales Católicas y a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo. «Será un momento de discernimiento sinodal, para identificar los pasos que hay que dar al anunciar el Evangelio hoy en día a las familias y a las generaciones jóvenes», explicó.

El Papa encomendó este trabajo a la oración de los fieles, «principalmente por las familias que, con la ayuda de Dios, son signo de esperanza y riqueza inestimable para la Iglesia y la sociedad».

Por último, se alegró de las numerosas iniciativas organizadas con motivo del centenario franciscano, en particular las celebradas en Asís con la presencia de las más altas autoridades del Estado italiano, y saludó a los grupos de peregrinos presentes en la plaza, entre ellos los participantes en la International Week of Sacred Music, organizada por el Pontificio Instituto de Música Sacra.

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