(ACI Prensa/InfoCatólica) Una gran empresa estadounidense tendrá que revisar sus normas sobre adaptaciones religiosas en el trabajo después de que el Gobierno federal interviniera en una disputa sobre los pronombres que exige la ideología transgénero, según informó la propia Administración esta semana.
Generac Power Systems, fabricante de generadores con sede en Wisconsin, pagará una indemnización a un antiguo empleado y actualizará sus normas sobre religión en el lugar de trabajo, tras haber incumplido presuntamente las reglas de «adaptación razonable» en este caso.
El trabajador quería seguir usando los pronombres que corresponden al sexo biológico para referirse a un compañero convencido de pertenecer al sexo contrario. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC), organismo federal que vela por que no haya discriminación en el trabajo, intervino en el conflicto y anunció su resolución el 30 de septiembre.
Una petición rechazada sin diálogo
La Comisión concluyó que Generac violó la Ley de Derechos Civiles de 1964 al no «implicarse plenamente en el proceso interactivo de adaptación razonable» antes de denegar la adaptación religiosa solicitada.
La empresa rechazó la petición del empleado «incluso después de que este informara a Generac de que usar pronombres no biológicos iba en contra de su creencia religiosa sincera», señaló la Comisión.
La compañía abonará una compensación económica al trabajador, que ya ha dejado la empresa. Además, Generac se compromete a «actualizar sus normas sobre adaptaciones religiosas e impartir formación con el objetivo de promover una mejor comprensión y una gestión eficaz de las solicitudes de adaptación religiosa en el futuro».
Un portavoz de Generac aseguró en el comunicado del Gobierno que la empresa está «comprometida con tratar a sus empleados de forma justa y respetuosa» y de acuerdo con las leyes federales y estatales.
No elegir entre la fe y el trabajo
La Comisión recuerda que los empleadores están obligados a acomodar las convicciones religiosas de sus trabajadores, salvo que hacerlo les suponga «una carga excesiva».
Esa norma de adaptación, explica el organismo federal, «tiene como objetivo evitar que las personas se vean obligadas a elegir entre sus convicciones y prácticas religiosas y su trabajo».








