Un laboratorio de la Universidad de California compró organos de niños abortados a 765 dólares cada uno

Tráfico de órganos de niños abortados

Un laboratorio de la Universidad de California compró organos de niños abortados a 765 dólares cada uno

Las órdenes de compra, obtenidas por el Center for Medical Progress, suman 16.065 dólares por 21 órganos. La empresa proveedora, Cercle, obligó a la universidad a reescribir las facturas para que no pareciera que vendía lo que la ley federal prohíbe vender.

(LifeNews/InfoCatólica) Una empresa que extrae órganos de niños abortados vendió hígados y glándulas timo fetales a laboratorios de la Universidad de California, financiados con dinero público, a 765 dólares la pieza.

Así consta en unas órdenes de compra recién obtenidas por el Center for Medical Progress a través de una solicitud amparada en la Ley de Registros Públicos de California. Los pedidos, cursados en agosto y septiembre de 2023 por un laboratorio de la UCLA a la empresa Cercle Allocation Services, sumaron 16.065 dólares por 21 órganos: catorce hígados y siete timos, facturados por separado a 765 dólares cada uno.

La UCLA modificó varias veces los pedidos por insistencia de Cercle, para eliminar de ellos cualquier referencia al impuesto sobre las ventas. El objetivo era que las transacciones aparecieran como el pago de un servicio y no como lo que realmente eran: la compra de partes del cuerpo de niños abortados.

«Debemos tener mucho cuidado»

Un gestor de cuentas de Cercle escribió en un correo electrónico de septiembre de 2023: «La cuestión principal es el uso de una terminología que no debemos utilizar por su implicación inapropiada de que estamos vendiendo artículos sujetos a impuestos». Y añadía: «Por la naturaleza de nuestro negocio debemos tener mucho cuidado y dejar claro que facturamos honorarios por nuestros servicios de obtención (no sujetos a impuestos)».

El mismo responsable advertía de que las referencias al «impuesto total» y al «precio total con impuesto sobre las ventas incluido» darían «a entender que estamos vendiendo los artículos recibidos (cuya venta es ilegal)». La ley federal estadounidense, en concreto el título 42 del Código de los Estados Unidos, sección 289g-2, castiga como delito grave transferir tejido fetal humano a cambio de una contraprestación económica.

Cercle operaba antes con el nombre de Advanced Bioscience Resources, una empresa que tuvo contratos con el Gobierno federal y que en 2016, junto con Planned Parenthood, fue objeto de denuncias penales remitidas por el Congreso tras una investigación periodística encubierta.

Corazones que seguían latiendo

Planned Parenthood, la mayor multinacional del aborto en Estados Unidos, suministra partes de niños abortados a esta empresa desde los años noventa. Perrin Larton, entonces responsable de obtención de Advanced Bioscience Resources y hoy empleada de Cercle, declaró bajo juramento en 2019 que se extraían niños abortados enteros «cada par de meses» y que a veces había visto corazones fetales que seguían latiendo después de haber sido extirpados.

La compañía ha llegado a vender órganos fetales regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) por hasta 7.000 dólares cada uno. Un pedido de marzo de 2025 de un cerebro fetal se canceló porque no se pudo conseguir ninguno.

David Daleiden, fundador y presidente del Center for Medical Progress, afirmó que las facturas «muestran los enormes incentivos económicos que existen para que los abortos de investigación entreguen bebés enteros, del tamaño de un prematuro, vivos, como parece que se hizo con la pequeña Clementine y su madre, y potencialmente con miles de otros».

El caso de Clementine

Esos registros se refieren a una niña de unos cinco meses de gestación que, según el Center for Medical Progress, nació viva en el centro abortista Cherry Hill, en Nueva Jersey, y fue entregada a Cercle en marzo de 2024. Los historiales clínicos examinados para el documental «What Happened To Clementine?» registraron un latido cardíaco, anotaron como «no administrada» la inyección destinada a provocar la muerte del niño antes del aborto y reflejaron una dosis de 600 microgramos de misoprostol, un fármaco que provoca el parto.

Los expertos que analizaron los registros horarios concluyeron que los pasos en el quirófano apenas dejaban un minuto para extraer a la niña. La clínica abortista lleva más de una década sirviendo de lugar de obtención de órganos para la empresa, y en 2026 el Departamento de Salud de Nueva Jersey la sancionó por deficiencias en el control de infecciones y en la atención a los pacientes.

Los padres de Clementine le pusieron nombre y han pedido a la clínica y a Cercle que les entreguen sus restos. Ambas se han negado. Su madre, que firmó un formulario de consentimiento de Cercle mientras estaba de parto y bajo los efectos de la marihuana, relató después: «Tenía miedo de morir. No sabía qué iba a pasar si no lo firmaba para la operación. Sentí que no tenía elección. Confiaba en ellos, así que lo firmé... No lo leí. Simplemente lo firmé, porque ¿qué otra cosa iba a hacer?».

«No eran solo un hígado o un timo»

Su padre, Thomas Kearns, explicó que la lista de precios le tocó de cerca: «Mirar los precios de esta página me recuerda lo que dicen que valía la vida de mi hija Clementine. Me recuerda que estas partes del cuerpo procedían de niños como mi hija Clementine, niños que eran mucho más que un hígado o un timo. El valor que Clementine y estos niños tenían para ofrecer al mundo no era una etiqueta de precio en una transacción comercial. No son solo sus partes del cuerpo o sus órganos. Tenían alma, tenían familia, tenían su propia vida, si la industria del aborto y de la extracción de órganos no se la hubiera truncado. Es la misma empresa que se llevó a mi hija hace dos años. ¿Se obtuvieron los bebés de estas órdenes de compra con los mismos métodos de aborto por nacimiento parcial que mi hija?».

Elise Ketch, reportera asociada del Center for Medical Progress, añadió: «La extracción masiva de órganos para la investigación fetal es el corazón palpitante de la industria del aborto. Detrás de todos los defensores más feroces del aborto se puede encontrar un vínculo con los beneficios de este mercado negro. Solo hay que buscar».

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