(Verdad en Libertad/InfoCatólica) Los monasterios medievales de Gandzasar y Dadivank, dos de los grandes santuarios de la cristiandad armenia, han sido presentados por el Gobierno de Azerbaiyán a más de un centenar de diplomáticos extranjeros como vestigios de otra tradición: el antiguo «cristianismo albanés del Cáucaso». Esa reinterpretación forma parte de una estrategia deliberada para borrar la herencia religiosa y cultural armenia de la región, según denuncia un análisis de Paul Murray, líder cristiano comprometido con la defensa de la libertad religiosa, publicado el martes 15 de septiembre en la sección Voices de The Christian Post y recogido por VenL.
Murray sostiene que esta política se ha intensificado tras la ofensiva militar azerí de septiembre de 2023 y el éxodo de más de 120.000 armenios del territorio que estos denominan Artsaj. A su juicio, la estrategia no se limita a conservar o destruir físicamente los monumentos, sino que también altera la interpretación de su propia historia.
Una visita oficial con relato propio
El Ejecutivo del presidente Ilham Aliyev organizó recientemente una visita oficial a Nagorno Karabaj en la que participaron unos 150 representantes diplomáticos de 58 países e instituciones internacionales. Durante el recorrido por Gandzasar y Dadivank, las autoridades azeríes presentaron ambos complejos como monumentos del cristianismo albanés del Cáucaso, una tradición cristiana medieval que Azerbaiyán reivindica como parte de su patrimonio histórico.
La tradición histórica armenia, en cambio, considera ambos monasterios patrimonio de la Iglesia Apostólica Armenia. Las autoridades azeríes sostienen que los armenios modificaron estos edificios.
Las piedras hablan en armenio
Frente a esa tesis, el monasterio de Gandzasar conserva inscripciones en lengua armenia, entre ellas una del siglo XIII del príncipe Hasan Jalal que documenta la edificación y consagración del templo en 1240. Dadivank, por su parte, alberga elaborados khachkars, las tradicionales cruces de piedra tallada del arte sacro armenio, e inscripciones que acreditan la vinculación de ambos recintos a la Iglesia Apostólica Armenia.
La estrategia tiene un precedente en la región. Entre 1997 y 2011, según la documentación de la organización Caucasus Heritage Watch, fue destruido el 98 % del patrimonio armenio en el enclave de Najicheván, con la pérdida de 108 iglesias, monasterios y cementerios históricos.
Demoliciones verificadas por satélite
La vigilancia por satélite confirma que la situación se repite ahora en Nagorno Karabaj. La localidad de Karintak ha quedado prácticamente arrasada, y en Stepanakert se han demolido dos templos armenios, entre ellos la catedral de la Santa Madre de Dios, consagrada en 2019. En Shushi se ha verificado la destrucción de un cementerio con tumbas medievales y del siglo XIX.
Ante estos hechos, diversos líderes y especialistas han dirigido un llamamiento urgente a las instituciones internacionales para que exijan a Azerbaiyán el acceso inmediato de la Unesco y de observadores independientes. Reclaman además un inventario integral que documente y garantice la preservación de iglesias, manuscritos, inscripciones y cementerios de una comunidad milenaria que, tras su expulsión, ve amenazado el testimonio histórico de su fe cristiana.








