(InfoCatólica) Una sede vacante durante más de veinticinco años ha vuelto a tener titular. El sacerdote Andrea Ding Yang recibió este martes 8 de septiembre la ordenación episcopal al frente de Chongqing, en el suroeste de China, una circunscripción que carecía de pastor propio desde el 26 de marzo de 2001. Su nombramiento, aprobado por el Papa León XIV el 28 de julio de 2026, se produjo en el marco del Acuerdo Provisional suscrito entre la Santa Sede y la República Popular China.
Se trata de la cuarta ordenación episcopal celebrada desde el 15 de junio y de la octava registrada durante el pontificado de León XIV. Con ella, ascienden a dieciocho los obispos chinos ordenados desde que el pacto bilateral entró en vigor en 2018, durante el pontificado del Papa Francisco.
La designación anunciada más recientemente había sido la de Mons. Pablo Liu Honggang para la diócesis de Datong, en la provincia de Shanxi, comunicada el 10 de agosto de 2026. Sin embargo, el comunicado difundido este martes por la Santa Sede reveló que el nombramiento de Ding Yang era anterior en más de diez días. El Vaticano no suele hacer públicas las designaciones episcopales el día en que se producen, sino cuando tiene lugar la ordenación, pero llama la atención que en esta ocasión el orden cronológico de los nombramientos no haya coincidido con el de su publicación.
Un obispo formado entre Pekín, Macao y Roma
Mons. Ding Yang, de cuarenta y cuatro años, nació el 16 de septiembre de 1981 en el distrito de Hechuan, dentro del municipio de Chongqing. Ingresó en el Seminario de Pekín en el año 2000 y completó allí su formación sacerdotal en 2006. Fue ordenado sacerdote el 24 de mayo de 2007, tras un año de servicio pastoral en la parroquia de San José de Yuzhong, en Chongqing, de la que después fue vicario parroquial.
Entre 2009 y 2011 amplió sus estudios de Teología en la Universidad San José de Macao, y entre 2012 y 2014 ejerció como formador en el Seminario Teológico Nacional de Pekín. En marzo de 2014 se trasladó a Roma para continuar su formación en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, de donde regresó a China al año siguiente. A su vuelta desempeñó diversos encargos pastorales como párroco en Tongliang, Tongnan, Tongguanyi y Jiulongpo, dentro de la archidiócesis de Chongqing. En 2023 figuró además entre los representantes de la China continental invitados al Sínodo sobre la sinodalidad celebrado en Roma.
Su perfil, que combina la formación en seminarios chinos con un conocimiento directo de la Iglesia universal, ha sido leído como señal de una cooperación más estrecha entre ambas partes.
Una sucesión rápida de nombramientos
El proceso que condujo al nombramiento y a la consagración de Mons. Ding Yang se desarrolló íntegramente bajo el actual pontificado. León XIV ha impulsado varios nombramientos episcopales en China y ha confiado nuevas responsabilidades a prelados que ya habían recibido la ordenación episcopal, por lo que las ocho ordenaciones contabilizadas no corresponden todas a designaciones suyas.
El 11 de junio de 2025 el Vaticano comunicó el reconocimiento civil y la toma de posesión de Mons. Giuseppe Lin Yuntuan como obispo auxiliar de Fuzhou, en la provincia de Fujian, si bien había sido consagrado en 2017. El Papa, estadounidense y también ciudadano peruano, lo había nombrado el 5 de junio de ese año, tras lo cual obtuvo el reconocimiento de las autoridades chinas. El propio prelado acogió la decisión manifestando su disposición a colaborar en la misión pastoral de la diócesis.
El 8 de julio de 2025 León XIV suprimió las diócesis de Xuanhua y Xiwanzi, erigidas por Pío XII en 1946, y creó la nueva diócesis de Zhangjiakou, sufragánea de Pekín. Dos meses después, el 10 de septiembre, el sacerdote Giuseppe Wang Zhengui recibió la ordenación episcopal al frente de la nueva circunscripción. El 12 de septiembre de 2025, el Gobierno chino reconoció a dos obispos de la Iglesia clandestina: Mons. José Ma Yanen, de 65 años, antes obispo clandestino de Xiwanzi y ahora auxiliar de Zhangjiakou, y Mons. Agostino Cui Tai, de 75 años, hasta entonces obispo de Xuanhua, a quien el Vaticano considera emérito por superar los setenta años.
Ya en 2026, el sacerdote Francesco Saverio Duan Yongkun fue ordenado obispo coadjutor de Bameng, en la Región Autónoma de Mongolia Interior, tras haber sido nombrado el 15 de junio. Ese mismo día el Pontífice designó al P. Giuseppe Chang Yanfeng, consagrado obispo de Chifeng, también en Mongolia Interior. A ellos se sumó Mons. Liu Honggang en Datong y, ahora, Mons. Ding Yang.
Nombramientos unilaterales durante la sede vacante
Durante el período posterior a la muerte del Papa Francisco, las autoridades chinas designaron unilateralmente a dos obispos, uno de ellos para una diócesis ya gobernada por un prelado reconocido por la Santa Sede.
El 15 de octubre de 2025 fue consagrado obispo auxiliar de Shanghái el P. Ignacio Wu Jianlin, elegido por una asamblea de sacerdotes y laicos el 28 de abril, en plena sede vacante. La Santa Sede reveló después que el Papa había aprobado la nominación el 11 de agosto, de modo que la designación terminó encauzándose dentro de los mecanismos previstos en el acuerdo. El 5 de diciembre de 2025 tuvo lugar la ordenación episcopal de Francisco Li Jianlin para la prefectura apostólica de Xinxiang, en la provincia de Henan, nombrado igualmente el 11 de agosto de 2025. Fue el segundo obispo promovido por Pekín durante la sede vacante.
La Iglesia clandestina, cuestión pendiente
El acuerdo bilateral, suscrito por primera vez en 2018 y renovado cada dos años hasta 2024, cuando ambas partes decidieron prorrogarlo hasta 2028, regula el proceso de selección y reconocimiento de los obispos en China. Su contenido íntegro continúa sin hacerse público. Según los términos conocidos, el Papa conserva la última palabra y dispone de un derecho de veto sobre los candidatos propuestos por Pekín, mientras que la Santa Sede se comprometió a no efectuar nombramientos sin la aprobación previa del Gobierno chino. Ambos Estados carecen de relaciones diplomáticas desde 1951, tras la llegada al poder del régimen de Mao Zedong, momento a partir del cual los católicos chinos quedaron divididos entre la Iglesia Patriótica, controlada por las autoridades, y la Iglesia clandestina, fiel a Roma.
El objetivo declarado del pacto es poner fin a las consagraciones unilaterales y restablecer progresivamente una comunión visible. Sin embargo, la situación de los católicos clandestinos sigue siendo motivo de preocupación. En agosto, varias fuentes informaron de consagraciones episcopales clandestinas, mientras sacerdotes y fieles que se niegan a integrarse en las estructuras controladas por el Estado continúan viviendo su fe en la discreción y bajo presión constante. La sucesión de nombramientos validados por Roma no ha hecho desaparecer a la Iglesia subterránea, y la libertad de la Iglesia en China sigue siendo una cuestión abierta.








