(InfoCatólica) La Iglesia Católica cuenta desde ahora con una nueva parroquia que lleva el nombre de uno de los mártires cristianos más impactantes de nuestro tiempo, ya que su martirio fue grabado por sus asesinos.
Monseñor Michael Olson, obispo de la diócesis de Fort Worth, ha anunciado la creación de la parroquia de San Mateo Ayariga en Arlington (norte de Texas). Será la primera parroquia del mundo establecida bajo el patrocinio del mártir ghanés Mateo Ayariga.
La nueva parroquia tendrá además un carácter particular: será una parroquia personal destinada a la comunidad católica originaria de Ghana y residente en Texas, que durante casi dos décadas venía reuniéndose semanalmente para celebrar la Santa Misa en lengua twi en la cercana parroquia de San José de Arlington. El crecimiento de esta comunidad ha llevado finalmente a la diócesis a establecer una parroquia específica para los inmigrantes ghaneses.
«La fe católica es verdaderamente universal», afirmó el obispo, que destacó que la nueva parroquia reconocía los dones de fe, familia, cultura, devoción y servicio que los católicos ghaneses aportan a la Iglesia local. Por supuesto, las puertas de la parroquia estarán abiertas a todos los católicos.
Testigo de Cristo ante el mundo
La elección del patrono de la parroquia es polémica. Mateo Ayariga era un trabajador migrante procedente de Ghana que se encontraba en Libia cuando fue secuestrado por terroristas del Estado Islámico junto a veinte trabajadores egipcios, todos ellos cristianos coptos.
El 15 de febrero de 2015, los veintiún mártires fueron conducidos hasta una playa de Libia y asesinados. Los terroristas difundieron las imágenes de la ejecución en un vídeo propagandístico que pretendía aterrorizar a los cristianos de todo el mundo. Sin embargo, terminó convirtiéndose en un testimonio de fe.
Cuando los terroristas preguntaron a Ayariga si era cristiano, respondió: «Su Dios es mi Dios». Con estas palabras, el trabajador ghanés manifestó públicamente su adhesión a Cristo, aun sabiendo que aquella confesión le costaría la vida. Al crear la parroquia, Mons. Olson ha señalado que las palabras de Ayariga, «han dado testimonio de Cristo en todo el mundo».
Un mártir singular
Persiste el problema de que no está nada claro que fuera católico. Los veinte egipcios asesinados con él pertenecían a la Iglesia copta ortodoxa. El propio Ayariga, en cambio, era ghanés y no se sabe cuál era su religión concreta. Algunas fuentes han apuntado a que quizá fuera católico, pero no consta. Quizá ni siquiera fuera cristiano y solo se convirtiera en ese momento. En cualquier caso, lo que está fuera de toda duda es su confesión de fe en Cristo ante los terroristas: «Su Dios es mi Dios».
Los veintiún mártires fueron canonizados por el patriarca copto ortodoxo Tawadros II pocos días después de su asesinato. En 2023, el papa Francisco anunció que todos ellos serían incluidos en el Martirologio Romano, con el consentimiento de Tawadros II, como signo de la comunión espiritual que une a los cristianos. El pontífice calificó su sangre de «semilla de unidad» para todos los seguidores de Cristo.
Por lo novedoso de este caso, no es fácil valorarlo. El Papa Francisco mostraba a menudo laudables deseos de acercamiento a los cristianos no católicos, pero no siempre tenía la claridad teológica necesaria para evitar el peligro del relativismo. ¿Se trata de un paso adelante hacia la unidad de los cristianos o de una concesión a la confusión interconfesional? ¿Resalta el valor de la fe en Cristo o lo reduce al relativizar las diferencias entre católicos y coptos? ¿El llamado «ecumenismo de sangre» de los católicos y no católicos que mueren juntos en la persecución es un concepto verdaderamente acorde con la tradición de la Iglesia?
En cualquier caso, es difícil dudar de que Mateo Ayariga esté en el cielo, intercediendo por nosotros. A fin de cuentas, proclamó su fe en Cristo hasta el martirio. Incluso si no fue formalmente católico, tampoco fue formalmente no católico, porque no le dio tiempo a ocuparse de esas distinciones.








