(InfoCatólica) La gran mayoría de los obispos alemanes se han mostrado activamente en contra del partido Alternativa por Alemania (AfD) y han advertido repetidamente a los fieles sobre el peligro que este partido populista y nacionalista de derechas supone para la democracia. En particular, el obispo de Magdeburgo, Mons. Gerhard Feige lleva mucho tiempo haciendo campaña contra Alternativa por Alemania en su diócesis del este del país.
A pesar de los esfuerzos episcopales, las encuestas indican que el partido Alternativa por Alemania (AfD) será el vencedor de las próximas elecciones regionales de septiembre precisamente en Sajonia-Anhalt, donde se encuentra la diócesis de Mons. Feige, que ha calificado la próxima consulta electoral de su región de «elecciones fatídicas».
¿Cuáles son los graves pecados de AfD que han suscitado la ira de los obispos germanos? Aparentemente, uno de los peores defectos de la AfD es que está en contra de la inmigración masiva y propone que los inmigrantes condenados por delitos sean repatriados a su país de origen. Sin duda, esta postura resulta muy políticamente incorrecta hoy, pero no parece que, en principio, sea contraria a la doctrina de la Iglesia, aunque sí contradice los pronunciamientos del episcopado alemán. Para Mons. Feige, que en esto no hace más que citar a la Conferencia Episcopal Alemana, «el nacionalismo populista y el cristianismo son incompatibles».
En segundo lugar, Alternativa por Alemania parece ser demasiado conservadora moralmente para los prelados alemanes. En efecto, es contraria al aborto y defiende (más o menos) el matrimonio entre un hombre y una mujer, algo que, irónicamente, constituye para muchos obispos un pecado que clama al cielo. En efecto, en Alemania la mayoría de los obispos es combativamente pro-LGBT. Mons. Feige, en particular, considera que la Iglesia ha cambiado su postura al respecto de las uniones del mismo sexo y «estamos abiertos a cada persona y respetamos a cada persona a su manera, en su sexualidad y en su autodeterminación».
La tercera razón por la que los obispos consideran anatema a Alternativa por Alemania es que el partido populista está harto de que tanto la Iglesia Católica alemana como la confesión luterana utilicen los fondos públicos para fomentar la inmigración indiscriminada y otras causas progresistas. En ese sentido, ha anunciado que someterá las subvenciones que recibe la Iglesia a un estrecho escrutinio para verificar que realmente se dedican a lo teóricamente subvencionado.
Este punto aparenta ser crucial para los obispos, que ya han anunciado en tono casi apocalíptico que, en caso de que gane la AfD, tendrán que eliminar multitud de iniciativas y actividades, especialmente en relación con la inmigración. Se trata de una admisión muy llamativa, teniendo en cuenta que, por el momento, lo que propone la AfD es simplemente controlar que los fondos vayan a donde deben ir según la normativa (necesidades del clero y mantenimiento de edificios religiosos).
En vista de la más que probable victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt, Mons. Feige ha empezado a apretarse el cinturón. Entre otras medidas, la diócesis de Magdeburgo ha decidido subastar las propiedades que necesiten una renovación. Ese «propiedades» podría ser un eufemismo por «templos», que cada vez están más vacíos en Magdeburgo, y, en efecto, al menos dos iglesias de la diócesis acaban de ser subastadas.
La primera, situada en la pequeña localidad de Oranienbaum-Wörlitz, se construyó en los años sesenta. El conjunto parroquial ha cambiado de manos por solo 150.000 euros, una cantidad irrisoria. Como es habitual cuando se venden iglesias de esa época, apenas hubo interés y la escasa suma fue el precio inicial de la subasta. Es decir, no hubo más pujas que la ganadora. Otra iglesia de la diócesis, situada en Wettin-Löbejün, se sacó también a subasta en agosto. No hubo ningún comprador interesado y el templo sigue a la venta.
Monseñor Feige no tiene suerte. Sus iglesias están casi vacías, cuando las vende no parece que las quiera nadie, sus advertencias contra la AfD no parecen haber tenido ningún eco, cada año aumentan católicos que votan al partido que tanto aborrece y la victoria de este último está cada vez más próxima. Quizá, solo quizá, se trate de algunos de esos famosos «signos de los tiempos» que haría bien en atender.







