De la Espriella se disculpa «si ofendió» por el acto religioso de su investidura y cierra con un viva a Cristo Rey
Screenshot YT/Presidencia del Gobierno

Laicismo judicial

De la Espriella se disculpa «si ofendió» por el acto religioso de su investidura y cierra con un viva a Cristo Rey

El Presidente de Colombia ya ha pedido disculpas en cadena nacional por la invocación religiosa de su investidura según se lo reclamó un juez.. Lo hizo condicionalmente, «si ofendió a alguna persona», reafirmando su fe católica y cerrando la alocución con un viva a Cristo Rey.

(ACI/InfoCatólica) El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha dado cumplimiento a la sentencia que le ordenaba disculparse en cadena nacional por la invocación religiosa celebrada en su toma de posesión, pero lo ha hecho en términos condicionales y sin renunciar a la manifestación pública de su fe.

En la misma alocución en la que ofreció excusas «si ofendió a alguna persona», el mandatario reafirmó su condición de católico, pidió la bendición de Dios sobre el país y concluyó con un viva a Cristo Rey.

En una alocución difundida la noche del 30 de agosto el presidente se refirió al fallo dictado el 26 de agosto por un juez de Bogotá, que le ordenó disculparse por haber «vulnerado la neutralidad religiosa del Estado en el acto oficial de su posesión».

Un fallo que impuso incluso el formato de las disculpas

La resolución no se limitó a exigir una rectificación genérica, el juez estableció que el presidente debía ofrecer sus excusas en una alocución transmitida por radio y televisión, y no mediante un comunicado o una declaración escrita. La sentencia obliga además al mandatario a manifestar «que se abstendrá de incurrir en conductas que lleven aparejado su inclinación a la iglesia católica o a cualquier otro credo particular». La resolución responde a una acción de tutela presentada por el ciudadano Omar Alberto Franco Becerra.

De la Espriella replicó situando su fe en el marco de las garantías constitucionales. «Aunque me identifico como creyente, soy católico, respeto la separación entre la Iglesia y el Estado y garantizaré en el marco de mis funciones las libertades y los derechos de todos los colombianos sin ningún distingo, incluida la libertad de profesar cualquier religión, o de no profesar ninguna, así como la Constitución ampara mi derecho a profesar libremente la mía, y a hacerlo de manera pública y privada», expresó.

La disculpa llegó a continuación, formulada como hipótesis y no como reconocimiento de una falta. Si el acto de alabanza del 7 de agosto «pudo generar incomodidad o si ofendió a alguna persona, en mi condición de jefe de Estado ofrezco excusas por ello», dijo el presidente, que acto seguido añadió: «Le quiero decir al pueblo colombiano que su presidente hoy más que nunca está firme por la patria y que viva Cristo Rey. Que Dios bendiga a Colombia».

El mandatario no se retractó por tanto de las manifestaciones religiosas de su investidura ni admitió haber vulnerado norma alguna. Sus excusas se dirigen a quien haya podido sentirse molesto, no al hecho de haber rezado, y la propia alocución se cerró con la misma invocación que motivó la demanda.

Una directiva pendiente para toda la administración

El elemento de mayor alcance de la sentencia sigue sin ejecutarse. El fallo ordena a De la Espriella que durante el mes de septiembre «emita una directiva presidencial en la que ordene a los servidores públicos que deben respetar y hacer respetar la neutralidad religiosa del Estado en todos los actos que en ejercicio de sus funciones ejecuten»

La medida traslada así el criterio del juez desde un acto protocolario concreto hasta el conjunto de la actividad de la administración colombiana, y afecta potencialmente a cualquier funcionario en el ejercicio de sus funciones. El plazo para su cumplimiento vence a finales de mes.

También continúa pendiente la obligación impuesta al presidente del Congreso, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, a quien el fallo ordena ofrecer disculpas en una sesión plenaria de la última semana de septiembre «por haber vulnerado la neutralidad religiosa del Estado» y manifestar que ello no volverá a suceder en los actos en los que represente al poder legislativo.

Qué ocurrió el 7 de agosto

De la Espriella había señalado con anterioridad que el momento sancionado, denominado «invocación», formaba parte del orden del día elaborado por la mesa directiva del Congreso de la República para la ceremonia de investidura. Dicha mesa directiva estuvo encabezada por Henríquez Pinedo.

La ceremonia, celebrada en Cali, incluyó la presencia de una imagen de la Virgen de Fátima y un momento de alabanza y oración interreligiosa en el que participaron un rabino, un pastor evangélico y un sacerdote católico. El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Mons. Francisco Javier Múnera, trasladó al mandatario los anhelos de la población de alcanzar la unidad, la reconciliación, la paz, la esperanza y una sociedad en la que «nadie se sienta excluido ni discriminado».

Henríquez Pinedo, por su parte, cerró su discurso como presidente del Congreso pidiendo a Dios que bendiga a Colombia y que ilumine en su labor al nuevo mandatario del país, extremo que explica que la sentencia le alcance también a él. Ese mismo día, De la Espriella pronunció su primer discurso como presidente, en el que agradeció a Dios por bendecir al país y concluyó con vivas a Cristo Rey.

Un patrón de manifestaciones públicas de fe

Las expresiones religiosas del presidente son anteriores a su llegada al cargo. De la Espriella peregrinó a varios santuarios para pedir la protección divina sobre el país y el 9 de julio consagró Colombia y su gobierno a la Virgen de Chiquinquirá. Una semana antes de la toma de posesión participó en un retiro espiritual junto a su vicepresidente y miembros del gabinete, con la convicción de que «para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión».

Ya como presidente, el 28 de agosto coronó la imagen de la Virgen de Fátima en la plaza de Bolívar de Bogotá, durante la jornada de oración «Colombia, un solo corazón» por las víctimas del terremoto. Al día siguiente escribió en Instagram que «cada llama encendida anoche durante la jornada de Oración por Colombia y la gran velatón por las víctimas y las familias afectadas por el terremoto fue una luz de esperanza en medio del dolor».

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