(InfoCatólica) Hoy, 1 de septiembre, ha fallecido Enzo Bianchi en el hospital Molinette de Turín, por causas naturales. El teólogo, que tenía 83 años, era conocido por su experiencia de mezcla de monacato, ecumenismo y diálogo interrreligioso.
Bianchi fue durante décadas una de las figuras más representativas del catolicismo progresista italiano. En diciembre de 1965, coincidiendo con la clausura del Vaticano II, abandonó la vida ordinaria para instalarse en una casa aislada de Bose, una pequeña localidad prácticamente abandonada. Su propósito era recuperar una forma de vida cristiana basada en la oración, el trabajo, la pobreza y la escucha de la Escritura. Así nació la Comunidad Monástica de Bose.
Pronto se le unieron seguidores, tanto católicos como protestantes, hombres y mujeres, dando forma a una comunidad monástica de carácter ecuménico, en la que no se realizan votos públicos, pero se vive el celibato, la vida en común, el trabajo y la oración. Esta experiencia recibió numerosos apoyos, pero también fuertes críticas en el seno de la Iglesia.
El propio Bianchi siempre fue paradójico y dado a las contradicciones. Era un hombre profundamente interesado en la Biblia, los Padres de la Iglesia, el monacato antiguo y la espiritualidad cristiana. Sin embargo, interpretaba la tradición monástica desde la clave del llamado “espíritu del Concilio”, convirtiendo en punto fundamental de la vida monacal el diálogo con la modernidad, el ecumenismo y la reforma de las estructuras eclesiales.
Su apuesta por el espíritu del Concilio pareció dar fruto con la elección del Papa Francisco. No es extraño que Bianchi defendiera con entusiasmo su pontificado y describiera su proyecto como una auténtica reforma de la Iglesia. El propio Papa Francisco le confió importantes cargos y le escribió con motivo del 50º aniversario de Bose, elogiando la contribución de la comunidad de Bose a la renovación de la vida religiosa y a la unidad de los cristianos
Solo un año después de la carta, sin embargo, la Santa Sede realizó una visita apostólica a Bose motivada por denuncias relacionadas con el ejercicio de la autoridad del fundador, el gobierno de la comunidad y el clima fraterno. Tras la investigación, se promulgó un decreto firmado por el cardenal Pietro Parolin y aprobado por el Papa Francisco, en el que se ordenaba que Bianchi y otros tres miembros abandonaran la comunidad y cesaran en sus cargos.
Esto fue especialmente llamativo porque Bianchi (otra de sus innovaciones) no era un sacerdote ni un religioso, sino un simple laico que había ejercido durante décadas una enorme autoridad espiritual y práctica sobre una comunidad monástica. Precisamente las dificultades relacionadas con el atípico gobierno de Bianchi terminaron provocando la intervención directa de la Santa Sede. Bianchi se resistió a obedecer y a abandonar Bose durante meses, pero si por algo se caracterizaba el Papa Francisco era por no admitir ningún cuestionamiento de su autoridad, así que Bianchi finalmente cedió y se trasladó primero a Turín y después a una dependencia de la comunidad situada en Toscana. Continuó escribiendo y comentando cuestiones religiosas hasta el final.
La gran obra de Bianchi, la Comunidad Monástica de Bose, sigue existiendo. A pesar de la mala experiencia de liderazgo laical, el prior actual trampoco es sacerdote. El hermano Sabino Chialà fue elegido el 30 de enero de 2022. La comunidad cuenta actualmente con alrededor de 60 miembros, entre hermanos y hermanas de cinco nacionalidades.
Con la nueva dirección, la experiencia monacal ecuménica continúa dedicándose en gran parte a actividades que, tradicionalmente, se considerarían ajenas a la vida monástica. Por ejemplo, en julio de 2026 organizó una experiencia de fraternidad islámico-cristiana para jóvenes, con 21 participantes, diez cristianos y once musulmanes. Este mes de septiembre, tiene previsto celebrar su XXXII Congreso Ecuménico Internacional de Espiritualidad Ortodoxa.
Si bien Enzo Bianchi se ha presentado ya ante el justo y misericordioso juicio de Dios, su obra puede y debe ser juzgada por los hombres. Bose sigue existiendo, pero los tiempos ya no son los mismos. El entusiasmo hiperecuménico e interreligioso no ha dado los frutos esperados. Desde hace tiempo, los católicos parecen estar cada vez más de vuelta de esas experiencias que consistían en mezclar el catolicismo con cualquier otra cosa para hacerlo más atractivo. Bose pareció muy moderno en sus inicios, pero, para muchos, hoy desprende un fuerte olor a naftalina.







