(InfoCatólica) El obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Javier Pérez Pueyo, ha llevado al límite el conflicto de Torreciudad, ahora ya no acepta lo que decida el Comisario plenipotenciario que él mismo pidió y que el Papa Francisco nombró, es de suponer que para la investigación y resolución del caso, no para justificar una decisión previa tomada que dejaría en muy mal lugar al Pontífice anterior.
En una carta dirigida este lunes a sus diocesanos, el prelado asegura que dejaría el gobierno de la diócesis antes que suscribir un acuerdo que mantenga fuera de su ermita la imagen original de Nuestra Señora de los Ángeles: «Vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo». Una reclamación de última hora con la que pretende victimizarse.
El pronunciamiento llega cinco días antes de la 47.ª Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe, que se celebrará el sábado 5 de septiembre y durante la cual la talla románica volverá temporalmente a la antigua ermita-santuario, más de medio siglo después de su traslado al templo actual. «Después de más de cincuenta años, nuestra Madre retorna a casa», escribe el obispo, que interpreta la jornada como algo más que un gesto simbólico: «Un pueblo vuelve a encontrarse con una parte de su propia historia, y una Madre vuelve al lugar donde sus hijos aprendieron durante siglos a llamarla Madre».
Una romería nacida en 1979, cuatro años después del traslado
La Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe celebró su primera edición en 1979 en Sopeira, cuatro años después de que la imagen de Torreciudad pasara de la ermita al templo nuevo. La imagen nunca estuvo en la ermita en estar romerías nacidas ya con el santuario construido y la imagen en su nueva ubicación.
Es una cita anual e itinerante, que cada año recala en una localidad distinta, y constituye una de las principales manifestaciones de piedad popular de las dos comarcas. Reúne a las advocaciones marianas de decenas de pueblos y la preside habitualmente el obispo de Barbastro-Monzón, con la concelebración del obispo de Lérida, ya que el encuentro agrupa a parroquias de ambas diócesis. Hasta 2008 solo se celebró en parroquias de la Ribagorza oriental; a partir de entonces se amplió al resto de la comarca, al Sobrarbe y a otras poblaciones de Barbastro-Monzón.
Torreciudad acogió la romería en 2011 y vuelve a hacerlo este año. Según el comunicado difundido por el propio santuario, la edición de 2026 se celebra allí «con motivo del 50 aniversario de la construcción del nuevo santuario». El marco de la convocatoria es, por tanto, la conmemoración del templo levantado por iniciativa de san Josemaría Escrivá, sobre el que después se ha superpuesto la petición diocesana de que la talla presida el encuentro desde la ermita.
La única cosa a la que la diócesis dice no renunciar
Pérez Pueyo insiste en que el pleito con la prelatura del Opus Dei no tiene para Barbastro-Monzón carácter económico. La diócesis, afirma, ha renunciado «a cualquier compensación económica» y tampoco reclama «el gobierno del nuevo templo, ni sus bienes, ni sus cuentas, ni las entidades o empresas vinculadas a su gestión». Si ha renunciado es que primero lo pidió, como ha quedado reflejado en el origen de la controversia.
La propuesta trasladada a Roma pasa por que Torreciudad sea reconocido como santuario internacional dependiente directamente de la Santa Sede, que supervisaría su realidad económica y pastoral. Según varios medios, esa petición se ha dirigido al Papa León XIV.
En esta nueva vuelta de tuerca la línea roja está solo en la talla: «Hay una sola cosa que esta diócesis no puede entregar, a la que unos hijos no pueden renunciar: a su Madre, a Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad». Antes lo estuvo en el dinero y en quién mandaba ahí.
De ahí su negativa a rubricar la fórmula que se negocia: «Yo no puedo firmar, aprobar ni consentir una fórmula que prive a este pueblo de Barbastro-Monzón de su propia Madre, o que la convierta en alguien extraño que haga algunas visitas a sus hijos desde casa ajena».
Los antecedentes de la Virgen de Zaidin desmienten la propuesta del obispo de Barbastro, una talla que fue arrancada a la devoción popular y ha terminado en su museo diocesano, al que hay que pagar para acceder.
La primera reclamación fue el gobierno del templo
La renuncia al gobierno del nuevo templo que hoy formula el obispo contrasta con el origen documentado del conflicto. El 17 de julio de 2023, el obispado de Barbastro-Monzón anunció que Pérez Pueyo había nombrado a José Mairal Villellas, párroco de Bolturina-Ubiergo, rector del santuario de Torreciudad, junto a otros tres sacerdotes, «hasta que se regularice la situación canónica existente entre ambas instituciones». El obispado justificó después la decisión en el canon 557 §1, según el cual corresponde al obispo diocesano el nombramiento del rector, y explicó que se había pedido a la prelatura una terna de sacerdotes que no llegó tras varios requerimientos.
La prelatura respondió el mismo día que el nombramiento no le correspondía al obispo «al tratarse de un templo de la Prelatura». En su comunicado precisó que el templo, construido en los años setenta con donativos, tiene la condición jurídica de oratorio de la Prelatura y fue erigido en su día con la venia del obispo diocesano; que la propiedad corresponde a la Fundación canónica Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad; y que, según los estatutos vigentes desde 1980, el nombramiento del rector y la designación de los sacerdotes encargados de la atención pastoral corresponden al Vicario Regional de la prelatura, como se venía haciendo desde 1975. Añadió que un año antes se había dirigido a la diócesis para preparar unos estatutos nuevos que erigieran Torreciudad como santuario diocesano y establecieran un convenio de atención pastoral, trabajo entonces inconcluso.
Tres fechas y un acta notarial
El elemento más novedoso de la carta de este lunes es el cuestionamiento del procedimiento por el que la imagen salió de la ermita hacia el templo levantado por el arquitecto Heliodoro Dols. El obispo sostiene que la diócesis ha reunido en los últimos años documentación histórica y jurídica que impediría considerar aquella salida «como una renuncia voluntaria de este pueblo a su custodia y a su lugar originario». Y añade: «Su salida autorizada, acorde a derecho, no nos consta en los archivos ni del Cabildo ni de la diócesis».
Frente a esa afirmación, existe un acta notarial. Se trata del documento correspondiente al censo enfitéutico de 1962, en el que se cedían a perpetuidad la ermita, la hospedería y las dependencias anejas, así como «el derecho a exponer y conservar la imagen, debiendo mantener el culto». Aquel acuerdo de 1962 comprometía además la restauración y conservación de la talla y de la ermita, la promoción del culto y el acceso de los peregrinos, e incluía inicialmente el compromiso de no retirar la imagen, único punto que después cambió. El acta está firmada por el entonces obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Jaime Flores Martín.
Un comisariado pedido por la propia diócesis
En septiembre de 2024, tras romperse las negociaciones, fue el obispado de Barbastro-Monzón quien elevó el caso a la Santa Sede. La prelatura hizo notar entonces que había mantenido informado al Dicasterio para el Clero desde septiembre de 2023, y expuso su versión de la negociación: entregó su propuesta de estatutos el 30 de agosto de 2023, recibió respuesta seis meses después mediante la convocatoria de una reunión técnica en marzo de 2024 «que resultó satisfactoria para ambas partes», y en una reunión posterior, el 30 de junio, la diócesis presentó un borrador «que cambiaba algunos de los puntos más importantes acordados con anterioridad».
El 9 de octubre de 2024 se conoció el nombramiento del arzobispo Alejandro Arellano Cedillo como «comisario pontificio plenipotenciario, delegado de la Santa Sede, para el complejo de Torreciudad (España)». La figura implica plenos poderes hasta que el Papa disponga otra cosa, con capacidad para adoptar las decisiones administrativas y eclesiásticas oportunas y para dictar la resolución final con la autoridad del Romano Pontífice. Arellano Cedillo es juez decano del Tribunal de la Rota Romana desde marzo de 2021 y ha sido profesor en la Universidad CEU, en la Universidad San Dámaso y en la Pontificia Universidad Gregoriana. La prelatura declaró entonces que sus autoridades estarían «a total disposición de Mons. Arellano, colaborando en lo que sea necesario, con filial adhesión al Santo Padre».
Reparos al comisario pontificio
Pérez Pueyo subraya ahora que el comisariado afecta al complejo y no a la diócesis: «Esta Iglesia particular no ha sido comisariada y conserva intacta la responsabilidad pastoral que le corresponde sobre la fe de su pueblo, su piedad popular y la memoria que le ha sido confiada». Y expresa su descontento con la evolución del proceso: «He contemplado en estos meses cómo el comisariado plenipotenciario sobre el complejo de Torreciudad se transformaba en una especie de mediación entre ellos y la diócesis, como si este pueblo que esperaba justicia tuviese que aceptar renuncias en vez de defender sus derechos». Esa apreciación contrasta con declaraciones previas del prelado, y el nombramiento del comisario fue recibido inicialmente por el obispado con «absoluta confianza en las resoluciones de la Santa Sede».
La tramitación del traslado del día 5 ha dejado ver la misma fricción. El obispo había anunciado en julio la participación de la talla original en la celebración litúrgica y en la procesión. El comunicado del santuario precisa la secuencia real: «con el deseo de atender la petición formulada por el obispo de Barbastro-Monzón de que la imagen románica pudiera presidir el encuentro en la ermita, los responsables de Torreciudad trasladaron esta propuesta al comisario pontificio, Mons. Alejandro Arellano, quien ha autorizado que la talla original sea llevada a la ermita y permanezca allí durante la celebración». Es decir, fueron los responsables del santuario, y no la diócesis, quienes elevaron la petición al comisario, que la autorizó. Para la procesión posterior se empleará «la copia peregrina de la Virgen de Torreciudad», preparada específicamente para romerías y peregrinaciones. A juicio del prelado, la consulta no era necesaria, porque quien está comisariado es el complejo y no la diócesis.
Los mensajes de Francisco y la figura de Eleazar
El obispo apoya su posición en las conversaciones que mantuvo con Francisco. Relata que durante la visita ad limina de diciembre de 2021 el Pontífice acogió la preocupación diocesana por la piedad popular y el arraigo eclesial de Torreciudad, y que el 13 de julio de 2023 recibió un manuscrito de su puño y letra con una indicación escueta: «No cedás». El 18 de septiembre de 2024, según su relato, Francisco le preguntó en la plaza de San Pedro: «Ángel, ¿bajaron ya la Virgen?». En otro manuscrito fechado el 13 de octubre de 2024, según el obispo, cuatro días después de conocerse el nombramiento del comisario, le habría advertido de «las intrigas mafiosas que están en curso» alrededor del asunto.
La carta se cierra con una comparación bíblica. Pérez Pueyo se compara al anciano Eleazar del segundo libro de los Macabeos (cf. 2 Mac 6,18-31), que prefirió morir antes que fingir y dejar a los jóvenes un ejemplo de cobardía: «Como el anciano Eleazar, prefiero dejar un ejemplo de fidelidad a nuestra historia y nuestra memoria, que traicionar aquello que uno tiene el deber de custodiar». Y remata: «La comunión no implica ceder a la dignidad. La caridad no obliga a llamar justo a lo injusto. La paz de la Iglesia no puede levantarse sobre el silencio de un pueblo al que se pide que renuncie a su propia memoria».
El prelado anima a los fieles a participar en la romería y anuncia que ese día reafirmará públicamente su compromiso con la permanencia de la imagen en su ermita. Una semana después, el 12 de septiembre, el comisario pontificio presidirá en Torreciudad la Jornada Mariana de la Familia, una de las celebraciones más concurridas del santuario. La resolución del conflicto, abierto desde julio de 2023, no parece cercana.
El silencio del Comisario plenipotenciario a las continuas proclamas del obispo deja en indefensión a una de las partes.







