(LifeSiteNews/InfoCatólica) Un grupo de jóvenes activistas conservadores suizos se sentará la próxima semana en el banquillo y podría acabar en prisión por haber introducido una enorme cruz blanca con la inscripción «No Pride Month» en una iglesia católica durante un oficio ecuménico proLGBT celebrado en 2022, y por haber desplegado más tarde una pancarta contra una «hora del cuento con drag queens».
En un vídeo difundido el 27 de agosto en las redes sociales, tres miembros de «Junge Tat», un grupo de jóvenes activistas conservadores suizos, se pronunciaron sobre la decisión de la fiscalía de Zúrich de imputarles y llevarles a juicio el 4 de septiembre por haber portado una cruz blanca de 2,4 metros con las palabras «No Pride Month» en el interior de la iglesia católica de San Pedro y San Pablo, durante un oficio ecuménico que celebraba el «orgullo» LGBT en junio de 2022.
Los miembros de Junge Tat están acusados asimismo por otro incidente de aquel mismo año, cuando desplegaron un cartel con el lema «familia, no ideología de género» durante un acto de «hora del cuento con drag queens», entre otras actividades.
Entre los cargos que pesan sobre los jóvenes activistas figuran los de «discriminación racial», «atentar contra la libertad religiosa y de culto» e «infracciones de la Ley de Explosivos». Los dirigentes de Junge Tat se enfrentan a hasta quince meses de prisión, seis de ellos de cumplimiento efectivo, así como a cerca de 50.000 francos suizos en multas.
«¿Sigue vigente la libertad de expresión en la Suiza democrática?»
«¿Sigue vigente la libertad de expresión en la Suiza democrática? Desde luego, para los izquierdistas, los liberales o la radiotelevisión estatal SRF. ¿Y para las opiniones de derechas y disidentes?», se preguntaba en el vídeo Manuel Corchia, uno de los dirigentes del grupo.
Tobias Lingg, otro de los responsables de Junge Tat, continuaba: «Por ejemplo, ¿sigue estando permitido decir “familia en lugar de ideología de género” o “No Pride Month”? ¿Se puede llevar una cruz con esa inscripción a un oficio religioso? Según la fiscalía de Zúrich-Sihl, “no”».
Tras denunciar que se les castiga, como activistas de derechas, por «delitos de opinión», los procesados se detuvieron en lo absurdo de las acusaciones.
«Se nos acusa de haber atacado temáticamente las creencias religiosas y de habernos burlado de la cruz en un “oficio del orgullo”. Nosotros, que aquel día colocamos una cruz blanca con la inscripción “No Pride Month” en ese oficio, seríamos los que se han burlado del cristianismo y de la cruz», declaró Lingg.
Un oficio del «orgullo» dentro de una iglesia católica
Conviene recordar que, pese a que aquel «oficio del orgullo» se celebró en una iglesia católica, la Iglesia ha enseñado siempre que la actividad homosexual es pecado mortal y que las inclinaciones homosexuales son «objetivamente desordenadas». Según el Catecismo de la Iglesia Católica, «apoyándose en la Sagrada Escritura, que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”».
«La iglesia que acoge un oficio LGBTQ debería preguntarse de nuevo, en realidad, quién se está burlando aquí de qué», añadió Corchia. «Mantenemos lo que dijimos. Se nos acusa de haber denigrado la religión, es decir, el cristianismo, por haber colocado una cruz en una iglesia».
La pancarta ante la «hora del cuento»
Lingg se refirió después a la protesta contra la «hora del cuento con drag queens», protagonizada por «hombres homosexuales disfrazados de mujer» y destinada a niños de corta edad.
«Queríamos mostrar una pequeña pancarta para los padres alucinados con las palabras “solo hay dos sexos”», explicó. «Pero como el organizador se abalanzó violentamente mientras desplegábamos la pancarta, y como siempre queríamos evitar la violencia, sobre todo delante de los niños, interrumpimos esa parte de la acción».
«En su lugar, sostuvimos una pancarta que decía “familia, no ideología de género”», añadió.
«Por eso la fiscalía nos acusa de discriminación», intervino Corchia. «Así que, si en el futuro quieres expresar tu opinión sobre una “hora del cuento con drag queens” y prefieres los valores familiares a la ideología de género, ten cuidado, no vayan a imputarte», concluyó.
Diversos medios suizos de izquierdas han recordado que algunos miembros de Junge Tat fueron condenados con anterioridad por conectarse a reuniones por videoconferencia de la Universidad de las Artes de Zúrich y proferir insultos nazis. Aunque desde entonces se ha etiquetado al grupo como «neonazi», es importante señalar que sus miembros han renegado después de aquellos hechos y de la ideología nacionalsocialista.







