(InfoCatólica) Francia había dado un paso valiente ante uno de los grandes problemas de la infancia contemporánea: la exposición cada vez más temprana de los menores a las redes sociales. El Parlamento francés aprobó el pasado mes de julio una ley que impedía a los menores de 15 años acceder a estas plataformas y preveía el cierre de las cuentas que ya tuvieran abiertas.
Es evidente que la responsabilidad de proteger a los menores no puede quedar exclusivamente en manos de leyes, normas o algoritmos, ni tampoco de las grandes plataformas tecnológicas. La familia es la primera responsable de proteger a los hijos y de educarlos en un uso responsable de Internet. No obstante, el Estado, las leyes y las plataformas tienen el deber de colaborar con las familias para facilitar ese uso responsable. La infancia necesita una protección especial frente a tecnologías diseñadas precisamente para captar y retener la atención, ante las que los niños apenas tienen defensas.
El Consejo Constitucional, sin embargo, ha echado abajo la medida de prohibición del acceso a menores de 15 años. Este órgano, similar al Tribunal Constitucional español, consideró el pasado 14 de agosto que la prohibición suponía una restricción desproporcionada de la libertad de expresión y comunicación. Además, cuestionó las garantías jurídicas concretas que se habían previsto para comprobar la edad de los usuarios.
La anulación de la prohibición se planteó como respuesta a la dificultad de conciliar tres bienes: la protección de los menores, la libertad individual y la privacidad. El Consejo Constitucional señaló que una prohibición general habría obligado a establecer mecanismos de verificación de edad que podrían afectar también a los adultos que utilizan esas plataformas.
No se trata de un punto final. Es posible adaptar la normativa para satisfacer las exigencias del Constitucional y el presidente Emmanuel Macron ha encargado al gobierno que prepare un nuevo texto jurídicamente viable que resuelva las objeciones, con la intención de volver a plantear la restricción. El resultado tendrá una gran influencia en otras posibles leyes europeas sobre este crucial problema de nuestro tiempo.







