El cardenal Burke pide a los católicos que luchen por la Misa tradicional «aun a costa del sufrimiento»
Cardenal Burke

Mensaje del cardenal desde el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Wisconsin

El cardenal Burke pide a los católicos que luchen por la Misa tradicional «aun a costa del sufrimiento»

El purpurado ha vuelto a definir la liturgia antigua como un tesoro inestimable de la Iglesia, íntimamente unido a la identidad misma de la Iglesia católica romana, y ha pedido que esté tan disponible como sea posible para todos los fieles que la deseen.

(LifeSiteNews/InfoCatólica) El cardenal Raymond Burke ha exhortado a los católicos a luchar por la Misa tradicional en latín, incluso a costa del sufrimiento, en un mensaje grabado el pasado 6 de agosto en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en La Crosse, Wisconsin.

El purpurado, que fue prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, dirigió sus palabras de manera principal a los fieles desalentados por las continuas restricciones impuestas a la liturgia antigua. Les pidió que «luchen por ella, incluso al coste del sufrimiento», y afirmó que se trata de «un bien tremendo en la Iglesia» que debe permanecer «tan disponible como sea posible para todos los fieles que la deseen».

Primero, la familia

Burke comenzó su intervención insistiendo de manera muy particular en el papel fundamental de la familia. «Quiero, de un modo muy especial en este momento, alentar una vida familiar fuerte», declaró, y recordó que «todos nosotros, casados o no, estamos relacionados con la familia».

El cardenal explicó que la familia es «el primer lugar donde se introduce al niño en las verdades de la fe», en la vida de oración y en una vida buena y santa. Y concluyó que «solo con familias fuertes será fuerte la Iglesia», capaz de ser signo de salvación en el mundo.

Prepararse para el martirio

Este acento sobre la vida familiar enlaza con la predicación que el propio Burke pronunció a finales de julio, en la fiesta de Santiago el Mayor y también en el santuario de Guadalupe. En aquella ocasión sostuvo que defender el matrimonio y la familia puede llegar a exigir el martirio, y pidió a los fieles estar preparados «para el martirio, si no el martirio rojo de la sangre, entonces el martirio blanco» del testimonio fiel.

Poniendo como ejemplos de fidelidad al apóstol Santiago y al siervo de Dios padre John Hardon, el cardenal afirmó que los fieles «deben prepararse para sufrir grandemente, incluso para someterse al martirio», con el fin de permanecer fieles a la enseñanza de Cristo en su Iglesia.

«Un tesoro inestimable de la Iglesia»

La insistencia de Burke en que los católicos han de luchar y sufrir para conservar la Misa tradicional brota de su convicción de que el usus antiquior sigue siendo absolutamente esencial para la identidad católica. En una entrevista concedida el pasado julio con ocasión de la peregrinación de Chartres, el purpurado describió la liturgia tradicional como «un tesoro inestimable de la Iglesia que debe ser preservado y apreciado», pues está «íntimamente vinculado a la identidad misma de la Iglesia católica romana».

Burke subrayó allí que «es evidente que esta liturgia es misionera» y que «atrae por su sentido de lo sagrado y de lo trascendente», algo «particularmente evidente con la generación más joven». El cardenal calificó además de «absolutamente inaceptable» sostener que los católicos que se sirven de los libros litúrgicos de 1962 sean de algún modo menos plenamente católicos, distinción que considera errónea y divisiva.

«Un bien eterno en la Iglesia»

En otra entrevista concedida en junio, tras el segundo consistorio extraordinario de cardenales convocado por León XIV, Burke abordó directamente lo que llamó la persecución de la Misa tradicional. Definió el vetus ordo como «un bien eterno en la Iglesia, una forma del Rito Romano que fue celebrada durante más de quince siglos».

«Es sencillamente muy hermosa y los fieles se alimentan espiritualmente con esta forma del Rito Latino», añadió, para concluir que «esto debería permitirse libremente».

Las restricciones vigentes proceden de Traditionis custodes, el documento pontificio que limitó el acceso a la Misa tradicional. Burke ha calificado en repetidas ocasiones esas restricciones como un sufrimiento injusto infligido a católicos piadosos. Mantiene sin embargo la confianza en que «Nuestro Señor nunca permitirá que se pierda» la liturgia antigua.

«Todo este asunto de la sinodalidad debe detenerse»

El cardenal vinculó estas preocupaciones litúrgicas con desafíos más amplios que afronta hoy la Iglesia. En esa misma entrevista sostuvo que «todo este asunto de la sinodalidad» debe «detenerse» y someterse a «un estudio muy serio».

Advirtió de que la sinodalidad corre el riesgo de conformar a la Iglesia con «una forma de pensar mundana», en lugar de mantenerla una, santa, católica y apostólica. Y recordó que la fidelidad a la doctrina y a la sagrada liturgia resulta innegociable para la salvación de las almas.

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