La UME rescata del incendio los restos de los primeros reyes de Aragón en San Juan de la Peña

El fuego alcanza la cuna espiritual del reino de Aragón

La UME rescata del incendio los restos de los primeros reyes de Aragón en San Juan de la Peña

Entre las una y las cinco de la tarde, ambos monasterios estuvieron en grave peligro de desaparición. Los militares tuvieron que entrar en dos tandas por el humo y el calor para poner a salvo las urnas del Panteón Real y la reproducción del Grial custodiada durante años en el templo.

(Agencias/InfoCatólica) La Unidad Militar de Emergencias ha tenido que entrar en el Real Monasterio de San Juan de la Peña, en la provincia de Huesca, para poner a salvo los restos de los primeros reyes de Aragón y las piezas de mayor valor que se custodiaban en el cenobio, ante el avance del incendio declarado en la zona de Riglos y Las Peñas, que ha arrasado ya unas 8.000 hectáreas.

Cuatro horas de grave peligro de desaparición

Las llamas alcanzaron el Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y el Monte Oroel, y entre la una y las cinco de la tarde ambos monasterios, el viejo y el nuevo, estuvieron en grave peligro de desaparición, según informó el consejero de Interior del Gobierno de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro. El incendio ha obligado a evacuar doce núcleos de población y ha desalojado a más de ochocientas personas.

La operación de salvamento del patrimonio corrió a cargo del IV Batallón de la Unidad Militar de Emergencias, bajo el mando del teniente coronel Joaquín Núñez Regodón, con la participación de personal técnico de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Aragón. Los militares tuvieron que trabajar en dos tandas por el intenso calor y la enorme cantidad de humo generado.

«El humo nos obligó a salir en medio de la operación», explicó el teniente coronel, que precisó que la primera entrada fue precipitada porque no había nadie en la zona, mientras que la segunda pudo realizarse de manera más sosegada, ya con los técnicos de Patrimonio. «Son restos de gran interés para la historia», subrayaron desde la unidad.

Los reyes de Aragón, camino del Museo de Huesca

De la iglesia del Monasterio Viejo se sacaron las urnas del Panteón Real con los restos óseos de Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I, los primeros monarcas del reino de Aragón, que han quedado depositados temporalmente en el Museo de Huesca. Junto a ellos fueron evacuados los trajes mortuorios, la indumentaria militar del conde de Aranda y una reconstrucción facial del aristócrata, además de tallas, una pequeña escultura y las réplicas de cáliz y de joyas, entre ellas la reproducción del Grial que se custodió durante años en el interior del templo.

La vicepresidenta del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero, que coordinó la actuación, calificó la operación de heroica. Respecto al Monasterio Nuevo, explicó que se mantuvo la coordinación con el departamento gestor, si bien de momento no ha sido necesario activar el rescate de sus bienes. Ambos conjuntos siguen en riesgo mientras continúan los trabajos de extinción, y los responsables reconocen que los monasterios no están protegidos al cien por cien frente al fuego, aunque su emplazamiento bajo la roca les proporciona cierta defensa natural.

La cuna espiritual de la Cristiandad aragonesa

Lo que ha estado a punto de arder no es un edificio cualquiera. San Juan de la Peña nació en la Alta Edad Media como refugio de eremitas y alcanzó su máximo esplendor en el siglo XI, tras la refundación impulsada por el rey Sancho el Mayor de Navarra, que lo designó Panteón Real. Allí recibieron sepultura los primeros reyes de la Corona aragonesa, que colmaron el cenobio de cuantiosas donaciones.

El monasterio custodió durante tres siglos el Santo Grial, hoy venerado en la catedral de Valencia, y protagonizó un episodio decisivo en la historia litúrgica de España: en 1071 se convirtió en el primer lugar de la península ibérica donde se implantó el rito romano, en sustitución del antiguo rito hispano-mozárabe.

El llamado Monasterio Nuevo se levantó en 1676 en la pradera superior del llano de San Indalecio, como respuesta al incendio que un año antes había devastado el conjunto. Quedó en desuso en 1835, con la desamortización, y hoy alberga un centro de interpretación y una hospedería. Trescientos cincuenta y un años después de aquel primer fuego, las llamas han vuelto a poner en jaque uno de los lugares fundacionales de la Cristiandad hispana.

2 comentarios

Juan Mariner
Montajes desastrosos sólo y exclusivamente para echar del campo a sus legítimos moradores desde hace milenios. Después de la hecatombe incendiaria española, los buitres carroñeros ya ansiosos tomarán posesión de su presa conquistada a fuego y sangre.
15/08/26 9:10 AM
sofía
De qué vas, mariner?
15/08/26 11:07 AM

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