(InfoCatólica) El Gobierno británico ha abierto un proceso de consulta pública para conceder derechos patrimoniales a las parejas de hecho, equiparando la ruptura de una convivencia con un divorcio en lo relativo a reclamaciones sobre los bienes del otro. Una investigación del Centre for Social Justice (CSJ) de Londres advierte, sin embargo, de que cuando Finlandia aplicó una reforma similar en 2011, los resultados fueron exactamente los contrarios a los buscados: cayeron tanto la tasa de matrimonio como la de convivencia y se desplomó la natalidad.
La experiencia finlandesa
Peter Foreshaw Brookes, investigador asociado de la Iniciativa Pronatalista del Institute for Family Studies (IFS) y director del Centre for Family and Education, ha elaborado el análisis para el CSJ. Según explica, la reforma finlandesa de 2011 otorgó a las parejas que conviven durante más de cinco años, o que tienen un hijo en común, el derecho a reclamar compensación económica por el trabajo doméstico no remunerado, de modo análogo al régimen vigente para los divorcios.
Brookes señala que, mediante el método de control sintético (que construye un contrafactual ponderado a partir de variables comparables), su estudio estima que la tasa de primeros matrimonios entre las mujeres finlandesas era en 2018 un 23 % inferior a la que se habría registrado sin la reforma. La explicación, sostiene, es que al reforzar los vínculos patrimoniales sin necesidad de casarse, la medida redujo el valor percibido del matrimonio para muchos finlandeses.
Menos parejas, no solo menos bodas
El investigador subraya que el efecto no se limitó al matrimonio. La proporción de hogares formados por al menos dos adultos menores de 65 años cayó un 13 % por debajo de lo esperable en 2018, lo que indica que la reforma no se limitó a sustituir bodas por convivencias, sino que redujo el número total de personas que vivían en pareja, con independencia de su estado civil.
Brookes apunta a un mecanismo concreto: la imposición de un plazo de cinco años para la activación automática de los derechos patrimoniales habría funcionado como una fecha límite tácita que muchas parejas evitaron alcanzar. Eso explicaría, argumenta, que la divergencia entre Finlandia y el control sintético comenzara a acelerarse hacia 2014 o 2015, justo cuando las parejas que se habían mudado juntas tras la reforma se aproximaban al umbral legal.
Impacto en la natalidad
Como cabía esperar, la reducción de uniones se tradujo en un descenso de la fecundidad. Brookes destaca que la tasa de natalidad finlandesa era en 2018 un 21 % inferior a la estimada sin la reforma. El autor recuerda que la mayoría de los hijos nacen en el seno de un matrimonio o de una convivencia estable, y que la causa más frecuente entre quienes no han tenido hijos es precisamente la ausencia de pareja, por lo que toda medida que perjudique la formación de parejas tiende a agravar la crisis demográfica.
Lecciones para el Reino Unido
Brookes concluye que formalizar jurídicamente relaciones que son, por definición, informales puede producir el efecto contrario al deseado: los solteros se retraen ante la perspectiva de asumir obligaciones patrimoniales no buscadas, las parejas de hecho se rompen con mayor facilidad o evitan tener hijos, y el atractivo del matrimonio se diluye. En lugar de esa vía, propone que los gobiernos que deseen fortalecer los vínculos familiares promuevan el matrimonio como institución, y sugiere, por ejemplo, una desgravación fiscal en el primer año de matrimonio que, según sus cálculos, podría costar menos de una milésima parte del PIB británico y elevar el número de bodas hasta un 11 %.








