(LifeSiteNews/InfoCatólica) Un vecino de DeBary, en Florida, ha sido detenido y acusado después de arrebatar el mes pasado una imagen de la Santísima Virgen María de la iglesia católica de Santa Ana y arrojarla al bosque cercano.
La oficina del sheriff del condado de Volusia anunció el 4 de agosto, a través de su página en Facebook, que había detenido y acusado a John Mattern, de 53 años, de un delito de daños en un lugar de culto, tipificado como delito grave de tercer grado, por robar la imagen de la Santísima Madre y abandonarla después entre los árboles.
Fueron los propios feligreses quienes avisaron a la policía al advertir que la imagen había desaparecido del jardín de oración de la parroquia tras la Misa vespertina del domingo. Al examinar el lugar con más detenimiento comprobaron que la escultura había sido arrancada de su base y arrojada al bosque. Después de revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad, los agentes identificaron a Mattern cometiendo el acto vandálico a plena luz del día, el 23 de julio.
Una oleada que no cesa
Numerosas iglesias católicas de todo Estados Unidos, y de hecho de todo el mundo, han sufrido actos vandálicos en los últimos años.
En el conjunto del país, estos ataques forman parte de una escalada documentada. La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ha contabilizado al menos 416 incidentes de vandalismo, incendio provocado o destrucción en lugares católicos de 43 estados y del Distrito de Columbia desde mayo de 2020. Van desde imágenes decapitadas y pintadas anticatólicas hasta incendios de templos.
El pasado mes de mayo, un vándalo cortó la cabeza de la imagen de Nuestro Señor Jesucristo en una hermosa escultura de su Sagrado Corazón situada a las puertas de la iglesia católica de Santa María, en East Islip, en el estado de Nueva York. La cabeza apareció después entre unos arbustos cercanos.
Esta misma semana, en el cercano barrio de Queens, un hombre sin identificar destrozó una imagen de la Santísima Virgen en la iglesia católica de Santa Rita, en la zona de Dutch Kills. La diócesis de Brooklyn precisó que se trataba del cuarto acto vandálico sufrido por esa parroquia desde 2024.








