(ACI Prensa/InfoCatólica) Con una ceremonia marcada por signos religiosos, Abelardo de la Espriella asumió el pasado 7 de agosto la Presidencia de Colombia y agradeció en su discurso a Cristo Rey «por no haber apartado jamás su mirada providente».
De la Espriella, que reemplaza en el cargo al izquierdista Gustavo Petro, llegó la tarde del viernes al auditorio Arena USC de la Universidad Santiago de Cali acompañado por su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos, así como por el equipo con el que trabajará durante el periodo 2026-2030.
Hoy comienza una nueva etapa para Colombia.
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) August 8, 2026
Asumo la Presidencia de la República con gratitud a Dios, con profundo amor por mi Patria y con la determinación de honrar, con hechos, la confianza que millones de colombianos han depositado en mí.
Seré el Presidente de todos. De… pic.twitter.com/dRzv3o7xKn
Durante toda la ceremonia permaneció al lado izquierdo del estrado la imagen de la Virgen de Fátima, un hecho nada extraño teniendo en cuenta las manifestaciones religiosas expresadas por el nuevo mandatario y la presencia de católicos practicantes en su equipo, como el vicepresidente José Manuel Restrepo y el designado embajador ante la Organización de los Estados Americanos, Alejandro Ordóñez.
El propio De la Espriella resumió así el sentido de la jornada: «Hoy comienza una nueva etapa para Colombia. Asumo la Presidencia de la República con gratitud a Dios, con profundo amor por mi Patria y con la determinación de honrar, con hechos, la confianza que millones de colombianos han depositado en mí. Seré el Presidente de todos».
La Santa Sede, representada por el Nuncio en Ecuador
En la toma de posesión estuvieron presentes mandatarios y diplomáticos de varios países. En nombre de la Santa Sede acudió el Nuncio Apostólico en Ecuador, Mons. Dagoberto Campos, ya que aún no ha sido designado el reemplazo de Mons. Paolo Rudelli, último Nuncio en Colombia, que en marzo fue nombrado Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano.
Tras los actos políticos y la juramentación de De la Espriella y de su vicepresidente, se llevó a cabo un momento de alabanza y oración interreligiosa que comenzó con la interpretación de la canción Aleluya por parte de la cantante colombiana Maía.
Después de las palabras de los miembros del diálogo interreligioso —el gran rabino David Michaan y el pastor Eduardo Cañas—, el nuevo capellán de la Casa de Nariño, el P. Rodolfo Londoño, dirigió una oración para poner al nuevo gobierno «bajo la acción del Espíritu Santo».
También estuvo presente el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Mons. Javier Múnera, que transmitió al mandatario los anhelos de la población de alcanzar la unidad, la reconciliación, la paz, la esperanza y una sociedad en la que «nadie se sienta excluido ni discriminado».
Gracias a Jesucristo por bendecir a Colombia
Culminada la ceremonia en el auditorio universitario, Abelardo de la Espriella se dirigió al Cantón Militar Pichincha para pronunciar su primer discurso, que inició con «un sentimiento de profunda gratitud a nuestro Señor Jesucristo por bendecir a Colombia y por no haber apartado jamás su mirada providente de esta tierra bendita. Gracias Señor».
Además de mencionar las nuevas políticas económicas, de seguridad y de salud, el presidente anunció que su gobierno librará «la batalla cultural para recuperar el valor de la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley, el amor por la patria, la creencia en Dios».
«No permitiré que se siga ridiculizando aquello que durante generaciones ha hecho grande y fuerte a nuestra sociedad», afirmó.
«La batalla cultural es devolverle a Colombia la confianza en sus principios y valores fundacionales (...). No existe política pública capaz de reemplazar la obra que una familia unida puede realizar por sus hijos y un país», señaló.
Tras agradecer a su familia el apoyo recibido, el nuevo presidente pidió «que Dios bendiga a cada uno de sus hijos» e «ilumine nuestro entendimiento». Y cerró su intervención con estas palabras: «Todo por la patria compatriotas, todo por la patria, nada sin ella. ¡Firmes por la patria!, ¡que viva Cristo Rey!».
El acto en el Cantón Militar Pichincha concluyó con un homenaje a los soldados colombianos caídos y una oración dirigida por el Administrador Apostólico del Obispado Castrense, Mons. José Roberto Ospina.
Los retos del nuevo gobierno
Entre los desafíos del nuevo gobierno está el de alcanzar la paz tras décadas de conflicto armado y el revés que sufrió el país con la fallida Paz Total de la administración de Petro, que al final de su mandato no concretó acuerdo de paz alguno. La Fundación Ideas para la Paz señaló que, según cifras del Ministerio de Defensa, los miembros de los grupos armados aumentaron de 15.120 en diciembre de 2022 a 28.802 en julio de 2026.
De la Espriella, que firmó el Compromiso por la Vida y la Familia, hereda también decisiones contrarias a la vida tomadas por la anterior gestión: la resolución ministerial que extendió la eutanasia a menores de edad y a personas con enfermedades mentales, la circular sobre el cambio de sexo en menores y el retiro de Colombia de la Declaración del Consenso de Ginebra, el documento internacional que rechaza que el aborto sea considerado un derecho.
Por qué la ceremonia se celebró en Cali
La toma de posesión en la ciudad de Cali es un hecho inédito, pues es la primera vez que esta ceremonia tiene lugar fuera de la capital, Bogotá. Semanas atrás el nuevo presidente explicó que se trataba de mandar una señal de descentralización a las regiones.
Con ese mismo propósito, De la Espriella tendrá sedes alternas de gobierno además de la Casa de Nariño, que estarán en Cali y en Barranquilla —la tierra natal del mandatario—, junto a un despacho en Medellín.
Para la ceremonia en Cali se desplegó un gran dispositivo de seguridad con 11.000 efectivos de la Fuerza Pública y vehículos blindados. Además, en esta ciudad, capital del departamento del Valle del Cauca, se prohibió la circulación de vehículos particulares y la venta de bebidas alcohólicas hasta las 20:00 horas.
El nuevo presidente pudo tomar posesión fuera de Bogotá gracias a que el Congreso, instalado desde el 26 de julio, aprobó su solicitud para trasladar la sede de la ceremonia fuera de la capital del país.
En la toma de posesión estuvieron ausentes los parlamentarios del Pacto Histórico, el partido del saliente presidente Gustavo Petro, que se niega a reconocer el triunfo electoral de De la Espriella alegando un presunto fraude.
Abelardo de la Espriella ganó la presidencia de Colombia en la segunda vuelta del 21 de junio, al obtener el 49,6 % de los votos frente a Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico, que obtuvo el 48,7 % de los sufragios. El triunfo fue oficializado tres días después por el Consejo Nacional Electoral.








