(InfoCatólica/Kath.net) El metropolita Elías, primado de la Iglesia Ortodoxa de Finlandia, ha lanzado una dura crítica contra el patriarca de Moscú, Kirill, por una reciente homilía que considera «escandalosa».
El patriarca de Moscú atribuyó en su homilía el desarrollo de la primera bomba atómica soviética a la intercesión de san Serafín de Sarov. Se trata de un santo ortodoxo del siglo XIX que vivió en el monasterio de Sarov, donde un siglo después se crearían las primeras bombas atómicas soviéticas. De ahí la mención del patriarca Kiril, realizada durante una celebración en el mismo monasterio. El patriarca afirmó que el hecho de que precisamente en aquel lugar se desarrollara un arma tan poderosa «no fue una casualidad», sino que se debió a las oraciones del santo ruso.
La atribución a la intercesión de San Serafín es especialmente polémica, porque fueron los propios soviéticos los que expulsaron o mataron a los monjes y destruyeron las reliquias del santo. A continuación, transformaron el antiguo monasterio sucesivamente en un orfanato, un campo de prisioneros y, finalmente, un centro secreto de investigación militar, en el que se desarrolló la primera bomba nuclear de la URSS.
El metropolitano finlandés considera que la afirmación del patriarca de Moscú es inaceptable y denuncia que está instrumentalizando la fe para justificar armas de destrucción masiva. Para Elías, Kiril está actuando conforme a una agenda política y no al Evangelio.
El metropolitano recordó las palabras más conocidas de san Serafín, «adquiere la paz interior y miles a tu alrededor se salvarán», para contraponer ese mensaje evangélico con el poder destructivo de las armas nucleares. «No existen armas atómicas ortodoxas», explicó, subrayando que los ortodoxos rezan en cada Divina Liturgia «por la paz del mundo entero», no por la victoria de ningún ejército.
Además de la pura controversia teológica, estas declaraciones reflejan también la profunda fractura existente en el mundo ortodoxo desde el inicio de la guerra de Ucrania y aun antes de ella. La Iglesia Ortodoxa de Finlandia (ubicada en la Unión Europea) apoya al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y, por lo tanto, se enfrenta al Patriarcado de Moscú en la cuestión del reconocimiento de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania autocéfala, es decir, independiente de Moscú.








