(InfoCatólica) El pasado sábado, una turba enfurecida de hindúes entró por la fuerza en la iglesia católica de San Antonio María Claret de Nazat, acusando a los sacerdotes de «conversiones forzadas» y de estar financiados con «fondos extranjeros». El ataque fue liderado por un hombre vestido con túnica color azafrán que se identificó como miembro del Hindu Parishad (VHP), una organización nacionalista de la India.
Los agresores dijeron al párroco que tenía siete días para abandonar el templo. El padre Anuj Hembrom, salesiano, denunció el incidente y proporcionó imágenes de vídeo que mostraban al líder del grupo amenazándole y dándole un ultimátum, con la exigencia de que abandonara la zona o sufriera las consecuencias. «¡Vete a Estados Unidos o Nueva Zelanda!», gritaba el agresor en el vídeo, según informa AsiaNews. «¡Haz las maletas y lárgate de aquí!».
Por desgracia, no se trata de algo excepcional. A lo largo de 2026 varias organizaciones cristianas y de derechos humanos han denunciado un aumento de los ataques contra comunidades cristianas en Bengala Occidental (India).
Solo el pasado mes de julio se produjeron multitud de actos contra cristianos en el estado indio: varias monjas salesianas fueron atacadas; una viuda cristiana también fue atacada y presionada para que abandonara su fe y cediera su propiedad para construir un templo hindú; una reunión de oración fue interrumpida y los responsables robaron las biblias; una iglesia sufrió actos de vandalismo, y se denunciaron amenazas y agresiones contra otros fieles.
Diversos medios católicos y organizaciones cristianas indican que estos incidentes suelen deberse a grupos nacionalistas hindúes, que, a su vez, acostumbran a acusar a las comunidades cristianas de proselitismo ilegal. Los cristianos representan menos del 1 % de la población de Bengala Occidental y se encuentran indefensos ante el clima de hostilidad que los rodea. Las autoridades locales abren investigaciones en algunos casos, pero los líderes cristianos sostienen que la respuesta oficial es insuficiente.
El obispo de Baruipur, Mons. Shyamal condenó «enérgicamente» el ataque contra los claretianos. «En lugar de acosarlos», añadió, «deberían reconocer y valorar el servicio desinteresado de los misioneros cristianos, que han dedicado sus vidas a la educación, la salud y el desarrollo integral de la población, sin distinción de religión, casta o comunidad».








