(InfoCatólica) Ante la celebración del Día del Orgullo Gay en Alemania durante los meses de julio y agosto, un sacerdote alemán jubilado de ochenta y siete años, Winfried Abel, ha escrito una carta al director publicada en el periódico Fuldaer Zeitung. El sacerdote describía en su carta el Día del Orgullo Gay (llamado Día de Christopher Street en Alemania) como una forma de «incultura» y un «desfile de cuerpos semidesnudos».
El P. Abel lleva años criticando que las diócesis alemanas en general y su diócesis de Fulda en particular participen en las celebraciones del orgullo gay. En 2025, el párroco de su zona, miembro del camino sinodal alemán, intentó prohibirle predicar en Internet por ello. «Los llamados ‘desfiles del orgullo gay’ son síntomas de una sociedad moralmente desenfrenada que ha sobrepasado los límites de la decencia y la moral», afirmó entonces el P. Abel. «Son un despliegue colorido de perversiones, la glorificación de obscenidades de mal gusto y un espectáculo de la pérdida del sentido de la vergüenza».
Las diversas celebraciones en Alemania del orgullo gay de este año se han planteado como una reafirmación de la ideología LGBT tras el atentado terrorista que tuvo lugar el 25 de julio. Durante una celebración del Día de Christopher Street en Berlín, una mujer fue arrollada y al menos 29 personas resultaron heridas, algunas de gravedad. El islamista autor del atentado fue abatido por la policía. La organización de los actos del orgullo gay, como respuesta, ha adoptado el lema «Ahora más que nunca».
En ese contexto, a la vez que condenaba firmemente el terrorismo, el sacerdote afirmó que ataques como el de Berlín eran, más bien, «una señal del cielo» y «un llamamiento a la reflexión y al arrepentimiento». Al respecto, se preguntaba: «¿no tienen los pastores de la Iglesia el mandato profético de interpretar tales acontecimientos en el sentido del Evangelio y de ponerlos bajo la luz adecuada?».
Ahondando en el tema, el presbítero estableció una conexión entre el auge del islam y el islamismo en Europa y el declive del Occidente cristiano: «¿no es significativo que los representantes del islam acusen al otrora cristiano Occidente de una creciente decadencia moral y desprecien la cultura occidental?».
Las reacciones de los obispos alemanes, en cambio, son prácticamente unánimes en sentido contrario, empezando por la diócesis de Fulda, que se ha desmarcado inmediatamente de lo afirmado por el sacerdote octogenario: «la diócesis de Fulda se distancia expresamente de las declaraciones del sacerdote jubilado de Fulda, Winfried Abel», explica el comunicado diocesano. Sus declaraciones «no reflejan ni la postura de la diócesis ni la de sus funcionarios», porque «el Día de Christopher Street defiende la causa de concienciar sobre la dignidad de todas las personas y de oponerse a la exclusión y la violencia» y la diócesis «rechaza de plano cualquier interpretación de un ataque terrorista como una manifestación de la intervención divina».
En general, tras el atentado, los obispos alemanes no se limitaron a lamentar y condenar el acto terrorista, sino que aprovecharon para reivindicar el orgullo gay. Mons. Ludger Schepers, responsable de asuntos LGTBIQ+ de la Conferencia Episcopal Alemana, considera que la diversidad en la sociedad se ha visto profundamente afectada: «donde se ataca la diversidad, se hiere la dignidad humana», declaró el prelado en relación con el atentado. «Cada ataque que busca dividir a las personas nos recuerda la necesidad de preservar con mayor firmeza nuestra diversidad».
En unas declaraciones que motivaron directamente la carta del P. Abel, el arzobispo de Berlín, Mons. Heiner Koch, afirmó: «¡Qué terrible! Destruir brutalmente una celebración tan alegre y emotiva». Mons. Stefan Heße, arzobispo de Hamburgo, declaró en el mismo sentido a la Agencia Católica de Noticias que «el Día de Christopher Street es una señal visible de que toda persona debe ser respetada y honrada en su dignidad».







