(InfoCatólica) El Papa «no va a volver a Summorum Pontificum». Con esa frase, el Cardenal Arthur Roche, Prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha querido descartar cualquier expectativa de que el actual Pontífice levante las limitaciones al uso de la forma extraordinaria del rito romano impuestas por Traditionis Custodes.
En una entrevista concedida al semanario católico británico The Tablet y recogida por Advaticanum, el purpurado inglés abordó cuestiones que van desde la liturgia y la unidad eclesial hasta sus últimos momentos con el Papa Francisco y su visión sobre lo que significa ser católico practicante.
La Eucaristía como sacramento de unidad
El Cardenal Roche situó la cuestión litúrgica en el centro de la identidad eclesial. «Es el lugar donde todos deberíamos poder estar juntos para celebrar la Misa», afirmó. «Así que si empieza a dividirnos, algo va seriamente mal». Según el Prefecto, cuando grupos vinculados a la liturgia antigua se quejan de persecución, él les pregunta cuál es el problema si el Santo Padre ya ha concedido permisos bajo la normativa vigente. «No pueden responder», observó, «pero luego se van y dicen: "Seguimos siendo perseguidos"». Y añadió: «¿Se puede decir honestamente que uno es católico cuando escribe cosas tan cargadas de odio sobre personas y sobre la Iglesia?». La generalización que hace el Cardenal Roche sobre las personas que encuentran un modo de enriquecimiento espiritual en la Misa vetus ordo, dice más de él que la realidad que imagina. El propio Cardenal no se aclara con sigo mismo, hace unos meses decía que no había nada de malo en celebrar Vetus Ordo.
No ha mencionado la reciente petición del Papa León a los obispos franceses.
Eso sí, el Cardenal rechazó que la liturgia preconciliar fuera en sí misma errónea. Lo que el Concilio Vaticano II exigió, intentó explicar, fue que la Iglesia se volviera más misionera, y para preparar a los fieles en esa tarea, la Eucaristía, acto central de la vida eclesial, debía alimentarlos de otra manera. «La abundante dieta de Escritura que ahora se ofrece a través de la celebración de la Misa y los sacramentos es algo que antes no estaba disponible para nosotros, pero ahora sí lo está».
Sacerdocio bautismal y participación litúrgica
El Prefecto subrayó la diferencia entre la concepción litúrgica de la misa tridentina, en la que el sacerdote actúa en nombre de la congregación, y la comprensión postconciliar: «Cuando se celebra la Misa, porque el pueblo bautizado es un pueblo sacerdotal, ellos también celebran con el sacerdote».
Los últimos momentos de Francisco
El Cardenal Roche compartió también sus recuerdos del día anterior a la muerte de Francisco. El difunto Pontífice pidió a sus médicos que lo llevaran a la Plaza de San Pedro. «Lo llevaron en el papamóvil hasta el final de la Via della Conciliazione. Cuando volvió, lo acostaron, y dijo: "Gracias por llevarme a la gente". Esas fueron sus últimas palabras».
El Vaticano no es una torre de marfil
El Cardenal rechazó la imagen del Vaticano como institución aislada. En el reciente consistorio de cardenales, recordó, «escuchamos de primera mano la realidad de quienes viven en zonas de guerra, dando testimonio de su realidad y de su absoluta crueldad». Explicó que recibe regularmente a obispos durante sus visitas ad limina y estudia sus informes sobre la administración de los sacramentos y la celebración de la liturgia. Aunque recibe frecuentes invitaciones a congresos, «generalmente digo que no, porque mi trabajo principal es recibir a los obispos en nombre del Papa y tratar con ellos los asuntos que les preocupan».
Quienes sirven en países más pobres o bajo persecución muestran, según Roche, una vitalidad notable: «Hay una energía con la que ellos y su pueblo viven la fe. Llegan con un brillo en los ojos, llenos de risa, llenos de vida. Me resulta rejuvenecedor estar con ellos. Me hace sentir que la Iglesia está realmente viva».
Ser católico es comprometerse con Cristo
Preguntado sobre qué define a un católico practicante, el Cardenal fue categórico: «Diría sin ninguna duda que un católico practicante es alguien que va a Misa». Reconoció que pueden existir dificultades comprensibles, pero insistió en que «ser católico es comprometerse con Cristo. Y el compromiso no es algo teórico, es muy real. Y si pierdes la disciplina del compromiso, creo que realmente empiezas a alejarte de lo que es ser católico».
Humanae Vitae y la pendiente resbaladiza
El Cardenal Roche se refirió a la encíclica Humanae Vitae, que generó controversia tras su publicación en los años sesenta pero se convirtió en fundamento de la comprensión católica de la sexualidad humana. «Y ahora hemos descendido por la pendiente resbaladiza desde aquellos días de la píldora hasta el aborto, sin pensarlo. Y no solo eso, sino que hemos llegado a creer que la vida debería ser desechable al final».
Sobre la eutanasia, el Cardenal señaló que la mayor tentación es el autoengaño. Recordando su experiencia como capellán hospitalario, indicó que los cuidados paliativos han avanzado lo suficiente como para que no haya razón para que los pacientes sufran dolores terribles. «Creo que hay mucha exageración en ese ámbito. Ser compasivo, verdaderamente compasivo, es hacer todo lo posible por preservar la humanidad de una situación todo el tiempo que se pueda».







