(AIE/nfoCatólica) La Asociación Internacional de Exorcistas (AIE) ha publicado una nota en la que advierte sobre los graves riesgos morales y espirituales de la técnica conocida como «constelaciones familiares», desarrollada por el alemán Bert Hellinger (1925-2019). El documento, que se apoya ampliamente en una ponencia del obispo brasileño Rubens Miraglia Zani presentada en el XIV Congreso internacional de la AIE en Roma en septiembre de 2023, señala que esta práctica carece de base científica y presenta contenidos directamente vinculados al espiritismo y al pensamiento New Age.
De sacerdote católico a creador de una pseudoterapia
Según recoge la nota de la AIE, Hellinger fue sacerdote católico y misionero en Sudáfrica, donde convivió con las tribus zulúes y asimiló sus creencias, costumbres y ritos, en particular el culto a los antepasados. Posteriores experiencias ecuménicas e interculturales le llevaron a hacer coincidir los ideales de las culturas nativas con las verdades de la fe cristiana. También se acercó a la teosofía, doctrina esotérica y sincrética con vínculos masónicos cuyo propósito es una fraternidad universal edificada sobre una base religiosa común.
Hellinger fue reducido al estado laical, abandonó la fe cristiana y se dedicó al estudio del psicoanálisis. Adoptó el método de la estadounidense Virginia Satir y sus «esculturas familiares», un enfoque basado en la terapia de grupo en la que los participantes adoptan posturas y posiciones corporales para construir una representación visual sobre la que se desarrolla la evaluación y la terapia.
Una técnica con dinámicas espiritistas
El documento describe con detalle el funcionamiento de las sesiones. El paciente plantea su tema y el terapeuta le pide información sobre su historia familiar, incluidas muertes prematuras, suicidios, enfermedades graves o matrimonios anteriores. A continuación, el paciente elige entre los miembros del grupo terapéutico, preferiblemente desconocidos, a quienes «representarán» a sus familiares. Estos «actores» afirman experimentar los mismos síntomas y sentimientos de la persona representada, incluso si esta ha fallecido y nunca la conocieron.
La AIE señala que la peligrosidad de esta dramatización, inspirada también en el psicodrama de Jacob Levi Moreno, reside en su analogía con prácticas propias del espiritismo. Hellinger atribuía la eficacia del método a una «comunión de almas» entre el actor y el representado, por la cual la «energía» puede «fluir» entre ambos. La asociación subraya que este concepto recurrente de energía remite directamente al universo New Age y a sus derivaciones mágico-esotéricas.
La nota apunta que la premisa fundamental de las constelaciones familiares es que los problemas, dificultades y enfermedades de las personas estarían ligados a las vicisitudes y destinos de miembros anteriores de su familia o grupo étnico, como si cada ser humano portase en sí datos y condicionamientos heredados de vidas pasadas. La AIE califica estas afirmaciones de «absurdas en el plano científico y discutibles en el plano moral».
Incompatible con la fe cristiana
El documento recoge ampliamente la valoración de monseñor Miraglia Zani, quien advertía de que técnicas de persuasión, sugestión mental e inducción constituyen «una extraña mezcla de psicoterapia alternativa y doctrinas animistas y pseudomísticas». El verdadero riesgo, señalaba el obispo, es la introducción en una visión New Age de la vida, donde conceptos como la reencarnación y la transmisión de culpas y sufrimientos a lo largo del árbol genealógico sitúan esta técnica en una perspectiva iniciática que puede desembocar en situaciones de grave peligro moral y espiritual.
El obispo brasileño instaba a los cristianos a no transigir con este tipo de prácticas y recordaba que la Iglesia católica dispone de medios adecuados tanto en el plano espiritual, como la dirección espiritual, como en el de la medicina, a través de terapias aprobadas por los colegios profesionales de médicos y psicólogos. En caso contrario, advertía, «corremos el riesgo de vernos envueltos en prácticas espiritistas, proporcionando así una oportunidad a la acción extraordinaria del diablo».
Monseñor Miraglia Zani concluía su análisis afirmando que las constelaciones familiares son «incompatibles con las doctrinas fundamentales de la fe y la experiencia cristianas», citando la plena redención y libertad en Cristo (Rm 8,1; Ga 5,1; 2 Co 5,17; 1 Pe 1,18), y calificándolas de «pálido y erróneo sustituto» de la Comunión de los Santos.
Un testimonio personal
La nota de la AIE incluye el testimonio de una mujer que participó en sesiones de constelaciones familiares junto a su madre y su tía, esta última afectada por un tumor. La testigo relata cómo el psicoterapeuta iniciaba las sesiones con una invocación de «una luz benéfica» y técnicas de meditación, para después desarrollar dinámicas en las que los participantes representaban a familiares, antepasados e incluso personas fallecidas.
La mujer describe haber experimentado, cuando actuó como «figura» en el centro del círculo terapéutico, una fuerza que la empujaba a hacer lo que se le pedía. Relata también que tras las sesiones los participantes debían guardar silencio durante treinta días. Reconoce que, lejos de mejorar, su situación familiar empeoró progresivamente, y que solo a través de su conversión y el retorno a los sacramentos logró liberarse de estas prácticas, a las que su madre se había acercado junto con otras como el reiki tras una serie de duelos familiares.







