(InfoCatólica) Las ordenaciones sacerdotales en Estados Unidos descendieron un 9 % en la última década, pero algunas diócesis logran revertir la tendencia con estrategias que combinan cercanía pastoral, oración y un trabajo sistemático con las familias.
Según una investigación de The Pillar, en 2026 fueron ordenados 342 sacerdotes diocesanos en Estados Unidos, una cifra ligeramente superior a la de años anteriores pero inferior a los 376 ordenados en 2016. Entre los factores que explican el descenso, los expertos señalan los escándalos de abusos de 2018, la pandemia, el aumento del secularismo, la proliferación de la pornografía y la crisis de la vida familiar.
Sin embargo, varias diócesis presentan cifras estables o incluso crecientes. The Pillar ha entrevistado a obispos y directores de vocaciones de todo el país para identificar los obstáculos actuales y las claves del éxito.
El factor rural
Las regiones del Medio Oeste y el Sureste encabezan las ordenaciones de 2026, mientras que las costas y el Suroeste registran cifras más bajas. Varios obispos consultados coinciden en que las diócesis rurales ofrecen un terreno más fértil para las vocaciones, gracias a un estilo de vida más sencillo y a una mayor presencia de la religión en la comunidad.
La diócesis de Wichita, con 116.000 católicos, es un ejemplo destacado: seis hombres fueron ordenados este año y 19 comenzarán el seminario en otoño. El obispo Carl Kemme explicó a The Pillar que el programa vocacional ya era sólido cuando llegó hace doce años, pero que ha trabajado para reforzarlo animando a los sacerdotes a compartir su amor por el sacerdocio, creando un seminario universitario diocesano y priorizando la formación de seminaristas locales.
«Nos enorgullecemos de que nuestros seminaristas son casi exclusivamente de casa», afirmó Kemme. «Conocen nuestra cultura, saben quiénes somos y son frutos de nuestra cultura».
El obispo Thomas Daly, de Spokane, ofrece otro caso revelador. Cuando llegó a la diócesis hace once años solo había tres seminaristas; hoy son 19. Daly, que había sido director de vocaciones en la archidiócesis de San Francisco y obispo auxiliar en la diócesis de San José, señaló el contraste entre las comunidades agrícolas y Silicon Valley: «En las comunidades agrícolas eres más consciente de Dios, creo. Necesitas paciencia, dependes de Dios para la lluvia y el suelo, y provees una necesidad, que es el alimento».
En el extremo opuesto, la archidiócesis de San Francisco, con 450.000 fieles, no ordenó a ningún sacerdote en 2026. El padre Cameron Faller, director de seminaristas, señaló que la cultura urbana, centrada en el éxito material, supone un obstáculo considerable: «Lo que muchas familias, incluso católicas, consideran éxito no es ser sacerdote. Los padres quieren que sus hijos entren en los mejores colegios para conseguir un trabajo bien pagado». A ello se suma el alto coste de la vida, que expulsa a las familias numerosas de la zona.
Sembrar semillas desde la juventud
Algunas grandes diócesis, sin embargo, logran resultados notables. La archidiócesis de Filadelfia ordenó a ocho sacerdotes en 2026 y espera contar con 72 seminaristas en otoño. El padre Sean English, director de vocaciones, atribuyó el éxito a una visión sostenida durante dos décadas bajo sucesivos arzobispos: «Estamos reconstruyendo la fe y vemos mucho fruto de este esfuerzo».
Filadelfia organiza desde hace veinte años un campamento de verano, Quo Vadis, diseñado para introducir el discernimiento y la vida de seminario entre los jóvenes de secundaria. Este año participaron 84 alumnos. English destacó también el papel de la adoración eucarística: «Se han plantado semillas principalmente a través de la adoración. Los chicos vienen de parroquias que tienen acceso a la adoración».
En Miami, el arzobispo Thomas Wenski ordenó a nueve sacerdotes en 2026, frente a cero en 2016. Parte del mérito corresponde al cambio demográfico de la región, pero Wenski también ha fomentado el discernimiento desde edades tempranas. La archidiócesis patrocina cuatro jornadas anuales Focus 11, en las que alumnos de sexto de primaria asisten a misa, escuchan charlas y conocen a sacerdotes y religiosos. Wenski acude personalmente: «Digo a los chicos: Vuestros padres o abuelos os han preguntado qué queréis ser de mayores. Pero haced la pregunta de otra manera: ¿qué quiere Dios que yo sea de mayor? E intentad escuchar su respuesta».
Una cultura de vocaciones
El padre Steven Roth, director de vocaciones de la archidiócesis de Baltimore, subraya la importancia de hacer visibles a los sacerdotes jóvenes y los seminaristas. Baltimore destina seminaristas a las parroquias para que participen en grupos juveniles y de pastoral. «Nuestros seminaristas y nuestros sacerdotes jóvenes son nuestra mejor publicidad», afirmó Roth. «Son alegres y son hombres de servicio».
La archidiócesis cuenta con 70 seminaristas, ordenó a cinco sacerdotes este año y ordenará a doce más el próximo. El arzobispo William Lori ha impulsado la oración por las vocaciones en toda la diócesis y pide a los sacerdotes que inviten personalmente a los jóvenes a discernir: «Creo que ayuda a construir una cultura de vocaciones cuando se fomenta a nivel parroquial, ya sea cuando un párroco cuenta su historia vocacional o cuando un sacerdote reconoce que un joven puede tener vocación y le ofrece una palabra de aliento».
Para el obispo Mike Sis, de la diócesis de San Ángelo, la clave está en las familias. Sis advirtió a The Pillar de que los padres pueden ser tanto los mayores impulsores como los mayores frenos de las vocaciones: «Los padres tienen muchos recelos ante la posibilidad de que sus hijos consideren el servicio a tiempo completo en la Iglesia, porque tienen toda clase de esperanzas y sueños para ellos». Por ello, anima a sus sacerdotes a pasar tiempo con las familias fuera de la liturgia y promueve conversaciones sobre vocaciones dirigidas no solo a los jóvenes, sino también a los padres.
Señales de futuro
Aunque las cifras oficiales de seminaristas para el próximo curso aún no están disponibles, varios obispos indicaron a The Pillar que las matriculaciones parecen estar aumentando en todo el país. Entre los factores citados figuran un resurgimiento de la fe entre la Generación Z y el pontificado de León XIV, primer papa estadounidense.
«Los estadounidenses encontramos al Papa León muy cercano. Su ejemplo sacerdotal y su ejemplo como obispo misionero son algo hermoso, y su aliento a las vocaciones sacerdotales ha sido extraordinariamente cálido», señaló Lori, quien también destacó el impacto del Eucharistic Revival.
Daly apuntó a una posible analogía histórica: «En nuestra Vigilia Pascual en la catedral de Spokane, 84 personas recibieron sacramentos. Con todos los nuevos seminaristas, parece que nos acercamos a algo similar a lo que ocurrió en Francia después de la Revolución, cuando hubo una gran efusión de gracia y fervor religioso».
En la diócesis de Crookston, el obispo Andrew Cozzens lleva trabajando el discernimiento vocacional desde su toma de posesión en 2021. Cuando llegó, la mitad de los sacerdotes en activo estaban a menos de una década de la jubilación. Hoy, las vocaciones crecen en Crookston y en las diócesis vecinas, hasta el punto de que los seminarios empiezan a quedarse sin plazas: «Todo el mundo es optimista sobre el futuro en mi región. Los seminarios están llenos. Empezamos a preocuparnos de que no vamos a poder colocar a nuestros chicos, porque están llenos».







